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Lo que puede indicar el color de uñas de tu perro


Tener un perro implica cuidarlo y estar al pendiente de cualquier anomalía que pudiera presentar su cuerpo. No basta con alimentarlo, bañarlo y jugar con él, también es necesario vigilar su comportamiento y poner atención en pequeños detalles, como por ejemplo las uñas.

 

Cortar las uñas de nuestro mejor amigo de manera periódica es muy importante para que pueda realizar sus actividades con comodidad y pleno bienestar. Especialistas aseguran que se debe tener especial cuidado en los perros que pasan la mayor parte del tiempo dentro de una casa o un departamento ya que estos, a diferencia de los canes que pasan muchas horas en exteriores, no tienen terreno dónde desgastar las uñas.

 

Una de las preguntas que constantemente nos hacemos es qué significa el color de cada uña de nuestro perro. Según expertos, estas pueden ser naturalmente de color negro, blanco o rosado sin necesidad de que ello indique que algo malo está pasando. Sin embargo, destacan que el cambio repentino de tonalidad sí podría ser motivo de preocupación.

 

El cambio drástico en el color de las uñas o de una de ellas suele ser señal de la existencia de una infección o la presencia de bacterias u hongos consecuencia de los residuos a los que el can está expuesto en la calle o en los patios; en situaciones más graves, puede estar relacionado con alguna enfermedad del sistema inmune o trastornos congénitos. En cualquiera de los casos, la uña se hace cada vez más débil y propensa a quiebres constantes, lo que podría ser doloroso y muy peligroso.

 

Si normalmente tu perro tiene uñas de un determinado color o incluso combinadas, no te preocupes, es parte de la fisiología de tu mejor amigo. Por el contrario, si la apariencia se modifica en cuestión de días es importante que acudan al veterinario, no sin antes estar consciente de que cada raza es diferente y que atender un mal a tiempo la mayoría de veces tiene remedio.

 

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¿Animales callejeros o “de la cuadra”?


Existen casos donde los gatos o perros viven en una zona donde son alimentados por los vecinos del lugar, reciben algunas vacunas o son esterilizados, sin embargo, no entran a sus casas y no los consideran sus mascotas.

Es muy posible que alguna vez hayas visto un grupo de gatos en tu colonia o un perro “callejero” que “vive” en tu calle o la entrada de tu edificio. Si te preguntan quién es su dueño en automático dirás “nadie, lo alimentan entre todos los vecinos”.

Es muy probable que tampoco duerma en la casa de alguno de los vecinos sino que más bien le hayan adaptado una caja o una cobija como su camita para el exterior. Lo más común para estos animales de compañía es que reciban la definición de callejeros, pero nada más alejado de la realidad.

Conoce a: Los gatos que habitan el Metro de la CDMX

A estas poblaciones se les conoce como animales semidomiciliados y son los que presentan mayores posibilidades de reproducirse con éxito, ¿por qué? Porque a diferencia de los animales en situación de calle, tienen algunos cuidados veterinarios, una fuente de alimentación segura y condiciones óptimas para pernoctar.

De acuerdo con los expertos, los animales de compañía se dividen en tres categorías:

*Domiciliados: aquellos que tienen dueño, viven dentro de una casa y reciben cuidados. Tienen altas tasas de reproducción.

*Semidomiciliados: viven en alguna zona donde son alimentados y protegidos. Se les permite entrar en las casas, pero también deambulan libremente por las calles. Esa razón también les permite mantener altas tasas de reproducción.

Existe también la definición de animales comunitarios, sin embargo, ella se basa en que los semidomiciliados deben tener un dueño –aunque éste les permita vagar todo el día- y los comunitarios no tienen un dueño definido.

La realidad es que ambas definiciones implican animales “medio cuidados” por una o varias personas en una comunidad.

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Photo by Johann on Pexels.com

*En situación de calle: no tienen dueño ni cuidados. Al no recibir atención veterinaria son susceptibles a enfermarse y no tienen una alta esperanza de vida, es decir, no viven por mucho tiempo. Son susceptibles al maltrato y suelen temer al ser humano.

En este ramo también podríamos considerar a las poblaciones ferales.

¿Qué hacer ante estas poblaciones?

Siempre que hablamos de animales semidomiciliados o en situación de calle hay que considerar que el primer paso es cumplir con la esterilización. Es el método más efectivo para controlar la sobrepoblación.

El segundo es ponderar los beneficios del animal en la zona, es decir, una colonia de gatos que mantiene controladas a las ratas de un lugar, por ejemplo.

En términos generales no son animales de compañía que demanden mucho cuidado ya que su responsabilidad suele ser compartida por varios miembros de una comunidad.

En términos de cuidados veterinarios, se requieren los mismos que un animal domiciliado.

Ahora ya sabes, no son ni el gato ni el perro “de la cuadra” o del edificio, son animales de compañía semidomiciliados, o comunitarios si los quieres llamar así, que requieren ser esterilizados y cumplir con un cuadro de vacunas además de un lugar para que puedan dormir cómodos y sin sufrir por los cambios en el clima.

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El pelo de los perros: una barrera de protección


Es verano y durante esta época de calor lo más importante es mantener frescos a nuestro perros; sin embargo, durante años se han tomado decisiones equivocadas y poco informadas respecto a este tema.

Con las altas temperaturas frecuentemente se opta por cortar varios centímetros el pelo de los perros e incluso raparlos, sin saber que esto último trae más consecuencias negativas que positivas ya que su piel queda en gran medida expuesta al medio ambiente, susceptible de numerosos daños y posibles infecciones.

Una de las principales funciones del pelaje en los canes es regular su temperatura, así como proteger su piel de condiciones externas como la lluvia, el frío, los rayos del sol y las picaduras de otros animales. Los perros tienen folículos compuestos por un pelo primario, cuya función es actuar como barrera a las radiaciones ultravioleta, y varios secundarios, mejor conocidos como “subpelos” que evitan cambios drásticos en su termómetro corporal mediante la famosa “muda de pelo” que es completamente natural y tiene lugar a medida que transcurren las diferentes estaciones.

Investigaciones han demostrado que el subpelo crece a mayor velocidad que el pelo primario, por lo que terminará sobresaliendo si se recurre constantemente al rapado. De esta forma, un can con exceso de subpelo experimentará mucho más calor.

En consecuencia, un rapado excesivo en los perros puede ocasionarles quemaduras y sobrecalentamiento de piel, problemas de la regulación térmica e irritación; especialistas aconsejan cepillarlos diariamente y utilizar productos adecuados para desenredar. Otra opción es practicarles un “deslanado” con el fin de retirar única y exclusivamente el pelo excedente.

Un pelaje equilibrado siempre será la mejor opción para nuestro mejor amigo. La regla básica es no raparlo y solo cortar un poco de pelo para darle frescura, teniendo siempre en cuenta que este, más que algo estético, es un elemento de protección.

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El daño de amarrar a un perro mucho tiempo


Es una constante conocer casos de perros que pasan gran parte del día amarrados ya sea en el patio de su casa o afuera de algún comercio. Aunque las razones pueden ir desde el maltrato y el desinterés, hasta el hecho de no querer dejar solo al can durante horas laborales, se debe reconocer que limitarle el espacio en que se desplaza puede afectar gravemente su salud.

Reducir su área de desplazamiento impide que nuestro perro interactúe y sociabilice con otros animales, además disminuye drásticamente su movilidad y actividad física, lo priva de llevar a cabo acciones inherentes a él como olfatear y explorar, y lo confina a pasar el tiempo en un lugar donde convergen heces, orina, agua y comida.

Según expertos, los perros pequeños necesitan moverse constantemente en un espacio de mínimo 80 metros cuadrados, mientras que los grandes en uno de más de 200. El espacio en el que se desenvuelve un perro es de vital importancia ya que debe brindarle las condiciones necesarias para su crecimiento y bienestar, pues de lo contrario podría generarle problemas físicos como atrofia muscular, y psicológicos como agresividad, estrés y ansiedad.

Se llama atrofia muscular cuando algunas partes del cuerpo se adelgazan debido a una pérdida de masa provocada entre muchas otras causas por la inactividad o el poco uso de las articulaciones y extremidades.

Restringir el libre movimiento de un perro ocasionalmente puede ser necesario si el objetivo es evitar que escape o mantenerlo seguro mientras sus dueños realizan alguna actividad de riesgo. Sin embargo, se debe procurar que esto sea por poco tiempo y que el collar y la correa colocadas sean cómodos y de un material adecuado como nylon, cuero o tela. Lo más importante siempre será dar una buena calidad de vida a nuestro perro, lo que incluye que tenga un sitio donde pueda moverse con plena libertad.

¿Te dicen algo sus orejas?

Los perros y su capacidad auditiva


¿Cómo los afectan los sonidos fuertes?

Uno de los animales con el sentido del oído más desarrollado indiscutiblemente es el perro. En un comparativo, los perros tienen un espectro auditivo que alcanza los 65.000 hertz (Hz.), mientras que el del ser humano apenas llega a los 20.000 Hz. Esto provoca que los canes tengan una audición muy aguda que les permite escuchar sonidos que para las personas son prácticamente imperceptibles.

Debido a esta situación, cuando los perros son expuestos a sonidos como el generado por una aspiradora o música a alto volumen, experimentan molestia y un cuadro de ansiedad. Sin embargo, el daño puede ir más lejos ya que los ruidos estruendosos, como por ejemplo los registrados durante las explosiones del pasado 5 de julio en Tultepec, Estado de México, afectan células sensoriales, lo que podría disminuir de manera severa su capacidad auditiva.

¿Qué sucede con los ruidos producto de la pirotecnia? Los cohetes o petardos pueden alcanzar los 190 decibeles, mientras que el oído de los perros apenas puede soportar los 85 decibeles. Dadas estas condiciones, el uso de pirotecnia es causante de pánico, desesperación, taquicardia, temblor y aturdimiento entre la población canina.

En México, el uso de juegos pirotécnicos normalmente tiene lugar en septiembre durante las fiestas patrias, en navidad y la celebración de año nuevo. Siempre y cuando se tenga el tiempo suficiente, se recomienda aplicar técnicas de condicionamiento y sensibilización a lo largo de varios meses; estas consisten en proporcionarle al perro trozos de comida o snacks y posteriormente reproducir audios de fuegos artificiales cuyo volumen vaya aumentando de manera gradual a medida que transcurren los días. De esta forma, el perro recibirá el estímulo necesario y finalmente podrá relacionar los cohetes con una determinada recompensa.

No obstante, si los eventos en los que se utilizará pirotecnia están muy próximos o nos toman por sorpresa, lo recomendable es actuar normal, es decir, no sobreprotegerlo como si fuera a ocurrir una tragedia. También se aconseja poner música relajante y cerrar ventanas para disminuir el impacto del ruido, así como poner al alcance algunos de sus juguetes favoritos que lo hagan sentir en un ambiente cómodo y familiar.

 

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Aumenta el secuestro de mascotas en México


En los últimos años ha aumentado una modalidad delictiva respecto a los animales de compañía en México.

Si bien en Red Animalia hemos reportado este problema creciente desde 2013 con el reportaje sobre estrategias para combatirlo, ha sido hasta 2017 y 2018 que los medios de comunicación tradicionales han puesto mayor atención en esta penosa situación.

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Los números son claros:

En 2013 recabamos 174 casos.
En 2014 recibimos denuncias por 188 casos, lo que significó un crecimiento del 8% respecto al año anterior. Esta tendencia se mantuvo hacia 2015, año en que nos denunciaron 208 casos, es decir un aumento del 11%.

El mayor impacto fue para  2016, con 256 casos (23% más que el año anterior) y  en 2017 se pudieron registrar 311 (+22% contra el año anterior) denuncias catalogadas como extorsión o secuestro. En el año pasado, sólo 108 de esos casos (34%) regresaron o fueron encontrados en la calle después de haber entregado alguna cantidad de dinero. 12 de esas 311 se reportaron como robo a mano armada.

Sin embargo, debido que las autoridades se han tardado demasiado en dar la importancia adecuada a este tipo de denuncias, la frecuencia con la que la gente acude a estas es mucho menor que la frecuencia con la que ocurre. A través de nuestra redes y páginas, en Red Animalia hemos podido recabar la información de casos ocurridos en CDMX y Área Metropolitana, y ayudamos con asesoría al respecto en la medida de nuestras posibilidades.

En el afán de dar mayor luz a este delito, y hacerlo tan visible e importante para que las autoridades pongan mayor atención, queremos recabar información sobre este delito con las siguientes encuestas.

La información de estas preguntas es ilustrativa y no necesita datos personales.

Si necesitas información, apoyo o ayuda con algún caso específico, por favor comunícate con nosotros al correo redanimaliamx@gmail.com o participa con nosotros en los comentarios.

La incomprendida etapa del Perro Adolescente


Lo que fue un cachorro adorable…

En la mañana del 25 de diciembre, niños, jóvenes, e incluso algunos adultos, se despiertan con ansiedad a revisar los regalos que les esperan bajo el árbol de navidad, envueltos, escondidos, en cajas engañosas que evitan adivinar su contenido. Y es que en esta tradición, el factor sorpresa es fundamental.

Algunas veces, unas de esas cajas emiten un sonido agudo, como un rechinido, pero se repite y se escucha con más claridad… como un llanto pequeñito. La caja se mueve un poco, se escuchan patitas en el fondo… ¡Ha llegado un cachorro de regalo!

Y este momento mágico puede ocurrir también menos de 15 días después, a la llegada de los Reyes Magos.

Si te ocurrió recientemente, o conoces a alguien que le pasó ese momento genial, es probable que los cachorros de esos días ronden hoy los 6 meses, por lo que están entrando en una época donde corren un gran riesgo: ser abandonados.

Sí, lamento ser tan frío al cortar nuestra historia feliz, pero en Junio estamos en los meses límite de la tolerancia para muchas personas que no lo pensaron correctamente antes de recibir a un cachorro de regalo, y en estos meses están enfrentando una etapa complicada, pero sobre todo incomprendida, en la vida del perro: la adolescencia.

Hoy es un desesperante adolescente…

La ternura del cachorro de 2 y 3 meses ha comenzado a cambiar, estirándose en un cuerpo relativamente más larguirucho y endeble. Camina “como Tribilín” (o Goofy, para las nuevas generaciones), estirando las extremidades con torpeza, pero con más fuerza que antes, calculando mal las carreras y el punto donde debe frenar; intentando saltos a lugares absurdos, bajando escalones con miedo o con demasiada audacia.

Y por supuesto, ha empezado e explorar su mundo con todas sus herramientas ya, pues ahora tiene uñas más fuertes; sus patas pueden rascar el piso y los sillones con fuerza que antes no tenían; la cantidad de desechos que puede arrojar es cada vez mayor y, desde luego, tiene un juego dental y una mandíbula que apenas está encontrando sus funciones y su potencial.

Por eso nos arriesgamos a que estos cachorros, que fueran motivo de tanta alegría hace unos meses, ahora cambien el final feliz, por un poco de impresión y tolerancia, condenándolos al abandono.

Abandonar a un animal no significa solamente dejarlo en la calle o en un bosque. El abandono tiene muchas formas de disfrazarse, pero en todas hay un factor común: nuestro amigo va a sufrir.

Desde luego es más grave (y por cierto, en muchas ciudades es delito) abandonar a un animal en la vía pública o en un parque o baldío, pero también el entregarlo a un centro de control canino, un albergue u otra casa en donde sea relegado a una azotea, es abandono. El cachorro ha pasado meses al lado de las mismas personas, ha jugado con ellas y ha encontrado una sensación de pertenencia a su espacio, a su olor, a los colores del lugar, a los ruidos. Cambiar todo eso de la noche a la mañana, enfrenta toda su comprensión. Se pregunta “¿Qué hice? ¿Por qué se van?” y más aún “¿Cuándo van a regresar?”, pregunta con la cuál se quedará mucho tiempo, a la esperanza de que su vida retome el camino que llevaba.

Y esta tendencia se nota con facilidad en los albergues y a través de las Asociaciones protectoras de animales, que justo entre marzo y junio, recogen más perros jóvenes que en ninguna otra época del año. Esos perros que dejaron de ser el tierno cachorrito, para convertirse en un fuerte y curioso perro.

Lo peor es que esta desesperación por el comportamiento del “tremendo” perro adolescente, podría ser aliviada con un poco de conocimiento, empatía y sentido común.

Veamos algunas cosas a considerar:

Recuerda: es temporal.

Es quizá la característica más importante a tener en mente. No importa cuánta energía parezca que tiene el cachorro, se va a reducir con el tiempo. No existen perros “malvados” o “traviesos” porque esa sea su personalidad. Cuando llegan a la etapa adulta, todos los malos comportamientos se reducen, y muchos, se apagan por completo (y claro, tú influirás mucho para que sea más rápido y mejor ese cambio). Aunque las etapas de juego de los cachorros varían con cada individuo, y tienen mayor disposición dependiendo de su genética, la verdad es que todos los perros, entre los 6 y los 24 meses, son animales de energía, juego y exploración.

Es normal

Esto último, la exploración es la responsable de aquellas cosas que llamamos simplemente travesuras. El perro está explorando todo, desde su cuerpo hasta el entorno, y para ello no hay otra forma más que la de intentar y equivocarse. A diferencia de nosotros, no pueden sentarse a escuchar toda una lección de cómo funcionan las cosas y que consecuencias pueden tener ciertos actos, y quedar satisfechos con “la teoría”.

Además los músculos duelen, o por lo menos se sienten extraños al crecer, y aunque sea muy paulatino, el cuerpo lo resiente. El cachorro se está dando cuenta que alcanza a brincar más alto, que ahora puede ver el mostrador de la cocina, o que con sus patas puede abrir cosas que antes estaban totalmente cerradas para él. Esa curiosidad es incontrolable, y si los jefes de la casa no le enseñan las cosas que puede o no intentar, él las intentará todas. Es la forma en la que todos los seres nos desarrollamos y evolucionamos, encontrando el mejor nivel de nuestras propias capacidades, para un día usarlas en algo más importante.

Es corregible

Los cachorros necesitan probar las cosas, y eso tiene un riesgo. Desde luego eso no significa que debes permitir todas las cosas que quiera hacer alguna vez. Por ejemplo, no necesita caerse por la ventana para que entienda que tiene consecuencias, pues esa consecuencia puede ser fatal. En su lugar, le enseñamos que asomarse demasiado a la ventana tendrá otra consecuencia: nuestro regaño en forma de grito y amenaza (jamás con golpes), y con eso nuestro amigo no debe necesitar conocer la otra consecuencia. Lo mismo aplica para morder cables, lamer enchufes, explorar vidrios o bajarse de la banqueta.

Pero incluso así, habrá cosas que no podremos evitar que tengan consecuencia, y eso le hará aprender. Si algún día se encuentra con el fuego, puede que no alcance a sentir el calor que duele antes de que se quemen algunos pelos, o es probable que le pique algún pequeño insecto al que persigue, sin que lo veas, y el dolor de la picadura le enseñará a no hacerlo de nuevo. Sólo necesitas estar atento a lo que hace frente a ti, lo que escuchas cuando está lejos, y lo que le dejas a la mano cuando lo dejes solo. Ponte en su lugar y pregúntate: “Si me aburriera, ¿trataría de morder esto?”

Es un buen momento

El que tenga tantas ganas de explorar, lo hace también el mejor alumno del mundo. Nada le hará más feliz que explorar a tu lado. Eres su maestro, su jefe, te admira y quiere que lo admires a él. Aprovecha cada paseo para relajarte verdaderamente viendo el mundo a través de sus ojos.

Cuando veas un bicicleta, permite que se acerque a olerla, a descubrir de qué está hecha. Si te es posible pide al dueño de la bicicleta que la monte y tu cachorro vea cómo empieza a moverse lentamente.

Acompáñalo a descubrir lo que son los arbustos, los árboles, otros perros, la gente, los lugares a donde puede entrar, y a los que no, el agua, la tierra. Hazlo a su lado, con su correa puesta, para que evites riesgos de que coma cosas en mal estado o moleste a alguien más, pero ayúdalo a que conozca el mundo lo más que se pueda.

Además claro, es el mejor momento para recibir una educación. Costea de una vez entrenamiento y escuelas caninas. Cualquier inversión en ellas, será de gran beneficio en poco tiempo.

Lo vas a extrañar

Y me refiero a este momento, esta etapa, créeme. Una vez que pase esta etapa de gran energía y exploración, el jovencito empezará a definir su carácter más claramente, ese que lo acompañará los siguientes 10 o 15 años. En mucho influirá todo lo que viva en estos meses de adolescencia, pero verás una forma de ser mucho más estable y consistente después de los 2 años de edad.

Una vez pasada esta etapa, las horas de juego se van a reducir naturalmente, y la energía también, de manera paulatina. Con la injusticia del poco tiempo que un perro vive, en comparación con nosotros, es muy probable que tú aún quieras jugar, aunque de una manera distinta, cuando tu perro sea adulto mayor… y te aseguro que extrañarás todo lo que solía hacer ese cachorro juguetón.

No te prives de convertir esta etapa en un montón de recuerdos divertidos. Te aseguro que dentro de 10 años, no vas a extrañar los zapatos que no alcanzaste a quitarle, el control remoto que dejaste junto a su cama, o el vaso que pusiste a la orilla de la mesa y el quiso probar. Vas a querer platicar con tus amigos y familia de esas ocasiones, riéndote de cómo les asustó el ruido, lo que creyeron que pasaría y lo que vivieron para corregir el error después.

El cachorro, el perro adolescente, está en la búsqueda de cosas nuevas, y ama la posibilidad de encontrar y dominar cada sorpresa que el mundo le depara, pero a ninguna de esas cosas, las ama más que a ti. Tu compañía y tu presencia son lo más importante, y verlo crecer a tu lado, vale todo el esfuerzo de ser tolerante hoy con él.

No abandones el esfuerzo.

 

 

Recuerda:

Más del 50% de los perros extraviados, se pierden antes de cumplir los 3 años de edad. La energía y la curiosidad, pueden ser mala combinación. Nunca permitas que salga a la calle sin una placa.