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La Brigada Rescata a un perro tras 15 días atrapado


Es una de esas historias que queremos escuchar siempre, con un final feliz, gracias a un trabajo integral de ciudadanos que actúan, y autoridades que atienden. Y digo que “quisiéramos”, porque sabemos lo poco que todo eso sucede.

El Viernes 5 de Diciembre de este año, la Brigada de Vigilancia Animal recibió una denuncia sobre un perro que lloraba desde algún punto, en la Segunda sección del Bosque de Chapultepec. Los denunciantes no podían encontrarlo, pero al pasar por cierta zona del Bosque se escuchaba con claridad. Estaba atrapado, o herido, y en algún lugar cercano, pero no podían dar con él.

Los mismos denunciantes ya habían tratado de reportar al animal con el cuerpo de Bomberos, pero su respuesta, al ver la complicación, fue que no podían hacerlo porque “no podían arriesgar su vida por un perro”. IMG-20141210-WA0011

Los elementos de BVA acudieron al lugar, pero a pesar de buscar junto con dos de los denunciantes, no pudieron hallar al perro, y los gemidos habían cesado. Eso añadía días a la vida de este animal en peligro, pero conforme la luz natural se agotó, las opciones se acabaron.

La denuncia se retomó el lunes y la Brigada acudió de nuevo al bosque.

Esta vez el llanto del perro se escuchaba con claridad, y fue más fácil hallarlo. El llanto provenía de un agujero en la tierra, una especie de “cavernas” que se han formado en el terreno del bosque, y que no sólo se escarban hacia abajo profundamente, sino horizontalmente, formando túneles fríos y completamente oscuros tierra adentro.

Con la confirmación del perro ahí, comenzaron las labores de rescate, que no serían nada sencillas. Los oficiales Eduardo Pérez Saguilan y Alberto Jaime Marín Campos, fueron los encargados de bajar al túnel, en donde no podían ver al animal aún tocando el fondo del agujero, cuya profundidad rondaba los 25 metros. Los oficiales comenzaron a recorrer el túnel casi a tientas, porque el equipo de la Brigada aún no contempla linternas, y dicho sea de paso, era un rescate muy inusual.

IMG-20141210-WA0019La búsqueda entre los túneles se prolongó a ciegas durante más de una hora y 35 o 40 metros de túnel, en que los oficiales trataban de seguir con el oído al animal, pero se complicaba porque esos mismos túneles tienen bifurcaciones que los hace más complejos.

La comunicación por radio que tenían el Jefe de la operación, el Subcoordinador Operativo Oficial Arturo Chávez, se perdió cuando la distancia entre la bajada y el avance superó lo 50 metros, y la búsqueda se prolongó así, incomunicados, por media hora más.IMG-20141210-WA0004

Finalmente, cuando el mismo Jefe Chávez se preparaba para ingresar al túnel ante la falta de comunicación de los oficiales, escucharon que venían de regreso. Lo habían encontrado. El perro estaba débil y un poco agresivo, por el miedo, el frío, la desesperación y su condición de “feral”, como les llaman a muchos de estos animales que viven en el Bosque de Chapultepec.

IMG-20141210-WA0015El oficial Marín, como veterinario, pudo aplicar un sedante para poder maniobrar al animal, no sin antes recibir un par de mordidas sin gravedad. Cuando el animal estaba tranquilo, se le pudo poner un arnes para evitar daños o torceduras, y salió de su encierro, después de lo que creen, pudieron ser entre 10 y 15 días, desde que los primeros reportes se dieron y por cómo se veía el desgaste del perro.IMG-20141210-WA0017

Habían pasado casi dos horas. Eran las 6 de la tarde de ese lunes, cuando el perro volvió a ver la luz del día gracias a los elementos de la Brigada de Vigilancia Animal y la participación activa de ciudadanos, que aunque para muchos son conocidos como protectores independientes o asociados a algún grupo, no dejan de ser ciudadanos como todos nosotros, que aún teniendo otras cosas que hacer, dejaron sus actividades por un momento para atender a un animal que se veía en franca necesidad.

El agujero fue asegurado tanto como fue posible por los elementos de la BVA y el animal está hoy en resguardo de uno de los denunciantes, en recuperación, pero con toda la perspectiva de recuperar total salud.

Esto ocurrió aquí, en México, en este país que tanto requiere el trabajo comprometido de autoridades y la confianza de los ciudadanos en estos resultados. Y eso, tiene que celebrarse.

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Agradecemos a los 8 oficiales de la Brigada de Vigilancia Animal por esta labor, así como a los ciudadanos María Luisa Ramírez, Ireri Carranaza, Nora Pichardo de FRECDA, Angélica Solís y Javier Tood, que dejaron la comodidad de su silla e hicieron posible este rescate.

Fiel como un Poodle


Nuestro querido Poodle

Cuando su figura se paseaba grácil por los palacios europeos, probablemente ningún miembro de la corte habría creído un escenario como el de hoy, en donde los descendientes de esos preciados animales vagarían en descuido por las calles de algún país en el nuevo mundo.

Durante siglos fue admirado como un símbolo de distinción, como el perro perfecto que podía ser inteligente y protector, pero que permitía a esa realeza exagerada y pomposa, jugar con su figura como si se tratase de una gran muñeca.

Aunque originalmente su corte de pelo se cree que fue ideado con un objetivo zootécnico, las posibilidades de jugar con éste era una gran tentación para quienes lo criaban, encargaban o se hacían acompañar.

Antes de él, ningún perro había podido jugar a ser príncipe con el éxito de su silueta elegante y su esponjoso pelaje. Atrás quedaron incluso sus cualidades de agilidad e impermeabilidad, tan desarrolladas y apreciadas entre el siglo XV y XVII. Su expresión atenta y sus abrigos de varios colores encantaban en casas y palacios, aparecían a los pies de la cama, y seguramente sobre ella.

Su rizado pelo comenzó a ser retratado antes que existiera la fotografía, en manos maestras como las de Durero, Goya, Van Dyck, Landseer y Tolouse-Lautrec, a encargo de reyes, militares, príncipes y nobles. Por supuesto algunos países han estimado profundamente a ciertas razas, pero ninguna a encantado en la misma proporción a tantas naciones distintas.

No se trata únicamente de un figura que se hizo popular, un estilo de pelo o un truco de circo. Hablamos de la genética de un perro que fue apreciado al punto de ser el más común en países como España durante cierta época. Una raza que heredó astucia, inteligencia y apego humano a millones de perros mestizos que hoy esperan un hogar o vagan aún por las calles de las ciudades, muy lejos de su natal Europa, preguntándose quizá en dónde está el amo al que deben escuchar y seguir.

Gran Jefe PoodleDel Canne italiano, el Chién francés y el Pudel Alemán.

El Poodle, el Caniche, trascendió en Europa como uno de los primeros símbolos caninos en ser criados, especialmente uno de los primeros cuya estética resultó más importante que su fuerza o habilidad, como factor genético a ser mantenido.

Su hocico alargado y delgado cuenta a señas la historia de su evolución, como heredero de los primeros lebreles, junto al Grayhound, el Afgano o el Whippet. Su figura fue poco alterada desde la edad media, cuando se tienen los primeros registros.

Fue tan admirado que varios países reclaman propiedad sobre su existencia. Los registros confusos meten a la discusión a varios países de Europa, pero desde luego la mayor ventaja la llevan Francia y Alemania, aunque incluso se meten en su árbol genealógico países de medio Oriente, hoy ya con fronteras muy distintas a aquellas épocas.

Su nombre, que pareciera tan claro, hace mas amplia la discusión. Lingüísticamente, el vocablo se afrancesa en su pronunciación, y a esto contribuyó la estrategia de los galos al hacer famoso el complemento French Poodle.

Nadie sabe bien donde comenzó la moda del “French”, pero se supone que fue una acotación al estilo estético, que habrían añadido las cortes francesas. Era como decir “Rosa mexicano”, o “Fútbol Americano”, como si se reservaran una defensa simple: “Nosotros no lo hicimos, pero le dimos ese gran estilo. Es un poodle estilo francés.” A esto le sumaron durante mucho tiempo la máxima de que el antecesor del Poodle, era el Barbet francés, pero esto no es de un consenso absoluto en estos tiempos.

Hoy en día el registro oficial pertenece a Alemania, tanto como la etimología de su nombre, pues “Pudel”, significa “para chapotear” en una antigua jerga alemana, aunque es curioso que hoy la palabra se refiera únicamente a este querido perro.

Esto además eleva su credibilidad cuando se recuerda una de sus principales características, hoy un tanto olvidada: demostraba ser un excelente cobrador en las riveras y marismas. Era ágil para brincar, elevándose sobre las olas y ramas. Sus patas delgadas salían con mayor facilidad de las zonas fangosas, amén de que su zona de apoyo era menor. Su cadera elevada parecía perfecta para sortear aguas medias y su pelo era un aislante perfecto, máxime cuando se le rizaba con frecuencia y esmero, evitando las pesadas y húmedas trenzas que también podía tener.

Tras el rizado icónico

Listo y ágil

Claro que con ese oficio entre sus patas, su pelaje no permanecía inmaculado mucho tiempo, pero no todos eran de ese albo límpido que brinca a la mente cuando se piensa en él. Sus colores eran variados casi desde el nacimiento de la raza, entre los años 1500 y 1600. Los Pudelhund podían ser blancos, negros, café, grises, plateados, en una tonalidad de rojizo-beige o con dos colores, de los que la combinación más frecuente era blanco con grandes motas negras.

Al principio, cuando se perfeccionaban estás cualidades, los criadores comenzaron a ver que su pelaje, tan útil para enfrentar las aguas, era también un riesgo, por el peso que incrementaba absorbiendo agua, al punto de arriesgar sus vidas, enredados por el ramaje acuático y empapados por mucho tiempo después de haber salido. Sin el cuidado correcto, el pelo del Poodle se podía asemejar a las grandes rastas del Komondor, y eso no ayudaba para un perro cobrador de agua.

Fue aquí donde comenzó el cambio estético que se haría tan famoso. En la búsqueda de aprovechar sus ventajas, pero ayudarles contra sus riesgos, comenzaron a reducir su pelaje en las zonas que comprendían menos útiles, pero manteniéndolo en otras.

Descubrían su cara para facilitarles la captura de presas, pero dejaban zonas de pelo que cubrían el cráneo y orejas, protegiendo del frío. En el pecho, dejaban cubierta la zona más importante del tórax, en donde se aloja el corazón y los pulmones, pero reducían lo posible en la cadera para permitirles más velocidad.

Poco a poco el corte que reducía algunas zonas y protegía otras, se fue popularizando, hasta que empezó a verse como una característica indispensable del Poodle.

Desde luego el corte original tenía mucho menos cuidado que como después se vería en aquellos ejemplares destinados a acompañar, pero aún así era notable y destacaba por encima de cualquier perro utilitario.

Pero el Caniche no sólo poseía un pelaje especial y un atuendo excéntrico. Era también un perro fuerte, de inteligencia notable y de gran empeño. La fidelidad que demostraban, la misma que hoy mantienen, los hacía los favoritos de mujeres en posiciones acomodadas, pues les proveía de un confiable guardián que además podía ser casi parte de su atuendo, y hasta combinar con él.

El Poodle no está en el imaginario colectivo como un perro de trucos y piruetas de forma gratuita. La simpleza del hombre quizá lo haya llevado a colocarse durante mucho tiempo como el pequeño perro de circo, o perro de payaso, pero esta era sólo la forma más pueril de aprovechar su tenacidad.

Ante todo son perros que escuchan con particular atención a los humanos. Son obstinados al seguirlo y dan la impresión de estar empeñados en entender.

Como algunas otras razas, contadas, destacan por un rápido aprendizaje de palabras y por recordarlas durante mucho tiempo. En su código genético viene impreso el diploma a la inteligencia de sus antecesores.

La evolución y su viaje transoceánico

Antes hemos mencionado que el desarrollo de las razas no ha sido sólo un experimento de estética, sino un valioso ejercicio de selección que ha vinculado de manera aún más estrecha a los hombres con los perros. Bueno, el Poodle es un ejemplo de esta ecuación.

Si la crianza y el desarrollo de las razas era ya un asunto de cuidado y atención que no cualquiera desempeñaba, ahora imaginemos que somos los encargados de criar a los perros de un rey, o un gran potentado.Portada Animalia Magazine No.27

Cada camada debía ser cuidada y se presentaban como animales de compañía sólo los individuos con el mejor carácter, con inteligencia que saltara a la vista, con un cuerpo que demostrara integridad y fuerza desde cachorros, con disponibilidad para aprender. Esto era así de importante porque estaba en juego la carrera o hasta la vida del criador.

Presentarle a un noble animales que murieran rápidamente o que no fueran fáciles de entrenar, significaría la frustración de éste, y eso no podía terminar bien.

Así es como se aceleraron los buenos resultados y se cuidó más la selección del Poodle, como sucedió con muy pocas razas.

Por supuesto el arraigo de estos maravillosos ejemplares era grande, y ningún propietario lo quería dejar atrás cuando comenzaron las migraciones al nuevo mundo, entrado el siglo XVI.

Pocos llegaron a América en calidad de ‘perros de conquista’. Para eso se tenían ya a los mastines, a los pastores, a los fila. Además, en España, ya era tan famoso y difundido como perro de compañía, que la crianza se había concentrado en un tamaño más estándar, y los gigantes eran tan raros como hoy pueden serlo en relación al número de pequeños.

El poodle llegó a América en la misma calidad de celebridad que sus amos, por lo que llegó después. Cuando los primeros binomios hombre-perro ya habían cubierto la zona a conquistar y se habían apaciguado a los nativos, venían los nobles, los terratenientes los gobernantes y con ellos, los Poodle.

Cada vez es más conocido que el grueso de la población que llegaba con las conquistas del nuevo mundo, eran personas indeseables en Europa. Gracias a acuerdos y “ofertas” que hacían las monarquías europeas a su población, muchos presos, indigentes y bárbaros acudían al nuevo continente con nada que perder, pues se les otorgaba la libertad a cambio de arriesgar la vida en estos nuevos y agrestes territorios.

Así el nivel cultural no era muy elevado y tampoco lo era su trato hacia los animales, a quienes veían más como un compañero útil en la exploración y sometimiento, que un aliado emocional o una compañía en casa.

Pero el Caniche llegó de mano de estudiados, artistas, letrados, regentes y pobladores de sociedad más elevada, que si poseían un perro, era porque tenían el tiempo y la posibilidad de apegarse más a él como un elemento de vida, que como parte de la supervivencia.

Mientras los grandes y feroces perros de los conquistadores estaban libres y empezaban a reproducirse también con perros nativos de América, los Poodle de la alta sociedad se mantenían bajo control en mejor medida, salían menos y rara vez gozaban de “libertad” sin supervisión de sus amos.

Rizado, decías?La genética que poco antes habían cuidado en Europa para criarlos, no podía ser abaratada, y los ejemplares en si mismos tenían un valor más elevado ante el riesgo de extravío.

Esto influyó para que las características del poodle se solidificaran más y, probablemente, se volvieran más dominantes.

Desde luego no todos eran perros consentidos por la nobleza. Casi a la par en Europa también se habían vuelto populares como perros de espectáculo, porque con la profunda necesidad de agradar a su dueño, se les entrenaba con notable facilidad para hacer trucos y poses humanizadas, como el famoso parado de dos patas. Una línea de Poodle, de menor tamaño, se volvió itinerante en los espectáculos circenses y las pequeñas carpas. Poodles de colores brincaban de un lado a otro, sobre ellos mismos, permitían ser vestidos y viajaban con facilidad en transportes más pequeños.

Su inteligencia pues, los había hecho también unirse a un ámbito que no siempre significaba una vida de comodidades, pero este perro podía soportarlo, pues además de las características antes mencionadas, también era fuerte y resistente. Estaba cubierto para las noches frías del espectáculo europeo, pero no tanto para sufrir en las épocas cálidas del mediterráneo.

En esta paradoja, también América tenía dos tipos de Poodles: los payasos, los divertidos, los pequeños rizaditos que brincaban, y los elegantes, los delicados más grandes que observaban desde el pórtico de haciendas o incluso desde las ventadas en las habitaciones de sus encumbrados amos.

Así el Poodle se mantuvo admirado y querido, pero poco difundido en este lado del atlántico, hasta mediados de 1800.

De hecho aún en Europa el registro del Poodle fue tardío, sobre todo si se piensa en la antigüedad de esta raza. En las últimas dos décadas de 1800 se discutieron sus características y se comenzaron los clubs para esta raza. Hacia 1910 se habían separado las categorías y competencias para los Corded (encordados, con trenzas) los Non-corded (todos los demás, con el rizado más habitual) e incluso a los miniatura, a quienes se les clasificó aparte.

Es notable que muy pocas razas, como sucede con el Poodle, son aceptadas con una variedad tan amplia de características físicas. La distancia entre un Poodle miniatura y uno gigante, puede ser de hasta 40 centímetros a la cruz, pues el gigante llega a medir 60, y un Toy es normal en un margen de 20 o 21 centímetros.

El Caniche de todos¡Conoce ByM ahora!

¿Y es importante conocer todas las características genéticas del Poodle para poder presumirlo o competir en círculos caninos? No en lo absoluto.

Mi firme creencia, después de la última década de estudio sobre los perros, es que ninguno es más valioso que otro por su “fineza”, pero ignorar la información genética que hemos podido recabar, sería sólo el error de un ignorante y un necio.

El Poodle es un sobreviviente histórico; es un testigo de la historia de Europa y la mixtura humana. Acompañó a la realeza y se mezcló con ella, la siguió al nuevo mundo y así también, empezó a mezclarse con sus similares nativos de este lado del mundo. Si bien no podemos hablar de un animal de crianza “rústica”, es sin duda uno de los más antiguos, es un referente y un punto de identificación histórica en el desarrollo de nuestros perros.

Además, hoy en día la genética del Poodle está en muchas otras patas que se cuentan entre la fauna en abandono, o en estado de libertad involuntaria. La fertilidad de esta raza y la dominancia de sus genes, ha hecho que probablemente la figura de perro callejero más común, sea la del Maltesoide, Poodlés o Maltoodle. Y saber esto debería ser aún un elemento más fuerte para recordarnos el respeto que les debemos y los beneficios de tenerlos en casa.

Recordar, remarcar y hasta potenciar su inteligencia, puede llevar a la gente a tener en casa un perro con la inteligencia que tanto se presume en razas grandes, como los labradores o pastores, pero envuelta en el cuerpo de un muñeco de felpa.

¿Son perfectos? No. Ningún perro lo es, ninguna raza, ningún mestizo, así como ningún humano. Sin embargo, destacan esa característica perruna, que ningún otro animal tiene para con nosotros: se empeñan todos los días en comprender a su humano, en interactuar mejor con él, en agradarle y serle útil.

Confinar a un poodle, como a cualquier perro, a una azotea o un balcón, es mandar a la desgracia siglos de desarrollo genético, en el que su inteligencia ha seguido avanzando.

Y claro, por el lado emocional, desperdiciar la lealtad de tan especial amigo, debería ser un crimen poético. Los franceses entienden bien el porqué, y quizá sólo por hacer popular una frase, merecerían que les entreguemos la propiedad de esta raza. Dicen que alguien leal es “fidele comme une caniche”, es decir, “fiel como un Poodle”.

Fiel Caninche mío

 

 

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El Gris destino del Koala


¿A donde va el Koala?

Los Koalas (Phascolarctos cinereus) y los animales emparentados en el pasado con ellos, parecen haber aparecido en continente australiano hace unos 45 millones de años, en los tiempos en que el territorio que hoy conocemos como Australia comenzó su lenta navegación hacia el norte, separándose de la masa antártica que hoy ocupa el polo sur; sin embargo, para la paleontología, formalmente los antepasados más antiguos que se conocen del Koala, no rebasan los 25 millones de años de edad.

Conforme la gran isla de Australia se separaba, el clima se diversificaba en el territorio, perdiendo contacto con gran parte de las corrientes heladas, elevando su temperatura e incluso permitiendo el desarrollo de ecosistemas semi desérticos en algunas zonas.

Con este radical cambio se alteró ese pequeño universo por completo, con lo que se desarrollaron también plantas propias de esos climas, camino que sembró la llegada del hoy conocido Eucalipto, árbol del que depende tanto el Koala.

En 1788, los primeros europeos llegaron a tierras australianas, y sólo 10 años después, el viajero John Price dio cuenta de estos curiosos animales, cuando exploró las Montañas Azules, cerca de lo que hoy es Sydney.

La historia del Koala, entonces, comenzó su decadencia.

Al principio la maravilla de este animal lo hizo ser tan estudiado como admirado, pero poco tiempo después se empezó a pensar en los “beneficios” que podía aportarle al ser humano.

La gran colonia inglesa crecía, y para esto se necesitaba talar con rapidez más y más hectáreas de bosque. En un ecosistema tan especial, esto implicaba un impacto profundo en la vida de los animales nativos.

Los grupos de koalas, tanto como los canguros y wombats, perdían terreno y se hacían más “parte” de los asentamientos urbanos. La lógica de los colonizadores se torció, y de repente sentían que los koalas “invadían sus patios”, como si no siempre hubieran sido de ellos.

El foco de atención cayó sobre el koala y su piel. No era una animal del tamaño suficiente, ni con la taza de natalidad necesaria, para ser un animal de consumo, pero su pelo profuso y suave sí era atractivo para ser comercializado.

Como en pocas ocasiones se había visto, esto tuvo un efecto explosivo/expansivo de la noche a la mañana. Millones de koalas fueron asesinados con una facilidad ridícula y ritmo apocalíptico.

En 1919, el gobierno de Queensland, uno de los 6 estados en los que se divide Australia, anunció un periodo de caza de koalas que duraría 6 meses. Un millón de koalas cayeron en ese periodo, por lo que se cerró la cacería por completo durante 8 años en este estado. Si la política impedía algo en un territorio, los cazadores se movían al siguiente.

Eucaliptus toxicusPara 1924, el Koala ya se había extinto de Australia del Sur, estaba muy cerca de desaparecer en Nueva Gales y se contaban 4 o 5 centenas en todo el estado de Victoria. Como 3 de 6 estados habían acabado con la población de koalas, la operación regresó a Queensland. En 1927 se aceptó, queriendo ser cuidadosos, que se abriera la cacería por sólo un mes. 

Ochocientos mil koalas murieron en 30 días, por lo que la misma opinión pública se escandalizó y se presionó al gobierno que la especie fuera protegida por completo, lo que se logró hacia finales de la década de los treinta.

El problema radicó en que jamás se prohibió la tala de Eucaliptos, así que el Koala seguiría perdiendo terreno habitable con el paso de los años.

El Eucalipto , hay que mencionarlo, es un árbol de verdadera naturaleza superviviente. Es fuerte, robusto y alto, capaz de rebasar los 50 metros de altura en unos cuantos años; es resistente a la suplantación y muy hábil para reproducirse espontáneamente, con rebrotes constantes. Existen cientos de especies de este árbol y sería, junto con el Canguro y el Koala, un símbolo australiano, si no fuera porque hoy en día está tan difundido alrededor del planeta, que se antoja difícil creer que es parte de ese sui generis ecosistema.

Su relación con el Koala, es muy similar a la relación que tienen el Oso Panda y el Bambú. La fibrosidad de sus hojas y el bajo nivel nutricional que tiene, pareciera hacerlo una pésima opción para alimentarse, y quizá fue ese reto lo que empujó al Koala a elegirlo como, prácticamente, único alimento.

Para la mayoría de los animales, la cantidad de taninos y fenoles que contienen sus hojas, resultarían casi tóxicos, por lo que la competencia por la comida es mínima. Es la simple estrategia de escoger el platillo que nadie soporta, para que siempre haya algo que comer.

El Koala no es, ni siquiera entre los animales australianos, tan fuerte como su árbol alimenticio. De hecho tiene una condición de vida relativamente frágil, que no había necesitado mejorar, pues no había sufrido mayor amenaza durante miles de años.

De entrada, como platicamos al respecto de sus hábitos alimenticios, requieren mucha paz para digerir sus alimentos, así que son extremadamente vulnerables durante las 5 o 6 horas al día que comen, pero los son más, durante las 18 o 19 horas al día en las que duermen.

Además, son extremadamente dependientes de los árboles, pero no sólo para comer, sino para moverse, pues se ven sumamente incómodos y torpes en el suelo, a donde acuden sólo en casos extremos, como cuando las hojas de los árboles no tienen la suficiente humedad y deben buscar un depósito terrestre de agua para compensarlo.

Su taza de natalidad es de 1 cría al año, y conforme las hembras van creciendo, esta se va reduciendo hasta tener 1 cría cada 2 o 3 años. El cachorro de koala o “joey”, como se le conoce en Australia, nace tras sólo 35 días de gestación, pero como aún no tiene pelo, sus ojos se mantienen cerrados y sus orejas no se desarrollan todavía, se arrastra a la bolsa de su madre, el marsupio, en donde todavía estará 6 o 7 meses más, desarrollándose.

Si es hembra, madurará lo suficiente para reproducirse alrededor de los 2 años de edad, si es macho tardará entre 1 y 2 años más. En libertad, la expectativa de vida de las hembras está entre 12 y 15 años, mientras los machos no rebasan los 11.

Cierto es que son animales sociales, con estructuras estables y muy territoriales, pero los “grupos” que puede formar el koala, requieren de mucho espacio, pues cada individuo del grupo necesita poseer un cierto número de árboles para si mismo, lo que se denomina rango de hogar.

Por supuesto, el rango de hogar del macho dominante del grupo, es mayor que el resto y se intersecta en sólo algunos puntos con el espacio que corresponde a otros individuos. Esto establece la jerarquía. Los hogares de cada miembro del grupo embonan a la perfección, como un rompecabezas, sin dejar espacio entre unos y otros, otorgándoles cohesión. 

Phascolarctos cinereus

¿Pero qué sucede cuando estos hogares son seccionados con un camino o una casa humana? Por supuesto altera todo la estructura del grupo. No hace falta deforestar por completo una zona para afectar al koala, basta con cortar los árboles que conectan sus hogares.

Es decir, imagina que para hacer un camino de terracería, cortas los árboles en una delgada franja de 2 metros, pero esa franja atraviesa el hogar del macho alfa y el de otras tres hembras.

Se ha reducido drásticamente la cantidad de comida y protección que tenían esos koalas, por lo que tendrá que ajustarse a ello, con el riesgo de que no le sea suficiente. Y después viene el factor de comunicación de grupo, pues aunque se hayan separado algunos por esos dos metros, se escuchan y huelen perfectamente; pero no pueden brincar esa distancia de un árbol a otro, así que al momento del apareamiento, unos y otros tendrán que aventurarse a cruzar por el suelo, sólo para tener contacto, quedando a merced de perros, dingos y otros depredadores.

¿Por qué no se muda a los árboles de a lado? Bueno, primero porque ya tienen dueño, y ningún individuo va a compartir su espacio al otro, así que incluso, si no encuentra más espacio o se adecúa a la reducción, ese koala se tendrá que ir. De hecho, aún si un koala muere, y su rango de hogar queda abandonado, es muy probable que así se quede al menos durante un año, tiempo que le tomará a los árboles perder el olor y las marcas arañadas del anterior inquilino, con el efecto de la lluvia y el crecimiento de nueva corteza.

Algunas personas y miembros del gobierno los siguen viendo como “abundantes” o “plaga” porque se acercan demasiado o invaden territorios habitados por el hombre, pero esta lógica es tan absurda como la queja misma. 

“Los koalas invaden mi patio trasero y alteran a mis mascotas”, dicen algunas personas, sin pensar que son ellos los que han invadido los patios, la sala, la cocina, el dormitorio y la enfermería de los koala, llevando a ese continente, otrora protegido por su lejanía, especies animales no nativas, que han amenazado el ecosistema completo.

Afortunadamente la cultura parece estarse redirigiendo en Australia, en donde muchas personas han dejado de poner cercas a sus patios, talando los menos árboles posibles y respetando al koala que se cruza en su camino. Incluso en algunas localidades, los ciudadanos ponen “arcos” de madera, o vigas, que atraviesan de lado a lado sus rejas o los límites de su casa, otorgando a los koalas una vía de tránsito más segura, lejos del perro de la casa y sin riesgo de atorarse con puntas filosas en la malla ciclónica.

Y es que los koalas no hurgan en la basura, ni muerden los cables eléctricos, ni defecan en la puerta del patio.

Se aproximan a casas y personas con cierta curiosidad, o como mero accidente, transitando por lo que antes ellos veían como su hogar, buscando al fantasma de los árboles que han ido desapareciendo, y averiguando si es que podrán soportar y adaptarse a la nueva vida, con esta especie homínida que tiene tantos individuos voraces, como otros, esperanzados y trabajadores.

La paz de un Koala

Cómo saber si tu perro come lo que realmente necesita.


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No se necesita ser nutriólogo para darle a tu mascota la cantidad adecuada de comida. Aunque no todos los alimentos son iguales, queremos que puedas calcular con éxito lo que tu amigo necesita.

Atención: si tú sólo quieres que te digas “cuántos vasitos” de croquetas necesita, este artículo no es para tí, y sinceramente, quizá alimentar a la mascota de la casa no debería ser tu labor, porque aunque no tiene que ser complicadísimo, también se debe entender que como un miembro de la familia, necesita que le dediques un poco de esfuerzo a su bienestar, y no simplificar todo en “recetas”.

Ok ¿todos comprometidos y realmente interesados en saber nutrir a sus perros? Entonces comencemos.

La mayoría de los perros y gatos que tenemos como animales de compañía, se encuentran en un estado de mantenimiento, es decir, aquel que se da cuando un animal ha llegado a su tamaño adulto, no está gestando, lactando y no realiza gran actividad.

A menos que nos dediquemos a la crianza formal o al entrenamiento de animales para labores formales (rescate, detección, guía), nuestras mascotas se encuentra en esta etapa, en donde la buena alimentación es indispensable pero no es especializada en términos de su actividad.

No necesitamos, por ejemplo, saber o proporcionar cantidades exactas de proteínas, porque no demandamos específicamente el consumo de éstas con su actividad. Nuestros amigos en estas condiciones deben consumir un alimento de alta calidad, formulado para animales adultos, que aporte los nutrimentos diarios requeridos para que logren obtener y mantener un estado óptimo de salud y un peso corporal ideal.

¿El tuyo come bien?Pero esto no significa que tenemos que convertirnos en nutriólogos ni que el proceso es complicado o es sólo comprensible por especialistas. Al contrario, cualquier amo puede calcular esta necesidad alimenticia, y si se hace una vez que el perro o gato entró en etapa adulta, sólo necesitará hacerse una vez en mucho tiempo, siempre que nuestro animal no presente cambios o signos que nos indiquen un rechazo.

Todo se complica con ciertos factores que hemos supeditado a nuestro criterio, antes que a lo que ya sabemos por ciencia. Algunos de los errores más comunes:

1.- No hacer uso del alimento balanceado, ya diseñado para nuestros animales (alimento húmedo o croquetas), prefiriendo la alimentación “casera”, cocinada por nosotros mismos; con lo que el cálculo de las calorías que aportamos se vuelve mucho más complicado e inseguro.

2.- “El ojo de buen cubero”; ese cálculo que basamos en la observación del “hambre” de nuestro animal (que puede estar varias veces por encima de lo que necesita) o en medidas subjetivas (como “puños”).

3.- La confianza extrema en la “sabiduría de la naturaleza”; la creencia de que los animales son sabios a un nivel casi fantástico, y que ellos “saben lo que necesitan” y no comerán más de lo debido.

Los malos hábitos de alimentación de estos animales, aunado a su vida sedentaria, han generado una gran incidencia de obesidad. Por ejemplo, los gatos que permanecen exclusivamente en casa, tienen menos oportunidades o inclinación al ejercicio que aquellos que tienen acceso al exterior, por ello, tienen mayor propensión a la obesidad y deben ser más vigilados en su alimentación.

Ésta se puede prevenir regulando la ingestión de alimentos del animal, acompañado de ejercicio diario, ya sea en forma de paseos, carreras, juegos activos, natación, etcétera.

El control de la ingesta de alimentos se puede conseguir con el uso de raciones; se pueden proporcionar dos comidas diarias a intervalos regulares.Si come bien, vive mucho

La cantidad de alimento puede derivar de las indicaciones impresas en las etiquetas de las bolsas de alimento, y aunque es un buen punto de partida, en un plano ideal cada individuo debe alimentarse dependiendo de su nivel de actividad, su temperamento, su estado corporal y su peso.

Es cierto, algunos perros son capaces de regular su ingesta alimentaria cuando se les proporciona una dieta a libre acceso, pero son casos realmente inusuales. La mayoría de ellos tienden a la glotonería en algún punto, pues los mismos cambios en el ambiente pueden darle señales equívocas, como la presencia de más animales, la llegada a la familia de nuevos miembros, el cambio de casa o de lugar de comida en la misma casa, etc., y con esto, ganan peso.

El caso de los gatos es distinto, no son animales voraces, comen pequeñas cantidades de alimento frecuentemente a lo largo del día. La mayoría de ellos se adaptan fácilmente a la alimentación a libre acceso y son capaces de mantener su peso corporal, pero si un gato no logra mantener su estado corporal normal con una dieta de elección libre, deberá introducirse una dieta que controle el volumen de sus raciones. Los gatos tampoco deben ser “gorditos”.

No se necesita ofrecer una gran variedad de alimentos a los perros adultos, ya que la mayoría de ellos pueden mantenerse bien con una dieta constante de alimento equilibrado y con un buen aporte de agua limpia.

Si existen cambios de dieta frecuentes, pueden sufrir alteraciones del tracto gastrointestinal (diarreas y vómitos); así que si se va a cambiar el alimento del animal, el cambio debe hacerse de manera gradual, mezclando cantidades crecientes con el alimento original del perro a lo largo de varios días.

En general, tanto para perros, como para gatos, se recomienda el uso de alimentos secos, ya que son calóricamente menos densos, son más fáciles de administrar y, económicamente más rentables, además de que se pueden conservar frescos durante más tiempo y pueden ayudar a contribuir a mantener una higiene dental y gingival adecuadas.

Y ahora… ¿cómo saber la cantidad de calorías que aporta el alimento balanceado que le estamos dando a nuestro animal?

Lo primero es que tenemos que aprender a interpretar la información que tiene el empaque. Todos los alimentos, sin importar la marca, manifiestan el contenido de proteína, grasa y carbohidratos que contiene. Por lo general, de estos componentes, las que aportan mayor cantidad de calorías en términos numéricos son las grasas, pues aportan 8.5 Kilocalorías por gramo de alimento (Kcal/g) en comparación con las proteínas y carbohidratos que  aportan 3.5 Kcal/g.

Para entender lo anterior veamos el siguiente ejemplo:

El alimento de la marca X, contiene, por cada 100 gramos :

50 % de carbohidratos

27 % de proteína

12 % de Grasa

Luego entonces multiplicamos el % del contenido por la cantidad de Kcal/g que aporta cada elemento:

50 x 3.5 = 175

27 x 3.5 =  94.5

12 x 8.5 = 102

TOTAL: 371.5 Kcal por cada 100 g de alimento.

Ya tenemos la cantidad de Kcal que proporciona el alimento que le damos a nuestro animalito. Ahora lo que tenemos que calcular es cuantas kilocalorías necesita consumir nuestra mascota, para lo que veremos el siguiente ejemplo:

La cantidad de energía que necesita nuestro animal se llama energía metabolizable y se calcula elevando el peso de la mascota al cubo, al resultado se le saca la raíz cuadrada dos veces y el resultado se multiplica por un factor de corrección dependiendo del estado biológico de nuestro animal.

Quizá esta fórmula te suene complicada y demasiado matemática, pero en realidad son sólo unos cuántos pasos, máxime si usas cualquier calculadora.

El factor de corrección es un cálculo de mantenimiento calórico que se ajusta con la actividad de cada animal. Por ejemplo, para un paciente con poca actividad física, el factor de corrección hace que el resultado se multiplique por 70, si el paciente tiene actividad física, entonces el factor es 110 y puede incrementarse  incluso hasta 150 si dicha actividad es muy fuerte.

Seguramente lo verás más sencillo con este caso específico:

Nuestro paciente es un Poodle que pesa 24 Kg y solo está en la casa, sin desarrollar ningún tipo de actividad física. (Ir de un lado a otro, subir o bajar de la cama, o emocionarse cuando llegas, no cuenta como “actividad física”)

Elevamos sus 24 kilos al cubo:

24 x 24 x 24 = 13824

A este resultado le sacamos raíz cuadrada dos veces: 10.84

Multiplicamos este por su factor de ajuste:

10.84 x 70= 759 Kcal al día

 Aquí está lo que necesita comer este amigo en el día. Si el perrito come 3 veces al día, luego entonces:

759/3 = 253 Kcal por ración.

Finalmente digamos que usamos el alimento de marca X, con el que hicimos el primer cálculo, entonces tenemos:

El alimento proporciona 371.5 Kcal por cada 100 g

Nuestro paciente necesita 253 Kcal para cada ración.

Por lo tanto realizamos una regla de tres: si 100 g de alimento contienen 371.5 Kcal, ¿cuántos gramos de alimento necesito para proveer 253 Kcal?

(253 x 100)/371.5 = 68.1 g por cada ración

Ahora sólo necesitas cualquier contenedor de cocina con medidas y podremos, sin duda, nutrir a nuestros animales en forma correcta.

Y si ya sabes cómo nutrir a tu mascota, sólo necesitas ser constante, de preferencia, con el tipo de alimento que les des. Prueba tanto como quieras, de la marca que quieras, hasta hallar la que mejor le caiga y más le guste a tu mascota.

Para nosotros, particularmente, ha sido de gran ayuda contar con un distribuidor de croquetas a domicilio, pues te garantiza conseguir la misma marca y te ahorra buscarla de tienda en tienda.

Por eso te dejamos los datos de nuestro distribuidor, Arturo, de El Croquetón, con quien además nos une una relación de colegas por el bienestar animal, pues nos lo encontramos frecuentemente levantando perros en situación de calle y hallándoles hogar.

Y eso, aunque él no quiera, siempre lo vamos a presumir.

Conoce la empresa de un amante de los animales, buscando nutrirlos mejor, aquí:

Visita El Croquetón

Hoarder: ¿Tengo varios animales? ¿O demasiados?


¿Muchos o demasiados?

Conforme los fenómenos sociales se hacen más presentes o se vuelve más común verlos, los “sabios” del área se apresuran a hacer análisis y test que derivan en categorías y etiquetas.

Así, cuando la segunda mitad del siglo pasado abrió las puertas a la discusión de las preferencias sexuales, los “estudiosos” comenzaron a definir si nacías, si te hacías, si eras esto o lo otro reprimido, potencial, latente. Lo mismo pasó con el uso de la computadora primero, e internet ahora, en donde puedes ser desde un arcaico o atrasado si casi no quieres usarla, hasta un geek o nerd si la usas mucho, o bien, un socialnetholic, si la usas sólo para perder el tiempo.

Lo cierto es muchos de esos “estudios”, “resultados” y “categorías” a los que se llega, están sesgados por una natural condición: el gusto. A quien le gusta hacer algo, se apresurará a demostrar los beneficios de ello, a quien no, encontrará las etiquetas para definir a un “enfermo” sobre el área.

Hoy, con la creciente de familias y personas que deciden tener más animales que niños, o gastar más dinero en ver crecer a un animal que en ver cómo se avejenta su auto, mucho se habla ya de la línea divisoria entre un “amante de los animales”, un “defensor”, quien sólo hace empatía, o de plano, quien está enfermo a la hora de tenerlos.

Lo importante de todos estos asuntos -más allá de darle un nombre que puedas imprimir en una playera o con el que quieras insultar a alguien-, es reconocer cuando una afición, gusto o estilo de vida, se ha descontrolado al punto de arriesgar la salud física y mental de quien lo hace, y sus allegados. Es decir, sin importar tu preferencia sexual, es importante reconocer cuando se tiene una disfunción en cualquier área. Sin importar en qué trabajes, hay que reconocer cuando te

interesa únicamente estar en la computadora y no quieres tener contacto físico con otras personas. Así, sin importar cuánto ames a los animales, es muy importante saber cuando tu intención de hacer un bien, dándoles casa y comida, ha comenzado a ser un riesgo para tu salud, o la de ellos.

Nah, tú ya eres Hoarder.

¿Qué es un Hoarder? Por supuesto es un anglicismo que nos ha gustado porque se oye más cool y tú te sientes más clínico (“o sea, es palabra del primer mundo, obvio estoy más documentado”),  pero es, sencillamente, un “Acumulador” (que también se usa poco porque la palabra es muy usada en la mecánica).

Para algunos, ser un Hoarder es un síntoma de un TOC o OCD (Trastorno Obsesivo Compulsivo ó Obsessive-Compulsive Disorder); para otros, es el TOC en sí mismo, pero aún no queda claro.

Puedes ser un Hoarder de cosas, de basura, de ropa, de papeles… vaya, casi de cualquier cosa, la diferencia, es que en esos casos, el mayor dañado serás tú, y tus familiares y amigos saldrán un poco raspados… Pero también puedes ser un Hoarder de Animales, y ahí sí está bien espesa y desastrosa la cosa, porque no sólo se trata de tu salud, sino la de los animales que estás acumulando, es decir, el problema puede abarcar decenas de vidas en riesgo.

P= ¿Cuándo se pasa la línea del Hoarder? ¿Hay un número? ¿Animal por metro cuadrado? ¿Depende del tamaño? ¿Tienes que ser Veterinario para que se justifique? R= Depende. No. No. No. Y no.

Hay personas que pueden tener 10 perros, o 20 gatos, o 30 animales de diferentes especies, y no son necesariamente un hoarder, sino que tienen las condiciones necesarias para ello, y van siendo conscientes de estas y de su límite. Hay otras que tienen menos que los dedos de una mano, y son hoarders en potencia.

Puedes revisar algunos puntos para pensar si tú o alguien que conoces, son un hoarder:

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1.- ¿Cómo están ellos?

El primer punto, y quizá el más importante, es revisar la salud de tus animales. No se trata solamente de saber si están enfermos o no, sino las razones por las que su salud no es la óptima. Es decir, puedes tener sólo cuatro animales, pero les das comida de baja calidad porque no te alcanza para más, y resulta que a alguno de ellos no les cae muy bien, pero “ya ni modo”. Lo mismo pasa si te ahorras una vacuna, o siempre postergas las desparasitaciones, mucho más si hay un enfermedad que escoges no atender…. y aún así, tienes en mente la posibilidad de adoptar o adquirir más animales. Implica que no puedes hacerte cargo de todas sus necesidades, y prefieres poner en “sacrificio” alguna de ellas. Ahora bien, quizá es una racha de mala economía para ti, tampoco es cosa de satanizar, pero si la verdad es tu estándar, dentro de un contexto de “estabilidad”, entonces el número de animales es mayor que tus posibilidades.

2.- ¿Cómo te sientes con ellos?

El objetivo de las llamadas “mascotas” es hacer compañía; formar parte de una manada o grupo funcional en donde no sólo se “sobreviva”, sino en donde se pueda hallar felicidad, juegos, alegría y paz mental. Entonces, tú deberías sentirte feliz de tenerlos notablemente más tiempo que el que te preocupan. Vaya, claro que nos llegan los momentos malos cuando se enferman, cuando no entiendes un comportamiento o cuando hacen algo malo, pero si tu miedo, frustración o preocupación por todos ellos es más frecuente que la alegría que te dan, es probable que tengas más de los que salud mental toleraba.

3.- ¿Hay espacio para tu vida humana?

Desde luego estamos quienes decidimos que en casa, los sillones o camas no están prohibidos para nuestras mascotas, pero eso no quita que debes tener cosas tuyas, exclusivas, de “humano”.  Si ellos invaden la cama al punto de que tú no cabes, o si hay más perros que sillones, algo nos dice que no estás dispuesto a invertir más en ti (o no puedes), y tu espacio en casa fue rebasado.

4.- ¿Realmente puedes controlar a ese número?

Mi querida amiga Sandra siempre dice: “Si no huele a perro, no se ve un perro y no se escucha un perro, es como si no hubiera perro”. Y esa máxima te salvará de cualquier problema de vida en sociedad. Nadie puede molestarte en casa, edificio o condominio, cuando demuestras que sin importar el número de animales, por tu control, parece como si fuera uno o ninguno para tus vecinos. Tienes un problema de exceso si hay tantos gatos que seguido se te olvida uno afuera, o tantos perros que al callar el ladrido del último, ya empezó de nuevo el primero. Una persona puede controlar varios. Una pareja, a más. Una familia comprometida, aún más. ¿Con cuántas personas cuentas para controlarlos? ¿Son suficientes las manos? ¿O demasiadas las mascotas?

5.- ¿Los rescatas porque lo necesitan, o porque lo necesitas tú?

Hay que ser realistas: sea ciudad o campo, hay animales que aprenden a vivir libres y se las arreglan súper bien. No es el ideal, cierto, pero tampoco son los candidatos a quienes les urge más una casa, y en estos tiempos de sobrepoblación, hay que aprender a priorizar.

Ejemplo: ese perro flaquito que se resguardaba en el umbral de tu puerta en la tormenta, seguro está ahí porque no ha encontrado guarida, no ha logrado ser aceptado en una manada, tiene poco tiempo de andar en la calle y/o no sabe cómo conseguir comida. Su vida pende de un hilo y sus posibilidades son pocas. Sí, es normal que lo rescates. Si tienes espacio y posibilidades, repetir casos similares, es normal.

Ahora bien: todos los días ves a ese perro alegre que pasa frente a tu casa, se acuesta a las afueras del mercado, le cae comida al punto de que nunca se ve flaco, ve pasar a la gente sin inmutarse y hasta se duerme con confianza a media tarde. Seguro es así porque se adaptó a la vida en calle, tiene en donde resguardarse cada noche, quizá hasta una manada ocasional, halló una zona de gente que no lo maltrata y sabe perfectamente lo que son los humanos y cómo sortearlos. No tiene la vida garantizada, ni la salud, pero te aseguro que a él no le “urge ser rescatado”. Rescatar uno o varios casos así y quedártelos, son seña probable de que necesitas tú sentir que los rescatAs, más de lo que lo necesitan ellos.

6.- ¿Tienes recuerdos de tu vida sin ellos? ¿Era mejor antes, cuando eran menos?

Quizá el primer perro que adoptaste llenó tu vida. El segundo le hizo compañía. El tercero hizo manada, el cuarto le puso chispa y el quinto cerró la cuenta. Pero el sexto siempre está enojado, al séptimo hay que cuidarlo de todo. El octavo no se lleva casi con ninguno… y así.

Necesitas descubrir, identificar y reconocer en qué punto (o número de compañeros), tu casa pasa de ser una guardia feliz con animales, a un refugio que la sufre para sostenerse.

Conoce tu límite y hazlos felices

Yo he presumido muchas veces a mis 5 muchachos, Todos resultado de un día fortuito que nos encontramos en la calle. Pero la verdad, debo reconocer que estoy en mi límite. ¡Claro que muchos me parten el corazón al verlos en la calle! Pero si quiero ayudarlos, será buscando un hogar temporal o definitivo, porque sé que uno más en casa, implicaría reducir la calidad de los otros 5… y estar dispuesto a eso es señal de “acumular” sin control.

Olvida eso de “donde comen 5, comen 6”. Eso dicen muchas familias respecto a tener hijos (junto con “los que Dios me mande”) y después no hay dinero para que uno vaya al doctor o a la escuela.

Conoce tus límites y defínelos. Y si crees que has acumulado más de lo debido, pide ayuda. Mucha gente está dispuesta a echarte una mano.

 

Aprender a ser líder 3: La Manada que aprende unida, permanece unida.


Tercera Parte

No existe un “curso” para aprender a ser líder con tu mascota ni un número de pasos determinados que hagan de ti un líder “graduado”. Tampoco es algo que se aprenda de forma tajante y no se olvide, mucho menos algo que se pueda generalizar. El liderazgo es una actitud que se debe comprender y asumir para vivir con ella siempre que tu mascota esté presente.

Es importante que comprendas el liderazgo como un papel que toda persona está obligado a ejercer frente a sus mascotas, pero no porque seamos “superiores”. Es nuestro deber porque la naturaleza nos otorgó una ventaja de razón, comprensión, aprendizaje y creatividad que debemos hacer valer en beneficio de nuestra familia.

Como humanos formamos “familias”, así es como nuestra sociedad les ha llamado. Como perros y gatos, forman “manadas”, así es como les hemos denominado. En el fondo, son la misma cosa: un grupo de individuos que se agremian por decisión propia, ya sea por conveniencia, por acuerdo o por sentimiento, para recibir beneficios mutualistas.

Dentro de las familias/manadas cada individuo cumple una función y a su vez, las funciones de los demás le ayudan en la supervivencia.

En algunas familias, por ejemplo, Papá trabaja para mantener a la familia, Mamá mantiene el orden y cocina, mientras la función de los hijos es prolongar la existencia de esa familia y prepararse para cuando su papel deba ser el de Papá o Mamá.

Y ese es un esquema tradicionalista, pero lo mismo sucede si los padres no están juntos, si viven lejos, si alguno ya no vive, si los papeles de hombre y mujer están invertidos, etcétera.

Siempre jugamos un papel en la familia/manada y a veces con el tiempo, esos roles cambian aunque los integrantes de la familia se mantengan igual.

Así nos visualiza el perro o gato y saben que al ser parte de la manada tendrán un lugar y un rol, pero es responsabilidad del jefe mostrárselo. El líder asigna los roles, expone los beneficios y fija los límites.

Pongamos un ejemplo:

Estás comiendo, sentado a la mesa. Tu perro te observa y llora, gime, ladra. Para que esté tranquilo le das un poco de tu comida cada cierto tiempo. Le estás diciendo: “Cada que quieras de mi comida, sólo tienes que pedirla”.

Vas a ver el televisor, cuando te diriges al sillón, tu perro se adelanta y se acuesta en el lugar que tú ibas a tomar. Para no molestarlo te sientas en otro lado. Le estás diciendo: “A lo hora de descansar, escoge tu lugar, yo me acomodo en donde tú me lo permitas”.

Es hora de salir, él brinca y ladra en la puerta en cuanto abres él sale corriendo feliz y tú sólo lo vas siguiendo a la distancia. Le estás diciendo: “Tú decides cuándo y hacia donde vamos. Tú nos guías”.

Si juntas las tres actitudes anteriores, podrás darte cuenta que básicamente le estás diciendo, cada día: “Tú eres el jefe, tú mandas”.

Llega entonces el día de ir al veterinario, de recibir la vacuna, de que lleguen visitas a casa y… él no quiere. Llora, ladra o muerde la correa porque no quiere ir. Rasguña y jala lo más fuerte que puede porque no quiere entrar a la veterinaria. Brinca sobre las visitas y hasta es agresivo con ellas.

No tiene un problema de comportamiento, no es un perro agresivo o berrinchudo. Lo único que pasa es que se resiste porque él es el jefe, así que se hará lo que él diga… “o tendremos un problema”.

Tú no puedes obligarlo a hacer algo que no quiere, ir a donde no desea, ni dejar entrar a más individuos a la guarida sin que él lo autorice, porque aquí manda él. Al menos eso es lo que les has dicho cada día con esos “detalles” ¿recuerdas?No lo culpes de tus errores

Por eso “ser líder” no es una opción, es una obligación. No tiene que ver con tu forma de ser o con tu carácter. No es algo para lo que “algunos nacen y otros no”. Cuando se trata de una relación humano – animal, estás obligado a ser el líder, por el bien de tu mascota, y porque aunque un perro o gato sabe convivir con los humanos potenciando la inteligencia y comprensión, es muy difícil que pueda asumir que en las reglas, hay excepciones.

Lo más sencillo para ambos, es ser uniforme, constante. La palabra clave es: Coherencia. Si le permites algo, se lo permitirá toda la familia. Si se lo permites hoy, se lo permitirás siempre. Si tiene un límite, lo tendrá todo el tiempo.

Y el que tu mascota haya asumido tu liderazgo desde siempre, será fundamental para cuando quieras modificar tu manada en términos de sus integrantes.

Las anécdotas de “el perro celoso del bebé recién llegado” no son pocas, pero además, no son difíciles de entender. Un perro no siempre está listo para compartir su espacio y la atención de su líder, pero sobre todo, si no ha comprendido quién es el líder y, por tanto, quién toma la decisión de ampliar la manada, entra en un conflicto mayor.

Aún así, los perros comprenden con gran facilidad cuando se trata de un “cachorro”, por lo que a menos que tenga ya graves problemas de socialización -o incluso problemas clínicos-, no es fácil que reaccione agresivamente hacia un niño.

Pero cuando se trata de un integrante más crecidito, la cosa cambia, sobre todo si es perro y reacciona igual. Con esto tratamos de atacar una duda más o menos constante, que hemos podido observar con nuestros lectores en Animalia Magazine o Animalia Radio: ¿Qué combinación de mascotas es mejor tener? ¿Perro chico con perro grande? ¿Viejito con cachorro? ¿Hembra con macho? ¿De raza o mestizo?

Cachorros encantadoresLos cachorros son la primera opción de la mayoría de las personas cuando piensan adoptar un perro, aunque curiosamente, es quizá la más complicada de las opciones. Un cachorro se ve muy bonito, pero debes tomar en cuenta que crecerá como quizá no lo estás visualizando. La mayoría de los dueños primerizos no considera el tamaño que tendrá de adulto, ni tiene entre sus opciones la posibilidad de que no resulte de la forma, color o carácter que imaginó. Además hay que tomar en cuenta que el cachorro tiene dos tareas: aprender de la vida y aprender las reglas de tu manada. Eso es mucha información y requiere de mucha más paciencia de su líder en lo que la procesa. La naturaleza del cachorro es jugar y conocer todo y a todos cuantos crucen en su camino, por lo que se lleva bien con machos, hembras, viejos, jóvenes y de todos tamaños; sin embargo, no todos se llevan de maravilla con el cachorro. Los “seniors” o viejitos, son menos tolerantes, especialmente los de raza chica, pues un cachorro está “de su vuelo”, pero con muchas más energías. Desde luego, las hembras tienden a aceptar más a los cachorros por su instinto maternal pero no es una regla, menos con las que han sido esterilizadas.

Los Seniors o viejitos, por el otro lado, son los últimos en la lista de opciones para los adoptantes, pero pueden ser una maravilla para las personas que no les gusta hacer gran ejercicio, o no tienen mucho tiempo. Requieren de poco ejercicio -aunque esto no significa que no lo necesiten regularmente- y disfrutan más las tardes largas frente al televisor o a los pies de su líder. Con ellos hay que tomar en cuenta que el veterinario puede estar más presente y que en ciertas etapas ya no puedes enojarte si pierden el control de sus necesidades de vez en cuando. Son poco tolerantes, claro, pero es totalmente falso eso de “perro viejo no aprende trucos nuevos”. Si tu liderazgo es claro y amable, un viejito está dispuesto a seguir, pues ya no tiene mucha necesidad de retar al jefe.

Entre hembras y machos es casi cuestión de gusto, pero tienen ligeras diferencias. Las hembras suelen escoger más claramente el lugar de sus necesidades y tienen relativamente menos energía. Los machos “marcan” su territorio y son más retadores. En ambos casos debes contemplar la esterilización, pero más con las hembras, porque en caso de tener cachorros no puedes zafarte por ningún motivo de la responsabilidad. Por supuesto son más tolerantes entre contrarios, pero también debes enfatizar tu liderazgo si no quieres que un macho asuma como SU hembra a una de sus “hermanas” y empiece a retarte por acercarte a ella.

¿Chicos o grandes?

Entre las razas y los mestizos no debe haber mayor diferencia. Si eres un criador o competidor de exposiciones, quizá te importe mucho la raza, pero no veo el porqué debiera importar si no lo eres. La ventaja con un perro de raza –siempre y cuando el criador sea serio- es que más o menos sabes cómo será físicamente, pero también viene con un paquete de condiciones de salud predispuestas, que generalmente el criador no te platica. Con un mestizo no sabes mucho de su futuro –aunque su tamaño lo puedes adivinar un poco por ciertos rasgos que tu veterinario sabe identificar- pero la ventaja es que en muchos casos es producto de una evolución natural, es decir, suelen ser perros con organismo fuerte, resistente, que ha evolucionado genéticamente para sobrevivir en la calle o viene de padres con esa historia.

En todos los casos, te puedo asegurar que la clave es conocer a cada uno y plantearle tu liderazgo de acuerdo a su carácter, pero DEBES hacerlo.

Si cada uno de los miembros de tu manada comprende que tú eres el jefe, agregar a otro será menor problema, no importa si el nuevo integrante es de la misma especie o anda sobre sus dos pies.

Aprende a ser líder, pero no sólo porque debes hacerlo, sino porque te ayudará a disfrutar más la vida al lado de tus mascotas.

 

 

14 Cosas que hacer ante el ROBO, SECUESTRO o EXTORSIÓN


Constantemente recibimos denuncias civiles de robos y secuestros de perros -especialmente, aunque también algunas de gatos-, que aunadas a los casos extraídos de nuestro estudio sobre Perros Extraviados, en donde el extravío deriva en Extorsión, nos llevó a conjuntar los datos obtenidos, en busca de consejos que reduzcan las posibilidades de que te pase a tí o a alguno de los tuyos.

Aparentemente, con la creciente cultura de amor animal en metrópolis como la Ciudad de México, algunos cobardes e inútiles que no supieron hacer algo provechoso de su vida, se han dado a la tarea de robar mascotas para luego pedir un rescate, o en algunos casos, usarlos como reproductores.

En cualquier caso es terrible, por lo que hicimos mesa redonda algunos de los autores de esta página y colaboradores de Animalia Magazine y he aquí lo que resultó:

Para disminuir las posibilidad de que suceda:

1.- No presumas su RAZA.

Ya de por sí es bastante negativo seguir calificando de “mejor” a un perro porque es de Chihuahua Mixraza pura, pero para este caso, si dejas de presumir que tu perro es “puro”o que tiene “pedigree”, o que sus papás “son campeones” y más bobadas del estilo, reducirás su atractivo ante los que quieran robarlo para criaderos clandestinos. Incluso es mejor si, aún si tu perro “parece de raza”, le digas a los demás que “da el gatazo” o “salió bonito” pero realmente es una mezcla. Especialmente, si te pregunta un desconocido en la calle, invéntale que tiene problemas de piel, que es asmático o que salió con la cadera chueca y lo tienes con tratamiento permanente.

Es tan simple como el por qué no andas en la calle gritando que tu reloj es muy caro, que hoy acabas de cobrar o que tu carro es nuevo y no trae localizador GPS. Guárdatelo para tu familia.

2.- Presume que lo ADOPTASTE.

Aún si no es cierto, es mejor presumir que lo recogiste de la calle o lo adoptaste de un albergue. La gente tiende a creer que quieres más a las cosas por las que pagaste más, así que si lo compraste por X cantidad, “seguramente estarás dispuesto a pagar otra similar o mayor” por recuperarlo. Si puedes, adereza la historia con cosas como que “era muy agresivo y lo tuviste que rehabilitar”. Los ladronzetes no quieren problemas, por eso entre una persona con paraguas y una sin él, asaltarán a la segunda casi el 100% de los casos.

3.- Presume que tiene CHIP.

Deberías ponérselo, pero aún si no lo has hecho dile a todo el mundo -menos al veterinario, claro- que sí tiene. El Chip ayudará a su identificación, y en caso de que te lo roben, puedes reportar el número. Si se pierde y termina en un antirrábico o clínica de rescate, lo identificarán, lo reportarán a tu MVZ de cabecera y ayudará en la orden de NO-SACRIFICIO. Si alguien lo encuentra y lo lleva a revisión, será retenido en la clínica que lo identifiquen.

Si bien es cierto que aún no se cumplen al 100% estas condiciones, dado que no todos los Veterinarios, ni los centros de Control Canino cuentan con scanner, poco a poco se hace más popular su uso, y lo que buscamos es aumentar todas las probabilidades.

Como extra, a muchas personas les suena a “GPS” eso del chip, lo que lo convierte en un ejemplar “riesgoso” para ser robado.

4.- Presume que está ESTERILIZADO.

Bueno, de hecho, hazlo ya si aún no lo has hecho, pero mientras, dile a todo el mundo que ya los esterilizaste. De nuevo, la idea es que los vendeperros lo vean menos atractivo. Si ya lo está, además, pon ESTERILIZADO al reverso de su placa.

5.- Manda hacer una nueva PLACA.

Bueno, claro, en caso de que sientas que le falta algo. La conformación que, hablando con la gente de la FMVZ-UNAM y los Pata Pirata, resultó ideal, fue así:

Por delante, sólo el nombre de tu perro. Detrás: “Esterilizado”, un correo electrónico o Placaun número de teléfono celular (permitirá que ante una extorsión, identifiques el número y lo guardes automáticamente en el historial) y una palabra clave, algo que no tenga nada que ver contigo o con tu perro y, por supuesto, que no publiques en ningún lado. Al menos, si se pierde, evitarás las extorsiones, pues quien te llame diciendo que lo tiene, deberá leerte esa palabra de su collar, para corroborar que lo tiene en sus manos.

6.- No pasees con RUTINAS.

Quizá es importante que la hora sea más o menos la misma para los paseos de tu amigo, pero puedes variar de vez en cuando, tratando de mantenerle el mismo rango de tiempo entre paseos. Sobre todo, no hagas la misma ruta de paseo siempre. Un día empieza a la izquierda, otro a la derecha, a veces vas al parque, a veces no, no vayas toooodos los lunes a la misma tienda con tu perro. En fin… no seas predecible.

7.- No te distraigas

Cuando salgas a pasear con tu mascotas, pasea CON ellas, es decir, dedícales tiempo de calidad. Evita ir mensajeando, hablando por celular, twiteando, whatsappeando o anexas. En primer término, te impedirá captar si hay alguien sospechoso, pero además, para cualquier tipo de robo, una persona con el celular en la mano es casi un aviso con luces y sonido que dice: “SOY PRESA FÁCIL”.

En nuestro estudio sobre extravío, casi el 70% de las personas que extraviaron a su mascota, terminaron por reconocer que estaban platicando con alguien más, o usando su celular cuando el perro desapareció.

Además tus mascotas agradecerán la atención, evitarás que coman porquerías de la calle y prevendrás peleas con otros perros antes de que sea tarde.

8.- Tómate muchas FOTOS.

Esto seguro no te costará trabajo. Si no tienes una factura por compra (ojalá que no lo hayas comprado), entonces necesitarás testificar tu propiedad, al menos con fotos. Si tu perro tiene rasgos especiales como uñas de colores salteados, manchas particulares, le faltan dientes o tiene un rasgo único, fotografíalo con detalle. En caso de robo y localización, deberás pelear que es tuyo, con testigos y pruebas. Siempre ayudará. Y claro… no publiques todas esas en tu Facebook, por favor.

9.- Basta de “CHECK IN”.

A decir verdad, en nuestro país, estoy en desacuerdo con andarle avisando a todo el mundo a donde vas y en donde estás, aún si vas solo, con programas como Swarm,  Foursquare y similares. Pero si lo vas a hacer, al menos no lo hagas cuando vayas con tus mascotas. Los lugares Pet Friendly se están haciendo famosos (¡bravo por ellos!) pero lamentablemente eso implica ser famosos para todo el mundo. Si te ven hacer un “check in” en estos lugares, pueden imaginar que estás con tu perro. Y creéme, no es tan complicado saltarse la seguridad de estas redes. No te confíes de la “configuración de privacidad”.

Si ya sucedió:

10.- Levanta una DENUNCIA.

Para evitar que los ignorantes en el Ministerio Público le resten importancia a tu caso, trata de no aportar el lado emotivo. Es triste, pero tenemos que ser fríos para que no nos vean como “exagerados”. La denuncia es por robo de un bien mueble, o “semoviente”, como si fuera una bicicleta o un auto. Si no te crees capaz de aguantar el llanto o el coraje, lo cual para muchos de nosotros sería entendible, pide a un familiar menos apegado que la haga.

11.- Empieza tú mismo con la INVESTIGACIÓN.

No tienes que violar la ley ni meterte en problemas, sólo es cosa de recabar toda la información posible.

Por ejemplo, si vas a más de una clínica, pensión o estética, deja teléfonos distintos en cada una y lleva un registro de esas relaciones. En una das el celular, en otra el de casa, en otra la casa de tus padres o algún hermano. Un punto importante respecto al Secuestro y Extorsión por mascotas, es que la víctima no puede dar información. Esto no lo piensan muchos imbéciles ladronzuelos y te llaman a casa, cuando el teléfono de la placa es otro. Si así fuera, puedes ceñir la lista de sospechosos. Acude a donde hayas dejado ese número y pregunta por empleados que hayan sido despedidos o hayan renunciado recientemente, ahí tendrán sus datos y los puedes aportar a la información.

En este delito, como en otros, gran porcentaje de culpables son personas que te conocían desde antes, en mayor o menor medida.

12.- No ofrezcas Recompensa

Sé que suena raro, pero en estos tiempos ofrecer una recompensa parece alentar a la gente a pensar en devolver un perro perdido por su ganancia, no porque es lo correcto. El problema no está en PREMIAR a alguien que ejecuta un acto bueno, lo que sería muy loable, sino en avisarle a la gente que recibirán un PAGO.

Los casos de extravío que hemos recabado, y que derivaron en extorsión, tienen toda la pinta de ser “secuestros de ocasión”, es decir, el perro fue encontrado por alguien que regularmente no se dedica a nada malo o ilícito, pero ya que se enteraron que había dinero de por medio, un instante de ambición les hace preguntarse “¿Cuánto estará dispuesto a pagar?”, comenzando una escalada de ofertas y amenazas que puede acabar mal.

13.- Que negocie alguien más

Si has recibido llamadas de extorsión que hablen de entregarte a tu perro a cambio de dinero, haz que negocie una persona cercana a ti, pero no tan apegada al perro. Los extorsionadores tratarán de hacerte sufrir con ruidos o amenazas sobre el bienestar de tu mascota, y tu sufrimiento lo usarán para calcular cuánto más te pueden presionar.

14.- Comunícate, habla, dilo.

Desafortunadamente, nuestra realidad nos ha obligado a ser un poco más desconfiados, pero el problema es desconfiamos de todos, y eso nos reduce fuerza de cohesión. Cuando creas que alguien “raro” o inusual ronda la colonia y te ve con atención al salir con las mascotas, lo más importante es hacerlo notar. Platica con la gente “de planta”, el del puesto de periódicos, los comercios establecidos, el bolero y, mejor aún, el policía de colonia. Es importante generar retroalimentación entre vecinos: “¿Ha visto a ese señor que se para en la esquina últimamente?” “¿No le ha parecido sospechoso el tipo que se estaciona aquí y no se baja del carro?”. Puede parecer “chisme”, pero no. Es muy distinto andar investigando con quién se acuesta o a qué hora llegó el vecino X, a preguntar algo que te inquieta, por la seguridad de la zona en donde vives.

Al platicarlo entre vecinos, puedes provocar dos cosas:

1.- Que más personas lo noten, lo vean con desconfianza y lo hagan sentir incómodo. Esto no les gusta a los ladrones de este tipo. Si roban mascotas es porque no quieren meterse en algo más grave o violento, y puede ser razón suficiente para que desistan su “vigilancia”.

2.- Que alguien que lo conoce se entere y le diga algo como “Ya te andan cachando”, lo cual también puede ser suficiente. Por supuesto, empieza con la gente con la que más confías o tiene más tiempo viviendo/trabajando en la colonia.

Por cierto, si a varios les resulta sospechoso y les inquieta, júntense y al mismo tiempo, desde cierta distancia, saquen su celular y tomen una foto. Si el tipo lo nota y se ofende, es más complicado que se grabe las caras de todos para pensar en “represalias”. Lo importante aquí es no dejar solo al “vecino valiente”, porque es muy fácil quejarse y lamentarse de los problemas, pero a la hora de actuar, dar un paso para atrás.

Si se lo comunicas al policía de colonia, es probable que éste al menos pase a preguntarle qué se le ofrece o a qué se debe que esté parado sin hacer nada. Evidentemente, esto también desalienta a un ladrón a seguir ahí.

Desconfiamos de las autoridades, claro, pero incluso en el tema de la corrupción, hay lógica. Un policía se puede corromper, como cualquier persona, pero el precio tiene que ser interesante, y aunque la modalidad de robo de mascotas haya crecido, tampoco es un negocio gigante, que alcance para repartir a todos los niveles de autoridad. Reporta estos casos al 060 o, en Twitter, al @caspoliciadf

Estos no son los únicos puntos posibles, pero fueron los que en consenso, nos resultaron más importantes. Como siempre, la información se enriquece con el conocimiento de todos, no dudes en hacernos saber tu opinión, más consejos, o tu anécdota… aunque de todo corazón deseamos que sean el menor número posibles de casos.

Cuídate mucho.

 

La Teoría de la Jauría Asesina.


La Teoría del Absurdo

México DF. Marzo 7 de 2013.

Las brillantes ideas de los gobernantes, no cesan.

Ahora en Tlanepantla, Estado de México, el equipo del gobierno encabezado por Pablo Basañez García, ha decidido “Recoger y sacrificar” (eufemismo para Redada y Asesinato) a un cierto número de perros que se hallaban en Los Reyes Iztacala, municipio de este Estado, pues se encontró en esa zona el cuerpo de un hombre, de 61 años, con muchas mordidas en su cuerpo.

Es ofensiva a la inteligencia la simpleza con la que se dio este veredicto y se ejecutó su llamada solución.

El caso, que de entrada necesitaría una investigación por asesinato, fue dictaminado, resuelto y encarpetado con una velocidad que da miedo, y que mucho dice de las prioridades de estos gobiernos.

Mientras en la cuenta oficial de twitter de la PROPAEM, Procuraduría de Protección al Ambiente del Gobierno del Estado de México (@propaem_sma) decían “esperar el resultado del dictamen”, el presidente municipal en su cuenta @pablo_basanez, y había dado por hecho que los perros eran los responsables de la muerte. Al día siguiente ya había organizado la cacería y asesinato de los perros que encontraran.

Los dictámenes forenses de lado, el gobierno de Tlanepantla demostró una pobreza de decisiones mayor que lo que habíamos visto, y vaya que lo vimos, unas semanas atrás en Iztapalapa.

Iztapalapa no fue poca cosa, pero al menos, se resolvió con un resquicio de sensatez que derivó en condiciones de bienestar para perros callejeros que nadie había atendido hasta entonces. Aquí muy breve lo que ocurrió, en resumen, y como terminó:

1.- En Iztapalpa, en concreto, se hallaron 5 cuerpos (al principio una pareja de jóvenes, después se habló de una madre y un niño, ahora incluso se especula de un 6to cuerpo, tampoco es clara esa información) en una zona de reserva ecológica en la Ciudad de México. Alguna autoridad dijo que se sospechaba que hubieran sido atacadas y asesinadas por los perros callejeros de los alrededores. Y las suposiciones comenzaron a correr.

los parias de esta ciudad

2.- En días siguientes 100 elementos de la BVA (Brigada de Vigilancia Animal) recorrieron la zona, en lo que podrían ser 100, 150 o 200 hectáreas (porque nadie llevó un registró de hasta donde se dispersaron los elementos) y en total, recogieron a 25 perros de diferentes razas, tamaños y condiciones de salud.  (NADIE, sobre todo NINGÚN elemento de la BVA, afirmó haber visto una “jauría”. Claro, al dar el número total de perros levantados, suenan a un gran grupo, pero nadie habló de cuántos de ellos estaban juntos.)

3.- Parece que nadie en el gobierno delegacional cuestionó que:

El lugar estaba en una de las Delegaciones con mayor índice delictivo del D.F.

En esta ciudad, como en todo el país lamentablemente, los parajes desolados son usados para abandonar cuerpos tras un homicidio.

Los cuerpos tenían otras huellas poco usuales para un ataque de perros. Los ataques mortales entre perro-humano, son algo rarísimo.

En México las estadísticas son incompletas, pero en E.U.A., por ejemplo, hay reportes de sólo 238 casos en casi 20 años(*1), la mayoría de ellos provocados por perros entrenados para ataque, en lugares cerrados.

El dictamen sobre si las mordidas fueron pre o post mortem, ha sido dudosa, pero aún si lo fueron, determinar si fueron mordidas mortales o si fueron hechas por ESOS perros, es aún más difícil, y no se logró, porque eso implicaría haber identificado a los perros responsables, cosa que jamás sucedió.

es sencillo culpar al que no habla

¿Pudieron haber sido los perros?

Sí, claro, pero esto no puede tratarse de buscar CUALQUIER posibilidad, sino la que presente elementos más creíbles.

Claro que un perro puede, si quiere, matar a un hombre. Un perro es un depredador menor y puede, pero los factores para que decida hacerlo, son más complejos que las puras “ganas” de hacerlo.

Aunque pertenezca a los cánidos y sea subespecie del lobo, NO ES UN LOBO. Y el factor que los separa, es precisamente que el perro SABE, ESTÁ CONSCIENTE de la existencia del hombre. Evolucionó, se modificó genéticamente por ESTE factor. El perro tiene información genética que le permite SER DOMÉSTICO, y esto ha alterado sus instintos salvajes de manera casi irreversibles.

¿Un perro puede “regresar” a su estado salvaje?

No. Un perro nunca ha tenido un estado salvaje que “pueda” recordar. Otro animal, parecido al perro, era salvaje, pero es otra especie, y esto no sucedió ayer, o el siglo pasado. Este cambio ocurrió hace al menos 20mil años.

Si acaso, puede aprender cosas nuevas, diferentes, que no sean tan naturales para él, como el cazar otros animales para sobrevivir. Pero… ¿en la Ciudad de México? ¿En verdad?

¿Cuánto necesita caminar un perro para llegar a un tiradero de basura, un puesto de comida o el tiradero de un restaurante? ¿Cuantos restos comestibles puede encontrar en su camino, producto de la suciedad que provocan los seres humanos? ¿Cuántas personas les ofrecen algo de comida al día?

Mestizo de calleYo, en 10 años de contacto profesional con perros callejeros, no he visto UNO que ataque a un ser humano por comida. Se defienden entre ellos o se arrebatan entre ellos, pero es rarísimo que incluso le quiera arrebatar algo comestible a un desconocido humano.

¿Cazar a un ser humano por hambre? Necesitaría tener mucha hambre y algo de locura. Quizá si tuvieran rabia -enfermedad que no se puede dar por erradicada, pero a la que quizá 1 de cada 100 veterinarios se han enfrentado alguna vez-. Sería complicado, arriesgado y requeriría práctica y organización como manada, que si la estuvieran adquiriendo poco a poco, los reportes de ataques habrían en esa zona habrían comenzado hace tiempo, escalonándose, hasta culminar con una muerte.

¿Cazar a 5 seres humanos por hambre? ¿De la noche a la mañana? ¿Sin antecedentes previos de que fuera una zona peligrosa?

¿Y cuál fue el destino de esos inculpados?

(Que no CULPABLES, porque eso nunca se demostró).

El Jefe de Gobierno emitió una orden determinante cuando explotó la presión de la opinión pública: No sacrifiquen a ninguno. Se debe resolver sin matarlos.

Eso fue definitivo, porque requería más trabajo, pero provocaba esfuerzo coherente y concentrado de especialistas. Los animales fueron trasladados al Centro de Atención Canina de Iztapalapa, en donde se resguardaron y pusieron en adopción, primero los cachorros, y después de un examen etológico y clínico, los adultos. Estos análisis no fueron revisados sólo por el gobierno, y el destino de ellos no fue algo que Iztapalapa “dijo” nada más; intervinieron especialistas de la mejor institución en este país y fue revisado por personas comprometidas con proteger la vida animal. Su destino final, antes de las casas que paulatinamente los irán adoptando, fueron las instalaciones de una de las Protectoras más experimentadas del Distrito Federal.

¿Y en Tlanepantla?

Recoger y sacrificar fue la orden. Punto. Antes del forense, antes de otra teoría, antes de investigar si fue un asesinato. Recoger y sacrificar.

Como si eso resolviera algo. Como si diera “justicia”; como si aliviara en una micra la sensación de inseguridad que tienen los habitantes del Estado de México debido a LAS ARMAS y LOS CRIMINALES, no debido a los perros.

Los perros en calle son un problema, en el Distrito Federal, el Estado de México o cualquier entidad de la república, sí, pero es causado por nosotros mismos; problema del que que ellos saldrían gustosos, claro, si les diéramos la oportunidad.

Más de esto en Pasión Animalia

Debemos estar al pendiente de los programas de esterilización, vacunación y adopción que se hace en las colonias y delegaciones de nuestras ciudades, porque hay que actuar; aunque de nuevo, seguramente, será la sociedad civil la que ponga, ejecute y haga efectivas las soluciones; usando a la autoridad y las leyes como lo que son: herramientas a nuestro servicio, y no soluciones en si mismas.

Manualidades para Hurones


¡Visítanos en Facebook! Opciones alternativas para dueños gastados. ¡Que tu hurón no sufra la cuesta de enero!

Comenzamos el año gastados, las fiestas hicieron estragos y en la mayoría de los hogares habrá que cubrir alguna compra a doce meses sin intereses, así que hay que encontrar formas económicas para que nuestro hurón se divierta sin generar gastos onerosos.

Muchos juguetes son fáciles de realizar, divertidos y sobretodo económicos. Empecemos por ejemplo con los rollos de cartón que sobran cuando se terminan las toallas de papel o el papel sanitario: colgados en el techo de la jaula o sueltos a lo largo de ella son excelentes opciones de juego.Juguete de doble reciclado

Por otro lado, seguro debes tener por ahí algunos pantalones que ya se encuentran muy gastados o rotos, así que un nuevo tobogán de diversión se puede confeccionar con facilidad retirando las piernas a los pantalones y uniéndolas en los extremos, mientras más largo, más área de juegos tendrá. Otra forma de hacer toboganes son con los tubos para drenaje de 4 pulgadas que se consiguen fácilmente en las tlapalerías. Éstos pueden ir pegados a la pared o formando redes interminables, pues también existen codos, uniones y bifurcaciones que puedes añadirle con facilidad. Lo único que no debes olvidar en este armado es la ventilación, si los tramos son mayores a 50 centímetros de largo, es conveniente que les hagas perforaciones con un taladro a lo largo de todo el tubo para que pueda fluir el aire con facilidad. Algunos propietarios me han comentado que estos mismos toboganes los han hecho con botes de tetrapack. ¡Y es además una excelente forma de aprovechar estos empaques!La maravilla de verlos jugar

Las bolsas de plástico de polipapel son muy divertidas. Éstas bolsas son las que generalmente te dan en los supermercados, muy delgaditas y ruidosas cuanto las flotas. Es muy importante que antes de dársela a tu hurón le cortes por completo uno de los lados, esto impedirá que tu mascota quede encerrada, pues aún en el caso de que las vueltas dentro de la bolsa, fueran demasiadas, siempre tendrá una salida cerca, y por tanto, segura.

Juguetes más sofisticados se pueden llevar a cabo con palitos largos, como los que traen los algodones de azúcar. En un extremo puedes amarrar un listón, (de preferencia que sea elástico) y del otro extremo algún juguetito ruidoso. Si quieres hacerlo aún más divertido puedes pegarle un par de plumas. Este juguete te proporcionará horas de correteos, podrás divertirte junto con tu mascota jalando del otro extremo, dificultándole la búsqueda. Si no cuentas con mucho tiempo, puedes amarrar el elástico al techo de la jaula y esto hará que cuando a tu mascota se le suelte el juguetito, éste salga disparado gracias al elástico que tiene, por otro lado también genera resistencia a la hora de jalarlo, así que podrá tener un buen “juguete interactivo”.

¡No los tires!Con el resto de tu ropa también puedes hacer grandes manualidades. Si tienes algunas calcetas que ya no utilices, pueden ser reaprovechadas por tu mascota, sólo basta con que hagas tres orificios en ella, uno en la punta para la cabeza y dos para las manitas. Desafortunadamente no todos los hurones agradecen la ropa que con tanto cariño les confeccionaste, sin embargo, si logras que se la deje puesta será de gran ayuda en estas temporadas de frío.

En las tiendas de mascotas hay infinidad de hamacas para hurones. Estas también las puedes hacer en casa. Es conveniente que la hamaca no mida más de 30 centímetros de lado a lado, pues si es muy grande, corres el riesgo que simplemente se levante y vaya a la parte más lejana a defecar. Es muy importante elegir los materiales, las telas deben ser preferentemente resistentes y calientitas. Polar, lona o loneta son las preferidas. Debes evitar aquellas con tejidos muy abiertos, como las tejidas en casa, las de manta o las de jerga. Éstas pueden hacer que se atore una de las garras de tu mascota. Ten cuidado, la pérdida de uñas o de falanges completas es una de las causas más comunes de consultas de urgencia con el veterinario. Continuando con la confección de la hamaca, es conveniente que la hagas de doble funda, es decir, que tenga una especie de sabanita donde tu mascota se pueda esconder y proteger del frío. Si de plano tienes muchas habilidades manuales, puedes adicionarle borrega sintética para hacerla más abrigadora. Por último, al final de cada extremo, donde pusiste los listones que servirán para sujetarla a la jaula, te recomiendo que le pongas unos ganchitos o bandolas –las venden en mercerías o peleterías- con ellas podrás descolgarla fácilmente para lavarla. En lugar de los ganchitos también puedes coserle velcro, funciona muy bien y es más amigable con las manos.

Por otro lado, si tu hurón está tirando mucha comida y no te alcanza para comprar un comedero para hurones, hay un plato que te puede ayudar mucho. Vas a necesitar un envase de 250 ml, de los desechables en donde viene la crema y otros lácteos, además de alambritos con los que se cierra el pan de caja. Empieza midiendo la altura cómoda que alcanza tu hurón parado en dos patas y la mides. Esta será la altura a la cual vas a sujetar el plato. ¿Cómo? Haces unas pequeñas perforaciones en el contenedor y pasas los alambritos a través de él. Con ellos lograrás sujetarlo firmemente a la pared de la jaula. De esta manera tu mascota tendrá que levantarse para comer, así que si trata de tirar la comida se caerá. No es 100% efectiva, pero puede ayudarte mucho.

Los alambritos del pan de caja también son una excelente solución para sujetar esquineros que tu mascota se decide constantemente quitar de su lugar.

Por último, no te sugiero que uses platitos para ponerle agua, el hurón es muy curioso y se mojará la cabeza y las patas. Esto favorecerá problemas respiratorios e infecciones por hongos, así que ahí sí, con lo que ya ahorraste en los demás accesorios, es conveniente que adquieras un buen bebedero para hurón.

Homenaje al Mestizo


(Texto publicado en Animalia magazine No.10, Julio-Agosto 2010)

Es el perro que todos conocemos, el que vemos todos los días. Algunos se han vuelto inclusive familiares a la vista, pues conquistan una zona como propia, aunque formalmente no sea su hogar. 

¿Historia?

Si abordáramos este tema de manera formal, habríamos de empezar por los antecedentes y la historia… pero en este caso en especial, eso sería prácticamente imposible.

Para empezar, debemos tener claro que de las 337 razas caninas actualmente reconocidas por la Federación Cinológica Internacional, es probable que ninguna rebase los mil años sin cambios. Es decir, las características que hoy debe tener, por ejemplo, un Pastor Alemán, son producto de la cruza selectiva que los seres humanos han realizado a lo largo de la historia, en la busca de un tipo de perro que cumpliera con ciertas expectativas.

Así como todas las demás especies animales del planeta, los perros evolucionaron de acuerdo con la zona en donde comenzaron su andar. Su pelo, tamaño, fuerza física, resistencia y hasta el tono de su ladrido, se fueron acoplando a las necesidades que les exigía su entorno. En ese sentido, podríamos suponer que los primeros perros del mundo eran de “razas puras”, pues compartían entornos y necesidades.

Sin embargo, las cruzas interraciales también debieron comenzar de manera natural, cuando algunas manadas de razas antiguas, aún salvajes, iban migrando lentamente a otra zona, hasta toparse con otras manadas distintas. Entonces, nos encontramos con que tanto el perro criollo como el de raza pura deben tener una antigüedad muy similar: desde siempre. Claro que las colonizaciones, conquistas e invasiones humanas promovieron las cruzas interraciales y aceleraron la proliferación de estos perros, al traer consigo ejemplares de cierto tipo a lugares lejanos con razas muy diferentes.

Correcta denominación

En nuestros días hay una costumbre errónea en el trato y conocimiento del perro Mestizo.

Para empezar, el punto de partida de esta equivocación es la forma en como los llamamos. Cuando el común de la gente ve un perro cuyas características físicas no le permiten otorgarle un definición clara de raza, suelen llamarle “cruzado”, “corriente” o “callejero”.

El primer término, cruzado, es un uso incorrecto del término y prácticamente un pleonasmo, pues para que un perro –ya sea de raza pura o criollo– nazca, forzosamente debe ocurrir una “cruza” entre dos ejemplares, ya sean de la misma raza o no; es decir, todos los perros del mundo son “cruzados”.

El segundo término, corriente, es desde luego una forma despectiva que compara a un ejemplar con características únicas con otro de características definidas por la raza. Eso implicaría un grado de “fineza” en los perros de raza, lo que habla de la calidad morfológica y genética del ejemplar, pero –como platicaremos más adelante–, algunos perros Criollos pueden tener características tan buenas que incluso rebasarían la calidad de un perro de raza pura.

Finalmente, quizás el término más común, callejero, debiera referirse a cualquier perro por su situación de vida, “en la calle”, y no por sus características de raza. Por ejemplo, si un Pastor Alemán, Labrador o Schnauzer de raza pura es abandonado o extraviado, aprendería a sobrevivir en la calle, por lo que se convertiría inmediatamente en callejero. No es realmente ofensivo, o no debe tomarse así, pero este término no define  puntualmente a un perro Criollo. Además, es temporal y lo más curioso del caso es que algunas personas le llaman de esta forma incluso a mascotas que viven con su dueño, que sí tienen un techo donde vivir: “¿De qué raza es tu perro, es callejero?”

En círculos con un poco más de conocimiento, se ha comenzado a poner de moda el término perros ferales, aludiendo a aquellos que llevan mucho tiempo viviendo en la calle y que han llegado a formar manadas bien establecidas. El problema con este término es que tampoco puede abarcar a todos, pues estrictamente se debe aplicar a los perros que han nacido en la calle y han vivido siempre en ella, aprendiendo poco o nada de la convivencia con los seres humanos, más allá de verlos como otra especie de la cual cuidarse.

Estos perros usualmente desarrollan instintos que podrían interpretarse como salvajes, aunque en realidad no lo son. Primero, porque tras 15 mil años de domesticación, estos instintos propios de otros cánidos (como el lobo o el zorro) han desaparecido casi por completo; y segundo, porque aprender a “cazar” de la basura o bajo un puesto de comida ambulante, nada tiene que ver con la cacería que los perros salvajes solían hacer. De hecho, para la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “feral” es un adjetivo en desuso que significa “cruel o sanguinario”. Es probable que el término moderno lo hayan empezado a poner de moda algunos sectores gubernamentales que buscan advertir, de manera alarmista, el riesgo que constituyen las manadas de perros callejeros, que ­–en la defensa de su territorio– pueden comportarse agresivamente si se les provoca.

Algunos naturalistas especializados suelen decir que no hay mejor criador que la naturaleza. Y seguramente tienen razón. En cada especie, los individuos con las mejores características son los que sobreviven y los que mayores oportunidades de reproducción tienen. Esto se aplica de manera muy especial a los perros Mestizos.

Por ejemplo, es probable que un perro que se crió en la calle desarrolle una flora intestinal más fuerte, al acostumbrarse a comer cosas en mal estado o sucias, y es factible que herede esta característica a sus cachorros, los cuales podrían tener, por ejemplo, un oído más agudo y reflejos más desarrollados si la madre también vivió en las calles y aprendió a cuidarse de los autos. A esto añadimos el factor social, o sea el aprendizaje que además enfrentan si efectivamente sobreviven mucho tiempo en la calle.

Todos los trucos o mañas que un perro debe aprender en la calle son esenciales para su sobrevivencia. Primero, asegurar el alimento, encontrar un lugar de abastecimiento constante o incluso saber guardarlo. Después, protegerse de las amenazas vivas y las climáticas; hallar un lugar que les proteja de la lluvia o el frío, del extremo sol, de las polvaredas o los gases contaminantes.

Cuando juntamos los dos grupos de características que hemos presentado, tenemos un ejemplar con altas probabilidades de ser un gran perro. Si genéticamente nació con un organismo resistente, las enfermedades estomacales, infecciones y problemas de piel, serán muy raros, pues ha desarrollado anticuerpos y defensas naturales a estos problemas. Si socialmente ha aprendido lo difícil que es encontrar alimento, apreciará rápidamente un plato de croquetas constante, que significa alimento sin riesgo, sin necesidad de “cazarlo” o robarlo. Su casa, aunque sea sólo un rincón de tu hogar, será para él un refugio seguro, cerrado a otros perros más grandes y protegido de las inclemencias climáticas.

Ahora bien, te estarás preguntando ¿acaso el perro Mestizo, rescatado de la calle, es perfecto? No. Por supuesto, sería irresponsable de mi parte hablarte de un ejemplar sin rango de falibilidad. En los perros Criollos también pueden existir enfermedades genéticas o congénitas, tendencia a algún problema de salud y conflictos de comportamiento o socialización, pero lo cierto es que con gran frecuencia resultan perros fuertes, inteligentes y de excelente compañía.

A continuación enlistamos algunos mitos comunes sobre los queridos Mestizo.

Mitos

Mito: Es agresivo, está acostumbrado a ser libre y cuando se aburra de mi casa me va a desconocer.

Falso. Los perros en general no tienen necesidades de cambio por gusto. Se divierten con la convivencia y eso es suficiente. No conocen el concepto de aburrimiento por monotonía. Mientras tengan casa segura y comida y agua constantes, defenderá el lugar y agradecerá la oportunidad de tenerlo. En esas condiciones puede pasar toda su vida.

Mito: Está acostumbrado a restos de comida cocida, carne, pollo, tortillas. No va a querer las croquetas.

Falso. El criollo de calle está acostumbrado a comer lo que encuentra. Al principio puede no sentirse atraído porque las croquetas tienen un aroma menos intenso que otras comidas, pero en cuanto entienda que es comida segura y que no le provoca ningún daño al organismo, apreciará las croquetas como el mejor alimento.

Mito: Son huraños y temerosos, no querrá socializar con otras mascotas.

Falso. Con mayor frecuencia los perros Criollos son líderes en un grupo de mascotas, están más pendientes de las necesidades, regaños o indicaciones de sus amos y, aun cuando no entiendan a la primera tus palabras, intentarán adivinar para complacerte y seguir gozando de tu compañía. Además están acostumbrados a vivir cerca de otros perros, por lo que socializan en casa o en el parque con mayor facilidad.

Mito: Al sentir casa cómoda se volverá consentido y caprichoso.

Falso. Difícilmente olvidan lo duro que es vivir en la calle, por lo que es probable que algunos elementos les recuerden su vida dura y los atemoricen –como la lluvia, los truenos o los autos–, pero al mismo tiempo esto les ayuda a revalorar su nuevo hogar cada vez que regresan de un paseo, lo cual se traduce en un agradecimiento constante, casi eterno.

Mito: Traen consigo enfermedades raras, bacterias que enfermarán a otros miembros de mi familia.

Falso. Con los cuidados habituales como vacunación y desparasitación periódicas, no presentan problemas distintos a los de cualquier raza. Al contrario, como mencioné antes, suelen ser más resistentes a contagiarse de otros o enfermarse de cosas simples, como problemas de estómago y piel.

Además de todas estas ventajas, debo subrayar que al adquirir un perro criollo tendrás a un ejemplar único, especial por su individualidad y características propias.

Se calcula que en todo nuestro país existen unos 10 millones de perros en situación de calle, de los que más del 90 por ciento son Criollos o Mestizos. En los muchos refugios oficiales e improvisados de México, puedes encontrar y conocer a la mascota perfecta para ti. Acude especialmente a uno de los refugios “libres”, aquellos en donde –por turnos o de modo permanente– están los perros sueltos en patios. Así podrás ver su temperamento y sabrás si puede socializar fácilmente. Son amigos gratuitos que, a cambio de tus cuidados, te otorgarán toda una vida de cariño y agradecimiento, características que ningún dinero puede comprar.