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¿Animales callejeros o “de la cuadra”?


Existen casos donde los gatos o perros viven en una zona donde son alimentados por los vecinos del lugar, reciben algunas vacunas o son esterilizados, sin embargo, no entran a sus casas y no los consideran sus mascotas.

Es muy posible que alguna vez hayas visto un grupo de gatos en tu colonia o un perro “callejero” que “vive” en tu calle o la entrada de tu edificio. Si te preguntan quién es su dueño en automático dirás “nadie, lo alimentan entre todos los vecinos”.

Es muy probable que tampoco duerma en la casa de alguno de los vecinos sino que más bien le hayan adaptado una caja o una cobija como su camita para el exterior. Lo más común para estos animales de compañía es que reciban la definición de callejeros, pero nada más alejado de la realidad.

Conoce a: Los gatos que habitan el Metro de la CDMX

A estas poblaciones se les conoce como animales semidomiciliados y son los que presentan mayores posibilidades de reproducirse con éxito, ¿por qué? Porque a diferencia de los animales en situación de calle, tienen algunos cuidados veterinarios, una fuente de alimentación segura y condiciones óptimas para pernoctar.

De acuerdo con los expertos, los animales de compañía se dividen en tres categorías:

*Domiciliados: aquellos que tienen dueño, viven dentro de una casa y reciben cuidados. Tienen altas tasas de reproducción.

*Semidomiciliados: viven en alguna zona donde son alimentados y protegidos. Se les permite entrar en las casas, pero también deambulan libremente por las calles. Esa razón también les permite mantener altas tasas de reproducción.

Existe también la definición de animales comunitarios, sin embargo, ella se basa en que los semidomiciliados deben tener un dueño –aunque éste les permita vagar todo el día- y los comunitarios no tienen un dueño definido.

La realidad es que ambas definiciones implican animales “medio cuidados” por una o varias personas en una comunidad.

english cocker spaniel puppy sitting on ground beside grass
Photo by Johann on Pexels.com

*En situación de calle: no tienen dueño ni cuidados. Al no recibir atención veterinaria son susceptibles a enfermarse y no tienen una alta esperanza de vida, es decir, no viven por mucho tiempo. Son susceptibles al maltrato y suelen temer al ser humano.

En este ramo también podríamos considerar a las poblaciones ferales.

¿Qué hacer ante estas poblaciones?

Siempre que hablamos de animales semidomiciliados o en situación de calle hay que considerar que el primer paso es cumplir con la esterilización. Es el método más efectivo para controlar la sobrepoblación.

El segundo es ponderar los beneficios del animal en la zona, es decir, una colonia de gatos que mantiene controladas a las ratas de un lugar, por ejemplo.

En términos generales no son animales de compañía que demanden mucho cuidado ya que su responsabilidad suele ser compartida por varios miembros de una comunidad.

En términos de cuidados veterinarios, se requieren los mismos que un animal domiciliado.

Ahora ya sabes, no son ni el gato ni el perro “de la cuadra” o del edificio, son animales de compañía semidomiciliados, o comunitarios si los quieres llamar así, que requieren ser esterilizados y cumplir con un cuadro de vacunas además de un lugar para que puedan dormir cómodos y sin sufrir por los cambios en el clima.

gatos

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Los gatos que habitan el metro de la CDMX


En la Ciudad de México, caminar por el pasillo que conduce de los andenes a la salida Guerrero y Rosales en la estación del metro Hidalgo de la Línea 2, cada día representa una molestia para cientos de usuarios. El mal olor es una de las características constantes en esa área del Sistema de Transporte Colectivo (STC), y algunos pasajeros señalan como principal causante de esta situación a un grupo de gatos que habita tras paredes y mamparas publicitarias.

Ahileed Gutiérrez es una joven para quien atravesar ese pasillo es ya parte de la rutina. Afirma que la limpieza se realiza muy de vez en cuando y que el olor a orines, la presencia de excremento y basura son un verdadero foco de infección; sin embargo, no culpa a los felinos, sino a las autoridades del metro por su falta de compromiso para mantener instalaciones limpias y óptimas.

Son varios los usuarios que aseguran han emitido la queja correspondiente ante personal del STC. La respuesta siempre es la misma: “la mayoría de gatos proviene del Panteón San Fernando y los preferimos a ellos en lugar de tener una plaga de ratas que de por sí son tan comunes en esta parte de la ciudad”.

Los usuarios se acostumbran, las autoridades ignoran

De acuerdo con Miguel Hernández, trabajador de limpieza del metro, la administración es muy descuidada y poco responsable, pues al personal no se le proporcionan los recursos ni materiales necesarios para desempeñar su labor. A Don Miguel le gustan los gatos y asegura que ellos no son el origen del problema, incluso aplaude que diariamente algunos pasajeros los alimenten con migajas o croquetas que llevan expresamente para ese fin.

Mientras las horas transcurren, se puede ver a hombres, mujeres y niños que al atravesar por el pasillo de “la muerte”, como muchos de ellos lo llaman, se cubren boca y nariz con lo mano, una pañoleta o lo que tengan a su alcance. Muchos piden la intervención de alguna asociación protectora de animales para que los gatos sean sacados del lugar, esterilizados y puestos en adopción.

Una comerciante de accesorios para celular que diariamente está instalada en algún punto del pasillo, asegura que son aproximadamente 30 felinos los que ahí habitan; “los gatos son muy ariscos, solo se dejan agarrar por una señora que todos los días viene entre 8 y 9 de la noche a alimentarlos”, afirma.

Según la vendedora, hace aproximadamente un año y medio, personal del STC intentó sacar a los animales con agua a presión. Advierte que “los maltrataron y les pusieron veneno, por lo que la población se redujo drásticamente”. Conforme pasaron los meses, el número de felinos volvió a incrementarse.

Aunque no son pocas las personas que alimentan a los gatos de la estación del metro Hidalgo, también son muchas quienes les avientan botellas y los corretean. Para el usuario Jorge Morales, estas acciones son inaceptables e injustas para cualquier ser vivo; advierte que no solo son gatos los que constantemente están en el lugar sino también personas en situación de calle que deberían ser atendidas. Todo esto, destaca, es consecuencia de un trabajo deficiente del gobierno y de la mala administración del STC que solo pretexta el riesgo de ratas para mantener a los gatos y no hacer su labor.

Toxoplasmosis. “¡Deshazte del Gato!”


Si estás embarazada esto te interesa. Infórmate con ciencia, y no solo con dichos y creencias, antes de tomar una decisión equivocada.

Mitos y realidades entre un gato y el embarazo.

 

Texto compartido por la MVZ Erika Flores Reynoso

La toxoplasmosis es una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii. Este parásito está presente alrededor del mundo y vivimos con él todos los días. La mayoría de las personas se infectan alguna vez en su vida sin siquiera saberlo, y después de esto permanecen inmunes el resto de su vida aún cuando vuelvan a estar en contacto con el parásito.

La forma más común de infectarse es comiendo carne cruda o mal cocida, al manipular tierra en labores de jardinería o simplemente al manipular carne cruda cuando se está preparando.

Es cierto, una persona también pueden infectarse si no se lava las manos apropiadamente después de limpiar el arenero del gato, y de ahí su asociación con este animal, pero hay que apuntar que los gatos arrojan el parásito en sus heces únicamente durante 2 semanas en toda su vida, por lo que las probabilidades de que alguien se infecte por tener un gato como mascota son realmente muy bajas, porque además el gato tendría que tenerlo, lo que no es obligado.

¿Es necesario deshacerme o alejarme del gato si estoy embarazada?

¡Por supuesto que no! Si ya has tenido gatos años antes de estar embarazada, la probabilidad de que seas inmune a la toxoplasmosis es muy alta y, por lo tanto, el gato no representará ningún riesgo para tu embarazo. De cualquier forma es muy sencillo mantenerte a salvo de la toxoplasmosis:

* Si puedes evitar limpiar el arenero de tu gato, hazlo. Si no hay nadie más que lo pueda hacer, colócate guantes y lávate las manos con jabón al terminar.

* Limpia el arenero diariamente, pues aún si el parásito se encontrara en las heces de tu gato, este carece de capacidad infecciosa durante las primeras 24 horas de haberse depositado.

* Evita dejar a tu gato suelto fuera de casa donde pueda ingerir roedores.

Mejor alimenta a tu gato con un alimento comercial, el cual está balanceado.

* Mantén a tu gato con buena salud, recuerda vacunarlo anualmente y desparasitarlo tan frecuentemente como lo sugiera tu médico veterinario.

* Esterilízalo, aliméntalo adecuadamente y dale mucho amor.

¿Cómo puedo evitar la infección? ¡Con reglas muy sencillas de higiene básica!:

* Procura que toda la carne que consumas esté bien cocida y/o haya estado congelada a -15°C, esto elimina el toxoplasma.

* Después de manipular carne cruda, lava tus manos y utensilios de cocina con agua y jabón.

* Lava los vegetales con agua y jabón, o cocínalos antes de comerlos.

* Lava muy bien tus manos con agua y jabón después de limpiar el arenero de tu gato, trabajar con tierra o realizar labores en el jardín.

Hechos:

* Tienes muchísimas más probabilidades de contraer Toxoplasmosis por consumir carne cruda o mal cocida, que por tener un gato.

* Con higiene básica puedes tener un embarazo saludable en compañía de tu gato.

Si tu médico no está familiarizado con esta información, por favor visita:

http://www.cdc.gov/parasites/toxoplasmosis/gen_info/index.html

y recomiéndale a él también expandir su conocimiento interdisciplinario sobre el tema. La cultura es algo que no debemos dejar de ambicionar, sin importar lo mucho que ya hayamos aprendido.

Autor: MVZ Erika Flores es Médico Veterinario por la UNAM con experiencia en animales de compañía, fauna silvestre y animales de compañía no convencionales. Trabaja para el Fondo Internacional de Bienestar Animal IFAE desde 2010. Puedes escribirles a eflores@ifaw.org

¿Cuántos animales tener? Técnicas para el crecimiento de la familia.


Cuando recién adquirimos a un Perrogato, nuestro amigo parece el mejor y el único, y creemos que ninguno es como él –lo que es cierto, cada uno es único- pero también empezamos a sensibilizarnos con otros animales.

Como ahora conocemos el lenguaje de nuestro amigo, sabemos con más claridad cómo identificar una sonrisa de perro, el cariñoso encaramar de un gato, el movimiento de cola juguetón de un cachorro, la elegancia del gato que camina seguro por la barda.

Esa puerta se abre para aceptar que quizá todos, como tu hoy amado Perrogato, necesitan del cariño que le das a él. ¿Cabría otro animal en ese espacio vacío? ¿Querría comer también de lo que come Perrogato? ¿Serían amigos? ¿Hermanos?

Abrir la puerta del cariño a un animal, puede que abra la otra puerta, literal, la de tu casa.

“¿Qué es mejor que un abrazo? ¡Dos abrazos!”, es decir, dos animales significan doble cariño, dobles caricias y juegos, un nuevo catálogo de locuras que te harán reír todos los días, un juego nuevo de manías que, si antes disfrutabas de tu amigo, ahora te volverán loco al ver las del nuevo… ¡y te encantará ver las que hagan juntos!

¿Pero todo el mundo debería traer a casa a un segundo animal? ¿O a un tercero? ¿Eres candidato idóneo para ello?

Las peleas por recursos son algo muy normal, pero no por eso son “inofensivas”. Si no estás controlando los recursos (comida, juguetes, camas) podrías dejar sin querer pequeños detonadores de conflicto, que aún en animales de tamaño o razas pequeñas, pueden acabar con heridas de consideración.

¿Cuánto es 1?

¿Realmente estás consciente de lo que tu amigo animal implica en tu vida? Y no me refiero al cariño y la alegría, inconmensurables. Me refiero a medidas reales, prácticas.

Vamos a imaginar que todas las responsabilidades al respecto de tu Perrogato, se cubren correctamente en casa y pensemos que las realiza una sola persona, para poder usar un estándar, la base de esta escala que será UNO.

 

Debemos entender que dos animales no necesariamente se verán como “hermanos” desde el momento en que se vean, serás tú quien logre esa meta con un poco de paciencia, y sobre todo, presencia.

Tiempo

Cada cosa que necesita tu amigo, consume tiempo. Salir a pasear, jugar con él, darle de comer, llevarlo al médico, bañarlo y hasta acomodar el “tiradero” que deja cuando se pone juguetón.

Digamos que pasea 30 minutos, dos veces al día, sin contar el tiempo de juego en casa. Ahora sumemos una media hora para la comida -dos lapsos de 15 minutos para dos comidas al día, o tres comidas más ligeras de 10 minutos-. Pero eso es sólo el tiempo en lo que come. También suma que a ti te implica unos 5 minutos en cada comida, entre servirle y recoger su plato, o llenar su agua. Ahí son otros 15. Eso es más o menos 1 hora 45 minutos, que pueden convertirse fácilmente en 2 horas.

Si pensáramos en añadir un nuevo integrante ¿se multiplica por dos? No necesariamente. Por ejemplo, puede que ambos no tengan la misma energía para la hora de salir a pasear, así que si vas al ritmo del Relax, a Juguetón deberías añadirle unos 15 minutos más de puro juego. Si vas al ritmo del más Juguetón, entonces Relax quizá necesite descansar a medio camino un rato. Así que dejemos esos 15 minutos añadidos, en cualquier caso. La otra opción es que salgan por separado, pero regularmente quieres crecer a la familia, para salir a pasear todos juntos, ¿cierto?

Esto ya nos da una idea. Dado que muchas cosas entre hermanos perrogatos se hacen al mismo tiempo, los minutos que requieres para atenderlos no se duplican, pero sí se incrementan. No estaría mal pensar en un 25% extra del tiempo por cada nuevo animal.

Si llega un nuevo miembro a casa, trata de que sea en sábado, o al inicio de un periodo vacacional. Así puedes dedicar los primeros dos o tres días a estar con ellos la mayor parte del tiempo, y calmar momentos indeseables antes de que sea tarde.

Dinero

¿Cuánto gastas en tu primer mascota? ¿Eso sí se duplica? Sí, casi siempre.

Quizá en donde podría no ser el doble de costo, sería en la comida, pues la mayor parte de las veces comprar presentaciones más grandes conviene. Si una bolsa de 2 kilos costara 100 pesos, la de 10 kilos quizá te cueste 400, y no 500.

Pero las vacunas, baño, revisiones y tratamientos, casi nunca son más baratos por dos que por uno, así que deberías calcular tus gastos casi al 100% más por cada nuevo hermano.

Ahora hablemos del comportamiento.

Si amas TODO lo que hace Perrogato, te felicito, pero sé que es muy probable que haya cosas que no te encantan. Quizás pocas, quizá una. Eso, ese detalle de actitud, de “travesura”, de necedad o hasta de torpeza que puede tener Perrogato Primero, es probable que encuentre su equivalente en Gatoperro Segundo.

Algunas personas creen que la sensación de soledad y aburrimiento que tiene su Perrogato, está estrictamente relacionada al hecho de que “se siente solo”. Aunque algunos problemas de Perrogato en casa sí se dan por reacciones asociadas a la Ansiedad, esta no siempre se cura con la compañía de un hermano. Al menos no de manera mágica.

Si un par de animales llegan juntos desde el principio a casa, hay muchas posibilidades de que haya menos celos y menos disputas por los recursos, pero si uno llegó antes que el otro, debes estar dispuesto a verlos y atenderlos los primeros días, y a darles la educación correcta. Y al final, también debes controlar en recurso más valioso para muchos Perrogatos: Tú mismo. Los celos por el amor de papá humano, existen también en los perrogatos.

Cuando pienses en un familia mixta, considera las diferencias de comportamiento. Los perros es mejor que coman en horario, para los gatos es mejor dejar comida disponible todo el día. (Cuida la comida del Gato… ¡a muchos perros les encanta!)

Escenarios de crecimiento de manada:

  1. Tengo Perro adulto, llega Perro Adulto

    Es quizá el escenario más sencillo de evaluar, porque ambos tienen un carácter más definido. De donde sea que adquieras al nuevo, debes poder observar su comportamiento antes, y deberías integrarlo solo si es evidente que ambos son tolerantes con otros miembros. Cuida que “el nuevo” no llegue a acaparar y usar todo lo que “el primero” tenía. Dale cosas propias y evita “heredar” entre hermanos.

  2. Tengo Perro Adulto, llega Cachorro:

    Si el perro que ya tienes se lleva con otros perros, puede no haber mucho conflicto, pero ten en cuenta que Cachorro querrá jugar más que Adulto, y lo puede desesperar fácil.

  3. Tengo Gato Adulto, llega Gatito:

    Si el Adulto nunca ha convivido con pequeños, quizá no desarrolle la hermandad más profunda del universo, pero puede que tengan un relación de Maestro – Aprendiz muy útil. Adulto debe marcar sus reglas y tú debes ayudar a que se respeten por el bien de ambos.

  4. Tengo Gato Adulto, llega Gato Adulto:

    Puede ser la mezcla más complicada. Mi mejor recomendación es que te asesores con un etólogo antes de que saquen chispas. Hay ejercicios muy sencillos de integración, poco a poco, que pueden lograr maravillas, pero si lo haces sólo por intuición, puedes encontrarte –en el mejor de los casos- en medio de una guerra de hiseos y gritos.

  5. Tengo Perro, llega Gato (y a la inversa):

    Se puede, claro que se puede. Y muchas veces no es tan difícil. Sería importante, claro, que el Perro nunca haya demostrado gusto por corretearlos, y el Gato nunca haya demostrado aversión agresiva a perros. Si así fuera, un buen tiempo no se harán mucho caso y se repartirán espacios. Después hallarán cosas que hacer cerca, o hasta juntos. Algunas familias mixtas juegan mucho juntas, y hasta duermen en las mismas camas. Si buscas la ayuda de un especialista, puedes tener la familia mixta más divertida y hermosa de la colonia.

  6. Llegan dos cachorros al mismo tiempo:

    En ambos casos puede ser muy divertido y desde luego hará más fácil que se acoplen desde siempre. Con gatos puede ser muy fácil, pero con perros será cansado cuando sus juegos se pongan más energéticos. Ahí sí ármate de paciencia doble.

Cuando NO crecer la familia.

  1. Cuando quieres una parejita para que se reproduzcan: Pésima idea. Déjale eso a profesionales. Tener macho y hembra sin esterilizar en casa, significan días insoportables durante los celos. Fluidos inesperados, peleas. Los periodos de gestación no son miel sobre hojuelas, y los partos en casa pueden ser caóticos y hasta trágicos. Los criadores profesionales saben lo que hacen, tú no.
  2. Cuando quieres un animal para equilibrar la “propiedad” entre tus hijos: El que los niños entiendan que “el perro es tuyo y el gato es mío” o que dos animales son objetos con etiqueta de propiedad, más que enseñarles responsabilidad, puede comenzar una competencia absurda. Cualquier animal debe ser entendido como un miembro de la familia, que es de todos y para todos, incluso si ha hecho un lazo más fuerte con algún miembro que con otros.
  3. Cuando rebasan tu presupuesto monetario, o de tiempo: Reconoce lo que NO puedes hacer y el espacio que NO tienes. Tener más animales de los que te alcanza, también es maltrato. Cuando haya un imprevisto, buscarás ahorrarte una consulta veterinaria, un medicamento, o reducir la calidad de alimento, y eso no debe ser moneda de cambio. Los animales deben disfrutarse, no padecerse.

El Fraude de la Brigada de Vigilancia Animal


Apelo a su lectura de compresión.

Nos sentimos defraudados por el gobierno, una vez más.

Nos sentimos víctimas de un fraude porque el gobierno ha prometido, de nuevo, o así se entendió, que tendríamos un cuerpo eficiente para combatir el maltrato animal y rescatar a los animales que sufren de ello en nuestra ciudad. Que se cuerpo les daría albergue, manutención y cuidados, con sólo hacer el reporte correspondiente.

La Brigada de Vigilancia Animal resultó un fraude porque nos dijeron que un cuerpo policial especializado sería capaz de poner en resguardo a cualquier animal que sufriera el maltrato de la calle y el abandono, y que eso sería absorbido completamente por el presupuesto de gobierno, que para eso se le paga.

¿De qué maltrato se le debe proteger a los animales?

De los golpes propinado por sus “dueños”. De la falta de alimentación. Del abandono en azoteas y patios. De la falta de atención médica. De la falta de higiene. De la explotación. De la lluvia. Del sol.

El gobierno debería haber conformado un cuerpo policial que pudiera ser capaz de allanar un domicilio en donde un animal es maltratado, y no sólo pudiera “requerirle” a los pseudo dueños la rectificación de su comportamiento, a menos que sea vea el maltrato evidente.

Esta Brigada debería responder a los reportes de perros abandonados cuando vemos claramente que no han comido en muchos días, al acostarse bajo un auto, en nuestra colonia. Y si además es notorio su mal estado de salud, por heridas, infecciones de ojos, pulgas o simplemente la suciedad de semanas y semanas que se le pega por dormir en el piso, las llamadas de emergencia deberían ser más efectivas.

En lugar de eso, tenemos sólo una Brigada Animal que tiene que “respetar” la autonomía del hogar, los derechos del maltratador a no dejarlos entrar a su casa. Es un cuerpo de policías que cuando se le reportan tres animales bajo un puesto de tacos, no responde, porque prefiere atender sólo a uno que atropellaron, obvio, porque es más sencillo.

Y otra vez, tenemos que hacerlo todo nosotros, los ciudadanos.

¿Qué podemos hacer antes el maltrato, nosotros?

Si hay golpes y heridas, podemos documentarlo con nuestros celulares, porque ya es delito penado con multa y cárcel, y no hace falta mayor evidencia que un video normal en donde se muestre. Por cierto, las heridas también incluyen la falta de alimentación y la falta de atención médica, pues si se notan infecciones, pueden poner en peligro su vida, y la modificación de ley lo ampara.

Claro que para ello sería útil tener algún abogado a la mano, peor hay pocos, porque como no es muy redituable, casi no se dedican de fondo a conocer estas leyes. Ojalá alguno tenga tiempo.

Si vemos animales de calle que no comen, podemos poner un poco de comida, de esa de granel, afuera de casa. Si se la pones sólo un poco cada mañana, no se “quedará” todo el día ahí. Pronto entenderá el horario de los alimentos y aparecerá en esa hora más o menos.

Si se le abandona en azoteas o balcones, se está cometiendo una negligencia total, así que puedes denunciarlo a la PAOT, al 5265 0780 o incluso en línea, anónima, en http://www.paot.org.mx/.

Estos perros abandonados o callejeros, regularmente se ve que podrían necesitar vacunas o una revisión médica, así como un baño. Si ya se deja manejar por tí, o confía, puedes llevarlo al médico. Casi en cualquier colonia hay un MVZ que cobra más barato en esos casos, o que hacen un espacio para “servicio social”. Si en tu colonia no, propónselo a tu vet más cercano. Dile que si no ha pensado donar el 5% de su tiempo a esos animales, como una retribución a su sociedad. Verás que le metes la idea.

De la lluvia y el sol afortunadamente no necesitan protección permanente. Pero cuando sí, podrías promoverle a tus vecinos que dejen a los callejeros dormirse en los techos adyacentes, o bien, pedir una cooperación de cajas viejas y bolsas en las tienditas cercanas, y conformar unas “casas” muy improvisadas, recubiertas con hule, para que se cubran un rato.

La explotación está prohibida, pero sobre todo, lo está la venta de animales en la calle, y si no hay venta, habrá menos explotación ilegal. Reporta a los vendedores de calle que veas, sin importar lo “buena onda” que se vean, porque lo más seguro es que él sólo los venda, y el criador de traspatio, es menos “amable”, por eso no los vende él. Si llamas a la policía, se los quitarán y le pondrán una multa.

Y bueno, si ya el animal está en manos de un matratador violento, entonces sí, puedes llamar a la Brigada y ellos le pueden hacer la requisición por muchos medios. También llámalos si ves un animal accidentado o herido, que no se puede mover, pero no sólo llames y te vayas, quédate con él a que llegue la Brigada. No te harán responsable, pero si se va el animal antes de que lleguen, habrán gastado tiempo que podrían haber usado en rescatar a otro.

Porque bueno, tampoco tienen taaaantas unidades y elementos para atender todos los casos al mismo tiempo, y necesitan poner prioridades.

Y bueno, si le has dado un baño al perro de la colonia, está sano, duerme de repente en zonas techadas, le das croquetas de vez en cuando, el señor de los tacos no lo corre a la primera y le deja robarse las tortillas que se caen… entonces no necesita tanto rescate, mejor deja que la Brigada atienda a los heridos.

Y vaya, si crees que como ciudadano puedes hacer algo por el problema, hazlo, no sólo le pidas al gobierno que venga a quitarte el asunto de la vista, porque te duele el corazón, pero no tienes tiempo ni dinero para comprarle 10 pesos diarios de comida.

Porque la Brigada es un fraude. Porque nos defrauda que no sea como en las películas, en las que los ciudadanos casi no tienen nada qué hacer, sólo levantar el teléfono y aliviarse el alma, porque “Papá Gobierno” me dará todo lo que necesito.

Nos sentimos defraudados porque creemos que cuando la educación y la conciencia fallan, la pena de corregir al vecino me gana, el “no es mi problema” es más fuerte que mi dolor… entonces la Brigada, o la Policía, o el Delegado, o el Ejército, ¡o alguien! debería venir a resolverme los problemas.

 

 

 

 

Apelaba a que comprendiéramos lo que leemos, y no sólo a leer lo que queremos encontrar. La queja, no sólo aquí, sino en redes sociales, sobre la Brigada de Vigilancia Animal, ha venido mayormente de la gente que no conoce su proceder, sus resultados, ni su meteórico avance de las últimas semanas. Lo curioso es, que en todo el país, no hay un cuerpo policial como la Brigada, y de la noche a la mañana, nosotros queremos que tengan hospital, aislamiento, vacunas, pruebas, cirugía, que levanten heridos, abandonados, accidentados, perdidos, que los alimenten, los mantengan, los recuperen… y que todo salga “del gobierno”. Si pudiste leer el artículo completo, el Fraude no es culpa de la Brigada, sino de nuestras expectativas de fantasía, que quieren una policía superpoderosa, que nos resuelva los problemas con sólo una llamada. Ni este cuerpo policial, ni ningún otro, funcionará jamás como esperamos si sólo le pedimos al gobierno que haga, que dé, que ponga, que preste, que done, que pague…

Soy muy afortunado de pertenecer a Koncientizando por un Mundo Mejor A.C., un equipo fantástico que está logrando cosas fantásticas, sentando un precedente que quizá mañana pueda ser útil para todos, los quejumbrosos y los proactivos, pero sobre todo, que salve 10 veces más animales que hoy.

Hoarder: ¿Tengo varios animales? ¿O demasiados?


¿Muchos o demasiados?

Conforme los fenómenos sociales se hacen más presentes o se vuelve más común verlos, los “sabios” del área se apresuran a hacer análisis y test que derivan en categorías y etiquetas.

Así, cuando la segunda mitad del siglo pasado abrió las puertas a la discusión de las preferencias sexuales, los “estudiosos” comenzaron a definir si nacías, si te hacías, si eras esto o lo otro reprimido, potencial, latente. Lo mismo pasó con el uso de la computadora primero, e internet ahora, en donde puedes ser desde un arcaico o atrasado si casi no quieres usarla, hasta un geek o nerd si la usas mucho, o bien, un socialnetholic, si la usas sólo para perder el tiempo.

Lo cierto es muchos de esos “estudios”, “resultados” y “categorías” a los que se llega, están sesgados por una natural condición: el gusto. A quien le gusta hacer algo, se apresurará a demostrar los beneficios de ello, a quien no, encontrará las etiquetas para definir a un “enfermo” sobre el área.

Hoy, con la creciente de familias y personas que deciden tener más animales que niños, o gastar más dinero en ver crecer a un animal que en ver cómo se avejenta su auto, mucho se habla ya de la línea divisoria entre un “amante de los animales”, un “defensor”, quien sólo hace empatía, o de plano, quien está enfermo a la hora de tenerlos.

Lo importante de todos estos asuntos -más allá de darle un nombre que puedas imprimir en una playera o con el que quieras insultar a alguien-, es reconocer cuando una afición, gusto o estilo de vida, se ha descontrolado al punto de arriesgar la salud física y mental de quien lo hace, y sus allegados. Es decir, sin importar tu preferencia sexual, es importante reconocer cuando se tiene una disfunción en cualquier área. Sin importar en qué trabajes, hay que reconocer cuando te

interesa únicamente estar en la computadora y no quieres tener contacto físico con otras personas. Así, sin importar cuánto ames a los animales, es muy importante saber cuando tu intención de hacer un bien, dándoles casa y comida, ha comenzado a ser un riesgo para tu salud, o la de ellos.

Nah, tú ya eres Hoarder.

¿Qué es un Hoarder? Por supuesto es un anglicismo que nos ha gustado porque se oye más cool y tú te sientes más clínico (“o sea, es palabra del primer mundo, obvio estoy más documentado”),  pero es, sencillamente, un “Acumulador” (que también se usa poco porque la palabra es muy usada en la mecánica).

Para algunos, ser un Hoarder es un síntoma de un TOC o OCD (Trastorno Obsesivo Compulsivo ó Obsessive-Compulsive Disorder); para otros, es el TOC en sí mismo, pero aún no queda claro.

Puedes ser un Hoarder de cosas, de basura, de ropa, de papeles… vaya, casi de cualquier cosa, la diferencia, es que en esos casos, el mayor dañado serás tú, y tus familiares y amigos saldrán un poco raspados… Pero también puedes ser un Hoarder de Animales, y ahí sí está bien espesa y desastrosa la cosa, porque no sólo se trata de tu salud, sino la de los animales que estás acumulando, es decir, el problema puede abarcar decenas de vidas en riesgo.

P= ¿Cuándo se pasa la línea del Hoarder? ¿Hay un número? ¿Animal por metro cuadrado? ¿Depende del tamaño? ¿Tienes que ser Veterinario para que se justifique? R= Depende. No. No. No. Y no.

Hay personas que pueden tener 10 perros, o 20 gatos, o 30 animales de diferentes especies, y no son necesariamente un hoarder, sino que tienen las condiciones necesarias para ello, y van siendo conscientes de estas y de su límite. Hay otras que tienen menos que los dedos de una mano, y son hoarders en potencia.

Puedes revisar algunos puntos para pensar si tú o alguien que conoces, son un hoarder:

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1.- ¿Cómo están ellos?

El primer punto, y quizá el más importante, es revisar la salud de tus animales. No se trata solamente de saber si están enfermos o no, sino las razones por las que su salud no es la óptima. Es decir, puedes tener sólo cuatro animales, pero les das comida de baja calidad porque no te alcanza para más, y resulta que a alguno de ellos no les cae muy bien, pero “ya ni modo”. Lo mismo pasa si te ahorras una vacuna, o siempre postergas las desparasitaciones, mucho más si hay un enfermedad que escoges no atender…. y aún así, tienes en mente la posibilidad de adoptar o adquirir más animales. Implica que no puedes hacerte cargo de todas sus necesidades, y prefieres poner en “sacrificio” alguna de ellas. Ahora bien, quizá es una racha de mala economía para ti, tampoco es cosa de satanizar, pero si la verdad es tu estándar, dentro de un contexto de “estabilidad”, entonces el número de animales es mayor que tus posibilidades.

2.- ¿Cómo te sientes con ellos?

El objetivo de las llamadas “mascotas” es hacer compañía; formar parte de una manada o grupo funcional en donde no sólo se “sobreviva”, sino en donde se pueda hallar felicidad, juegos, alegría y paz mental. Entonces, tú deberías sentirte feliz de tenerlos notablemente más tiempo que el que te preocupan. Vaya, claro que nos llegan los momentos malos cuando se enferman, cuando no entiendes un comportamiento o cuando hacen algo malo, pero si tu miedo, frustración o preocupación por todos ellos es más frecuente que la alegría que te dan, es probable que tengas más de los que salud mental toleraba.

3.- ¿Hay espacio para tu vida humana?

Desde luego estamos quienes decidimos que en casa, los sillones o camas no están prohibidos para nuestras mascotas, pero eso no quita que debes tener cosas tuyas, exclusivas, de “humano”.  Si ellos invaden la cama al punto de que tú no cabes, o si hay más perros que sillones, algo nos dice que no estás dispuesto a invertir más en ti (o no puedes), y tu espacio en casa fue rebasado.

4.- ¿Realmente puedes controlar a ese número?

Mi querida amiga Sandra siempre dice: “Si no huele a perro, no se ve un perro y no se escucha un perro, es como si no hubiera perro”. Y esa máxima te salvará de cualquier problema de vida en sociedad. Nadie puede molestarte en casa, edificio o condominio, cuando demuestras que sin importar el número de animales, por tu control, parece como si fuera uno o ninguno para tus vecinos. Tienes un problema de exceso si hay tantos gatos que seguido se te olvida uno afuera, o tantos perros que al callar el ladrido del último, ya empezó de nuevo el primero. Una persona puede controlar varios. Una pareja, a más. Una familia comprometida, aún más. ¿Con cuántas personas cuentas para controlarlos? ¿Son suficientes las manos? ¿O demasiadas las mascotas?

5.- ¿Los rescatas porque lo necesitan, o porque lo necesitas tú?

Hay que ser realistas: sea ciudad o campo, hay animales que aprenden a vivir libres y se las arreglan súper bien. No es el ideal, cierto, pero tampoco son los candidatos a quienes les urge más una casa, y en estos tiempos de sobrepoblación, hay que aprender a priorizar.

Ejemplo: ese perro flaquito que se resguardaba en el umbral de tu puerta en la tormenta, seguro está ahí porque no ha encontrado guarida, no ha logrado ser aceptado en una manada, tiene poco tiempo de andar en la calle y/o no sabe cómo conseguir comida. Su vida pende de un hilo y sus posibilidades son pocas. Sí, es normal que lo rescates. Si tienes espacio y posibilidades, repetir casos similares, es normal.

Ahora bien: todos los días ves a ese perro alegre que pasa frente a tu casa, se acuesta a las afueras del mercado, le cae comida al punto de que nunca se ve flaco, ve pasar a la gente sin inmutarse y hasta se duerme con confianza a media tarde. Seguro es así porque se adaptó a la vida en calle, tiene en donde resguardarse cada noche, quizá hasta una manada ocasional, halló una zona de gente que no lo maltrata y sabe perfectamente lo que son los humanos y cómo sortearlos. No tiene la vida garantizada, ni la salud, pero te aseguro que a él no le “urge ser rescatado”. Rescatar uno o varios casos así y quedártelos, son seña probable de que necesitas tú sentir que los rescatAs, más de lo que lo necesitan ellos.

6.- ¿Tienes recuerdos de tu vida sin ellos? ¿Era mejor antes, cuando eran menos?

Quizá el primer perro que adoptaste llenó tu vida. El segundo le hizo compañía. El tercero hizo manada, el cuarto le puso chispa y el quinto cerró la cuenta. Pero el sexto siempre está enojado, al séptimo hay que cuidarlo de todo. El octavo no se lleva casi con ninguno… y así.

Necesitas descubrir, identificar y reconocer en qué punto (o número de compañeros), tu casa pasa de ser una guardia feliz con animales, a un refugio que la sufre para sostenerse.

Conoce tu límite y hazlos felices

Yo he presumido muchas veces a mis 5 muchachos, Todos resultado de un día fortuito que nos encontramos en la calle. Pero la verdad, debo reconocer que estoy en mi límite. ¡Claro que muchos me parten el corazón al verlos en la calle! Pero si quiero ayudarlos, será buscando un hogar temporal o definitivo, porque sé que uno más en casa, implicaría reducir la calidad de los otros 5… y estar dispuesto a eso es señal de “acumular” sin control.

Olvida eso de “donde comen 5, comen 6”. Eso dicen muchas familias respecto a tener hijos (junto con “los que Dios me mande”) y después no hay dinero para que uno vaya al doctor o a la escuela.

Conoce tus límites y defínelos. Y si crees que has acumulado más de lo debido, pide ayuda. Mucha gente está dispuesta a echarte una mano.