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Toxoplasmosis. “¡Deshazte del Gato!”


Si estás embarazada esto te interesa. Infórmate con ciencia, y no solo con dichos y creencias, antes de tomar una decisión equivocada.

Mitos y realidades entre un gato y el embarazo.

 

Texto compartido por la MVZ Erika Flores Reynoso

La toxoplasmosis es una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii. Este parásito está presente alrededor del mundo y vivimos con él todos los días. La mayoría de las personas se infectan alguna vez en su vida sin siquiera saberlo, y después de esto permanecen inmunes el resto de su vida aún cuando vuelvan a estar en contacto con el parásito.

La forma más común de infectarse es comiendo carne cruda o mal cocida, al manipular tierra en labores de jardinería o simplemente al manipular carne cruda cuando se está preparando.

Es cierto, una persona también pueden infectarse si no se lava las manos apropiadamente después de limpiar el arenero del gato, y de ahí su asociación con este animal, pero hay que apuntar que los gatos arrojan el parásito en sus heces únicamente durante 2 semanas en toda su vida, por lo que las probabilidades de que alguien se infecte por tener un gato como mascota son realmente muy bajas, porque además el gato tendría que tenerlo, lo que no es obligado.

¿Es necesario deshacerme o alejarme del gato si estoy embarazada?

¡Por supuesto que no! Si ya has tenido gatos años antes de estar embarazada, la probabilidad de que seas inmune a la toxoplasmosis es muy alta y, por lo tanto, el gato no representará ningún riesgo para tu embarazo. De cualquier forma es muy sencillo mantenerte a salvo de la toxoplasmosis:

* Si puedes evitar limpiar el arenero de tu gato, hazlo. Si no hay nadie más que lo pueda hacer, colócate guantes y lávate las manos con jabón al terminar.

* Limpia el arenero diariamente, pues aún si el parásito se encontrara en las heces de tu gato, este carece de capacidad infecciosa durante las primeras 24 horas de haberse depositado.

* Evita dejar a tu gato suelto fuera de casa donde pueda ingerir roedores.

Mejor alimenta a tu gato con un alimento comercial, el cual está balanceado.

* Mantén a tu gato con buena salud, recuerda vacunarlo anualmente y desparasitarlo tan frecuentemente como lo sugiera tu médico veterinario.

* Esterilízalo, aliméntalo adecuadamente y dale mucho amor.

¿Cómo puedo evitar la infección? ¡Con reglas muy sencillas de higiene básica!:

* Procura que toda la carne que consumas esté bien cocida y/o haya estado congelada a -15°C, esto elimina el toxoplasma.

* Después de manipular carne cruda, lava tus manos y utensilios de cocina con agua y jabón.

* Lava los vegetales con agua y jabón, o cocínalos antes de comerlos.

* Lava muy bien tus manos con agua y jabón después de limpiar el arenero de tu gato, trabajar con tierra o realizar labores en el jardín.

Hechos:

* Tienes muchísimas más probabilidades de contraer Toxoplasmosis por consumir carne cruda o mal cocida, que por tener un gato.

* Con higiene básica puedes tener un embarazo saludable en compañía de tu gato.

Si tu médico no está familiarizado con esta información, por favor visita:

http://www.cdc.gov/parasites/toxoplasmosis/gen_info/index.html

y recomiéndale a él también expandir su conocimiento interdisciplinario sobre el tema. La cultura es algo que no debemos dejar de ambicionar, sin importar lo mucho que ya hayamos aprendido.

Autor: MVZ Erika Flores es Médico Veterinario por la UNAM con experiencia en animales de compañía, fauna silvestre y animales de compañía no convencionales. Trabaja para el Fondo Internacional de Bienestar Animal IFAE desde 2010. Puedes escribirles a eflores@ifaw.org

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Sin hijos, con Animales. Los nuevos modelos de familia.


El mundo cambia. Las sociedades evolucionan adecuando sus necesidades y la felicidad no siempre viene en un esquema tradicional. Ser una familia diferente, tiene sus ventajas.

Adaptarse y ser feliz en el proceso, es la principal característica de una especie sobreviviente, y nosotros somos una de las especies más efectivas en ese ámbito.

Esto queda de facto cuando situamos a nuestra especie en el hábitat quizá más agreste y violento, que al mismo tiempo se esfuerza por ser el más benévolo y práctico: las Grandes Ciudades, un ecosistema en si mismo.

Plantamos un árbol aquí o allá, pero no todos sobreviven a la falta de atención, a las raíces limitadas por banquetas o a los vientos de trayectoria modificada gracias a los grandes edificios. La fauna se ha ajustado, perdiendo los colores vistosos, quizá en un esfuerzo por camuflarse entre el asfalto y el metal desgastado, pero existe y juega un papel definido en este hábitat. Y nosotros, su principal habitante, también nos hemos ido ajustando a sus exigencias.

Uno de los mayores retos que enfrentan las poblaciones metropolitanas, es la proliferación de los individuos.

A diferencia de la mayoría de las especies, el hombre parece carecer de un control poblacional natural. En donde hay muchos, puede haber más, y con una sobrepoblación, viene siempre una lucha por recursos que algunos sufrirán y otros aprenden a vencer.

Hoy, especialmente en las grandes ciudades, crece una nueva forma de respuesta a la sobrepoblación y la lucha por los recursos, que algunos especialistas le han llamado el Recurso de ser una familia DINK.

Convertirse o formar, de manera temporal o permanente, una familia DINK: Dual Income, No Kids (Dos Ingresos, Sin Hijos) ha sido una forma de respuesta a los retos de estas sociedades modernas, en donde se vuelve una competencia más dura cada vez proveer de recursos necesarios a todos los miembros de una familia grande.

Dos Ingresos, Sin Hijos, significa que ambas personas trabajan, y no sólo porque el dinero apriete o urja, sino porque así lo quieren hacer. Hay más recursos, hay más espacio, se pueden concentrar más en tareas que se complicarían al tener que cuidar a los hijos y no consideran la reproducción como un paso necesario de la vida.

Sin embargo, las parejas o familias DINK enfrentan un problema que no es menor: la compañía.

Aunque pareciera obvio pensar que al vivir dos individuos juntos hay compañía permanente, la realidad es que la lucha laboral hace que muchas veces el tiempo que uno pasa con el otro se vea disminuido. Fines de semana de trabajo, viajes, salidas tarde o entradas más temprano, cambios de turno, cierres de mes, cosas que hacen a una pareja DINK pasar menos tiempo con el otro, y que los confrontan con una necesidad afectiva mermada.

Pues para ello, de nuevo la inventiva humana abrió un recurso tomado de nuestra capacidad de adaptación. Muchas familias DINK añaden una especie de Hijos que requieren menos recursos y espacio que los habituales, claro, me refiero a los animales de compañía. Gathijos y Perrhijos, en su mayoría, los animales como esquema de una familia se vuelven cada vez más populares ante la decisión responsable y pensada, o la imposibilidad física, de tener hijos humanos, conviertiendo a la familia en una nueva modalidad, la familia DINKIA al sumar Indoor Animals, o Animales en Interiores, especificando que se trata más allá que de una “mascota” como lo veían generaciones anteriores que incluso podían hacerles vivir fuera, en balcones, azoteas o patios. 

Las ventajas de una DINKIA

¿Y cómo no considerarlo? Sustituir a los hijos humanos por hijos animales, en realidad ofrece muchas ventajas. Aunque deben ser vistos como compromisos a largo plazo, ninguno de los dos animales más populares rebasan la expectativa de 20 años, lo que hace más posible reajustar el camino de una vida humana, que en promedio triplicará ese periodo.

Los recursos que requieren, aún en un cuidado óptimo, son muchísimo menos que los que requerirá un ser humano.

El espacio ni se diga. Aún otorgando el espacio adecuado y sobrado, ambos ocupan entre la mitad y un tercio de lo que usualmente necesita un ser humano, y al aumentar el número de animales no se tiene que multiplicar por el número de individuos, pues normalmente se acoplan a dormir juntos o cerca sin pelear “por su propio cuarto”.

Cada vez hay más servicios especializados para cuidarlos de manera adecuada cuando uno viaja o se ausenta por cualquier motivo, y se puede monitorear su buen estado de salud en vivo.

En realidad la limpieza o suciedad que generan es relativa a como sus papás lo manejen, pero sin lugar a dudas, un animal genera no más del 10% de desechos y basura que lo que un humano producirá jamás.

¿Ropa, calzado, accesorios, educación? Hay de todo y para todos, pero realmente el 99% de esas cosas se otorgan o compran más por gusto de papá o mamá, que porque el animal lo necesite, ni mucho menos demande.

Además hoy hemos podido entender que el amor interspecie es natural, sano, y llena con total claridad el espacio destinado a amor intraespecie, llámese hijos, hermanos o primos.

“La reproducción es un acto natural y necesarios en las especies” dirían algunos más conservadores. Pues así como lo deberíamos entender para esterilizar más animales: NO. De hecho en la naturaleza no se reproducen todos los miembros de una familia, sino usualmente sólo los más aptos. Muchas especies de mamíferos, Cánidos, Felinos, Ungulados y Simios, forman grandes grupos “familiares” en donde sólo algunos miembros se reproducen, y los demás cuidan a las crías sin importar quienes los engendraron.

Las familias DINKIA representan una respuesta de las sociedad del nuevo milenio a condiciones de vida más complicadas. La especie humana está muy lejos de estar en peligro de extinción y por ello, los hijos humanos son también una decisión, no una necesidad. No se tienen porque “deban tenerse”, sino porque así se quiere, y lo mismo puede ocurrir con una familia que ve en sus amigos, a sus hermano, y en sus animales, a sus hijos.

Que vivan las familias… ¡TODAS!

Decisiones difíciles ¿Cuándo es hora de decir adiós?


Una decisión por amor y honor

A veces el cariño que les tenemos a nuestros amigos, nos hace perder de vista su calidad de vida. Ante una enfermedad o edad avanzada, debes ser objetivo y evaluar si ha llegado la hora de despedirse.

En ocasiones tenemos que pensar en la posibilidad de decirle adiós a nuestro mejor amigo, por ejemplo si está muy enfermo, pues no es justo aferrarnos a tenerlo si él ya no está bien. ¿Cómo saber cuándo es justo? No debes tomar una decisión apresurada; en las siguientes líneas intento darte una guía para tomar ese difícil paso, o pensar en él para cuando llegue el momento.

Comienza hablando con el Médico Veterinario sobre su diagnóstico, tratamiento,  pronóstico y las alternativas existentes. Paralelamente fíjate en las siguientes actitudes y comportamientos de tu mascota, para tomar la decisión correcta en el momento adecuado:

Responde objetivo...

  • ¿Tiene ganas de salir a pasear? Un perro que a pesar de estar viejito todavía seemociona al oír su cadena y, aún cuando no pueda correr, hace el intento por levantarse y camina paso a pasito, es un perro que todavía tiene ganas de vivir.
  • ¿Aún le llaman la atención sus juguetes? Algunos perros se enloquecen con las pelotas, otros con los peluches, otros con los juguetes que hacen ruidos. La conducta de juego es aprendida y depende de su infancia, si de pequeño lo enseñaste o estuvo en contacto con determinados juguetes, seguirá jugando, pero si nunca los conoció es difícil que lo haga en la adultez. Si tu perro sigue poniendo atención cuando tomas su juguete preferido, todavía tiene ganas de seguir adelante.
  • ¿Mueve la cola ante las cosas que le causan alegría? Puede ser que tu perrito anciano ya no se pueda levantar mucho o muy rápido, pero si aunque esté echado te fijas que mueve su colita con las cosas que le alegran, te darás cuenta que no está indiferente ni deprimido.
  • ¿Está atento, responsivo y acude cuándo lo llaman? Son señales buenas si tu perro está atento a lo que pasa a su alrededor. Si lo llamas y quiere caricias, si quiere complacerte obedeciendo las órdenes que le das o si intenta mantener el contacto social con el resto de la familia de manera funcional, son signos de que no está deprimido ni de algún problema mental degenerativo.
  • ¿Acepta su alimento o hay que forzarlo a comer? Obligar a un animal a comer no es una buena señal, ya que la anorexia (falta de apetito) se da generalmente por causa de alguna enfermedad y ésta puede ser orgánica o psicológica, es decir, el perro puede dejar de comer porque tiene cáncer, problemas en algún órgano como el corazón, el hígado, los riñones, el intestino, o bien porque está deprimido, tiene síndrome de disfunción cognitiva, etc., así que un buen apetito habla bien de su estado de salud y su estado de ánimo.

Pero cuidado, los perros aprenden a manipular a las personas perfectamente bien, por lo que si tú lo “chiqueas” demasiado puede no querer comer hasta que le des en el hocico y eso tampoco es sano para ambos.

  • ¿Llora, gime o aúlla cómo si algo le doliera constantemente? En los perros el dolor es fácilmente distinguible, no así en los gatos. Cuando a un perro le duele algo se lame constantemente la zona, llora o gime, por lo que debes llevarlo al veterinario para que te diga porqué le duele y si le puede recetar medicamento, si a pesar de eso él sigue gimiendo tendrás que verificar si realmente es por dolor o sólo por llamar tu atención.

Podrás ver que actúa para llamar tu atención si cuando lo acaricias se calla y cuando dejas de hacerlo vuelve a llorar o te mueve las patas para que lo sigas acariciando. Obviamente quiere tu compañía pero ten cuidado si cedes ante todas sus demandas, después vivirás esclavizado a éste y ni tú ni él podrán disfrutar la vida, pues tú te comenzarás a sentir culpable de dejarlo y él no podrá estar feliz si tú no estás. Esto ya es patológico, el perro y tú deben aprender que no sólo juntos pueden estar bien sino que estar separados por momentos tampoco es malo. Lo ideal es que no le prestes atención si él la demanda, gime y se te encima, sin embargo, sí darle cariño cuando él este calmado.

Amor Adiós

Volviendo a la toma de decisiones difíciles, una vez que observes cómo pasó ese día tu perrito, puedes usar esa información para llevar un recuento en un calendario. Puedes marcar con una cruz si no fue un buen día para él (es decir, si tuvo dolores o depresión) y con una palomita si tuvo un buen día, sin dolor y feliz. Así, al final de una semana, una quincena o un mes, puedes hacer un recuento de los días buenos y los malos y evaluar de una manera más objetiva la calidad de vida que está teniendo tu perro en un periodo determinado.

Si en un mes cuentas más taches que palomitas, es momento de pensar en adelantar el día final de tu pequeño para que no sufra sin sentido, pero si tu perro todavía tiene ganas de vivir síguele echando ganas con él y disfrútalo mucho.

Recuerda: siempre antes de tomar una decisión, ponte en el lugar de tu mascota, así podrás responderte un poco qué es lo que él desearía aunque no te lo pueda decir con palabras. El perro, en esta etapa de su vida, necesita mucho amor, cariño y comprensión, no busques la “salida fácil”, él te lo agradecerá.

Su paz, deberá ser la tuya

Y cuando llegue el momento final de despedir a tu mejor amigo… no te prometo que será fácil, pero te aseguro que dentro de ti sabrás que hiciste lo mejor que pudiste y él te lo agradecerá donde quiera que esté.

 

 

¿Aún se puede salvar al Lobo Mexicano?


 

Versión Online de nuestro reportaje para Animalia 24Era un fantasma que descendía cada atardecer. Era esa sombra, ese misterio que se convertía en silueta cuando llegaba a la punta del risco, y más que aullarle a la luna, le aullaba a un sol que descendía, pintando de rojos y naranjas el cielo del desierto. Ese era el hogar del Lobo. Era el paraíso árido y montañoso, en donde este príncipe tenía su reino.

Como el hijo pródigo más audaz, sabiéndose descendiente de un linaje majestuoso, el Lobo Mexicano se había separado de sus hermanos hacía miles de años, aventurándose en llanuras y montañas ocre, que habían sido poco exploradas por los grandes mamíferos.

Era un maestro de las sociedades y las estrategias.

Era el sonido de la oscuridad, el gran aullido que enmarcaba la noche del desierto.

Era admirado. Era temido. Era respetado. Era envidiado.

Y desapareció.

El Camino Caninae

Como apareció en la portada de Animalia 24

Hace casi 40 millones de años, por lo menos, los primeros cánidos recorrían el territoriode América. No eran parecidos a los perros o lobos que hoy conocemos, de hecho, Hesperocyon, como se le conoce a esta familia, parecería una rara mezcla entre un mapache grande, un felino robusto o un coyote alargado. Pero se trataba apenas del primer gran cambio desde que el primer carnívoro, Miacis, evolucionara, separando su información genética en los que hoy conocemos como caninos y felinos.

El estrecho de Bering fue, como para muchas especies, clave en la comunicación y la evolución especializada. La teoría más aceptada en estos años es que los antepasados carnívoros de los caninos se originaron en Norteamérica, pero a través de Bering llegaron al norte de Asia y Europa, en donde la gran combinación comenzó. Se expandieron por esos vastísimos territorios, encontrando poca o nula resistencia como depredadores, especialmente porque se mantenían siempre en grandes manadas.

Después de la vuelta evolutiva que tuvieron en aquella segunda parada, regresaron a Norteamérica por el mismo camino, habiendo desarrollado ya una línea de cánidos más estable. Se podían ver ya los rasgos más claros de los Canis, los Vulpes y los Urocyon, es decir, los antepasados de Lobos y Zorros.

Por encima del cinturón ecuatorial, prácticamente llegaron a todo el mundo. Pero fue quizá por su pelaje caluroso y denso, o por su estrategia social de cacería que se veía beneficiada en lo espeso de los bosques, que pocas subespecies se desarrollaron en las zonas desérticas. Apenas 3 se han aceptado como subespecies adaptadas a este tipo de ambientes: El Lobo Árabe (Canis lupus arabs), el Lobo Indio (Canis lupus pallipes) y en Lobo Mexicano (Canis lupus baileyi).

El Lobo Mexicano se constituyó como un prolífica especie, la más pequeña, nativa del punto más al sur y genéticamente más distinta, del Lobo gris de Norteamérica. Aparece oficialmente como nativa de las regiones montañosas al norte de México: Durango, Coahuila, Chihuahua y Sonora,  así como de partes de Texas, Nuevo México y Arizona, pero se llegaba a encontrar ocasionalmente en territorios de más al oeste y noroeste, como California y Nevada.

Un Lobo Mexicano macho promedio pesa entre 30 y 45 kilos, con un máximo de metro y medio de longitud y unos 70 u 80 centímetros de altura, lo que generalmente lo compara con la morfología de un Pastor Alemán adulto.

Su figura es más estilizada que la de otras especies, ligeramente de rasgos más alargados y menos anchos, como si fuera un vínculo entre los coyotes, chacales y perros comunes.

El Gran Padre Lobo

El respeto olvidado

Y fue esta figura, delgada pero fuerte, la que dominó también la iconografía de las poblaciones humanas que habitaron a su alrededor.

Prácticamente todas las tribus de nativos americanos que compartían territorio con el Lobo Mexicano, lo retrataban y guardaban como un símbolo al que respetaban y querían. Si bien temían ser atacados por alguna manada de lobos cuando se adentraban en su terreno, no existen leyendas o cuentos del folclore en los que el Lobo sea un antagónico, o tenga rasgo alguno de terror.

Apareció una y otra vez dibujado en pieles, en paredes, en tee pees y hasta en el rostro de los guerreros. Se tallaba, como símbolo de protección, en las figuras que conocemos en la generalidad como tótems, o en ornatos y colgantes que se añadían al cuello de los guerreros o a sus accesorios de cacería.

Su aullido no era el ícono de terror, absurdo y artificial, que heredamos de las culturas europeas. El aullar de los lobos era símbolo de vida y de que la noche transcurría en orden. Eran algo así como “vigilantes”, como el sereno que hace años pasaba por las calles encendiendo las farolas y avisando que podían dormir en paz.

El fuego los mantenía a la distancia, y ante la posibilidad de cazar muchas otras presas menos complicadas, rara vez invadían un asentamiento humano, ni seguían demasiado tiempo a un expedición de hombres.

Tribus como los Cherokee, Apalache, Hopi, Zuñi, Acoma, Mojave, Pápago o Seri, tenían en un lugar muy alto al Lobo Mexicano.

El principio del fin

Camino a la extinción

Al igual que todos los lobos, los lobos mexicanos tienen una firme estructura social y un sistema de comunicación complejo que incluye el marcado, posturas corporales, formas más especializadas como postura de orejas y cola, amén de vocalizaciones numerosas tales como aullidos, ladridos, gemidos y gruñidos.

Viven en grupos familiares o manadas, que consisten en una pareja alfa y sus crías, con un proceso de a menudo varias generaciones, por lo que podían llegar a encontrarse grupos numerosos, con “abuelos” o incluso “bisabuelos” como líderes. Entres sus presas se cuentan alces, venado bura y venado cola blanca, pero son capaces de enfrentar y matar ganado, especialmente ejemplares jóvenes y menos robustos.

Este fue su principal problema cuando el “nuevo mundo” empezó a ser colonizado.

A la llegada de los europeos a tierras americanas, todo era un asombro que llenaba libros y relatos orales de estos hacia el viejo continente. Las especies nuevas de aves, mamíferos y plantas, eran celebradas por su valor, variedad, belleza estética y hasta sabor. Pero no todas las especies de américa eran un maravillosa novedad.

El Lobo Mexicano cargaba con tres estigmas que incomodaban a los colonos europeos:

En primera instancia, era muy parecido al lobo euroasiático, viejo conocido, temido y cazado en los bosques de toda Europa y Asia, ícono de leyendas nada favorables y hasta representante de infantiles historias que los retrataban como monstruos, devoradores de niños, conexiones con el diablo y con la brujería, o hasta transmutaciones de demonios.

Después, eran un riesgo para la ganadería que se comenzaba a desarrollar al norte de México y sur de los Estados Unidos. Eran ágiles y podían cazar casi a todas horas. Con los numerosos grupos de ganado que devoraban los pastizales próximos a los bosques, las bajas, que mermaban la economía de los pobladores, los llenaba de rencor hacia la especie.

Finalmente estaba el factor cultural. Como parte de un proceso de suplantación de cultura, la destrucción o intercambio de cada símbolo era importante para el éxito de estas empresas. Como lo hemos visto, prácticamente para todas las culturas nativas que conocieron al Lobo Mexicano, este significaba un ser de respeto, casi un Dios… y eso no podía ser tolerado.

Esa combinación de elementos fue disminuyendo las poblaciones constantemente, irrefrenablemente. El fin del mundo, para el Lobo Mexicano, había llegado en las naves de estos invasores. Los perros de raza grande habían llegado también de Europa, y algunos podían ser más feroces y grandes que el mismo lobo, así que tampoco podían comprender su valor o belleza en el ecosistema propio.

Huir de la ignorancia

Los cuentos y las historias, cada vez más exageradas, abundaban. Las expresiones “te va a comer el lobo” y hasta los relatos infantiles como “Caperucita” o “Los 3 Cerditos”, habían hecho de la frase “lobo feroz”, parte del vocabulario; un vocabulario que sólo respondía a la fantasía, pero no había nadie cerca para desmentirlo.

Programas de control de depredadores, desbordantes de ignorancia, casi exterminaron al lobo mexicano en el medio silvestre, antes de que alguien pudiera reaccionar.

Seguramente, alguna noche, el aullido de un Lobo Mexicano se escuchó en solitario, y por primera vez en miles de años, ningún otro lobo le contestó. Se escuchó por última vez, ahogado, sin sentido y sin réplica, rindiéndose ante algo que, sin comprender, tenía que aceptar.

Con la captura de los últimos 5 lobos mexicanos que quedaban en estado salvaje en México, desde 1977 y hasta 1980, se inició un programa de cría en cautividad y se salvó al lobo mexicano de la extinción, aunque muchos creen que quizá es ya muy tarde.

El Lobo Mexicano se encontraba en la lista de especies en peligro en 1976, cuando comenzaron el trabajo de recuperación. El plan de recuperación tiene el objetivo de restablecer en vida libre, aunque en zonas de reserva, una población de lobos mexicanos dentro de algunas áreas de distribución histórica. En marzo de 1998, se liberaron tres manadas en la “zona de recuperación primaria”, en la zona pública del Bosque Nacional Apache, al este de Arizona. En 2002, la Tribu Apache White Mountain también se convirtió en un colaborador del proyecto, y la primera manada de lobos en la Reserva Fort Apache ocurrió en 2003.

Hoy en día, la población cautiva se compone de aproximadamente 300 animales, y abarca más de 45 parques zoológicos y centros de la vida silvestre en los Estados Unidos y México, pero las condiciones sociales no han cambiado tanto como se quisiera.

Dado que la mayor parte del territorio de los Lobos está poblado, algunos estudiosos del tema creen que nunca saldrá de la lista crítica, por lo que pareciera confinarse el esfuerzo a proteger a un número reducido, en zonas protegida.

Muchas personas han estado involucradas en este tipo de esfuerzos de reintroducción, incluyendo a varios de los mejores Médicos Veterinarios y Zoólogos mexicanos, pero el problema educativo se mantiene.

Mientras el Lobo Mexicano no recupere ese lugar de admiración y respeto que ha merecido y que mucho tiempo tuvo, su extinción será un problema latente.

Una preocupación que jamás debió existir.

Animalia 24

Si quieres escuchar los aullidos en libertad de una de las primeras manadas de Lobo Mexicano reintroducida, accede a: http://www.fws.gov/southwest/es/mexicanwolf/MWaudio.cfm

Esta es una versión editada online del reportaje publicado en Animalia Magazine #24. Si quieres conocer la versión completa impresa, puedes pedirla a ventas@animaliamagazine.com

 

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¿Por qué se pierden los perros?


Durante los años 2013 y 2014, en colaboración con el grupo activista Red Mascota Multimedia, realicé un pequeño estudio estadístico, que nos presenta un panorama sobre los factores más comunes presentes en el extravío de mascotas.

¿Por qué se pierden? ¿En que condiciones? ¿Cuáles se pierden más?

Por supuesto estas respuestas no son absolutas ni garantizan nada, ni bueno ni malo. Lo único que nos permiten es vislumbrar algunas de las cosas que se presentan con regularidad y que por ende, se pueden evitar para reducir el riesgo de que nuestro perro se pierda; o en caso de que ya lo haga, ayudarlo a que regrese.

Ningún estudio estadístico formal maneja una muestra de 273 casos, por lo que no lo presentamos con una formulación detallada que lo avale. El problema es que en materia de mascotas, en México (y en general en América Latina), casi todo es especulativo. No hay datos, no hay números.

A esto hay que sumarle lo complicado que es recabar esta información. Primero, cuando se ha perdido tu mejor amigo, no tienes ánimos de nada, mucho menos de contestar una serie de preguntas que te recuerdan el hecho o te hagan repasarlo en la mente. Después, darle seguimiento es difícil, pues aún las personas que amablemente nos aportaron datos para esto, cuando regresó su mascota estaban tan felices que olvidaban reportarnos el dato o ya no estaban interesados en hacerlo.

Y ahora sí, sin más, aquí los resultados:

Como dije, el número total es de 273 casos, seguidos a través de un año. De estos, 115 eran mestizos (42%), mientras 158 parecían o eran de raza (58%). Esto era sólo ilustrativo al principio, pero se volvió interesante con los resultados posteriores.

Me asombra que del total, sólo 110 tenían placa de identificación, 113 sólo collar traían, sin placa (lo que no sirve de mucho) y 50 no traían ninguno. En verdad tenemos que poner atención en ese aspecto tan sencillo y tan útil, sobre todo porque esta es la diferencia que hace una placa:

La importancia de la placa

De ese tamaño es la importancia de una placa de identificación. Muchos, aunque nos preocupamos por lo perros de calle, no prestamos tanta atención a un perro que no trae collar o correa, mientras no se vea lastimado, pues sabemos que no tenemos espacio o recursos para atender a todos, así que nos concentramos en los más necesitados. Un perro que se ve sólo y ansioso, con placa de identificación, es un alerta inmediata, porque sabemos que puede ser un problema resuelto en poco tiempo.

¿De quién es la culpa? Eso sólo serviría para hacer un reproche o flagelarse, nos importaba más saber en qué condiciones ocurrían los extravíos. La mayoría son descuidos basados en el exceso de confianza. En la TV y el cine aparecen personas felices que corren por el parque con sus perros libres, y quizá queremos emularlos, pero eso sólo eleva el margen de riesgo de perderlo. El porcentaje es muy elevado en esas condiciones:

Paseando sin correa

De los 140 que sí regresaron a casa, 90 eran mestizos (64%) mientras 50 eran de raza (36%). Esto puede responder a los escrúpulos de algunas personas y sus ganas de “quedárselo”, cuando lo encontraron. Sin embargo, aún más significativos fueron los resultados sobre la procedencia de la mascota:

¿Adoptar o Comprar?

Varias razones pueden influir para esto, pero de las más importantes serían el sentido de sobrevivencia del mismo perro y su inteligencia en la comparación de escenarios. Es decir, si es un perro que ya sufrió lo que es estar en la calle, con la incertidumbre de refugio y alimentación, valorará mucho más llegar a una nueva casa, así es que cuando se aleja de su dueño o lo pierde de vista, estará más atento a mantenerse cerca de los olores familiares y se esforzará por recordar ruidos o imágenes que le ayuden a regresar. Además suelen ser más inteligentes para evitar grandes avenidas, no bajarse de la banqueta o sobrevivir mientras son encontrados, amén de que son más propensos a ser ayudados por alguien, menos nerviosos, huyen menos y permiten más contacto humano.

Aún hoy muchas personas abren la puerta y permiten que su perro salga a la calle sólo, para hacer sus necesidades, y regrese cuando quiera. Esto, además de sumamente irresponsable respecto a los desechos del perro (¡qué cómodo no enterarte en dónde hizo! ¿verdad?) es echarse un volado diario, esperando que nada externo afecte al perro y lo haga alejarse lo suficiente para no encontrar el camino. No confíes en la frase “ya regresará”. Los números, al menos, no favorecen a esa idea:

Ayuda en comunidad

El que un perro perdido no esté en los alrededores, no significa que debas empezar a rendirte. De hecho, la mayoría de los regresos ocurrieron cuando el perro se había alejado más:

¿En donde andabas, vago?

¿Y cómo regresaron? En estos tiempos muchos ponemos toda nuestra apuesta en internet. Las consultas académicas, los servicios que buscamos, los datos y direcciones cualesquiera. Pero no todo el mundo se mueve así. No sobreestimes el poder de las redes, ni subestimes el poder de un papel impreso. Este resultado nos dice mucho sobre ello:

El poder del cartel impreso

Al final del día, buscamos pretextos y culpas, tanto como queremos encontrar razones para decir que a nosotros no nos pasará. Si crees que las circunstancias tienen que ser “especiales” para que tu perro se pierda, te equivocas.

Por ejemplo, sólo 38 casos fueron extravíos mientras “alguien más” lo paseaba o cuidaba, el resto, 235 casos (86%), ocurrieron ante la responsabilidad del dueño más directo o íntimo.

Por otro lado, sólo 55 ocurrieron mientras pasaba algo anormal, como un accidente, una multitud, un escándalo o una pelea, es decir, en condiciones “anormales”. El resto, 218 casos (80%) ocurrieron en un día común, tranquilo, por lo que los dueños aceptaron que se trató de un descuido de su parte.

“Ah, pero es que mi perro ya sabe andar en la calle, ya está acostumbrado” quizá has pensado. Bueno, tampoco es un factor decisivo:

¿Sabe andar suelto?

Si nunca llevas suéter, la posibilidad de que un día te de frío, se eleva. Así de fácil. Si nunca le pones la correa, la posibilidad de que se pierda, se eleva. Y si nunca camina suelto y un día quieres que así sea, empieza por soltarlo en espacios controlados, con una sola salida o cerrados, con más de una persona que te ayude a cubrir las vías de escape. Esa sensación de “libertad por primera vez” puede ser riesgosamente exacerbada.

¿Qué motivos los hicieron correr, alejarse y perderse? Aquí no hubo mucha diferencia:

  • 49 salieron corriendo tras un gato, rata, ardilla u otros perros. 21%
  • 54 se asustaron con un claxon, escape, gritos o fuegos artificiales. 20%
  • 41 sencillamente empezaron a acelerar “sin razón”. 18%
  • 46 se asustaron por otra persona que los provocó o los quiso alejar. 17%
  • 44 sencillamente se perdieron de la vista. 19%.

Esto no alivia en nada, al contrario, dice que los motivos son tan variados que las posibilidades son similares, y muchas. No puedes adivinar lo que sucederá, no puedes controlar todo el entorno, así que atento en los demás factores.

Y la condición de vida de los perros, también influye:

La fuerza de la familia

Los perros “únicos” parecen más propensos al extravío. Es la fuerza de cohesión que te otorga una manada. El sentido de pertenencia y de seguridad se eleva mientras haya más miembros, así que la inseguridad al alejarse de la manada es mayor. Entre “hermanos” se cuidan, se ladran, se llaman y hasta se “regañan”. Finalmente, un perro que en todo el día no ve otros perros, se emocionará más al encontrar amigos caninos en la calle, por lo que la reacción puedes ser más intensa. Una razón más para que abras la puerta a más de un peludo.

Las edad pueden no ser tan relevantes, pero al final son un factor interesante para que seas más cuidadoso durante cierto tiempo. Por supuesto, la edad te da sabiduría, así que mientras más jóvenes e impetuosos, mayor riesgo:

  • 147 tenían entre 6 meses y 3 años. 54%
  • 123 tenían entre 3 y 8 años. 45%
  • 3 tenían más de 8 años. 1%

Por supuesto todos estos resultados no garantizan un comportamiento definido, pero desde luego podemos decir que, por ejemplo, tiene muchas menos posibilidades de extraviarse:

Un perro adulto, adoptado, parte de una familia en donde hay 3 o más perros, que pasea con correa.

Y si ya sucedió, es más fácil que regrese a tí, si:

Traía placa,  era adoptado, mestizo, los buscas más allá de tu propia colonia, pones carteles y usas las redes.

Pero esto funciona sólo estadísticamente. Los casos son individuales, y si te ha pasado, no debes rendirte, esa es la clave. De hecho, en uno de los casos más increíbles, el extraviado en cuestión regresó a casa  casi 1 año después, cuando aquellos que lo encontraron vieron un cartel de “se busca” y llamaron, aún cuando ellos vivían a casi ¡20 kilómetros! de donde se había extraviado el perro.

Respeto completamente a quien no quiso responder el cuestionario sobre su caso, y deseo de todo corazón que su mascota haya regresado o esté próxima a hacerlo. Cuentan con nosotros y nuestras redes para difundirla, como siempre.

Y a quienes se tomaron la molestia de aportarnos datos mientras pasaban por ese trago tan amargo, caramba, MUCHAS GRACIAS. Es muy importante crecer en términos de información, y ustedes han contribuido mucho a ello. Con suerte, evitaremos algunos extravíos con la difusión de estos resultados.

Si tú no fuiste parte de nuestro campo de estudio, aún nos puedes ayudar, contestando las siguientes preguntas. Serán de mucha ayuda tus respuestas:

Visita El Croqueton

14 Cosas que hacer ante el ROBO, SECUESTRO o EXTORSIÓN


Constantemente recibimos denuncias civiles de robos y secuestros de perros -especialmente, aunque también algunas de gatos-, que aunadas a los casos extraídos de nuestro estudio sobre Perros Extraviados, en donde el extravío deriva en Extorsión, nos llevó a conjuntar los datos obtenidos, en busca de consejos que reduzcan las posibilidades de que te pase a tí o a alguno de los tuyos.

Aparentemente, con la creciente cultura de amor animal en metrópolis como la Ciudad de México, algunos cobardes e inútiles que no supieron hacer algo provechoso de su vida, se han dado a la tarea de robar mascotas para luego pedir un rescate, o en algunos casos, usarlos como reproductores.

En cualquier caso es terrible, por lo que hicimos mesa redonda algunos de los autores de esta página y colaboradores de Animalia Magazine y he aquí lo que resultó:

Para disminuir las posibilidad de que suceda:

1.- No presumas su RAZA.

Ya de por sí es bastante negativo seguir calificando de “mejor” a un perro porque es de Chihuahua Mixraza pura, pero para este caso, si dejas de presumir que tu perro es “puro”o que tiene “pedigree”, o que sus papás “son campeones” y más bobadas del estilo, reducirás su atractivo ante los que quieran robarlo para criaderos clandestinos. Incluso es mejor si, aún si tu perro “parece de raza”, le digas a los demás que “da el gatazo” o “salió bonito” pero realmente es una mezcla. Especialmente, si te pregunta un desconocido en la calle, invéntale que tiene problemas de piel, que es asmático o que salió con la cadera chueca y lo tienes con tratamiento permanente.

Es tan simple como el por qué no andas en la calle gritando que tu reloj es muy caro, que hoy acabas de cobrar o que tu carro es nuevo y no trae localizador GPS. Guárdatelo para tu familia.

2.- Presume que lo ADOPTASTE.

Aún si no es cierto, es mejor presumir que lo recogiste de la calle o lo adoptaste de un albergue. La gente tiende a creer que quieres más a las cosas por las que pagaste más, así que si lo compraste por X cantidad, “seguramente estarás dispuesto a pagar otra similar o mayor” por recuperarlo. Si puedes, adereza la historia con cosas como que “era muy agresivo y lo tuviste que rehabilitar”. Los ladronzetes no quieren problemas, por eso entre una persona con paraguas y una sin él, asaltarán a la segunda casi el 100% de los casos.

3.- Presume que tiene CHIP.

Deberías ponérselo, pero aún si no lo has hecho dile a todo el mundo -menos al veterinario, claro- que sí tiene. El Chip ayudará a su identificación, y en caso de que te lo roben, puedes reportar el número. Si se pierde y termina en un antirrábico o clínica de rescate, lo identificarán, lo reportarán a tu MVZ de cabecera y ayudará en la orden de NO-SACRIFICIO. Si alguien lo encuentra y lo lleva a revisión, será retenido en la clínica que lo identifiquen.

Si bien es cierto que aún no se cumplen al 100% estas condiciones, dado que no todos los Veterinarios, ni los centros de Control Canino cuentan con scanner, poco a poco se hace más popular su uso, y lo que buscamos es aumentar todas las probabilidades.

Como extra, a muchas personas les suena a “GPS” eso del chip, lo que lo convierte en un ejemplar “riesgoso” para ser robado.

4.- Presume que está ESTERILIZADO.

Bueno, de hecho, hazlo ya si aún no lo has hecho, pero mientras, dile a todo el mundo que ya los esterilizaste. De nuevo, la idea es que los vendeperros lo vean menos atractivo. Si ya lo está, además, pon ESTERILIZADO al reverso de su placa.

5.- Manda hacer una nueva PLACA.

Bueno, claro, en caso de que sientas que le falta algo. La conformación que, hablando con la gente de la FMVZ-UNAM y los Pata Pirata, resultó ideal, fue así:

Por delante, sólo el nombre de tu perro. Detrás: “Esterilizado”, un correo electrónico o Placaun número de teléfono celular (permitirá que ante una extorsión, identifiques el número y lo guardes automáticamente en el historial) y una palabra clave, algo que no tenga nada que ver contigo o con tu perro y, por supuesto, que no publiques en ningún lado. Al menos, si se pierde, evitarás las extorsiones, pues quien te llame diciendo que lo tiene, deberá leerte esa palabra de su collar, para corroborar que lo tiene en sus manos.

6.- No pasees con RUTINAS.

Quizá es importante que la hora sea más o menos la misma para los paseos de tu amigo, pero puedes variar de vez en cuando, tratando de mantenerle el mismo rango de tiempo entre paseos. Sobre todo, no hagas la misma ruta de paseo siempre. Un día empieza a la izquierda, otro a la derecha, a veces vas al parque, a veces no, no vayas toooodos los lunes a la misma tienda con tu perro. En fin… no seas predecible.

7.- No te distraigas

Cuando salgas a pasear con tu mascotas, pasea CON ellas, es decir, dedícales tiempo de calidad. Evita ir mensajeando, hablando por celular, twiteando, whatsappeando o anexas. En primer término, te impedirá captar si hay alguien sospechoso, pero además, para cualquier tipo de robo, una persona con el celular en la mano es casi un aviso con luces y sonido que dice: “SOY PRESA FÁCIL”.

En nuestro estudio sobre extravío, casi el 70% de las personas que extraviaron a su mascota, terminaron por reconocer que estaban platicando con alguien más, o usando su celular cuando el perro desapareció.

Además tus mascotas agradecerán la atención, evitarás que coman porquerías de la calle y prevendrás peleas con otros perros antes de que sea tarde.

8.- Tómate muchas FOTOS.

Esto seguro no te costará trabajo. Si no tienes una factura por compra (ojalá que no lo hayas comprado), entonces necesitarás testificar tu propiedad, al menos con fotos. Si tu perro tiene rasgos especiales como uñas de colores salteados, manchas particulares, le faltan dientes o tiene un rasgo único, fotografíalo con detalle. En caso de robo y localización, deberás pelear que es tuyo, con testigos y pruebas. Siempre ayudará. Y claro… no publiques todas esas en tu Facebook, por favor.

9.- Basta de “CHECK IN”.

A decir verdad, en nuestro país, estoy en desacuerdo con andarle avisando a todo el mundo a donde vas y en donde estás, aún si vas solo, con programas como Swarm,  Foursquare y similares. Pero si lo vas a hacer, al menos no lo hagas cuando vayas con tus mascotas. Los lugares Pet Friendly se están haciendo famosos (¡bravo por ellos!) pero lamentablemente eso implica ser famosos para todo el mundo. Si te ven hacer un “check in” en estos lugares, pueden imaginar que estás con tu perro. Y creéme, no es tan complicado saltarse la seguridad de estas redes. No te confíes de la “configuración de privacidad”.

Si ya sucedió:

10.- Levanta una DENUNCIA.

Para evitar que los ignorantes en el Ministerio Público le resten importancia a tu caso, trata de no aportar el lado emotivo. Es triste, pero tenemos que ser fríos para que no nos vean como “exagerados”. La denuncia es por robo de un bien mueble, o “semoviente”, como si fuera una bicicleta o un auto. Si no te crees capaz de aguantar el llanto o el coraje, lo cual para muchos de nosotros sería entendible, pide a un familiar menos apegado que la haga.

11.- Empieza tú mismo con la INVESTIGACIÓN.

No tienes que violar la ley ni meterte en problemas, sólo es cosa de recabar toda la información posible.

Por ejemplo, si vas a más de una clínica, pensión o estética, deja teléfonos distintos en cada una y lleva un registro de esas relaciones. En una das el celular, en otra el de casa, en otra la casa de tus padres o algún hermano. Un punto importante respecto al Secuestro y Extorsión por mascotas, es que la víctima no puede dar información. Esto no lo piensan muchos imbéciles ladronzuelos y te llaman a casa, cuando el teléfono de la placa es otro. Si así fuera, puedes ceñir la lista de sospechosos. Acude a donde hayas dejado ese número y pregunta por empleados que hayan sido despedidos o hayan renunciado recientemente, ahí tendrán sus datos y los puedes aportar a la información.

En este delito, como en otros, gran porcentaje de culpables son personas que te conocían desde antes, en mayor o menor medida.

12.- No ofrezcas Recompensa

Sé que suena raro, pero en estos tiempos ofrecer una recompensa parece alentar a la gente a pensar en devolver un perro perdido por su ganancia, no porque es lo correcto. El problema no está en PREMIAR a alguien que ejecuta un acto bueno, lo que sería muy loable, sino en avisarle a la gente que recibirán un PAGO.

Los casos de extravío que hemos recabado, y que derivaron en extorsión, tienen toda la pinta de ser “secuestros de ocasión”, es decir, el perro fue encontrado por alguien que regularmente no se dedica a nada malo o ilícito, pero ya que se enteraron que había dinero de por medio, un instante de ambición les hace preguntarse “¿Cuánto estará dispuesto a pagar?”, comenzando una escalada de ofertas y amenazas que puede acabar mal.

13.- Que negocie alguien más

Si has recibido llamadas de extorsión que hablen de entregarte a tu perro a cambio de dinero, haz que negocie una persona cercana a ti, pero no tan apegada al perro. Los extorsionadores tratarán de hacerte sufrir con ruidos o amenazas sobre el bienestar de tu mascota, y tu sufrimiento lo usarán para calcular cuánto más te pueden presionar.

14.- Comunícate, habla, dilo.

Desafortunadamente, nuestra realidad nos ha obligado a ser un poco más desconfiados, pero el problema es desconfiamos de todos, y eso nos reduce fuerza de cohesión. Cuando creas que alguien “raro” o inusual ronda la colonia y te ve con atención al salir con las mascotas, lo más importante es hacerlo notar. Platica con la gente “de planta”, el del puesto de periódicos, los comercios establecidos, el bolero y, mejor aún, el policía de colonia. Es importante generar retroalimentación entre vecinos: “¿Ha visto a ese señor que se para en la esquina últimamente?” “¿No le ha parecido sospechoso el tipo que se estaciona aquí y no se baja del carro?”. Puede parecer “chisme”, pero no. Es muy distinto andar investigando con quién se acuesta o a qué hora llegó el vecino X, a preguntar algo que te inquieta, por la seguridad de la zona en donde vives.

Al platicarlo entre vecinos, puedes provocar dos cosas:

1.- Que más personas lo noten, lo vean con desconfianza y lo hagan sentir incómodo. Esto no les gusta a los ladrones de este tipo. Si roban mascotas es porque no quieren meterse en algo más grave o violento, y puede ser razón suficiente para que desistan su “vigilancia”.

2.- Que alguien que lo conoce se entere y le diga algo como “Ya te andan cachando”, lo cual también puede ser suficiente. Por supuesto, empieza con la gente con la que más confías o tiene más tiempo viviendo/trabajando en la colonia.

Por cierto, si a varios les resulta sospechoso y les inquieta, júntense y al mismo tiempo, desde cierta distancia, saquen su celular y tomen una foto. Si el tipo lo nota y se ofende, es más complicado que se grabe las caras de todos para pensar en “represalias”. Lo importante aquí es no dejar solo al “vecino valiente”, porque es muy fácil quejarse y lamentarse de los problemas, pero a la hora de actuar, dar un paso para atrás.

Si se lo comunicas al policía de colonia, es probable que éste al menos pase a preguntarle qué se le ofrece o a qué se debe que esté parado sin hacer nada. Evidentemente, esto también desalienta a un ladrón a seguir ahí.

Desconfiamos de las autoridades, claro, pero incluso en el tema de la corrupción, hay lógica. Un policía se puede corromper, como cualquier persona, pero el precio tiene que ser interesante, y aunque la modalidad de robo de mascotas haya crecido, tampoco es un negocio gigante, que alcance para repartir a todos los niveles de autoridad. Reporta estos casos al 060 o, en Twitter, al @caspoliciadf

Estos no son los únicos puntos posibles, pero fueron los que en consenso, nos resultaron más importantes. Como siempre, la información se enriquece con el conocimiento de todos, no dudes en hacernos saber tu opinión, más consejos, o tu anécdota… aunque de todo corazón deseamos que sean el menor número posibles de casos.

Cuídate mucho.