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Los perros y su capacidad auditiva


¿Cómo los afectan los sonidos fuertes?

Uno de los animales con el sentido del oído más desarrollado indiscutiblemente es el perro. En un comparativo, los perros tienen un espectro auditivo que alcanza los 65.000 hertz (Hz.), mientras que el del ser humano apenas llega a los 20.000 Hz. Esto provoca que los canes tengan una audición muy aguda que les permite escuchar sonidos que para las personas son prácticamente imperceptibles.

Debido a esta situación, cuando los perros son expuestos a sonidos como el generado por una aspiradora o música a alto volumen, experimentan molestia y un cuadro de ansiedad. Sin embargo, el daño puede ir más lejos ya que los ruidos estruendosos, como por ejemplo los registrados durante las explosiones del pasado 5 de julio en Tultepec, Estado de México, afectan células sensoriales, lo que podría disminuir de manera severa su capacidad auditiva.

¿Qué sucede con los ruidos producto de la pirotecnia? Los cohetes o petardos pueden alcanzar los 190 decibeles, mientras que el oído de los perros apenas puede soportar los 85 decibeles. Dadas estas condiciones, el uso de pirotecnia es causante de pánico, desesperación, taquicardia, temblor y aturdimiento entre la población canina.

En México, el uso de juegos pirotécnicos normalmente tiene lugar en septiembre durante las fiestas patrias, en navidad y la celebración de año nuevo. Siempre y cuando se tenga el tiempo suficiente, se recomienda aplicar técnicas de condicionamiento y sensibilización a lo largo de varios meses; estas consisten en proporcionarle al perro trozos de comida o snacks y posteriormente reproducir audios de fuegos artificiales cuyo volumen vaya aumentando de manera gradual a medida que transcurren los días. De esta forma, el perro recibirá el estímulo necesario y finalmente podrá relacionar los cohetes con una determinada recompensa.

No obstante, si los eventos en los que se utilizará pirotecnia están muy próximos o nos toman por sorpresa, lo recomendable es actuar normal, es decir, no sobreprotegerlo como si fuera a ocurrir una tragedia. También se aconseja poner música relajante y cerrar ventanas para disminuir el impacto del ruido, así como poner al alcance algunos de sus juguetes favoritos que lo hagan sentir en un ambiente cómodo y familiar.

 

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Un rescate que cambió 8 vidas


“No podíamos dejarla regresar con la pata fracturada, pero no sabíamos si ahora había una camada de cachorros esperando a una mamá que no iba a volver…”

Claudia / Paco

 

 

Pues como algunos de nuestros seguidores en las cuentas de Twitter y Facebook lo saben ya, por la narración que hicimos la misma noche del suceso; esta es la historia del rescate de un animal lastimado, que se convirtió en una nueva familia. Caso que por supuesto, además de la satisfacción, nos da anécdotas que les compartimos a ustedes, con el afán de aprender todos juntos con los casos que vivimos a diario.

Sábado 22 de Marzo de 2014.

Por la tarde del sábado habíamos asistido al Curso Campamento de Adiestramiento para Perros Detectores, organizado por Aromas El Arca, en las instalaciones de la Policía Municipal de Texcoco, en el Estado de México. Salir de la Ciudad de México, para un oriundo de ella, es siempre un remanso. Claudia impartía parte de ese curso, como la especialista en Etología que es, y yo lo cubría por su importancia informativa… (bueno, casi sólo por eso). dra.edwards@yahoo.com

Sin importar lo mucho que ames el lugar donde naciste, vives o trabajas, escapar un poco de ese ritmo diario te llena de una especie de paz, que reconforta por saber que es momentánea, por lo que el momento se vuelve un oasis. En verdad esa tarde lo fue. Las instalaciones se encontraban en un ladera del cerro, un poco más complicado el camino para quien no domina la zona. Eso tenía otra gran ventaja, la zona era de una oscuridad natural perfecta, sin la tremenda contaminación lumínica de la ciudad, en una noche de cielo despejado y aire fresco. Caray, el escenario no podía mejorar.

Eran cerca de las 10 de la noche cuando tomábamos camino de regreso a México, escoltados por un elemento de la Policía de Texcoco, que amablemente nos guiaría por el mejor camino a la carretera, cuando al tomar apenas la primera vuelta a la esquina, Clau hundió el pie en el freno: -¡Tiene la pata fracturada!

Sin más explicación, ambos volteamos a la derecha, para encontrar a un perrita, parada al borde de la carretera. Jadeaba ligeramente, en un demostración de cansancio, pues el calor se había ido hacía varias horas. Estaba de pie sobre tres de sus patas, pues la cuarta, delantera derecha, se contraía en 3 segmentos, incapaz de tocar el piso, evidenciando un fractura que, sin ser expuesta, provocaba un inmediato sufrimiento por empatía. Tomaba un respiro, con la mirada puesta al frente, lo que nos indicaba que no estaba en su zona de confort, sino que viajaba a algún otro lugar a descansar. Y empezó la evaluación de la situación...A la distancia era difícil decir si la fractura era reciente o añeja, pero era lo de menos, la realidad es que no podíamos dejar de verla y calcular en nuestra cabeza las posibilidades de inmediato, mientras nos preguntábamos decenas de factores en cuestión de segundos.

¿La subimos? ¿Necesitará atención médica urgente? ¿Tendrá algún negligente dueño? ¿Sabrá que está lastimada? ¿Si nos acercamos se moverá hacia la carretera con el riesgo de ser atropellada frente a nuestro ojos?

Pasaron acaso 10 segundos cuando Paco estaba fuera del auto, tratando de hacer señas con los brazos al policía que se nos había adelantado un poco, sin saber la razón de nuestra repentina parada.-¿Tenemos algo que funcione como correa? dije. Sólo mi cinturón -contestó

Para entonces el oficial (del que como muchos héroes, su nombre no supimos, y me disculpo), estaba estacionándose ya a nuestro lado, preguntando si algo nos había pasado. Pocas palabras necesitábamos los tres para entender la situación, por lo que aún terminando de calcular el siguiente paso, nos remitíamos a ubicarnos en los tres puntos hacia donde podía huir, sin cerrar mucho el campo, para evitar que se sintiera aprisionada. Con alimento para perros que tenía el oficial en el vehículo, más un plato que teníamos nosotros y mi cinturón, pudimos formar una pequeña trampa para la nena, que se veía desconfiada y temerosa, pero realmente hambrienta, pues sólo un par de intentos bastaron para lograr colocar la improvisada correa alrededor de su cuello, pues ella no quería desaprovechar cada pedacito de alimento.

Maniobrar con ella no era sencillo, porque no sabíamos la calidad de su fractura, y no podíamos permitirnos un movimiento brusco, que la lastimara más. Logramos comunicarnos con el Teniente Juárez, que impartía en ese momento una práctica sobre olfación, a unos minutos de nosotros, para que nos confirmara la posibilidad de albergar a la nena en una de las jaulas de las instalaciones. Así lo hizo (por lo que también estamos sumamente agradecidos con él y la Unidad Cinotáctica de Kerberos), y con la correa de la mochila, amén del cinturón, pudimos formar un arnés, que nos ayudara a subir a la perrita a la camioneta, sin exigirle esfuerzo en las patas. Aunque se estresó un poco en los breves minutos del viaje por ir a oscuras y sostenida de dos correas por un desconocido, no pasó de un par de gruñidos largos, que avisaban su incomodidad y su natural miedo.

Cuando llegamos de regreso a las instalaciones, en donde podría pasar la noche, Claudia la tomó de la mitad trasera, para que yo sostuviera el cuello, en su camino a la jaula que la resguardaría, y fue entonces que notó algo nuevo en el rescate: -¡Tiene las glándulas mamarias llenas!

La nena, que hacía unos segundos era sólo una perrita lastimada, era ahora una posible madre reciente, pero no podíamos tener certeza de ello. Nuestras opciones ya no eran tan simples. No podíamos dejarla regresar con la pata fracturada, pero no sabíamos si ahora había una camada de cachorros esperando a una mamá que no iba a volver.

Decidimos tomar la más lógica de las opciones, y regresamos al punto en donde habíamos recogido a la nena, para partir de ahí en búsqueda de algún lugar que pudiera funcionar como guarida, en donde con mucha suerte halláramos a sus cachorros, o rastro de ellos. Al llegar a la esquina teníamos varias opciones: un inmenso lote baldío que se difuminaba en tierra silvestre, un callejón oscuro, el lateral de la carretera que formaba una cuneta, los pórticos de tres casas y un construcción, obra negra. Sabíamos que una madre lactante no caminaría demasiado lejos de sus cachorros, ya fuera para comer o evacuar, y que con la pata fracturada, eso se reduciría aún más, así que teníamos la esperanza de hallar el lugar adecuado en un radio menor a cincuenta metros.

Nuestra primera opción fue la obra en construcción, pues ofrecía paredes de ladrillo, techo, rincones, y hasta materiales como cartón o papel. Mientras yo acomodaba el auto para que los faros alumbraran lo más posible hacia la construcción, Paco comenzó a explorar los cuartos del lugar. Casi en cuanto yo apagaba el motor y me encaminaba hacia él, escuchamos el típico rascar de pequeñas uñas sobre cartón (lo que aún no descartaba a otro tipo de animal), y dos segundos después, el ligero gemir de un cachorro confirmó la sospecha. Armados con la luz de los celulares, pudimos ver a los cinco cachorros, a la espera de mamá.Los obedientes niños esperaban

El alma nos regresó al cuerpo, como diría mi madre. Sin tomar más tiempo comenzamos a cargarlos para llevarlos al refugio. Eran 3 machos y dos hembras de excelente complexión, hasta un poco respondones, como si se quejaran porque mamá les había ordenado no moverse de su lugar mientras ella regresaba.

Mientras íbamos de regreso al albergue, no pudimos evitar detenernos por un segundo a ver al horizonte, las luces de la Zona Metropolitana, desde la penumbra de sus límites, con los cachorros en los brazos, y con la indescriptible satisfacción que te da un rescate así. Algo que sólo alguien que se ha detenido ante la desgracia de un animal herido, puede entender.

Cuando llegamos, su mamá estaba aún asustada, seguramente pensando en regresar con sus cachorros, pues aunque entramos con ellos en las manos, su primera respuesta era salir de la jaula, pero al oír el gemido de uno de ellos, se acomodó en un rincón, feliz de tenerlos de nuevo. Al día siguiente, ella misma estaba ya consciente de lo que le había pasado, o al menos eso nos dio a entender, pues se comportó como la más amigable y agradecida del mundo, cariñosa con la gente y sus cachorros, feliz, tranquila, en el comienzo de su nueva vida. Un nuevo día Y 5 nuevas vidas Ahora, mamá y sus cinco cachorros están recuperando la calma, mientras se desarrollan un poco más, socializan y son atendidos clínicamente. Cuando estén listos, buscarán su propio camino, en casa de alguien que los quiera para siempre… y desde luego contamos con nuestros seguidores para que eso suceda con el mayor éxito. ¿Verdad? La familia junta Pero no fueron sólo las vidas de los 5 nenes y su mamá, las que cambiaron esa noche.

Si bien para ninguno de nosotros dos, es nuevo el rescate de un animal en situación de calle, la verdad es que cada anécdota así, como la que nos ocurrió el sábado, vuelve a cambiar un poco tu mundo. Te regresa la esperanza y te recuerda el impacto que tienes cada día en todo tu entorno. Te recuerda que eres parte de un todo, y que tú decides si la onda expansiva que provocarás al existir, será positiva, negativa o sólo de tránsito.

Te recuerda que el mundo está cambiando, y que tú decides que tanta parte tomarás en ello. Y te recuerda que hacer algo en lo que crees, junto a las personas que amas… cambia tu vida todos los días.

 

 

¿Con qué debe jugar mi perro?


Para los cachorros de cualquier especie, el juego es una actividad básica que les ayuda a desarrollar su mente y cuerpo, para ser adultos fuertes y funcionales. Si los perros no tienen los juguetes adecuados para dirigir esta motivación, pueden redirigirla hacia conductas indeseables.

No sólo se trata de Pelotas

Entonces, ¿con qué debe jugar mi perro? Antes que nada con objetos seguros. Los juguetes deberán ser apropiados para el tamaño de tu perro. Las pelotas y otros juguetes que sean demasiado pequeños podrían ser tragados o atorarse en su garganta. Evita cualquier juguete que contenga partes que puedan ser masticadas o ingeridas. Puedes modificarlos, quitándoles listones, anillos, ojos etc. No compres juguetes que puedan romperse en pedazos o que tengan piezas desprendibles. Los juguetes que “chillan” deberán ser usados bajo tu supervisión ya que algunos perros podrían tener la determinación de encontrar aquello que provoca el sonido y destruir el juguete e ingerirlo.

También hay juguetes de diferentes texturas, procura que tu perro tenga una variedad de éstos:

Los juguetes suaves como los peluches son para que el perro los lleve en el hocico de un lado a otro o para que los agite.

Existen juguetes de plástico semi-duro con unos “piquitos” del mismo material, éstos son ideales para cuando los cachorros están mudando de dientes y para limpiarlos cuando son adultos.

Los juguetes de “lazo” están generalmente disponibles en forma de hueso con nudos en los extremos, muchas veces este tipo de juguetes se usan para jugar a retar al perro o a las luchitas, pero si tu perro tiene tendencia a ser dominante, será mejor no jugar así con él.Cuida los materiales

Las pelotas son un excelente juguete, las hay de muchos tipos, desde las irrompibles hasta las típicas de tenis, deshazte de ellas si están masticadas. Enseña a tu perro a regresar la pelota cuando la avientas, no lo persigas para quitársela.

También puedes encontrar juguetes para que tu perro juegue solo. Existen los que tienen espacios para que les coloques premios o su comida,  así ellos tienen que ingeniárselas para sacarlos. Les llamamos juguetes interactivos. La idea es que moviendo el juguete de un lado al otro con su hocico, nariz y patas puede obtener el premio.

También existen unas botellas muy resistentes con una cuerda, tu cachorro debe jalar la cuerda y para sacar algunas croquetas. Puedes rellenar los juguetes que así lo permitan con una mezcla de premios o bien para días calurosos, ponerles agua y meterlos al congelador para hacer “paletas”. Recuerda siempre platicar con tu veterinario antes, sobre la comida que puedes o no darle a tu perro.

Finalmente te aconsejo rotar los juguetes diariamente, procurando que tenga acceso sólo a algunos a la vez. Mantén una variedad de ellos accesibles. Si tu perro tiene uno favorito, déjalo siempre a su alcance. Encontrar los juguetes es mucho más atractivo que simplemente recibirlos. Crear un juego que consista en buscar y encontrar juguetes o premios.

Existen muchos tipos de juguetes especiales para perro, pero si le vas a dar alguno que no sea así, fíjate que esté etiquetado como: “Seguro para niños menores de tres años”.

¡Hasta la próxima!

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¿Por qué se pierden los perros?


Durante los años 2013 y 2014, en colaboración con el grupo activista Red Mascota Multimedia, realicé un pequeño estudio estadístico, que nos presenta un panorama sobre los factores más comunes presentes en el extravío de mascotas.

¿Por qué se pierden? ¿En que condiciones? ¿Cuáles se pierden más?

Por supuesto estas respuestas no son absolutas ni garantizan nada, ni bueno ni malo. Lo único que nos permiten es vislumbrar algunas de las cosas que se presentan con regularidad y que por ende, se pueden evitar para reducir el riesgo de que nuestro perro se pierda; o en caso de que ya lo haga, ayudarlo a que regrese.

Ningún estudio estadístico formal maneja una muestra de 273 casos, por lo que no lo presentamos con una formulación detallada que lo avale. El problema es que en materia de mascotas, en México (y en general en América Latina), casi todo es especulativo. No hay datos, no hay números.

A esto hay que sumarle lo complicado que es recabar esta información. Primero, cuando se ha perdido tu mejor amigo, no tienes ánimos de nada, mucho menos de contestar una serie de preguntas que te recuerdan el hecho o te hagan repasarlo en la mente. Después, darle seguimiento es difícil, pues aún las personas que amablemente nos aportaron datos para esto, cuando regresó su mascota estaban tan felices que olvidaban reportarnos el dato o ya no estaban interesados en hacerlo.

Y ahora sí, sin más, aquí los resultados:

Como dije, el número total es de 273 casos, seguidos a través de un año. De estos, 115 eran mestizos (42%), mientras 158 parecían o eran de raza (58%). Esto era sólo ilustrativo al principio, pero se volvió interesante con los resultados posteriores.

Me asombra que del total, sólo 110 tenían placa de identificación, 113 sólo collar traían, sin placa (lo que no sirve de mucho) y 50 no traían ninguno. En verdad tenemos que poner atención en ese aspecto tan sencillo y tan útil, sobre todo porque esta es la diferencia que hace una placa:

La importancia de la placa

De ese tamaño es la importancia de una placa de identificación. Muchos, aunque nos preocupamos por lo perros de calle, no prestamos tanta atención a un perro que no trae collar o correa, mientras no se vea lastimado, pues sabemos que no tenemos espacio o recursos para atender a todos, así que nos concentramos en los más necesitados. Un perro que se ve sólo y ansioso, con placa de identificación, es un alerta inmediata, porque sabemos que puede ser un problema resuelto en poco tiempo.

¿De quién es la culpa? Eso sólo serviría para hacer un reproche o flagelarse, nos importaba más saber en qué condiciones ocurrían los extravíos. La mayoría son descuidos basados en el exceso de confianza. En la TV y el cine aparecen personas felices que corren por el parque con sus perros libres, y quizá queremos emularlos, pero eso sólo eleva el margen de riesgo de perderlo. El porcentaje es muy elevado en esas condiciones:

Paseando sin correa

De los 140 que sí regresaron a casa, 90 eran mestizos (64%) mientras 50 eran de raza (36%). Esto puede responder a los escrúpulos de algunas personas y sus ganas de “quedárselo”, cuando lo encontraron. Sin embargo, aún más significativos fueron los resultados sobre la procedencia de la mascota:

¿Adoptar o Comprar?

Varias razones pueden influir para esto, pero de las más importantes serían el sentido de sobrevivencia del mismo perro y su inteligencia en la comparación de escenarios. Es decir, si es un perro que ya sufrió lo que es estar en la calle, con la incertidumbre de refugio y alimentación, valorará mucho más llegar a una nueva casa, así es que cuando se aleja de su dueño o lo pierde de vista, estará más atento a mantenerse cerca de los olores familiares y se esforzará por recordar ruidos o imágenes que le ayuden a regresar. Además suelen ser más inteligentes para evitar grandes avenidas, no bajarse de la banqueta o sobrevivir mientras son encontrados, amén de que son más propensos a ser ayudados por alguien, menos nerviosos, huyen menos y permiten más contacto humano.

Aún hoy muchas personas abren la puerta y permiten que su perro salga a la calle sólo, para hacer sus necesidades, y regrese cuando quiera. Esto, además de sumamente irresponsable respecto a los desechos del perro (¡qué cómodo no enterarte en dónde hizo! ¿verdad?) es echarse un volado diario, esperando que nada externo afecte al perro y lo haga alejarse lo suficiente para no encontrar el camino. No confíes en la frase “ya regresará”. Los números, al menos, no favorecen a esa idea:

Ayuda en comunidad

El que un perro perdido no esté en los alrededores, no significa que debas empezar a rendirte. De hecho, la mayoría de los regresos ocurrieron cuando el perro se había alejado más:

¿En donde andabas, vago?

¿Y cómo regresaron? En estos tiempos muchos ponemos toda nuestra apuesta en internet. Las consultas académicas, los servicios que buscamos, los datos y direcciones cualesquiera. Pero no todo el mundo se mueve así. No sobreestimes el poder de las redes, ni subestimes el poder de un papel impreso. Este resultado nos dice mucho sobre ello:

El poder del cartel impreso

Al final del día, buscamos pretextos y culpas, tanto como queremos encontrar razones para decir que a nosotros no nos pasará. Si crees que las circunstancias tienen que ser “especiales” para que tu perro se pierda, te equivocas.

Por ejemplo, sólo 38 casos fueron extravíos mientras “alguien más” lo paseaba o cuidaba, el resto, 235 casos (86%), ocurrieron ante la responsabilidad del dueño más directo o íntimo.

Por otro lado, sólo 55 ocurrieron mientras pasaba algo anormal, como un accidente, una multitud, un escándalo o una pelea, es decir, en condiciones “anormales”. El resto, 218 casos (80%) ocurrieron en un día común, tranquilo, por lo que los dueños aceptaron que se trató de un descuido de su parte.

“Ah, pero es que mi perro ya sabe andar en la calle, ya está acostumbrado” quizá has pensado. Bueno, tampoco es un factor decisivo:

¿Sabe andar suelto?

Si nunca llevas suéter, la posibilidad de que un día te de frío, se eleva. Así de fácil. Si nunca le pones la correa, la posibilidad de que se pierda, se eleva. Y si nunca camina suelto y un día quieres que así sea, empieza por soltarlo en espacios controlados, con una sola salida o cerrados, con más de una persona que te ayude a cubrir las vías de escape. Esa sensación de “libertad por primera vez” puede ser riesgosamente exacerbada.

¿Qué motivos los hicieron correr, alejarse y perderse? Aquí no hubo mucha diferencia:

  • 49 salieron corriendo tras un gato, rata, ardilla u otros perros. 21%
  • 54 se asustaron con un claxon, escape, gritos o fuegos artificiales. 20%
  • 41 sencillamente empezaron a acelerar “sin razón”. 18%
  • 46 se asustaron por otra persona que los provocó o los quiso alejar. 17%
  • 44 sencillamente se perdieron de la vista. 19%.

Esto no alivia en nada, al contrario, dice que los motivos son tan variados que las posibilidades son similares, y muchas. No puedes adivinar lo que sucederá, no puedes controlar todo el entorno, así que atento en los demás factores.

Y la condición de vida de los perros, también influye:

La fuerza de la familia

Los perros “únicos” parecen más propensos al extravío. Es la fuerza de cohesión que te otorga una manada. El sentido de pertenencia y de seguridad se eleva mientras haya más miembros, así que la inseguridad al alejarse de la manada es mayor. Entre “hermanos” se cuidan, se ladran, se llaman y hasta se “regañan”. Finalmente, un perro que en todo el día no ve otros perros, se emocionará más al encontrar amigos caninos en la calle, por lo que la reacción puedes ser más intensa. Una razón más para que abras la puerta a más de un peludo.

Las edad pueden no ser tan relevantes, pero al final son un factor interesante para que seas más cuidadoso durante cierto tiempo. Por supuesto, la edad te da sabiduría, así que mientras más jóvenes e impetuosos, mayor riesgo:

  • 147 tenían entre 6 meses y 3 años. 54%
  • 123 tenían entre 3 y 8 años. 45%
  • 3 tenían más de 8 años. 1%

Por supuesto todos estos resultados no garantizan un comportamiento definido, pero desde luego podemos decir que, por ejemplo, tiene muchas menos posibilidades de extraviarse:

Un perro adulto, adoptado, parte de una familia en donde hay 3 o más perros, que pasea con correa.

Y si ya sucedió, es más fácil que regrese a tí, si:

Traía placa,  era adoptado, mestizo, los buscas más allá de tu propia colonia, pones carteles y usas las redes.

Pero esto funciona sólo estadísticamente. Los casos son individuales, y si te ha pasado, no debes rendirte, esa es la clave. De hecho, en uno de los casos más increíbles, el extraviado en cuestión regresó a casa  casi 1 año después, cuando aquellos que lo encontraron vieron un cartel de “se busca” y llamaron, aún cuando ellos vivían a casi ¡20 kilómetros! de donde se había extraviado el perro.

Respeto completamente a quien no quiso responder el cuestionario sobre su caso, y deseo de todo corazón que su mascota haya regresado o esté próxima a hacerlo. Cuentan con nosotros y nuestras redes para difundirla, como siempre.

Y a quienes se tomaron la molestia de aportarnos datos mientras pasaban por ese trago tan amargo, caramba, MUCHAS GRACIAS. Es muy importante crecer en términos de información, y ustedes han contribuido mucho a ello. Con suerte, evitaremos algunos extravíos con la difusión de estos resultados.

Si tú no fuiste parte de nuestro campo de estudio, aún nos puedes ayudar, contestando las siguientes preguntas. Serán de mucha ayuda tus respuestas:

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Maltrato Online.


Maltrato Online

Evidentemente hablar de tortura y asesinatos de animales, publicados en la red, no tiene nada  de positivo. Por ello esta columna no tiene la intención de narrar, describir, platicar o presumir ninguno de estos aberrante actos, mucho menos de ilustrarlos.

El fin es ayudarnos a hacer cargo de la responsabilidad de ser navegantes en la red y lo que realmente provocamos con nuestra indiferencia o con nuestra interferencia, al respecto de estos casos.

Antes que otra cosa, habrá que aclarar la línea de la realidad: desde tu silla, desde la web, POCO o NADA harás respecto a los casos de maltrato animal, al menos a inmediato o corto plazo. Pero a mediano y largo plazo, a favor de la mejora cultural, sí hay un nivel de incidencia importante, del que todos, como la gran masa de navegantes web que somos, debemos tomar responsabilidad.

Los casos que uno puede encontrarse en la red, en forma de video o foto, son muchos, muchísimos y prácticamente son ejecutados sobre cualquier animal. La existencia de cámaras en los celulares ha convertido en testigo a cualquiera que la posea, y en Popular a cualquiera que la explote. La libertad de expresión tiene ese doble filo y el riesgo intrínseco de provocar estos casos, cosas, tipejos y barbaridades.

¿Te indignan? ¿Te llevan más allá de la Rabia? ¿Quieres vomitar o golpear al responsable?

Correcto, esa emoción es importante para empezar, pero después de sentir ese golpe bioquímico, tienes que aplicar la razón y actuar con inteligencia.

¿Qué es lo que quiere quien hace estas fotos/videos? 

Reconocimiento. Aplausos, abucheos, insultos, ira, risa, likes, reproducciones o lo que sea, pero quieren salir del anonimato. Lo más probable es que estén descontentos con su vida, la encuentren vacía y carente de motivos, éxitos y metas. Son sociópatas que se saben incapaces de cosas que les enaltezcan, como realizar una obra artística, o destacar en el plano intelectual, deportivo o cultural, así que sólo pueden acudir al extremo contrario: destacar en conductas aberrantes, para las que no se requiere DESARROLLAR ninguna habilidad, sino QUITARSE lo que llamamos “escrúpulos”, cosa que es mucho más sencilla.

Es por eso que no importa lo mucho que te esfuerces en redactar un comentario ofensivo, humillante o amenazante para estos sujetos, cualquiera que sea la reacción, le estás haciendo cumplir su meta, satisfacer sus pueriles necesidades. Ellos ya saben que carecen de moralidad, calidad humana o bondad. Se mofan de ello, se sienten orgullosos que la gente lo note y se los recrimine. Preguntarles ¿Por qué haces eso? o ¿Cómo eres capaz?, no sólo les motiva, sino que los enaltece, pues les indica que han logrado llegar a un nivel que a otras personas les es imposible siquiera comprender, así que están mucho más “elevados”, en su escala, de lo que pensaban.

Creen que su “maldad” es símbolo de hombría, o de habilidad, pues ya han perdido toda esperanza en hacer algo que valga la pena con el mínimo de calidad, para que a alguien más le importe.

A diferencia del perfil de Asesino Serial, en donde sólo el subconsciente quiere ser descubierto, en el Psicópata Torturador la exposición es muy importante. Publican en redes sociales y canales públicos para que la gente los note, pues en la vida real son socialmente invisibles e intrascendentes.

¿Qué hacer contra ellos?

Reportar. Bloquear y eliminar. Como quieras, pero NO LES PERMITAS SABER QUE TE IMPORTAN. Si necesitas mencionar su nombre para promocionar que otros lo bloqueen, asegúrate de hablar de ellos en tercera persona y no respondas a ninguna de sus reacciones.

¿Pueden abrir otro perfil? Claro, pero deberán comenzar de cero en sus visitas, followersconexiones, lo que es sumamente frustante.

Si encuentras un video de tortura en YouTube, abre el link y páusalo de inmediato, así evitarás que “gane” una nueva reproducción. Dale un “No me gusta” y repórtalo por su contenido violento. Si tiene los suficientes reportes y dislikes, YouTube lo eliminará a la brevedad. Si debe eliminar varios videos del mismo autor por reportes, eliminará y baneará a su autor permanentemente, complicándole mucho su “camino a la fama”.

Elimina, bloquea, reporta

Si es un usuario de Twitter o Facebook, repórtalo de inmediato, sin agregarlo, sin darle like, sin darle follow, sin enviarle ningún tweet, ni publicar en su muro.

Denúncialos en sus círculos personales, si los conoces. Muchas veces los amigos de la escuela, el trabajo o el vecindario, no saben que tienen entre sus conocidos a una persona de esa calidad, así que trata de evidenciarlos en la medida de tus posibilidades, en sus círculos personales. Es paradójico, pero muchos de ellos buscan exposición mediática con seudónimos o máscaras, porque quieren ser reconocidos a la distancia, pero no “juzgados” por sus familias y su entorno. Si reconoces a algún maltratador, trata que otros lo reconozcan también.

Sandra Segovia, fundadora de Todos Somos Animales y estudiosa del área legal, ha proporcionado también esta información:

Puedes denunciar maltrato animal cibernético si mandas un correo con toda la información o llamas a:

NIVEL FEDERAL policia_cibernetica@ssp.gob.mx | 001800–4403690 Y EN EL D.F. AL 51403690
CDMX gic@pgjdf.gob.mx | denuncia@ssp.gob.mx | 52 41 04 20 y 52 41 04 21 ext. 1151
JALISCO policia.cibernetica@jalisco.gob.mx | 36687978, 36687900 Ext. 18041.
NUEVO LEÓN 089 | 01(81) 2020-6800 | sspnl@nuevoleon.gob.mx

Denunciarlos ante la autoridad es una opción mucho más directa, por supuesto, pero para ello, tendrás que revisar antes:

  • Si vive en una entidad cuya legislación marque como delito la tortura y muerte de animales. No en todos lados es así. En el Distrito Federal sí, pero aún aquí es de reciente adición, así que el proceso aún es hasta desconocido para muchas autoridades, y es lento.
  • Que su perfil realmente tenga información real para localizarlo. Que les encante la exposición no significa que su nombre o “ubicación”, sean reales, así que pueden no servirte de mucho.
  • Si en las fotos aparece realmente él. Puede ser muy hombrecito para presumir que lo hace, pero a la hora de defenderse, puede argumentar que las fotos eran falsas, de alguien más, trucadas, bajadas de internet o que él aparece en ellas, pero no hizo nada.
  • Que no pueda tomar represalias en tu contra. La cobardía de sus actos, necesaria para descargar su frustración en animales, puede no afectarle si se junta con más “amiguitos” que le den valor. Y si se trata de demostrar valentía, no habrás hecho nada, excepto arriesgar a que tengamos a un defensor de la vida menos, tú.

En fin, como puedes notar es muy complejo y con muy poca probabilidad de éxito.

Si lo conoces realmente o sabes quién es, sí es importante que acudas con su familia o alguien cercano a él, para exponerle lo que está haciendo. La antropóloga Margaret Mead, ampliamente reconocida en el estudio sociocultural, decía que “permitir que un niño asesine o torture a un animal y se salga de ello sin castigo, es de lo más peligroso que le puede ocurrir”, pues es un paso fuerte e importante hacia una psicopatía que podría derivar en lesionar o matar a un ser humano, después. Esto ha sido avalado por la historia y las estadísticas, tanto como para que el FBI vea en este factor un punto de evaluación trascendental a la hora de “dar seguimiento” a psicópatas potenciales. Así también lo estudiaron profundamente las Dras. Linda Merz-Perez y Kathleen M. Heide en su libro Animal Cruelty: Pathway to Violence Against People.

Recuerda: la falta de atención y respuesta es lo que más les duele a estos tipos y les desmotiva a realizar actos que son complicados, como para no haberle afectado a nadie.

Ayúdanos a disminuir estos casos actuando con inteligencia y cabeza fría. La única solución contra la estupidez, es el crecimiento de la cultura.

Bibliografía referencial: Pattison, Stephen. Shame: Theory, Therapy,Theology. Cambridge, U.K.: Cambridge UP, 2000. // José Ovejero. La Ética de la Crueldad. Anagrama, 2003 // Stout, Martha The Sociopath Next Door. New York:  Three Rivers Press, 2006 // Linda Merz-Perez. Animal Cruelty: Pathway to Violence Against People AltaMira Press, 2004
 
 
 

La Teoría de la Jauría Asesina.


La Teoría del Absurdo

México DF. Marzo 7 de 2013.

Las brillantes ideas de los gobernantes, no cesan.

Ahora en Tlanepantla, Estado de México, el equipo del gobierno encabezado por Pablo Basañez García, ha decidido “Recoger y sacrificar” (eufemismo para Redada y Asesinato) a un cierto número de perros que se hallaban en Los Reyes Iztacala, municipio de este Estado, pues se encontró en esa zona el cuerpo de un hombre, de 61 años, con muchas mordidas en su cuerpo.

Es ofensiva a la inteligencia la simpleza con la que se dio este veredicto y se ejecutó su llamada solución.

El caso, que de entrada necesitaría una investigación por asesinato, fue dictaminado, resuelto y encarpetado con una velocidad que da miedo, y que mucho dice de las prioridades de estos gobiernos.

Mientras en la cuenta oficial de twitter de la PROPAEM, Procuraduría de Protección al Ambiente del Gobierno del Estado de México (@propaem_sma) decían “esperar el resultado del dictamen”, el presidente municipal en su cuenta @pablo_basanez, y había dado por hecho que los perros eran los responsables de la muerte. Al día siguiente ya había organizado la cacería y asesinato de los perros que encontraran.

Los dictámenes forenses de lado, el gobierno de Tlanepantla demostró una pobreza de decisiones mayor que lo que habíamos visto, y vaya que lo vimos, unas semanas atrás en Iztapalapa.

Iztapalapa no fue poca cosa, pero al menos, se resolvió con un resquicio de sensatez que derivó en condiciones de bienestar para perros callejeros que nadie había atendido hasta entonces. Aquí muy breve lo que ocurrió, en resumen, y como terminó:

1.- En Iztapalpa, en concreto, se hallaron 5 cuerpos (al principio una pareja de jóvenes, después se habló de una madre y un niño, ahora incluso se especula de un 6to cuerpo, tampoco es clara esa información) en una zona de reserva ecológica en la Ciudad de México. Alguna autoridad dijo que se sospechaba que hubieran sido atacadas y asesinadas por los perros callejeros de los alrededores. Y las suposiciones comenzaron a correr.

los parias de esta ciudad

2.- En días siguientes 100 elementos de la BVA (Brigada de Vigilancia Animal) recorrieron la zona, en lo que podrían ser 100, 150 o 200 hectáreas (porque nadie llevó un registró de hasta donde se dispersaron los elementos) y en total, recogieron a 25 perros de diferentes razas, tamaños y condiciones de salud.  (NADIE, sobre todo NINGÚN elemento de la BVA, afirmó haber visto una “jauría”. Claro, al dar el número total de perros levantados, suenan a un gran grupo, pero nadie habló de cuántos de ellos estaban juntos.)

3.- Parece que nadie en el gobierno delegacional cuestionó que:

El lugar estaba en una de las Delegaciones con mayor índice delictivo del D.F.

En esta ciudad, como en todo el país lamentablemente, los parajes desolados son usados para abandonar cuerpos tras un homicidio.

Los cuerpos tenían otras huellas poco usuales para un ataque de perros. Los ataques mortales entre perro-humano, son algo rarísimo.

En México las estadísticas son incompletas, pero en E.U.A., por ejemplo, hay reportes de sólo 238 casos en casi 20 años(*1), la mayoría de ellos provocados por perros entrenados para ataque, en lugares cerrados.

El dictamen sobre si las mordidas fueron pre o post mortem, ha sido dudosa, pero aún si lo fueron, determinar si fueron mordidas mortales o si fueron hechas por ESOS perros, es aún más difícil, y no se logró, porque eso implicaría haber identificado a los perros responsables, cosa que jamás sucedió.

es sencillo culpar al que no habla

¿Pudieron haber sido los perros?

Sí, claro, pero esto no puede tratarse de buscar CUALQUIER posibilidad, sino la que presente elementos más creíbles.

Claro que un perro puede, si quiere, matar a un hombre. Un perro es un depredador menor y puede, pero los factores para que decida hacerlo, son más complejos que las puras “ganas” de hacerlo.

Aunque pertenezca a los cánidos y sea subespecie del lobo, NO ES UN LOBO. Y el factor que los separa, es precisamente que el perro SABE, ESTÁ CONSCIENTE de la existencia del hombre. Evolucionó, se modificó genéticamente por ESTE factor. El perro tiene información genética que le permite SER DOMÉSTICO, y esto ha alterado sus instintos salvajes de manera casi irreversibles.

¿Un perro puede “regresar” a su estado salvaje?

No. Un perro nunca ha tenido un estado salvaje que “pueda” recordar. Otro animal, parecido al perro, era salvaje, pero es otra especie, y esto no sucedió ayer, o el siglo pasado. Este cambio ocurrió hace al menos 20mil años.

Si acaso, puede aprender cosas nuevas, diferentes, que no sean tan naturales para él, como el cazar otros animales para sobrevivir. Pero… ¿en la Ciudad de México? ¿En verdad?

¿Cuánto necesita caminar un perro para llegar a un tiradero de basura, un puesto de comida o el tiradero de un restaurante? ¿Cuantos restos comestibles puede encontrar en su camino, producto de la suciedad que provocan los seres humanos? ¿Cuántas personas les ofrecen algo de comida al día?

Mestizo de calleYo, en 10 años de contacto profesional con perros callejeros, no he visto UNO que ataque a un ser humano por comida. Se defienden entre ellos o se arrebatan entre ellos, pero es rarísimo que incluso le quiera arrebatar algo comestible a un desconocido humano.

¿Cazar a un ser humano por hambre? Necesitaría tener mucha hambre y algo de locura. Quizá si tuvieran rabia -enfermedad que no se puede dar por erradicada, pero a la que quizá 1 de cada 100 veterinarios se han enfrentado alguna vez-. Sería complicado, arriesgado y requeriría práctica y organización como manada, que si la estuvieran adquiriendo poco a poco, los reportes de ataques habrían en esa zona habrían comenzado hace tiempo, escalonándose, hasta culminar con una muerte.

¿Cazar a 5 seres humanos por hambre? ¿De la noche a la mañana? ¿Sin antecedentes previos de que fuera una zona peligrosa?

¿Y cuál fue el destino de esos inculpados?

(Que no CULPABLES, porque eso nunca se demostró).

El Jefe de Gobierno emitió una orden determinante cuando explotó la presión de la opinión pública: No sacrifiquen a ninguno. Se debe resolver sin matarlos.

Eso fue definitivo, porque requería más trabajo, pero provocaba esfuerzo coherente y concentrado de especialistas. Los animales fueron trasladados al Centro de Atención Canina de Iztapalapa, en donde se resguardaron y pusieron en adopción, primero los cachorros, y después de un examen etológico y clínico, los adultos. Estos análisis no fueron revisados sólo por el gobierno, y el destino de ellos no fue algo que Iztapalapa “dijo” nada más; intervinieron especialistas de la mejor institución en este país y fue revisado por personas comprometidas con proteger la vida animal. Su destino final, antes de las casas que paulatinamente los irán adoptando, fueron las instalaciones de una de las Protectoras más experimentadas del Distrito Federal.

¿Y en Tlanepantla?

Recoger y sacrificar fue la orden. Punto. Antes del forense, antes de otra teoría, antes de investigar si fue un asesinato. Recoger y sacrificar.

Como si eso resolviera algo. Como si diera “justicia”; como si aliviara en una micra la sensación de inseguridad que tienen los habitantes del Estado de México debido a LAS ARMAS y LOS CRIMINALES, no debido a los perros.

Los perros en calle son un problema, en el Distrito Federal, el Estado de México o cualquier entidad de la república, sí, pero es causado por nosotros mismos; problema del que que ellos saldrían gustosos, claro, si les diéramos la oportunidad.

Más de esto en Pasión Animalia

Debemos estar al pendiente de los programas de esterilización, vacunación y adopción que se hace en las colonias y delegaciones de nuestras ciudades, porque hay que actuar; aunque de nuevo, seguramente, será la sociedad civil la que ponga, ejecute y haga efectivas las soluciones; usando a la autoridad y las leyes como lo que son: herramientas a nuestro servicio, y no soluciones en si mismas.