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¿Cuántos animales tener? Técnicas para el crecimiento de la familia.


Cuando recién adquirimos a un Perrogato, nuestro amigo parece el mejor y el único, y creemos que ninguno es como él –lo que es cierto, cada uno es único- pero también empezamos a sensibilizarnos con otros animales.

Como ahora conocemos el lenguaje de nuestro amigo, sabemos con más claridad cómo identificar una sonrisa de perro, el cariñoso encaramar de un gato, el movimiento de cola juguetón de un cachorro, la elegancia del gato que camina seguro por la barda.

Esa puerta se abre para aceptar que quizá todos, como tu hoy amado Perrogato, necesitan del cariño que le das a él. ¿Cabría otro animal en ese espacio vacío? ¿Querría comer también de lo que come Perrogato? ¿Serían amigos? ¿Hermanos?

Abrir la puerta del cariño a un animal, puede que abra la otra puerta, literal, la de tu casa.

“¿Qué es mejor que un abrazo? ¡Dos abrazos!”, es decir, dos animales significan doble cariño, dobles caricias y juegos, un nuevo catálogo de locuras que te harán reír todos los días, un juego nuevo de manías que, si antes disfrutabas de tu amigo, ahora te volverán loco al ver las del nuevo… ¡y te encantará ver las que hagan juntos!

¿Pero todo el mundo debería traer a casa a un segundo animal? ¿O a un tercero? ¿Eres candidato idóneo para ello?

Las peleas por recursos son algo muy normal, pero no por eso son “inofensivas”. Si no estás controlando los recursos (comida, juguetes, camas) podrías dejar sin querer pequeños detonadores de conflicto, que aún en animales de tamaño o razas pequeñas, pueden acabar con heridas de consideración.

¿Cuánto es 1?

¿Realmente estás consciente de lo que tu amigo animal implica en tu vida? Y no me refiero al cariño y la alegría, inconmensurables. Me refiero a medidas reales, prácticas.

Vamos a imaginar que todas las responsabilidades al respecto de tu Perrogato, se cubren correctamente en casa y pensemos que las realiza una sola persona, para poder usar un estándar, la base de esta escala que será UNO.

 

Debemos entender que dos animales no necesariamente se verán como “hermanos” desde el momento en que se vean, serás tú quien logre esa meta con un poco de paciencia, y sobre todo, presencia.

Tiempo

Cada cosa que necesita tu amigo, consume tiempo. Salir a pasear, jugar con él, darle de comer, llevarlo al médico, bañarlo y hasta acomodar el “tiradero” que deja cuando se pone juguetón.

Digamos que pasea 30 minutos, dos veces al día, sin contar el tiempo de juego en casa. Ahora sumemos una media hora para la comida -dos lapsos de 15 minutos para dos comidas al día, o tres comidas más ligeras de 10 minutos-. Pero eso es sólo el tiempo en lo que come. También suma que a ti te implica unos 5 minutos en cada comida, entre servirle y recoger su plato, o llenar su agua. Ahí son otros 15. Eso es más o menos 1 hora 45 minutos, que pueden convertirse fácilmente en 2 horas.

Si pensáramos en añadir un nuevo integrante ¿se multiplica por dos? No necesariamente. Por ejemplo, puede que ambos no tengan la misma energía para la hora de salir a pasear, así que si vas al ritmo del Relax, a Juguetón deberías añadirle unos 15 minutos más de puro juego. Si vas al ritmo del más Juguetón, entonces Relax quizá necesite descansar a medio camino un rato. Así que dejemos esos 15 minutos añadidos, en cualquier caso. La otra opción es que salgan por separado, pero regularmente quieres crecer a la familia, para salir a pasear todos juntos, ¿cierto?

Esto ya nos da una idea. Dado que muchas cosas entre hermanos perrogatos se hacen al mismo tiempo, los minutos que requieres para atenderlos no se duplican, pero sí se incrementan. No estaría mal pensar en un 25% extra del tiempo por cada nuevo animal.

Si llega un nuevo miembro a casa, trata de que sea en sábado, o al inicio de un periodo vacacional. Así puedes dedicar los primeros dos o tres días a estar con ellos la mayor parte del tiempo, y calmar momentos indeseables antes de que sea tarde.

Dinero

¿Cuánto gastas en tu primer mascota? ¿Eso sí se duplica? Sí, casi siempre.

Quizá en donde podría no ser el doble de costo, sería en la comida, pues la mayor parte de las veces comprar presentaciones más grandes conviene. Si una bolsa de 2 kilos costara 100 pesos, la de 10 kilos quizá te cueste 400, y no 500.

Pero las vacunas, baño, revisiones y tratamientos, casi nunca son más baratos por dos que por uno, así que deberías calcular tus gastos casi al 100% más por cada nuevo hermano.

Ahora hablemos del comportamiento.

Si amas TODO lo que hace Perrogato, te felicito, pero sé que es muy probable que haya cosas que no te encantan. Quizás pocas, quizá una. Eso, ese detalle de actitud, de “travesura”, de necedad o hasta de torpeza que puede tener Perrogato Primero, es probable que encuentre su equivalente en Gatoperro Segundo.

Algunas personas creen que la sensación de soledad y aburrimiento que tiene su Perrogato, está estrictamente relacionada al hecho de que “se siente solo”. Aunque algunos problemas de Perrogato en casa sí se dan por reacciones asociadas a la Ansiedad, esta no siempre se cura con la compañía de un hermano. Al menos no de manera mágica.

Si un par de animales llegan juntos desde el principio a casa, hay muchas posibilidades de que haya menos celos y menos disputas por los recursos, pero si uno llegó antes que el otro, debes estar dispuesto a verlos y atenderlos los primeros días, y a darles la educación correcta. Y al final, también debes controlar en recurso más valioso para muchos Perrogatos: Tú mismo. Los celos por el amor de papá humano, existen también en los perrogatos.

Cuando pienses en un familia mixta, considera las diferencias de comportamiento. Los perros es mejor que coman en horario, para los gatos es mejor dejar comida disponible todo el día. (Cuida la comida del Gato… ¡a muchos perros les encanta!)

Escenarios de crecimiento de manada:

  1. Tengo Perro adulto, llega Perro Adulto

    Es quizá el escenario más sencillo de evaluar, porque ambos tienen un carácter más definido. De donde sea que adquieras al nuevo, debes poder observar su comportamiento antes, y deberías integrarlo solo si es evidente que ambos son tolerantes con otros miembros. Cuida que “el nuevo” no llegue a acaparar y usar todo lo que “el primero” tenía. Dale cosas propias y evita “heredar” entre hermanos.

  2. Tengo Perro Adulto, llega Cachorro:

    Si el perro que ya tienes se lleva con otros perros, puede no haber mucho conflicto, pero ten en cuenta que Cachorro querrá jugar más que Adulto, y lo puede desesperar fácil.

  3. Tengo Gato Adulto, llega Gatito:

    Si el Adulto nunca ha convivido con pequeños, quizá no desarrolle la hermandad más profunda del universo, pero puede que tengan un relación de Maestro – Aprendiz muy útil. Adulto debe marcar sus reglas y tú debes ayudar a que se respeten por el bien de ambos.

  4. Tengo Gato Adulto, llega Gato Adulto:

    Puede ser la mezcla más complicada. Mi mejor recomendación es que te asesores con un etólogo antes de que saquen chispas. Hay ejercicios muy sencillos de integración, poco a poco, que pueden lograr maravillas, pero si lo haces sólo por intuición, puedes encontrarte –en el mejor de los casos- en medio de una guerra de hiseos y gritos.

  5. Tengo Perro, llega Gato (y a la inversa):

    Se puede, claro que se puede. Y muchas veces no es tan difícil. Sería importante, claro, que el Perro nunca haya demostrado gusto por corretearlos, y el Gato nunca haya demostrado aversión agresiva a perros. Si así fuera, un buen tiempo no se harán mucho caso y se repartirán espacios. Después hallarán cosas que hacer cerca, o hasta juntos. Algunas familias mixtas juegan mucho juntas, y hasta duermen en las mismas camas. Si buscas la ayuda de un especialista, puedes tener la familia mixta más divertida y hermosa de la colonia.

  6. Llegan dos cachorros al mismo tiempo:

    En ambos casos puede ser muy divertido y desde luego hará más fácil que se acoplen desde siempre. Con gatos puede ser muy fácil, pero con perros será cansado cuando sus juegos se pongan más energéticos. Ahí sí ármate de paciencia doble.

Cuando NO crecer la familia.

  1. Cuando quieres una parejita para que se reproduzcan: Pésima idea. Déjale eso a profesionales. Tener macho y hembra sin esterilizar en casa, significan días insoportables durante los celos. Fluidos inesperados, peleas. Los periodos de gestación no son miel sobre hojuelas, y los partos en casa pueden ser caóticos y hasta trágicos. Los criadores profesionales saben lo que hacen, tú no.
  2. Cuando quieres un animal para equilibrar la “propiedad” entre tus hijos: El que los niños entiendan que “el perro es tuyo y el gato es mío” o que dos animales son objetos con etiqueta de propiedad, más que enseñarles responsabilidad, puede comenzar una competencia absurda. Cualquier animal debe ser entendido como un miembro de la familia, que es de todos y para todos, incluso si ha hecho un lazo más fuerte con algún miembro que con otros.
  3. Cuando rebasan tu presupuesto monetario, o de tiempo: Reconoce lo que NO puedes hacer y el espacio que NO tienes. Tener más animales de los que te alcanza, también es maltrato. Cuando haya un imprevisto, buscarás ahorrarte una consulta veterinaria, un medicamento, o reducir la calidad de alimento, y eso no debe ser moneda de cambio. Los animales deben disfrutarse, no padecerse.
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Sin hijos, con Animales. Los nuevos modelos de familia.


El mundo cambia. Las sociedades evolucionan adecuando sus necesidades y la felicidad no siempre viene en un esquema tradicional. Ser una familia diferente, tiene sus ventajas.

Adaptarse y ser feliz en el proceso, es la principal característica de una especie sobreviviente, y nosotros somos una de las especies más efectivas en ese ámbito.

Esto queda de facto cuando situamos a nuestra especie en el hábitat quizá más agreste y violento, que al mismo tiempo se esfuerza por ser el más benévolo y práctico: las Grandes Ciudades, un ecosistema en si mismo.

Plantamos un árbol aquí o allá, pero no todos sobreviven a la falta de atención, a las raíces limitadas por banquetas o a los vientos de trayectoria modificada gracias a los grandes edificios. La fauna se ha ajustado, perdiendo los colores vistosos, quizá en un esfuerzo por camuflarse entre el asfalto y el metal desgastado, pero existe y juega un papel definido en este hábitat. Y nosotros, su principal habitante, también nos hemos ido ajustando a sus exigencias.

Uno de los mayores retos que enfrentan las poblaciones metropolitanas, es la proliferación de los individuos.

A diferencia de la mayoría de las especies, el hombre parece carecer de un control poblacional natural. En donde hay muchos, puede haber más, y con una sobrepoblación, viene siempre una lucha por recursos que algunos sufrirán y otros aprenden a vencer.

Hoy, especialmente en las grandes ciudades, crece una nueva forma de respuesta a la sobrepoblación y la lucha por los recursos, que algunos especialistas le han llamado el Recurso de ser una familia DINK.

Convertirse o formar, de manera temporal o permanente, una familia DINK: Dual Income, No Kids (Dos Ingresos, Sin Hijos) ha sido una forma de respuesta a los retos de estas sociedades modernas, en donde se vuelve una competencia más dura cada vez proveer de recursos necesarios a todos los miembros de una familia grande.

Dos Ingresos, Sin Hijos, significa que ambas personas trabajan, y no sólo porque el dinero apriete o urja, sino porque así lo quieren hacer. Hay más recursos, hay más espacio, se pueden concentrar más en tareas que se complicarían al tener que cuidar a los hijos y no consideran la reproducción como un paso necesario de la vida.

Sin embargo, las parejas o familias DINK enfrentan un problema que no es menor: la compañía.

Aunque pareciera obvio pensar que al vivir dos individuos juntos hay compañía permanente, la realidad es que la lucha laboral hace que muchas veces el tiempo que uno pasa con el otro se vea disminuido. Fines de semana de trabajo, viajes, salidas tarde o entradas más temprano, cambios de turno, cierres de mes, cosas que hacen a una pareja DINK pasar menos tiempo con el otro, y que los confrontan con una necesidad afectiva mermada.

Pues para ello, de nuevo la inventiva humana abrió un recurso tomado de nuestra capacidad de adaptación. Muchas familias DINK añaden una especie de Hijos que requieren menos recursos y espacio que los habituales, claro, me refiero a los animales de compañía. Gathijos y Perrhijos, en su mayoría, los animales como esquema de una familia se vuelven cada vez más populares ante la decisión responsable y pensada, o la imposibilidad física, de tener hijos humanos, conviertiendo a la familia en una nueva modalidad, la familia DINKIA al sumar Indoor Animals, o Animales en Interiores, especificando que se trata más allá que de una “mascota” como lo veían generaciones anteriores que incluso podían hacerles vivir fuera, en balcones, azoteas o patios. 

Las ventajas de una DINKIA

¿Y cómo no considerarlo? Sustituir a los hijos humanos por hijos animales, en realidad ofrece muchas ventajas. Aunque deben ser vistos como compromisos a largo plazo, ninguno de los dos animales más populares rebasan la expectativa de 20 años, lo que hace más posible reajustar el camino de una vida humana, que en promedio triplicará ese periodo.

Los recursos que requieren, aún en un cuidado óptimo, son muchísimo menos que los que requerirá un ser humano.

El espacio ni se diga. Aún otorgando el espacio adecuado y sobrado, ambos ocupan entre la mitad y un tercio de lo que usualmente necesita un ser humano, y al aumentar el número de animales no se tiene que multiplicar por el número de individuos, pues normalmente se acoplan a dormir juntos o cerca sin pelear “por su propio cuarto”.

Cada vez hay más servicios especializados para cuidarlos de manera adecuada cuando uno viaja o se ausenta por cualquier motivo, y se puede monitorear su buen estado de salud en vivo.

En realidad la limpieza o suciedad que generan es relativa a como sus papás lo manejen, pero sin lugar a dudas, un animal genera no más del 10% de desechos y basura que lo que un humano producirá jamás.

¿Ropa, calzado, accesorios, educación? Hay de todo y para todos, pero realmente el 99% de esas cosas se otorgan o compran más por gusto de papá o mamá, que porque el animal lo necesite, ni mucho menos demande.

Además hoy hemos podido entender que el amor interspecie es natural, sano, y llena con total claridad el espacio destinado a amor intraespecie, llámese hijos, hermanos o primos.

“La reproducción es un acto natural y necesarios en las especies” dirían algunos más conservadores. Pues así como lo deberíamos entender para esterilizar más animales: NO. De hecho en la naturaleza no se reproducen todos los miembros de una familia, sino usualmente sólo los más aptos. Muchas especies de mamíferos, Cánidos, Felinos, Ungulados y Simios, forman grandes grupos “familiares” en donde sólo algunos miembros se reproducen, y los demás cuidan a las crías sin importar quienes los engendraron.

Las familias DINKIA representan una respuesta de las sociedad del nuevo milenio a condiciones de vida más complicadas. La especie humana está muy lejos de estar en peligro de extinción y por ello, los hijos humanos son también una decisión, no una necesidad. No se tienen porque “deban tenerse”, sino porque así se quiere, y lo mismo puede ocurrir con una familia que ve en sus amigos, a sus hermano, y en sus animales, a sus hijos.

Que vivan las familias… ¡TODAS!

Bitácora de la Bebé #126:


Bitácora de la Bebé #126:

Las camas no deberían encogersePor más que lo intenté, no logré hacer que mi trasero y mi cabeza estuvieran dentro de mi cama al mismo tiempo. Tuve que decidir por uno, y la verdad creo que prefiero enfriar mis pensamientos.
No puedo creerlo, hace apenas unas semanas dormía en ella y me rodeaba el cuerpo con su brazo acolchonado sin problemas… papá me quiso explicar que esto es normal, pero no puedo dejar de odiar este “normal” proceso… es triste…

…las camas no deberían encogerse.

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Bitácora de la Bebé #124:

Miralafuente vs BebéPaseando por algún territorio cercano, hoy descubrí que los humanos han controlado el poder del agua. Son capaces de crear pequeñas tormentas en espacios controlados. Mamá le llamó “Miralafuente”.No es sólo hipnótico, sino eterno. Luché con Miralafuente un buen rato y no pude hacerla detenerse, ni por la fuerza, ni por el terror que infundía con mis ladridos. No será la última vez que nos veamos Miralafuente… y la próxima vez estaré mejor preparada.

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Bitácora de la Bebé #118:

AmosaverlosimsonEn estos días de lluvia, estamos poco tiempo en la calle y Papá me ha enseñado en casa unos documentales brillantes que se llaman “Amosaverlossimson” o algo así. Es la historia de un perro “Ayudante de Santa” que tiene un gato como el mío, pero negro. Cada que los niños amarillos hablan, Papá ríe exageradamente… creo que necesito sacarlo a pasear más seguido, no es normal tanta simpleza.

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Bitácora de la Bebé #113:

La VeterinariaPapá y yo acompañamos a mamá a un lugar que llamó “Veterinaria”. No puedo acordarme de dónde me suena esa palabra. Olía a 4mil cosas distintas. Encontramos animales sin pelo que flotaban tras un vidrio lleno de agua, y otros perros chiquitos que les dicen Cuyos, cuyos brazos son sumamente cortos y graciosos. Lo importante es que de aquí se llevó mamá mi comida.

Ahora sé a dónde debo venir a cazar.

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Bitácora de la Bebé #110:

Domingo en Se-UHoy mi hermana y mis papás me llevaron de nuevo a ese lugar que llaman Ce-U. Creo que piensan hacerlo seguido. Empiezo a sospechar que les gusta mucho a mi familia y sus amigos este jardinsote. Hay un montón de perros de colores y de todos tamaños; pero también aparecen algunas “dejalabisi” que pasan en estampida cada ciertos minutos.

Ladré a dos que pasaron, porque me parecían una amenaza para los que estábamos ahí acostados, pero ya iban siendo escoltadas por otros perros, supongo que a la salida, de manera amable.

Los humanos que van encima de cada Dejalabisi no suelen hacerla mucho de tos.

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Bitácora de la Bebé #108:

Portales místicosHoy descubrí que el piso se deshace con tan sólo usar mis patas. Asumo que se pueden crear portales a otros mundos y es probable que ya haya permitido el paso de otros seres con el portal tan grande que hice hoy. Los humanos los llaman “hoyos”. Si continúo lo suficiente quizá pueda encontrar a medio camino, a un Shih Tzu haciendo lo mismo, o un Pekinés.

No, espera… los Pekinés son muy patascortas, dudo que puedan lograrlo.

La Brigada Rescata a un perro tras 15 días atrapado


Es una de esas historias que queremos escuchar siempre, con un final feliz, gracias a un trabajo integral de ciudadanos que actúan, y autoridades que atienden. Y digo que “quisiéramos”, porque sabemos lo poco que todo eso sucede.

El Viernes 5 de Diciembre de este año, la Brigada de Vigilancia Animal recibió una denuncia sobre un perro que lloraba desde algún punto, en la Segunda sección del Bosque de Chapultepec. Los denunciantes no podían encontrarlo, pero al pasar por cierta zona del Bosque se escuchaba con claridad. Estaba atrapado, o herido, y en algún lugar cercano, pero no podían dar con él.

Los mismos denunciantes ya habían tratado de reportar al animal con el cuerpo de Bomberos, pero su respuesta, al ver la complicación, fue que no podían hacerlo porque “no podían arriesgar su vida por un perro”. IMG-20141210-WA0011

Los elementos de BVA acudieron al lugar, pero a pesar de buscar junto con dos de los denunciantes, no pudieron hallar al perro, y los gemidos habían cesado. Eso añadía días a la vida de este animal en peligro, pero conforme la luz natural se agotó, las opciones se acabaron.

La denuncia se retomó el lunes y la Brigada acudió de nuevo al bosque.

Esta vez el llanto del perro se escuchaba con claridad, y fue más fácil hallarlo. El llanto provenía de un agujero en la tierra, una especie de “cavernas” que se han formado en el terreno del bosque, y que no sólo se escarban hacia abajo profundamente, sino horizontalmente, formando túneles fríos y completamente oscuros tierra adentro.

Con la confirmación del perro ahí, comenzaron las labores de rescate, que no serían nada sencillas. Los oficiales Eduardo Pérez Saguilan y Alberto Jaime Marín Campos, fueron los encargados de bajar al túnel, en donde no podían ver al animal aún tocando el fondo del agujero, cuya profundidad rondaba los 25 metros. Los oficiales comenzaron a recorrer el túnel casi a tientas, porque el equipo de la Brigada aún no contempla linternas, y dicho sea de paso, era un rescate muy inusual.

IMG-20141210-WA0019La búsqueda entre los túneles se prolongó a ciegas durante más de una hora y 35 o 40 metros de túnel, en que los oficiales trataban de seguir con el oído al animal, pero se complicaba porque esos mismos túneles tienen bifurcaciones que los hace más complejos.

La comunicación por radio que tenían el Jefe de la operación, el Subcoordinador Operativo Oficial Arturo Chávez, se perdió cuando la distancia entre la bajada y el avance superó lo 50 metros, y la búsqueda se prolongó así, incomunicados, por media hora más.IMG-20141210-WA0004

Finalmente, cuando el mismo Jefe Chávez se preparaba para ingresar al túnel ante la falta de comunicación de los oficiales, escucharon que venían de regreso. Lo habían encontrado. El perro estaba débil y un poco agresivo, por el miedo, el frío, la desesperación y su condición de “feral”, como les llaman a muchos de estos animales que viven en el Bosque de Chapultepec.

IMG-20141210-WA0015El oficial Marín, como veterinario, pudo aplicar un sedante para poder maniobrar al animal, no sin antes recibir un par de mordidas sin gravedad. Cuando el animal estaba tranquilo, se le pudo poner un arnes para evitar daños o torceduras, y salió de su encierro, después de lo que creen, pudieron ser entre 10 y 15 días, desde que los primeros reportes se dieron y por cómo se veía el desgaste del perro.IMG-20141210-WA0017

Habían pasado casi dos horas. Eran las 6 de la tarde de ese lunes, cuando el perro volvió a ver la luz del día gracias a los elementos de la Brigada de Vigilancia Animal y la participación activa de ciudadanos, que aunque para muchos son conocidos como protectores independientes o asociados a algún grupo, no dejan de ser ciudadanos como todos nosotros, que aún teniendo otras cosas que hacer, dejaron sus actividades por un momento para atender a un animal que se veía en franca necesidad.

El agujero fue asegurado tanto como fue posible por los elementos de la BVA y el animal está hoy en resguardo de uno de los denunciantes, en recuperación, pero con toda la perspectiva de recuperar total salud.

Esto ocurrió aquí, en México, en este país que tanto requiere el trabajo comprometido de autoridades y la confianza de los ciudadanos en estos resultados. Y eso, tiene que celebrarse.

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Agradecemos a los 8 oficiales de la Brigada de Vigilancia Animal por esta labor, así como a los ciudadanos María Luisa Ramírez, Ireri Carranaza, Nora Pichardo de FRECDA, Angélica Solís y Javier Tood, que dejaron la comodidad de su silla e hicieron posible este rescate.

Jaguares. Dioses de Belleza Implacable.


Ojo de DiosCaminando en la profundidad del bosque tropical, no existe un punto de calma para tus ojos y oídos. De entre los altos árboles, de un verde intenso en las hojas y un ocre invadido de musgo en el tronco, emergen constantemente figuras, sonidos y colores que emocionan, sobresaltan y maravillan.

Cada ciertos minutos se oye el llamado de un mono, gutural y repetitivo. Le contesta un ave, más agudo y cadencioso. Los insectos acompañan; la lluvia hace las percusiones suaves; en el fondo, el arroyo que crepita contra las piedras matiza todo con uniformidad. Todo compone una melodía única y permanente, perfecta. Todos son elementos de una orquesta incomparable que la naturaleza fue conformando con una exactitud increíble.

Y como en cada gran orquesta, viene el momento del solista. Ese golpe armónico que pasa por encima de los demás, sin avisar, irrumpiendo entre la suavidad de esta pieza. Aquí, en el bosque lluvioso, el solista, el más poderoso de los músicos, es también el que lleva el atuendo más espectacular e inconfundible.

Es momento de ver actuar al súper depredador de estos lugares, el amo y señor absoluto, ya sea corriendo entre los matorrales, trepando los árboles o incluso nadando… es el señor Balam, el gran Ocelotl, Chac, Yaguareté. Es el tiempo del Jaguar.

 De manchas, colmillos y garras.Mirada de cazador

Es el felino más grande de América y el tercero en el mundo, sólo detrás del gran Tigre y el majestuoso León; aunque dicen algunos, es aún más poderoso que ambos.

Ha sido símbolo de las zonas que habita para cada cultura que ha atestiguado su presencia. Y es que no es para menos: lo que debió sentir e imaginar cada ser humano que se encontró con él en la selva, debe haber sido incomparable.

Imagina caminar por esa selva, en busca de algún animal pequeño que cazar, o recolectando madera, bayas o yerba. De repente, casi de la nada –pues tus oídos no pudieron detectar su presencia- encuentras la mirada fija de un jaguar sobre ti. Sus ojos, de un tono ámbar/verde, enmarcados perfectamente con una línea negra intensa, casi no se mueven mientras te ve. No sabes el dato exacto, pero podría pesar entre 70 y 80 kilos, quizá más. Por un momento, de pie majestuoso sobre una extensión del árbol, contemplas el metro de altura que podría tener con la cabeza erguida, y los casi dos metros que tiene de largo.

Pero esta posición dura muy poco. A él no le gusta perseguir a sus presas. No corre grandes distancias por gusto. Al contrario, es un cazador experto en la emboscada y de un cálculo casi perfecto. Comienza a contraerse sobre su vientre y hacia atrás, preparando el poderoso resorte de sus patas traseras. Baja lentamente las orejas y se prensa aún mejor del árbol aquel.

No es tan grande como un tigre, pero es mucho más hábil en estas condiciones. Si decidiera atacarte, es prácticamente imposible escapar. Puede escalar casi con la misma velocidad con la que puede correr. No existe un obstáculo selvático que te podría ayudar a retrasar su cacería. ¿Querrías buscar un arroyo, río o laguna para escapar nadando? Mala idea. El jaguar es un hábil nadador, incluso parece disfrutarlo. De hecho, se alimenta frecuentemente de cocodrilos y grandes tortugas que caza directamente en el agua.

La selva es el territorio perfecto para el jaguar y es por ello que prevaleció como el mejor de los depredadores, sin competencia, sin amenaza, sin miedo. En la selva era, sencillamente, un dios.

Los antiguos pobladores de las zonas de distribución del jaguar, lo llevaron de inmediato a sus culturas y sus relatos pictográficos como el todopoderoso del lugar. Se le pudo encontrar desde el sur de Estados Unidos y casi hasta la punta sur de Argentina, pero fue más abundante desde siempre en el sureste mexicano, Centroamérica y norte del cono sur, así como en toda la amazonia.

En culturas tan prolíficas y artísticas como la Maya, fue eje central. Se le conoció como Balam, y estuvo presente en la creación de los hombres, tanto como tuvo a su cargo la protección de ellos, una vez que la humanidad definitiva quedó asentada. Protegía los cultivos, las cosechas y la vida. Probablemente por su abundancia en todos los territorios selváticos, no fue asignado a un punto cardinal, sino a todos. Protegía a los asentamientos humanos, poblados pequeños o grandes ciudades, desde cada ángulo, por lo que se creía que cada región era custodiada por cuatro jaguares que las rodeaban.

Pero no sólo eso. Tenía una relación directa con el sol. Para algunas culturas, era el sol mismo, el Dios máximo que cruzaba los cielos durante el día y se escondía en las noches, bajo sus pies. Cruzaba el inframundo, cada noche, peleando en el Xibalbá para emerger de nuevo cada día. En este punto además, maravilla su similitud con la mitología de otro félido, el gato (Felis silvestris catus), que también debía hacer un recorrido similar, pero este lo hacía en Egipto (véase Animalia 22), es decir, son coincidencias entre dos culturas milenarias que nunca se conocieron.

De Pantheras y cazadores.

Ha habitado el continente desde hace, al menos, 2 millones de años, fecha que se extrae de los registros fósiles más antiguos hasta el momento, pero podría haberlo hecho desde el inicio del Pleistoceno, aún unos 500 mil años más atrás.Cazador y Dios

Es heredero de los grandes felinos y hasta el día de hoy, de manera casi unánime, es emparentado con el Tigre, el León y el Leopardo, como parte del Género Panthera.

Este nombre, Pantera, es comúnmente objeto de confusión, pues en algunos lugares de Estados Unidos se les llama así incluso a los Pumas –que pertenecen completamente a otro género-, mientras en el resto de América es común llamarle Pantera Negra a los ejemplares de Jaguar que presentan melanismo, es decir, nacen y se quedan completamente negros, pero que no son una especie distinta, ni siquiera una subespecie. Estos ejemplares son frecuentes y no presentan ningún problema de salud. De hecho, si se les ve de cerca, se pueden reconocer las rosetas que componen sus manchas regulares, en diferentes tonos de negro.

Sólo tiene competencia depredadora con el Puma (Puma concolor) en las zonas en las que comparten territorio, pero rara vez se ha sabido de enfrentamientos entre ambos, probablemente porque el Puma sabe lo mortal de esa competencia.

Si sus garras, sus compactas y musculosas patas o sus habilidades como cazador, son de cuidado, las fauces de un Jaguar son excepcionalmente poderosas y temibles. De acuerdo a los estudios comparativos más recientes, la mordida del jaguar podría ser más fuerte que la de los leones y tigres, aún siendo éstos más grandes.

Esta evolución podría deberse a que, mientras sus grandes primos cazaban la tierna carne de gacelas, cebras o búfalos, el jaguar ampliaba su menú y luchaba con cosas tan duras como la piel de un cocodrilo o los caparazones de tortuga.

Añadido a todo esto, el jaguar desarrolló una técnica muy inusual para la caza: atacar la cabeza de sus víctimas, atravesando al primer mordisco el cráneo de los animales, reduciendo así, al mínimo, la resistencia de éste y, por ende, la duración de la pelea.

De su peor enemigo.

Desde luego, este panorama de omnipotencia y gloria tuvo sólo un gran problema: el hombre.

A la llegada de los hombres y su perfeccionamiento de armas, trampas y métodos de captura, la población de jaguar en toda América, comenzó una debacle.

Se calcula que el jaguar puede haber perdido entre el 35 y el 50% de su territorio a nivel continental, y se discute su permanencia en países como Uruguay, Argentina y El Salvador, en donde los avistamientos se han hecho cada vez más efímeros.

El gran felino nunca desarrolló una reproducción prolífica o una socialización de manada, que le pudiera ayudar a combatir a ese depredador sapiens. De hecho, los jaguares se separan de su madre, para siempre, tras haber cumplido 1 o 2 años. Las hembras crían solas durante este tiempo a los cachorros, pues corren al macho tan pronto las crías han nacido, para protegerlas de ellos mismos.

Al crecer, cada ejemplar debe buscar su territorio y hacerlo patente con hormonas secretadas en heces y orina, así como arañazos en los árboles y un rugir inconfundible que ahuyente intrusos, cada cierto tiempo. Ni siquiera entre machos y hembras se toleran cerca. Un macho suele establecer su territorio en un área de varios kilómetros, en donde sólo comparte ciertos metros que se cruzan con dos o tres hembras alrededor.

Esta costumbre de segregación, seguramente fue otro aliciente para perder la lucha constante contra los hombres, que invadían su territorio urbanizándolo, exterminando a las otras especies que serían su alimento, o cazando a los mismos jaguares, en esa absurda búsqueda de trofeos, entres los que su piel, siempre ha sido sumamente codiciada.

Hoy en día, la noticias, aunque no en pleno consenso, parecen más positivas. Los programas de conservación del jaguar en diferentes partes del continente parecen surtir efecto sobre las poblaciones, que registran un sostenimiento o incluso ligero crecimiento a recientes fechas. En México, instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su Instituto de Ecología, han llevado a cabo censos locales y un gran censo nacional, cubriendo las 4 zonas delimitadas de distribución de Jaguar: Zona Norte (Sonora, Sinaloa, Tamaulipas y San Luis Potosí), Zona de Occidente (Nayarit, Jalisco, Michoacán y Guerrero), Zona del Pacífico Sur (Oaxaca y Chiapas) y la Península de Yucatán (Campeche, Yucatán y Quintana Roo). La sensación general de los resultados, es medianamente positiva, pero esto no ha logrado que el antiguo dios Balam salga de la lista crítica de especies en extinción.

Sólo a través de la educación, la información y la cultura de valor a la vida, existe una esperanza para lograr que el majestuoso felino americano, siga reinando las selvas, con su belleza y poderío, como lo había hecho durante miles, o quizá millones de años.

La paz de la Selva

Fiel como un Poodle


Nuestro querido Poodle

Cuando su figura se paseaba grácil por los palacios europeos, probablemente ningún miembro de la corte habría creído un escenario como el de hoy, en donde los descendientes de esos preciados animales vagarían en descuido por las calles de algún país en el nuevo mundo.

Durante siglos fue admirado como un símbolo de distinción, como el perro perfecto que podía ser inteligente y protector, pero que permitía a esa realeza exagerada y pomposa, jugar con su figura como si se tratase de una gran muñeca.

Aunque originalmente su corte de pelo se cree que fue ideado con un objetivo zootécnico, las posibilidades de jugar con éste era una gran tentación para quienes lo criaban, encargaban o se hacían acompañar.

Antes de él, ningún perro había podido jugar a ser príncipe con el éxito de su silueta elegante y su esponjoso pelaje. Atrás quedaron incluso sus cualidades de agilidad e impermeabilidad, tan desarrolladas y apreciadas entre el siglo XV y XVII. Su expresión atenta y sus abrigos de varios colores encantaban en casas y palacios, aparecían a los pies de la cama, y seguramente sobre ella.

Su rizado pelo comenzó a ser retratado antes que existiera la fotografía, en manos maestras como las de Durero, Goya, Van Dyck, Landseer y Tolouse-Lautrec, a encargo de reyes, militares, príncipes y nobles. Por supuesto algunos países han estimado profundamente a ciertas razas, pero ninguna a encantado en la misma proporción a tantas naciones distintas.

No se trata únicamente de un figura que se hizo popular, un estilo de pelo o un truco de circo. Hablamos de la genética de un perro que fue apreciado al punto de ser el más común en países como España durante cierta época. Una raza que heredó astucia, inteligencia y apego humano a millones de perros mestizos que hoy esperan un hogar o vagan aún por las calles de las ciudades, muy lejos de su natal Europa, preguntándose quizá en dónde está el amo al que deben escuchar y seguir.

Gran Jefe PoodleDel Canne italiano, el Chién francés y el Pudel Alemán.

El Poodle, el Caniche, trascendió en Europa como uno de los primeros símbolos caninos en ser criados, especialmente uno de los primeros cuya estética resultó más importante que su fuerza o habilidad, como factor genético a ser mantenido.

Su hocico alargado y delgado cuenta a señas la historia de su evolución, como heredero de los primeros lebreles, junto al Grayhound, el Afgano o el Whippet. Su figura fue poco alterada desde la edad media, cuando se tienen los primeros registros.

Fue tan admirado que varios países reclaman propiedad sobre su existencia. Los registros confusos meten a la discusión a varios países de Europa, pero desde luego la mayor ventaja la llevan Francia y Alemania, aunque incluso se meten en su árbol genealógico países de medio Oriente, hoy ya con fronteras muy distintas a aquellas épocas.

Su nombre, que pareciera tan claro, hace mas amplia la discusión. Lingüísticamente, el vocablo se afrancesa en su pronunciación, y a esto contribuyó la estrategia de los galos al hacer famoso el complemento French Poodle.

Nadie sabe bien donde comenzó la moda del “French”, pero se supone que fue una acotación al estilo estético, que habrían añadido las cortes francesas. Era como decir “Rosa mexicano”, o “Fútbol Americano”, como si se reservaran una defensa simple: “Nosotros no lo hicimos, pero le dimos ese gran estilo. Es un poodle estilo francés.” A esto le sumaron durante mucho tiempo la máxima de que el antecesor del Poodle, era el Barbet francés, pero esto no es de un consenso absoluto en estos tiempos.

Hoy en día el registro oficial pertenece a Alemania, tanto como la etimología de su nombre, pues “Pudel”, significa “para chapotear” en una antigua jerga alemana, aunque es curioso que hoy la palabra se refiera únicamente a este querido perro.

Esto además eleva su credibilidad cuando se recuerda una de sus principales características, hoy un tanto olvidada: demostraba ser un excelente cobrador en las riveras y marismas. Era ágil para brincar, elevándose sobre las olas y ramas. Sus patas delgadas salían con mayor facilidad de las zonas fangosas, amén de que su zona de apoyo era menor. Su cadera elevada parecía perfecta para sortear aguas medias y su pelo era un aislante perfecto, máxime cuando se le rizaba con frecuencia y esmero, evitando las pesadas y húmedas trenzas que también podía tener.

Tras el rizado icónico

Listo y ágil

Claro que con ese oficio entre sus patas, su pelaje no permanecía inmaculado mucho tiempo, pero no todos eran de ese albo límpido que brinca a la mente cuando se piensa en él. Sus colores eran variados casi desde el nacimiento de la raza, entre los años 1500 y 1600. Los Pudelhund podían ser blancos, negros, café, grises, plateados, en una tonalidad de rojizo-beige o con dos colores, de los que la combinación más frecuente era blanco con grandes motas negras.

Al principio, cuando se perfeccionaban estás cualidades, los criadores comenzaron a ver que su pelaje, tan útil para enfrentar las aguas, era también un riesgo, por el peso que incrementaba absorbiendo agua, al punto de arriesgar sus vidas, enredados por el ramaje acuático y empapados por mucho tiempo después de haber salido. Sin el cuidado correcto, el pelo del Poodle se podía asemejar a las grandes rastas del Komondor, y eso no ayudaba para un perro cobrador de agua.

Fue aquí donde comenzó el cambio estético que se haría tan famoso. En la búsqueda de aprovechar sus ventajas, pero ayudarles contra sus riesgos, comenzaron a reducir su pelaje en las zonas que comprendían menos útiles, pero manteniéndolo en otras.

Descubrían su cara para facilitarles la captura de presas, pero dejaban zonas de pelo que cubrían el cráneo y orejas, protegiendo del frío. En el pecho, dejaban cubierta la zona más importante del tórax, en donde se aloja el corazón y los pulmones, pero reducían lo posible en la cadera para permitirles más velocidad.

Poco a poco el corte que reducía algunas zonas y protegía otras, se fue popularizando, hasta que empezó a verse como una característica indispensable del Poodle.

Desde luego el corte original tenía mucho menos cuidado que como después se vería en aquellos ejemplares destinados a acompañar, pero aún así era notable y destacaba por encima de cualquier perro utilitario.

Pero el Caniche no sólo poseía un pelaje especial y un atuendo excéntrico. Era también un perro fuerte, de inteligencia notable y de gran empeño. La fidelidad que demostraban, la misma que hoy mantienen, los hacía los favoritos de mujeres en posiciones acomodadas, pues les proveía de un confiable guardián que además podía ser casi parte de su atuendo, y hasta combinar con él.

El Poodle no está en el imaginario colectivo como un perro de trucos y piruetas de forma gratuita. La simpleza del hombre quizá lo haya llevado a colocarse durante mucho tiempo como el pequeño perro de circo, o perro de payaso, pero esta era sólo la forma más pueril de aprovechar su tenacidad.

Ante todo son perros que escuchan con particular atención a los humanos. Son obstinados al seguirlo y dan la impresión de estar empeñados en entender.

Como algunas otras razas, contadas, destacan por un rápido aprendizaje de palabras y por recordarlas durante mucho tiempo. En su código genético viene impreso el diploma a la inteligencia de sus antecesores.

La evolución y su viaje transoceánico

Antes hemos mencionado que el desarrollo de las razas no ha sido sólo un experimento de estética, sino un valioso ejercicio de selección que ha vinculado de manera aún más estrecha a los hombres con los perros. Bueno, el Poodle es un ejemplo de esta ecuación.

Si la crianza y el desarrollo de las razas era ya un asunto de cuidado y atención que no cualquiera desempeñaba, ahora imaginemos que somos los encargados de criar a los perros de un rey, o un gran potentado.Portada Animalia Magazine No.27

Cada camada debía ser cuidada y se presentaban como animales de compañía sólo los individuos con el mejor carácter, con inteligencia que saltara a la vista, con un cuerpo que demostrara integridad y fuerza desde cachorros, con disponibilidad para aprender. Esto era así de importante porque estaba en juego la carrera o hasta la vida del criador.

Presentarle a un noble animales que murieran rápidamente o que no fueran fáciles de entrenar, significaría la frustración de éste, y eso no podía terminar bien.

Así es como se aceleraron los buenos resultados y se cuidó más la selección del Poodle, como sucedió con muy pocas razas.

Por supuesto el arraigo de estos maravillosos ejemplares era grande, y ningún propietario lo quería dejar atrás cuando comenzaron las migraciones al nuevo mundo, entrado el siglo XVI.

Pocos llegaron a América en calidad de ‘perros de conquista’. Para eso se tenían ya a los mastines, a los pastores, a los fila. Además, en España, ya era tan famoso y difundido como perro de compañía, que la crianza se había concentrado en un tamaño más estándar, y los gigantes eran tan raros como hoy pueden serlo en relación al número de pequeños.

El poodle llegó a América en la misma calidad de celebridad que sus amos, por lo que llegó después. Cuando los primeros binomios hombre-perro ya habían cubierto la zona a conquistar y se habían apaciguado a los nativos, venían los nobles, los terratenientes los gobernantes y con ellos, los Poodle.

Cada vez es más conocido que el grueso de la población que llegaba con las conquistas del nuevo mundo, eran personas indeseables en Europa. Gracias a acuerdos y “ofertas” que hacían las monarquías europeas a su población, muchos presos, indigentes y bárbaros acudían al nuevo continente con nada que perder, pues se les otorgaba la libertad a cambio de arriesgar la vida en estos nuevos y agrestes territorios.

Así el nivel cultural no era muy elevado y tampoco lo era su trato hacia los animales, a quienes veían más como un compañero útil en la exploración y sometimiento, que un aliado emocional o una compañía en casa.

Pero el Caniche llegó de mano de estudiados, artistas, letrados, regentes y pobladores de sociedad más elevada, que si poseían un perro, era porque tenían el tiempo y la posibilidad de apegarse más a él como un elemento de vida, que como parte de la supervivencia.

Mientras los grandes y feroces perros de los conquistadores estaban libres y empezaban a reproducirse también con perros nativos de América, los Poodle de la alta sociedad se mantenían bajo control en mejor medida, salían menos y rara vez gozaban de “libertad” sin supervisión de sus amos.

Rizado, decías?La genética que poco antes habían cuidado en Europa para criarlos, no podía ser abaratada, y los ejemplares en si mismos tenían un valor más elevado ante el riesgo de extravío.

Esto influyó para que las características del poodle se solidificaran más y, probablemente, se volvieran más dominantes.

Desde luego no todos eran perros consentidos por la nobleza. Casi a la par en Europa también se habían vuelto populares como perros de espectáculo, porque con la profunda necesidad de agradar a su dueño, se les entrenaba con notable facilidad para hacer trucos y poses humanizadas, como el famoso parado de dos patas. Una línea de Poodle, de menor tamaño, se volvió itinerante en los espectáculos circenses y las pequeñas carpas. Poodles de colores brincaban de un lado a otro, sobre ellos mismos, permitían ser vestidos y viajaban con facilidad en transportes más pequeños.

Su inteligencia pues, los había hecho también unirse a un ámbito que no siempre significaba una vida de comodidades, pero este perro podía soportarlo, pues además de las características antes mencionadas, también era fuerte y resistente. Estaba cubierto para las noches frías del espectáculo europeo, pero no tanto para sufrir en las épocas cálidas del mediterráneo.

En esta paradoja, también América tenía dos tipos de Poodles: los payasos, los divertidos, los pequeños rizaditos que brincaban, y los elegantes, los delicados más grandes que observaban desde el pórtico de haciendas o incluso desde las ventadas en las habitaciones de sus encumbrados amos.

Así el Poodle se mantuvo admirado y querido, pero poco difundido en este lado del atlántico, hasta mediados de 1800.

De hecho aún en Europa el registro del Poodle fue tardío, sobre todo si se piensa en la antigüedad de esta raza. En las últimas dos décadas de 1800 se discutieron sus características y se comenzaron los clubs para esta raza. Hacia 1910 se habían separado las categorías y competencias para los Corded (encordados, con trenzas) los Non-corded (todos los demás, con el rizado más habitual) e incluso a los miniatura, a quienes se les clasificó aparte.

Es notable que muy pocas razas, como sucede con el Poodle, son aceptadas con una variedad tan amplia de características físicas. La distancia entre un Poodle miniatura y uno gigante, puede ser de hasta 40 centímetros a la cruz, pues el gigante llega a medir 60, y un Toy es normal en un margen de 20 o 21 centímetros.

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¿Y es importante conocer todas las características genéticas del Poodle para poder presumirlo o competir en círculos caninos? No en lo absoluto.

Mi firme creencia, después de la última década de estudio sobre los perros, es que ninguno es más valioso que otro por su “fineza”, pero ignorar la información genética que hemos podido recabar, sería sólo el error de un ignorante y un necio.

El Poodle es un sobreviviente histórico; es un testigo de la historia de Europa y la mixtura humana. Acompañó a la realeza y se mezcló con ella, la siguió al nuevo mundo y así también, empezó a mezclarse con sus similares nativos de este lado del mundo. Si bien no podemos hablar de un animal de crianza “rústica”, es sin duda uno de los más antiguos, es un referente y un punto de identificación histórica en el desarrollo de nuestros perros.

Además, hoy en día la genética del Poodle está en muchas otras patas que se cuentan entre la fauna en abandono, o en estado de libertad involuntaria. La fertilidad de esta raza y la dominancia de sus genes, ha hecho que probablemente la figura de perro callejero más común, sea la del Maltesoide, Poodlés o Maltoodle. Y saber esto debería ser aún un elemento más fuerte para recordarnos el respeto que les debemos y los beneficios de tenerlos en casa.

Recordar, remarcar y hasta potenciar su inteligencia, puede llevar a la gente a tener en casa un perro con la inteligencia que tanto se presume en razas grandes, como los labradores o pastores, pero envuelta en el cuerpo de un muñeco de felpa.

¿Son perfectos? No. Ningún perro lo es, ninguna raza, ningún mestizo, así como ningún humano. Sin embargo, destacan esa característica perruna, que ningún otro animal tiene para con nosotros: se empeñan todos los días en comprender a su humano, en interactuar mejor con él, en agradarle y serle útil.

Confinar a un poodle, como a cualquier perro, a una azotea o un balcón, es mandar a la desgracia siglos de desarrollo genético, en el que su inteligencia ha seguido avanzando.

Y claro, por el lado emocional, desperdiciar la lealtad de tan especial amigo, debería ser un crimen poético. Los franceses entienden bien el porqué, y quizá sólo por hacer popular una frase, merecerían que les entreguemos la propiedad de esta raza. Dicen que alguien leal es “fidele comme une caniche”, es decir, “fiel como un Poodle”.

Fiel Caninche mío

 

 

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El Gris destino del Koala


¿A donde va el Koala?

Los Koalas (Phascolarctos cinereus) y los animales emparentados en el pasado con ellos, parecen haber aparecido en continente australiano hace unos 45 millones de años, en los tiempos en que el territorio que hoy conocemos como Australia comenzó su lenta navegación hacia el norte, separándose de la masa antártica que hoy ocupa el polo sur; sin embargo, para la paleontología, formalmente los antepasados más antiguos que se conocen del Koala, no rebasan los 25 millones de años de edad.

Conforme la gran isla de Australia se separaba, el clima se diversificaba en el territorio, perdiendo contacto con gran parte de las corrientes heladas, elevando su temperatura e incluso permitiendo el desarrollo de ecosistemas semi desérticos en algunas zonas.

Con este radical cambio se alteró ese pequeño universo por completo, con lo que se desarrollaron también plantas propias de esos climas, camino que sembró la llegada del hoy conocido Eucalipto, árbol del que depende tanto el Koala.

En 1788, los primeros europeos llegaron a tierras australianas, y sólo 10 años después, el viajero John Price dio cuenta de estos curiosos animales, cuando exploró las Montañas Azules, cerca de lo que hoy es Sydney.

La historia del Koala, entonces, comenzó su decadencia.

Al principio la maravilla de este animal lo hizo ser tan estudiado como admirado, pero poco tiempo después se empezó a pensar en los “beneficios” que podía aportarle al ser humano.

La gran colonia inglesa crecía, y para esto se necesitaba talar con rapidez más y más hectáreas de bosque. En un ecosistema tan especial, esto implicaba un impacto profundo en la vida de los animales nativos.

Los grupos de koalas, tanto como los canguros y wombats, perdían terreno y se hacían más “parte” de los asentamientos urbanos. La lógica de los colonizadores se torció, y de repente sentían que los koalas “invadían sus patios”, como si no siempre hubieran sido de ellos.

El foco de atención cayó sobre el koala y su piel. No era una animal del tamaño suficiente, ni con la taza de natalidad necesaria, para ser un animal de consumo, pero su pelo profuso y suave sí era atractivo para ser comercializado.

Como en pocas ocasiones se había visto, esto tuvo un efecto explosivo/expansivo de la noche a la mañana. Millones de koalas fueron asesinados con una facilidad ridícula y ritmo apocalíptico.

En 1919, el gobierno de Queensland, uno de los 6 estados en los que se divide Australia, anunció un periodo de caza de koalas que duraría 6 meses. Un millón de koalas cayeron en ese periodo, por lo que se cerró la cacería por completo durante 8 años en este estado. Si la política impedía algo en un territorio, los cazadores se movían al siguiente.

Eucaliptus toxicusPara 1924, el Koala ya se había extinto de Australia del Sur, estaba muy cerca de desaparecer en Nueva Gales y se contaban 4 o 5 centenas en todo el estado de Victoria. Como 3 de 6 estados habían acabado con la población de koalas, la operación regresó a Queensland. En 1927 se aceptó, queriendo ser cuidadosos, que se abriera la cacería por sólo un mes. 

Ochocientos mil koalas murieron en 30 días, por lo que la misma opinión pública se escandalizó y se presionó al gobierno que la especie fuera protegida por completo, lo que se logró hacia finales de la década de los treinta.

El problema radicó en que jamás se prohibió la tala de Eucaliptos, así que el Koala seguiría perdiendo terreno habitable con el paso de los años.

El Eucalipto , hay que mencionarlo, es un árbol de verdadera naturaleza superviviente. Es fuerte, robusto y alto, capaz de rebasar los 50 metros de altura en unos cuantos años; es resistente a la suplantación y muy hábil para reproducirse espontáneamente, con rebrotes constantes. Existen cientos de especies de este árbol y sería, junto con el Canguro y el Koala, un símbolo australiano, si no fuera porque hoy en día está tan difundido alrededor del planeta, que se antoja difícil creer que es parte de ese sui generis ecosistema.

Su relación con el Koala, es muy similar a la relación que tienen el Oso Panda y el Bambú. La fibrosidad de sus hojas y el bajo nivel nutricional que tiene, pareciera hacerlo una pésima opción para alimentarse, y quizá fue ese reto lo que empujó al Koala a elegirlo como, prácticamente, único alimento.

Para la mayoría de los animales, la cantidad de taninos y fenoles que contienen sus hojas, resultarían casi tóxicos, por lo que la competencia por la comida es mínima. Es la simple estrategia de escoger el platillo que nadie soporta, para que siempre haya algo que comer.

El Koala no es, ni siquiera entre los animales australianos, tan fuerte como su árbol alimenticio. De hecho tiene una condición de vida relativamente frágil, que no había necesitado mejorar, pues no había sufrido mayor amenaza durante miles de años.

De entrada, como platicamos al respecto de sus hábitos alimenticios, requieren mucha paz para digerir sus alimentos, así que son extremadamente vulnerables durante las 5 o 6 horas al día que comen, pero los son más, durante las 18 o 19 horas al día en las que duermen.

Además, son extremadamente dependientes de los árboles, pero no sólo para comer, sino para moverse, pues se ven sumamente incómodos y torpes en el suelo, a donde acuden sólo en casos extremos, como cuando las hojas de los árboles no tienen la suficiente humedad y deben buscar un depósito terrestre de agua para compensarlo.

Su taza de natalidad es de 1 cría al año, y conforme las hembras van creciendo, esta se va reduciendo hasta tener 1 cría cada 2 o 3 años. El cachorro de koala o “joey”, como se le conoce en Australia, nace tras sólo 35 días de gestación, pero como aún no tiene pelo, sus ojos se mantienen cerrados y sus orejas no se desarrollan todavía, se arrastra a la bolsa de su madre, el marsupio, en donde todavía estará 6 o 7 meses más, desarrollándose.

Si es hembra, madurará lo suficiente para reproducirse alrededor de los 2 años de edad, si es macho tardará entre 1 y 2 años más. En libertad, la expectativa de vida de las hembras está entre 12 y 15 años, mientras los machos no rebasan los 11.

Cierto es que son animales sociales, con estructuras estables y muy territoriales, pero los “grupos” que puede formar el koala, requieren de mucho espacio, pues cada individuo del grupo necesita poseer un cierto número de árboles para si mismo, lo que se denomina rango de hogar.

Por supuesto, el rango de hogar del macho dominante del grupo, es mayor que el resto y se intersecta en sólo algunos puntos con el espacio que corresponde a otros individuos. Esto establece la jerarquía. Los hogares de cada miembro del grupo embonan a la perfección, como un rompecabezas, sin dejar espacio entre unos y otros, otorgándoles cohesión. 

Phascolarctos cinereus

¿Pero qué sucede cuando estos hogares son seccionados con un camino o una casa humana? Por supuesto altera todo la estructura del grupo. No hace falta deforestar por completo una zona para afectar al koala, basta con cortar los árboles que conectan sus hogares.

Es decir, imagina que para hacer un camino de terracería, cortas los árboles en una delgada franja de 2 metros, pero esa franja atraviesa el hogar del macho alfa y el de otras tres hembras.

Se ha reducido drásticamente la cantidad de comida y protección que tenían esos koalas, por lo que tendrá que ajustarse a ello, con el riesgo de que no le sea suficiente. Y después viene el factor de comunicación de grupo, pues aunque se hayan separado algunos por esos dos metros, se escuchan y huelen perfectamente; pero no pueden brincar esa distancia de un árbol a otro, así que al momento del apareamiento, unos y otros tendrán que aventurarse a cruzar por el suelo, sólo para tener contacto, quedando a merced de perros, dingos y otros depredadores.

¿Por qué no se muda a los árboles de a lado? Bueno, primero porque ya tienen dueño, y ningún individuo va a compartir su espacio al otro, así que incluso, si no encuentra más espacio o se adecúa a la reducción, ese koala se tendrá que ir. De hecho, aún si un koala muere, y su rango de hogar queda abandonado, es muy probable que así se quede al menos durante un año, tiempo que le tomará a los árboles perder el olor y las marcas arañadas del anterior inquilino, con el efecto de la lluvia y el crecimiento de nueva corteza.

Algunas personas y miembros del gobierno los siguen viendo como “abundantes” o “plaga” porque se acercan demasiado o invaden territorios habitados por el hombre, pero esta lógica es tan absurda como la queja misma. 

“Los koalas invaden mi patio trasero y alteran a mis mascotas”, dicen algunas personas, sin pensar que son ellos los que han invadido los patios, la sala, la cocina, el dormitorio y la enfermería de los koala, llevando a ese continente, otrora protegido por su lejanía, especies animales no nativas, que han amenazado el ecosistema completo.

Afortunadamente la cultura parece estarse redirigiendo en Australia, en donde muchas personas han dejado de poner cercas a sus patios, talando los menos árboles posibles y respetando al koala que se cruza en su camino. Incluso en algunas localidades, los ciudadanos ponen “arcos” de madera, o vigas, que atraviesan de lado a lado sus rejas o los límites de su casa, otorgando a los koalas una vía de tránsito más segura, lejos del perro de la casa y sin riesgo de atorarse con puntas filosas en la malla ciclónica.

Y es que los koalas no hurgan en la basura, ni muerden los cables eléctricos, ni defecan en la puerta del patio.

Se aproximan a casas y personas con cierta curiosidad, o como mero accidente, transitando por lo que antes ellos veían como su hogar, buscando al fantasma de los árboles que han ido desapareciendo, y averiguando si es que podrán soportar y adaptarse a la nueva vida, con esta especie homínida que tiene tantos individuos voraces, como otros, esperanzados y trabajadores.

La paz de un Koala