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La incomprendida etapa del Perro Adolescente


Lo que fue un cachorro adorable…

En la mañana del 25 de diciembre, niños, jóvenes, e incluso algunos adultos, se despiertan con ansiedad a revisar los regalos que les esperan bajo el árbol de navidad, envueltos, escondidos, en cajas engañosas que evitan adivinar su contenido. Y es que en esta tradición, el factor sorpresa es fundamental.

Algunas veces, unas de esas cajas emiten un sonido agudo, como un rechinido, pero se repite y se escucha con más claridad… como un llanto pequeñito. La caja se mueve un poco, se escuchan patitas en el fondo… ¡Ha llegado un cachorro de regalo!

Y este momento mágico puede ocurrir también menos de 15 días después, a la llegada de los Reyes Magos.

Si te ocurrió recientemente, o conoces a alguien que le pasó ese momento genial, es probable que los cachorros de esos días ronden hoy los 6 meses, por lo que están entrando en una época donde corren un gran riesgo: ser abandonados.

Sí, lamento ser tan frío al cortar nuestra historia feliz, pero en Junio estamos en los meses límite de la tolerancia para muchas personas que no lo pensaron correctamente antes de recibir a un cachorro de regalo, y en estos meses están enfrentando una etapa complicada, pero sobre todo incomprendida, en la vida del perro: la adolescencia.

Hoy es un desesperante adolescente…

La ternura del cachorro de 2 y 3 meses ha comenzado a cambiar, estirándose en un cuerpo relativamente más larguirucho y endeble. Camina “como Tribilín” (o Goofy, para las nuevas generaciones), estirando las extremidades con torpeza, pero con más fuerza que antes, calculando mal las carreras y el punto donde debe frenar; intentando saltos a lugares absurdos, bajando escalones con miedo o con demasiada audacia.

Y por supuesto, ha empezado e explorar su mundo con todas sus herramientas ya, pues ahora tiene uñas más fuertes; sus patas pueden rascar el piso y los sillones con fuerza que antes no tenían; la cantidad de desechos que puede arrojar es cada vez mayor y, desde luego, tiene un juego dental y una mandíbula que apenas está encontrando sus funciones y su potencial.

Por eso nos arriesgamos a que estos cachorros, que fueran motivo de tanta alegría hace unos meses, ahora cambien el final feliz, por un poco de impresión y tolerancia, condenándolos al abandono.

Abandonar a un animal no significa solamente dejarlo en la calle o en un bosque. El abandono tiene muchas formas de disfrazarse, pero en todas hay un factor común: nuestro amigo va a sufrir.

Desde luego es más grave (y por cierto, en muchas ciudades es delito) abandonar a un animal en la vía pública o en un parque o baldío, pero también el entregarlo a un centro de control canino, un albergue u otra casa en donde sea relegado a una azotea, es abandono. El cachorro ha pasado meses al lado de las mismas personas, ha jugado con ellas y ha encontrado una sensación de pertenencia a su espacio, a su olor, a los colores del lugar, a los ruidos. Cambiar todo eso de la noche a la mañana, enfrenta toda su comprensión. Se pregunta “¿Qué hice? ¿Por qué se van?” y más aún “¿Cuándo van a regresar?”, pregunta con la cuál se quedará mucho tiempo, a la esperanza de que su vida retome el camino que llevaba.

Y esta tendencia se nota con facilidad en los albergues y a través de las Asociaciones protectoras de animales, que justo entre marzo y junio, recogen más perros jóvenes que en ninguna otra época del año. Esos perros que dejaron de ser el tierno cachorrito, para convertirse en un fuerte y curioso perro.

Lo peor es que esta desesperación por el comportamiento del “tremendo” perro adolescente, podría ser aliviada con un poco de conocimiento, empatía y sentido común.

Veamos algunas cosas a considerar:

Recuerda: es temporal.

Es quizá la característica más importante a tener en mente. No importa cuánta energía parezca que tiene el cachorro, se va a reducir con el tiempo. No existen perros “malvados” o “traviesos” porque esa sea su personalidad. Cuando llegan a la etapa adulta, todos los malos comportamientos se reducen, y muchos, se apagan por completo (y claro, tú influirás mucho para que sea más rápido y mejor ese cambio). Aunque las etapas de juego de los cachorros varían con cada individuo, y tienen mayor disposición dependiendo de su genética, la verdad es que todos los perros, entre los 6 y los 24 meses, son animales de energía, juego y exploración.

Es normal

Esto último, la exploración es la responsable de aquellas cosas que llamamos simplemente travesuras. El perro está explorando todo, desde su cuerpo hasta el entorno, y para ello no hay otra forma más que la de intentar y equivocarse. A diferencia de nosotros, no pueden sentarse a escuchar toda una lección de cómo funcionan las cosas y que consecuencias pueden tener ciertos actos, y quedar satisfechos con “la teoría”.

Además los músculos duelen, o por lo menos se sienten extraños al crecer, y aunque sea muy paulatino, el cuerpo lo resiente. El cachorro se está dando cuenta que alcanza a brincar más alto, que ahora puede ver el mostrador de la cocina, o que con sus patas puede abrir cosas que antes estaban totalmente cerradas para él. Esa curiosidad es incontrolable, y si los jefes de la casa no le enseñan las cosas que puede o no intentar, él las intentará todas. Es la forma en la que todos los seres nos desarrollamos y evolucionamos, encontrando el mejor nivel de nuestras propias capacidades, para un día usarlas en algo más importante.

Es corregible

Los cachorros necesitan probar las cosas, y eso tiene un riesgo. Desde luego eso no significa que debes permitir todas las cosas que quiera hacer alguna vez. Por ejemplo, no necesita caerse por la ventana para que entienda que tiene consecuencias, pues esa consecuencia puede ser fatal. En su lugar, le enseñamos que asomarse demasiado a la ventana tendrá otra consecuencia: nuestro regaño en forma de grito y amenaza (jamás con golpes), y con eso nuestro amigo no debe necesitar conocer la otra consecuencia. Lo mismo aplica para morder cables, lamer enchufes, explorar vidrios o bajarse de la banqueta.

Pero incluso así, habrá cosas que no podremos evitar que tengan consecuencia, y eso le hará aprender. Si algún día se encuentra con el fuego, puede que no alcance a sentir el calor que duele antes de que se quemen algunos pelos, o es probable que le pique algún pequeño insecto al que persigue, sin que lo veas, y el dolor de la picadura le enseñará a no hacerlo de nuevo. Sólo necesitas estar atento a lo que hace frente a ti, lo que escuchas cuando está lejos, y lo que le dejas a la mano cuando lo dejes solo. Ponte en su lugar y pregúntate: “Si me aburriera, ¿trataría de morder esto?”

Es un buen momento

El que tenga tantas ganas de explorar, lo hace también el mejor alumno del mundo. Nada le hará más feliz que explorar a tu lado. Eres su maestro, su jefe, te admira y quiere que lo admires a él. Aprovecha cada paseo para relajarte verdaderamente viendo el mundo a través de sus ojos.

Cuando veas un bicicleta, permite que se acerque a olerla, a descubrir de qué está hecha. Si te es posible pide al dueño de la bicicleta que la monte y tu cachorro vea cómo empieza a moverse lentamente.

Acompáñalo a descubrir lo que son los arbustos, los árboles, otros perros, la gente, los lugares a donde puede entrar, y a los que no, el agua, la tierra. Hazlo a su lado, con su correa puesta, para que evites riesgos de que coma cosas en mal estado o moleste a alguien más, pero ayúdalo a que conozca el mundo lo más que se pueda.

Además claro, es el mejor momento para recibir una educación. Costea de una vez entrenamiento y escuelas caninas. Cualquier inversión en ellas, será de gran beneficio en poco tiempo.

Lo vas a extrañar

Y me refiero a este momento, esta etapa, créeme. Una vez que pase esta etapa de gran energía y exploración, el jovencito empezará a definir su carácter más claramente, ese que lo acompañará los siguientes 10 o 15 años. En mucho influirá todo lo que viva en estos meses de adolescencia, pero verás una forma de ser mucho más estable y consistente después de los 2 años de edad.

Una vez pasada esta etapa, las horas de juego se van a reducir naturalmente, y la energía también, de manera paulatina. Con la injusticia del poco tiempo que un perro vive, en comparación con nosotros, es muy probable que tú aún quieras jugar, aunque de una manera distinta, cuando tu perro sea adulto mayor… y te aseguro que extrañarás todo lo que solía hacer ese cachorro juguetón.

No te prives de convertir esta etapa en un montón de recuerdos divertidos. Te aseguro que dentro de 10 años, no vas a extrañar los zapatos que no alcanzaste a quitarle, el control remoto que dejaste junto a su cama, o el vaso que pusiste a la orilla de la mesa y el quiso probar. Vas a querer platicar con tus amigos y familia de esas ocasiones, riéndote de cómo les asustó el ruido, lo que creyeron que pasaría y lo que vivieron para corregir el error después.

El cachorro, el perro adolescente, está en la búsqueda de cosas nuevas, y ama la posibilidad de encontrar y dominar cada sorpresa que el mundo le depara, pero a ninguna de esas cosas, las ama más que a ti. Tu compañía y tu presencia son lo más importante, y verlo crecer a tu lado, vale todo el esfuerzo de ser tolerante hoy con él.

No abandones el esfuerzo.

 

 

Recuerda:

Más del 50% de los perros extraviados, se pierden antes de cumplir los 3 años de edad. La energía y la curiosidad, pueden ser mala combinación. Nunca permitas que salga a la calle sin una placa.

 

¿Cuántos animales tener? Técnicas para el crecimiento de la familia.


Cuando recién adquirimos a un Perrogato, nuestro amigo parece el mejor y el único, y creemos que ninguno es como él –lo que es cierto, cada uno es único- pero también empezamos a sensibilizarnos con otros animales.

Como ahora conocemos el lenguaje de nuestro amigo, sabemos con más claridad cómo identificar una sonrisa de perro, el cariñoso encaramar de un gato, el movimiento de cola juguetón de un cachorro, la elegancia del gato que camina seguro por la barda.

Esa puerta se abre para aceptar que quizá todos, como tu hoy amado Perrogato, necesitan del cariño que le das a él. ¿Cabría otro animal en ese espacio vacío? ¿Querría comer también de lo que come Perrogato? ¿Serían amigos? ¿Hermanos?

Abrir la puerta del cariño a un animal, puede que abra la otra puerta, literal, la de tu casa.

“¿Qué es mejor que un abrazo? ¡Dos abrazos!”, es decir, dos animales significan doble cariño, dobles caricias y juegos, un nuevo catálogo de locuras que te harán reír todos los días, un juego nuevo de manías que, si antes disfrutabas de tu amigo, ahora te volverán loco al ver las del nuevo… ¡y te encantará ver las que hagan juntos!

¿Pero todo el mundo debería traer a casa a un segundo animal? ¿O a un tercero? ¿Eres candidato idóneo para ello?

Las peleas por recursos son algo muy normal, pero no por eso son “inofensivas”. Si no estás controlando los recursos (comida, juguetes, camas) podrías dejar sin querer pequeños detonadores de conflicto, que aún en animales de tamaño o razas pequeñas, pueden acabar con heridas de consideración.

¿Cuánto es 1?

¿Realmente estás consciente de lo que tu amigo animal implica en tu vida? Y no me refiero al cariño y la alegría, inconmensurables. Me refiero a medidas reales, prácticas.

Vamos a imaginar que todas las responsabilidades al respecto de tu Perrogato, se cubren correctamente en casa y pensemos que las realiza una sola persona, para poder usar un estándar, la base de esta escala que será UNO.

 

Debemos entender que dos animales no necesariamente se verán como “hermanos” desde el momento en que se vean, serás tú quien logre esa meta con un poco de paciencia, y sobre todo, presencia.

Tiempo

Cada cosa que necesita tu amigo, consume tiempo. Salir a pasear, jugar con él, darle de comer, llevarlo al médico, bañarlo y hasta acomodar el “tiradero” que deja cuando se pone juguetón.

Digamos que pasea 30 minutos, dos veces al día, sin contar el tiempo de juego en casa. Ahora sumemos una media hora para la comida -dos lapsos de 15 minutos para dos comidas al día, o tres comidas más ligeras de 10 minutos-. Pero eso es sólo el tiempo en lo que come. También suma que a ti te implica unos 5 minutos en cada comida, entre servirle y recoger su plato, o llenar su agua. Ahí son otros 15. Eso es más o menos 1 hora 45 minutos, que pueden convertirse fácilmente en 2 horas.

Si pensáramos en añadir un nuevo integrante ¿se multiplica por dos? No necesariamente. Por ejemplo, puede que ambos no tengan la misma energía para la hora de salir a pasear, así que si vas al ritmo del Relax, a Juguetón deberías añadirle unos 15 minutos más de puro juego. Si vas al ritmo del más Juguetón, entonces Relax quizá necesite descansar a medio camino un rato. Así que dejemos esos 15 minutos añadidos, en cualquier caso. La otra opción es que salgan por separado, pero regularmente quieres crecer a la familia, para salir a pasear todos juntos, ¿cierto?

Esto ya nos da una idea. Dado que muchas cosas entre hermanos perrogatos se hacen al mismo tiempo, los minutos que requieres para atenderlos no se duplican, pero sí se incrementan. No estaría mal pensar en un 25% extra del tiempo por cada nuevo animal.

Si llega un nuevo miembro a casa, trata de que sea en sábado, o al inicio de un periodo vacacional. Así puedes dedicar los primeros dos o tres días a estar con ellos la mayor parte del tiempo, y calmar momentos indeseables antes de que sea tarde.

Dinero

¿Cuánto gastas en tu primer mascota? ¿Eso sí se duplica? Sí, casi siempre.

Quizá en donde podría no ser el doble de costo, sería en la comida, pues la mayor parte de las veces comprar presentaciones más grandes conviene. Si una bolsa de 2 kilos costara 100 pesos, la de 10 kilos quizá te cueste 400, y no 500.

Pero las vacunas, baño, revisiones y tratamientos, casi nunca son más baratos por dos que por uno, así que deberías calcular tus gastos casi al 100% más por cada nuevo hermano.

Ahora hablemos del comportamiento.

Si amas TODO lo que hace Perrogato, te felicito, pero sé que es muy probable que haya cosas que no te encantan. Quizás pocas, quizá una. Eso, ese detalle de actitud, de “travesura”, de necedad o hasta de torpeza que puede tener Perrogato Primero, es probable que encuentre su equivalente en Gatoperro Segundo.

Algunas personas creen que la sensación de soledad y aburrimiento que tiene su Perrogato, está estrictamente relacionada al hecho de que “se siente solo”. Aunque algunos problemas de Perrogato en casa sí se dan por reacciones asociadas a la Ansiedad, esta no siempre se cura con la compañía de un hermano. Al menos no de manera mágica.

Si un par de animales llegan juntos desde el principio a casa, hay muchas posibilidades de que haya menos celos y menos disputas por los recursos, pero si uno llegó antes que el otro, debes estar dispuesto a verlos y atenderlos los primeros días, y a darles la educación correcta. Y al final, también debes controlar en recurso más valioso para muchos Perrogatos: Tú mismo. Los celos por el amor de papá humano, existen también en los perrogatos.

Cuando pienses en un familia mixta, considera las diferencias de comportamiento. Los perros es mejor que coman en horario, para los gatos es mejor dejar comida disponible todo el día. (Cuida la comida del Gato… ¡a muchos perros les encanta!)

Escenarios de crecimiento de manada:

  1. Tengo Perro adulto, llega Perro Adulto

    Es quizá el escenario más sencillo de evaluar, porque ambos tienen un carácter más definido. De donde sea que adquieras al nuevo, debes poder observar su comportamiento antes, y deberías integrarlo solo si es evidente que ambos son tolerantes con otros miembros. Cuida que “el nuevo” no llegue a acaparar y usar todo lo que “el primero” tenía. Dale cosas propias y evita “heredar” entre hermanos.

  2. Tengo Perro Adulto, llega Cachorro:

    Si el perro que ya tienes se lleva con otros perros, puede no haber mucho conflicto, pero ten en cuenta que Cachorro querrá jugar más que Adulto, y lo puede desesperar fácil.

  3. Tengo Gato Adulto, llega Gatito:

    Si el Adulto nunca ha convivido con pequeños, quizá no desarrolle la hermandad más profunda del universo, pero puede que tengan un relación de Maestro – Aprendiz muy útil. Adulto debe marcar sus reglas y tú debes ayudar a que se respeten por el bien de ambos.

  4. Tengo Gato Adulto, llega Gato Adulto:

    Puede ser la mezcla más complicada. Mi mejor recomendación es que te asesores con un etólogo antes de que saquen chispas. Hay ejercicios muy sencillos de integración, poco a poco, que pueden lograr maravillas, pero si lo haces sólo por intuición, puedes encontrarte –en el mejor de los casos- en medio de una guerra de hiseos y gritos.

  5. Tengo Perro, llega Gato (y a la inversa):

    Se puede, claro que se puede. Y muchas veces no es tan difícil. Sería importante, claro, que el Perro nunca haya demostrado gusto por corretearlos, y el Gato nunca haya demostrado aversión agresiva a perros. Si así fuera, un buen tiempo no se harán mucho caso y se repartirán espacios. Después hallarán cosas que hacer cerca, o hasta juntos. Algunas familias mixtas juegan mucho juntas, y hasta duermen en las mismas camas. Si buscas la ayuda de un especialista, puedes tener la familia mixta más divertida y hermosa de la colonia.

  6. Llegan dos cachorros al mismo tiempo:

    En ambos casos puede ser muy divertido y desde luego hará más fácil que se acoplen desde siempre. Con gatos puede ser muy fácil, pero con perros será cansado cuando sus juegos se pongan más energéticos. Ahí sí ármate de paciencia doble.

Cuando NO crecer la familia.

  1. Cuando quieres una parejita para que se reproduzcan: Pésima idea. Déjale eso a profesionales. Tener macho y hembra sin esterilizar en casa, significan días insoportables durante los celos. Fluidos inesperados, peleas. Los periodos de gestación no son miel sobre hojuelas, y los partos en casa pueden ser caóticos y hasta trágicos. Los criadores profesionales saben lo que hacen, tú no.
  2. Cuando quieres un animal para equilibrar la “propiedad” entre tus hijos: El que los niños entiendan que “el perro es tuyo y el gato es mío” o que dos animales son objetos con etiqueta de propiedad, más que enseñarles responsabilidad, puede comenzar una competencia absurda. Cualquier animal debe ser entendido como un miembro de la familia, que es de todos y para todos, incluso si ha hecho un lazo más fuerte con algún miembro que con otros.
  3. Cuando rebasan tu presupuesto monetario, o de tiempo: Reconoce lo que NO puedes hacer y el espacio que NO tienes. Tener más animales de los que te alcanza, también es maltrato. Cuando haya un imprevisto, buscarás ahorrarte una consulta veterinaria, un medicamento, o reducir la calidad de alimento, y eso no debe ser moneda de cambio. Los animales deben disfrutarse, no padecerse.

El Fraude de la Brigada de Vigilancia Animal


Apelo a su lectura de compresión.

Nos sentimos defraudados por el gobierno, una vez más.

Nos sentimos víctimas de un fraude porque el gobierno ha prometido, de nuevo, o así se entendió, que tendríamos un cuerpo eficiente para combatir el maltrato animal y rescatar a los animales que sufren de ello en nuestra ciudad. Que se cuerpo les daría albergue, manutención y cuidados, con sólo hacer el reporte correspondiente.

La Brigada de Vigilancia Animal resultó un fraude porque nos dijeron que un cuerpo policial especializado sería capaz de poner en resguardo a cualquier animal que sufriera el maltrato de la calle y el abandono, y que eso sería absorbido completamente por el presupuesto de gobierno, que para eso se le paga.

¿De qué maltrato se le debe proteger a los animales?

De los golpes propinado por sus “dueños”. De la falta de alimentación. Del abandono en azoteas y patios. De la falta de atención médica. De la falta de higiene. De la explotación. De la lluvia. Del sol.

El gobierno debería haber conformado un cuerpo policial que pudiera ser capaz de allanar un domicilio en donde un animal es maltratado, y no sólo pudiera “requerirle” a los pseudo dueños la rectificación de su comportamiento, a menos que sea vea el maltrato evidente.

Esta Brigada debería responder a los reportes de perros abandonados cuando vemos claramente que no han comido en muchos días, al acostarse bajo un auto, en nuestra colonia. Y si además es notorio su mal estado de salud, por heridas, infecciones de ojos, pulgas o simplemente la suciedad de semanas y semanas que se le pega por dormir en el piso, las llamadas de emergencia deberían ser más efectivas.

En lugar de eso, tenemos sólo una Brigada Animal que tiene que “respetar” la autonomía del hogar, los derechos del maltratador a no dejarlos entrar a su casa. Es un cuerpo de policías que cuando se le reportan tres animales bajo un puesto de tacos, no responde, porque prefiere atender sólo a uno que atropellaron, obvio, porque es más sencillo.

Y otra vez, tenemos que hacerlo todo nosotros, los ciudadanos.

¿Qué podemos hacer antes el maltrato, nosotros?

Si hay golpes y heridas, podemos documentarlo con nuestros celulares, porque ya es delito penado con multa y cárcel, y no hace falta mayor evidencia que un video normal en donde se muestre. Por cierto, las heridas también incluyen la falta de alimentación y la falta de atención médica, pues si se notan infecciones, pueden poner en peligro su vida, y la modificación de ley lo ampara.

Claro que para ello sería útil tener algún abogado a la mano, peor hay pocos, porque como no es muy redituable, casi no se dedican de fondo a conocer estas leyes. Ojalá alguno tenga tiempo.

Si vemos animales de calle que no comen, podemos poner un poco de comida, de esa de granel, afuera de casa. Si se la pones sólo un poco cada mañana, no se “quedará” todo el día ahí. Pronto entenderá el horario de los alimentos y aparecerá en esa hora más o menos.

Si se le abandona en azoteas o balcones, se está cometiendo una negligencia total, así que puedes denunciarlo a la PAOT, al 5265 0780 o incluso en línea, anónima, en http://www.paot.org.mx/.

Estos perros abandonados o callejeros, regularmente se ve que podrían necesitar vacunas o una revisión médica, así como un baño. Si ya se deja manejar por tí, o confía, puedes llevarlo al médico. Casi en cualquier colonia hay un MVZ que cobra más barato en esos casos, o que hacen un espacio para “servicio social”. Si en tu colonia no, propónselo a tu vet más cercano. Dile que si no ha pensado donar el 5% de su tiempo a esos animales, como una retribución a su sociedad. Verás que le metes la idea.

De la lluvia y el sol afortunadamente no necesitan protección permanente. Pero cuando sí, podrías promoverle a tus vecinos que dejen a los callejeros dormirse en los techos adyacentes, o bien, pedir una cooperación de cajas viejas y bolsas en las tienditas cercanas, y conformar unas “casas” muy improvisadas, recubiertas con hule, para que se cubran un rato.

La explotación está prohibida, pero sobre todo, lo está la venta de animales en la calle, y si no hay venta, habrá menos explotación ilegal. Reporta a los vendedores de calle que veas, sin importar lo “buena onda” que se vean, porque lo más seguro es que él sólo los venda, y el criador de traspatio, es menos “amable”, por eso no los vende él. Si llamas a la policía, se los quitarán y le pondrán una multa.

Y bueno, si ya el animal está en manos de un matratador violento, entonces sí, puedes llamar a la Brigada y ellos le pueden hacer la requisición por muchos medios. También llámalos si ves un animal accidentado o herido, que no se puede mover, pero no sólo llames y te vayas, quédate con él a que llegue la Brigada. No te harán responsable, pero si se va el animal antes de que lleguen, habrán gastado tiempo que podrían haber usado en rescatar a otro.

Porque bueno, tampoco tienen taaaantas unidades y elementos para atender todos los casos al mismo tiempo, y necesitan poner prioridades.

Y bueno, si le has dado un baño al perro de la colonia, está sano, duerme de repente en zonas techadas, le das croquetas de vez en cuando, el señor de los tacos no lo corre a la primera y le deja robarse las tortillas que se caen… entonces no necesita tanto rescate, mejor deja que la Brigada atienda a los heridos.

Y vaya, si crees que como ciudadano puedes hacer algo por el problema, hazlo, no sólo le pidas al gobierno que venga a quitarte el asunto de la vista, porque te duele el corazón, pero no tienes tiempo ni dinero para comprarle 10 pesos diarios de comida.

Porque la Brigada es un fraude. Porque nos defrauda que no sea como en las películas, en las que los ciudadanos casi no tienen nada qué hacer, sólo levantar el teléfono y aliviarse el alma, porque “Papá Gobierno” me dará todo lo que necesito.

Nos sentimos defraudados porque creemos que cuando la educación y la conciencia fallan, la pena de corregir al vecino me gana, el “no es mi problema” es más fuerte que mi dolor… entonces la Brigada, o la Policía, o el Delegado, o el Ejército, ¡o alguien! debería venir a resolverme los problemas.

 

 

 

 

Apelaba a que comprendiéramos lo que leemos, y no sólo a leer lo que queremos encontrar. La queja, no sólo aquí, sino en redes sociales, sobre la Brigada de Vigilancia Animal, ha venido mayormente de la gente que no conoce su proceder, sus resultados, ni su meteórico avance de las últimas semanas. Lo curioso es, que en todo el país, no hay un cuerpo policial como la Brigada, y de la noche a la mañana, nosotros queremos que tengan hospital, aislamiento, vacunas, pruebas, cirugía, que levanten heridos, abandonados, accidentados, perdidos, que los alimenten, los mantengan, los recuperen… y que todo salga “del gobierno”. Si pudiste leer el artículo completo, el Fraude no es culpa de la Brigada, sino de nuestras expectativas de fantasía, que quieren una policía superpoderosa, que nos resuelva los problemas con sólo una llamada. Ni este cuerpo policial, ni ningún otro, funcionará jamás como esperamos si sólo le pedimos al gobierno que haga, que dé, que ponga, que preste, que done, que pague…

Soy muy afortunado de pertenecer a Koncientizando por un Mundo Mejor A.C., un equipo fantástico que está logrando cosas fantásticas, sentando un precedente que quizá mañana pueda ser útil para todos, los quejumbrosos y los proactivos, pero sobre todo, que salve 10 veces más animales que hoy.

“Es sólo un animal…”


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Soy una persona que vive en una de las ciudades más grandes del mundo: la Ciudad de México. Amo y adoro cada rincón de ella. Disfruto caminarla, recorrerla en bici, ver sus paisajes tan contrastantes y los diferentes escenarios que ofrece para desenvolver el día a día laboral de cada uno de sus habitantes. Es fascinante ver su orden en el caos que desarrolla diariamente. Es angustiante como motivante, siempre pintoresca. Ser chilango es vivir en una de las ciudades más cosmopolitas y de gran riqueza cultural que existen a nivel mundial…

… y en una de las que más se padece con la (cada vez mayor) indiferencia de sus habitantes hacia el entorno en el que viven y los seres que estamos en él. Humanos, perros, gatos, aves, plantas, etc… indiferencia hacia todo ser vivo mientras nosotros estemos bien. El ritmo diario de vida ha sido cómplice para que aceptemos una rutina donde sólo importamos nosotros y nuestras ganancias materiales. El gadget, el coche, el traje, el vestido, la pose… sólo importa eso. Si el árbol es cortado, si hay basura tirada, si un monumento es pintado, si una persona es discriminada o si un perro es atropellado nos da igual.

“Espero no le haya pasado algo al coche, sale carísimo…”

La respuesta típica cuando atropellamos un animal. Nuestra indiferencia nos lleva a entender que se nos cruzó y era imposible detenernos o (en muchos casos también) simplemente ganó la insensibilidad y discriminación que varias personas sienten por los animales, considerando sus vidas inferiores. Terminamos la vida de un ser como si ésta valiera poco cuando, en lo personal, valen lo mismo que la de cualquiera de nosotros. Debemos recordar que los perros y gatos callejeros están ahí por falta de responsabilidad nuestra, por simplemente aplicar una de las grandes prerrogativas que nuestro sistema ideológico nos inculca: Ojos que no ven, corazón que no siente. A final del día, es un perro callejero. El no ser de “raza” resta valor para muchos y, si lo es, hay varios como él. Ya ven que los producen en serie (sic) como si fueran plumas.

Aquí justamente radica el problema: valor y respeto por la vida. El ser humano jamás ha buscado coexistir con su entorno, siempre ponderando su “civilización” para “colonizar” ecosistemas y obligar a que todo ser vivo se adapte. Los animales perdidos están “fuera de control para nuestro sistema” y, por ende, carece de importancia el cuidar de ellos. Si mueren, no pasa nada. La vida sigue. Los únicos capaces de darle valor a la vida y cambiar nuestra forma de pensar somos nosotros mismos.

(Finalmente, les comparto el video de Germán, una persona que nos transmite su emotividad sobre una situación que es nota diaria aquí http://youtu.be/BWgCHG8yqS0 )

“Si los ves, respétalos. Déjalos pasar si vas a evitar ayudarlos. Respeta su vida así como tu exiges respeto a la tuya…”

Cómo saber si tu perro come lo que realmente necesita.


Visita El Croquetón

No se necesita ser nutriólogo para darle a tu mascota la cantidad adecuada de comida. Aunque no todos los alimentos son iguales, queremos que puedas calcular con éxito lo que tu amigo necesita.

Atención: si tú sólo quieres que te digas “cuántos vasitos” de croquetas necesita, este artículo no es para tí, y sinceramente, quizá alimentar a la mascota de la casa no debería ser tu labor, porque aunque no tiene que ser complicadísimo, también se debe entender que como un miembro de la familia, necesita que le dediques un poco de esfuerzo a su bienestar, y no simplificar todo en “recetas”.

Ok ¿todos comprometidos y realmente interesados en saber nutrir a sus perros? Entonces comencemos.

La mayoría de los perros y gatos que tenemos como animales de compañía, se encuentran en un estado de mantenimiento, es decir, aquel que se da cuando un animal ha llegado a su tamaño adulto, no está gestando, lactando y no realiza gran actividad.

A menos que nos dediquemos a la crianza formal o al entrenamiento de animales para labores formales (rescate, detección, guía), nuestras mascotas se encuentra en esta etapa, en donde la buena alimentación es indispensable pero no es especializada en términos de su actividad.

No necesitamos, por ejemplo, saber o proporcionar cantidades exactas de proteínas, porque no demandamos específicamente el consumo de éstas con su actividad. Nuestros amigos en estas condiciones deben consumir un alimento de alta calidad, formulado para animales adultos, que aporte los nutrimentos diarios requeridos para que logren obtener y mantener un estado óptimo de salud y un peso corporal ideal.

¿El tuyo come bien?Pero esto no significa que tenemos que convertirnos en nutriólogos ni que el proceso es complicado o es sólo comprensible por especialistas. Al contrario, cualquier amo puede calcular esta necesidad alimenticia, y si se hace una vez que el perro o gato entró en etapa adulta, sólo necesitará hacerse una vez en mucho tiempo, siempre que nuestro animal no presente cambios o signos que nos indiquen un rechazo.

Todo se complica con ciertos factores que hemos supeditado a nuestro criterio, antes que a lo que ya sabemos por ciencia. Algunos de los errores más comunes:

1.- No hacer uso del alimento balanceado, ya diseñado para nuestros animales (alimento húmedo o croquetas), prefiriendo la alimentación “casera”, cocinada por nosotros mismos; con lo que el cálculo de las calorías que aportamos se vuelve mucho más complicado e inseguro.

2.- “El ojo de buen cubero”; ese cálculo que basamos en la observación del “hambre” de nuestro animal (que puede estar varias veces por encima de lo que necesita) o en medidas subjetivas (como “puños”).

3.- La confianza extrema en la “sabiduría de la naturaleza”; la creencia de que los animales son sabios a un nivel casi fantástico, y que ellos “saben lo que necesitan” y no comerán más de lo debido.

Los malos hábitos de alimentación de estos animales, aunado a su vida sedentaria, han generado una gran incidencia de obesidad. Por ejemplo, los gatos que permanecen exclusivamente en casa, tienen menos oportunidades o inclinación al ejercicio que aquellos que tienen acceso al exterior, por ello, tienen mayor propensión a la obesidad y deben ser más vigilados en su alimentación.

Ésta se puede prevenir regulando la ingestión de alimentos del animal, acompañado de ejercicio diario, ya sea en forma de paseos, carreras, juegos activos, natación, etcétera.

El control de la ingesta de alimentos se puede conseguir con el uso de raciones; se pueden proporcionar dos comidas diarias a intervalos regulares.Si come bien, vive mucho

La cantidad de alimento puede derivar de las indicaciones impresas en las etiquetas de las bolsas de alimento, y aunque es un buen punto de partida, en un plano ideal cada individuo debe alimentarse dependiendo de su nivel de actividad, su temperamento, su estado corporal y su peso.

Es cierto, algunos perros son capaces de regular su ingesta alimentaria cuando se les proporciona una dieta a libre acceso, pero son casos realmente inusuales. La mayoría de ellos tienden a la glotonería en algún punto, pues los mismos cambios en el ambiente pueden darle señales equívocas, como la presencia de más animales, la llegada a la familia de nuevos miembros, el cambio de casa o de lugar de comida en la misma casa, etc., y con esto, ganan peso.

El caso de los gatos es distinto, no son animales voraces, comen pequeñas cantidades de alimento frecuentemente a lo largo del día. La mayoría de ellos se adaptan fácilmente a la alimentación a libre acceso y son capaces de mantener su peso corporal, pero si un gato no logra mantener su estado corporal normal con una dieta de elección libre, deberá introducirse una dieta que controle el volumen de sus raciones. Los gatos tampoco deben ser “gorditos”.

No se necesita ofrecer una gran variedad de alimentos a los perros adultos, ya que la mayoría de ellos pueden mantenerse bien con una dieta constante de alimento equilibrado y con un buen aporte de agua limpia.

Si existen cambios de dieta frecuentes, pueden sufrir alteraciones del tracto gastrointestinal (diarreas y vómitos); así que si se va a cambiar el alimento del animal, el cambio debe hacerse de manera gradual, mezclando cantidades crecientes con el alimento original del perro a lo largo de varios días.

En general, tanto para perros, como para gatos, se recomienda el uso de alimentos secos, ya que son calóricamente menos densos, son más fáciles de administrar y, económicamente más rentables, además de que se pueden conservar frescos durante más tiempo y pueden ayudar a contribuir a mantener una higiene dental y gingival adecuadas.

Y ahora… ¿cómo saber la cantidad de calorías que aporta el alimento balanceado que le estamos dando a nuestro animal?

Lo primero es que tenemos que aprender a interpretar la información que tiene el empaque. Todos los alimentos, sin importar la marca, manifiestan el contenido de proteína, grasa y carbohidratos que contiene. Por lo general, de estos componentes, las que aportan mayor cantidad de calorías en términos numéricos son las grasas, pues aportan 8.5 Kilocalorías por gramo de alimento (Kcal/g) en comparación con las proteínas y carbohidratos que  aportan 3.5 Kcal/g.

Para entender lo anterior veamos el siguiente ejemplo:

El alimento de la marca X, contiene, por cada 100 gramos :

50 % de carbohidratos

27 % de proteína

12 % de Grasa

Luego entonces multiplicamos el % del contenido por la cantidad de Kcal/g que aporta cada elemento:

50 x 3.5 = 175

27 x 3.5 =  94.5

12 x 8.5 = 102

TOTAL: 371.5 Kcal por cada 100 g de alimento.

Ya tenemos la cantidad de Kcal que proporciona el alimento que le damos a nuestro animalito. Ahora lo que tenemos que calcular es cuantas kilocalorías necesita consumir nuestra mascota, para lo que veremos el siguiente ejemplo:

La cantidad de energía que necesita nuestro animal se llama energía metabolizable y se calcula elevando el peso de la mascota al cubo, al resultado se le saca la raíz cuadrada dos veces y el resultado se multiplica por un factor de corrección dependiendo del estado biológico de nuestro animal.

Quizá esta fórmula te suene complicada y demasiado matemática, pero en realidad son sólo unos cuántos pasos, máxime si usas cualquier calculadora.

El factor de corrección es un cálculo de mantenimiento calórico que se ajusta con la actividad de cada animal. Por ejemplo, para un paciente con poca actividad física, el factor de corrección hace que el resultado se multiplique por 70, si el paciente tiene actividad física, entonces el factor es 110 y puede incrementarse  incluso hasta 150 si dicha actividad es muy fuerte.

Seguramente lo verás más sencillo con este caso específico:

Nuestro paciente es un Poodle que pesa 24 Kg y solo está en la casa, sin desarrollar ningún tipo de actividad física. (Ir de un lado a otro, subir o bajar de la cama, o emocionarse cuando llegas, no cuenta como “actividad física”)

Elevamos sus 24 kilos al cubo:

24 x 24 x 24 = 13824

A este resultado le sacamos raíz cuadrada dos veces: 10.84

Multiplicamos este por su factor de ajuste:

10.84 x 70= 759 Kcal al día

 Aquí está lo que necesita comer este amigo en el día. Si el perrito come 3 veces al día, luego entonces:

759/3 = 253 Kcal por ración.

Finalmente digamos que usamos el alimento de marca X, con el que hicimos el primer cálculo, entonces tenemos:

El alimento proporciona 371.5 Kcal por cada 100 g

Nuestro paciente necesita 253 Kcal para cada ración.

Por lo tanto realizamos una regla de tres: si 100 g de alimento contienen 371.5 Kcal, ¿cuántos gramos de alimento necesito para proveer 253 Kcal?

(253 x 100)/371.5 = 68.1 g por cada ración

Ahora sólo necesitas cualquier contenedor de cocina con medidas y podremos, sin duda, nutrir a nuestros animales en forma correcta.

Y si ya sabes cómo nutrir a tu mascota, sólo necesitas ser constante, de preferencia, con el tipo de alimento que les des. Prueba tanto como quieras, de la marca que quieras, hasta hallar la que mejor le caiga y más le guste a tu mascota.

Para nosotros, particularmente, ha sido de gran ayuda contar con un distribuidor de croquetas a domicilio, pues te garantiza conseguir la misma marca y te ahorra buscarla de tienda en tienda.

Por eso te dejamos los datos de nuestro distribuidor, Arturo, de El Croquetón, con quien además nos une una relación de colegas por el bienestar animal, pues nos lo encontramos frecuentemente levantando perros en situación de calle y hallándoles hogar.

Y eso, aunque él no quiera, siempre lo vamos a presumir.

Conoce la empresa de un amante de los animales, buscando nutrirlos mejor, aquí:

Visita El Croquetón

Hoarder: ¿Tengo varios animales? ¿O demasiados?


¿Muchos o demasiados?

Conforme los fenómenos sociales se hacen más presentes o se vuelve más común verlos, los “sabios” del área se apresuran a hacer análisis y test que derivan en categorías y etiquetas.

Así, cuando la segunda mitad del siglo pasado abrió las puertas a la discusión de las preferencias sexuales, los “estudiosos” comenzaron a definir si nacías, si te hacías, si eras esto o lo otro reprimido, potencial, latente. Lo mismo pasó con el uso de la computadora primero, e internet ahora, en donde puedes ser desde un arcaico o atrasado si casi no quieres usarla, hasta un geek o nerd si la usas mucho, o bien, un socialnetholic, si la usas sólo para perder el tiempo.

Lo cierto es muchos de esos “estudios”, “resultados” y “categorías” a los que se llega, están sesgados por una natural condición: el gusto. A quien le gusta hacer algo, se apresurará a demostrar los beneficios de ello, a quien no, encontrará las etiquetas para definir a un “enfermo” sobre el área.

Hoy, con la creciente de familias y personas que deciden tener más animales que niños, o gastar más dinero en ver crecer a un animal que en ver cómo se avejenta su auto, mucho se habla ya de la línea divisoria entre un “amante de los animales”, un “defensor”, quien sólo hace empatía, o de plano, quien está enfermo a la hora de tenerlos.

Lo importante de todos estos asuntos -más allá de darle un nombre que puedas imprimir en una playera o con el que quieras insultar a alguien-, es reconocer cuando una afición, gusto o estilo de vida, se ha descontrolado al punto de arriesgar la salud física y mental de quien lo hace, y sus allegados. Es decir, sin importar tu preferencia sexual, es importante reconocer cuando se tiene una disfunción en cualquier área. Sin importar en qué trabajes, hay que reconocer cuando te

interesa únicamente estar en la computadora y no quieres tener contacto físico con otras personas. Así, sin importar cuánto ames a los animales, es muy importante saber cuando tu intención de hacer un bien, dándoles casa y comida, ha comenzado a ser un riesgo para tu salud, o la de ellos.

Nah, tú ya eres Hoarder.

¿Qué es un Hoarder? Por supuesto es un anglicismo que nos ha gustado porque se oye más cool y tú te sientes más clínico (“o sea, es palabra del primer mundo, obvio estoy más documentado”),  pero es, sencillamente, un “Acumulador” (que también se usa poco porque la palabra es muy usada en la mecánica).

Para algunos, ser un Hoarder es un síntoma de un TOC o OCD (Trastorno Obsesivo Compulsivo ó Obsessive-Compulsive Disorder); para otros, es el TOC en sí mismo, pero aún no queda claro.

Puedes ser un Hoarder de cosas, de basura, de ropa, de papeles… vaya, casi de cualquier cosa, la diferencia, es que en esos casos, el mayor dañado serás tú, y tus familiares y amigos saldrán un poco raspados… Pero también puedes ser un Hoarder de Animales, y ahí sí está bien espesa y desastrosa la cosa, porque no sólo se trata de tu salud, sino la de los animales que estás acumulando, es decir, el problema puede abarcar decenas de vidas en riesgo.

P= ¿Cuándo se pasa la línea del Hoarder? ¿Hay un número? ¿Animal por metro cuadrado? ¿Depende del tamaño? ¿Tienes que ser Veterinario para que se justifique? R= Depende. No. No. No. Y no.

Hay personas que pueden tener 10 perros, o 20 gatos, o 30 animales de diferentes especies, y no son necesariamente un hoarder, sino que tienen las condiciones necesarias para ello, y van siendo conscientes de estas y de su límite. Hay otras que tienen menos que los dedos de una mano, y son hoarders en potencia.

Puedes revisar algunos puntos para pensar si tú o alguien que conoces, son un hoarder:

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1.- ¿Cómo están ellos?

El primer punto, y quizá el más importante, es revisar la salud de tus animales. No se trata solamente de saber si están enfermos o no, sino las razones por las que su salud no es la óptima. Es decir, puedes tener sólo cuatro animales, pero les das comida de baja calidad porque no te alcanza para más, y resulta que a alguno de ellos no les cae muy bien, pero “ya ni modo”. Lo mismo pasa si te ahorras una vacuna, o siempre postergas las desparasitaciones, mucho más si hay un enfermedad que escoges no atender…. y aún así, tienes en mente la posibilidad de adoptar o adquirir más animales. Implica que no puedes hacerte cargo de todas sus necesidades, y prefieres poner en “sacrificio” alguna de ellas. Ahora bien, quizá es una racha de mala economía para ti, tampoco es cosa de satanizar, pero si la verdad es tu estándar, dentro de un contexto de “estabilidad”, entonces el número de animales es mayor que tus posibilidades.

2.- ¿Cómo te sientes con ellos?

El objetivo de las llamadas “mascotas” es hacer compañía; formar parte de una manada o grupo funcional en donde no sólo se “sobreviva”, sino en donde se pueda hallar felicidad, juegos, alegría y paz mental. Entonces, tú deberías sentirte feliz de tenerlos notablemente más tiempo que el que te preocupan. Vaya, claro que nos llegan los momentos malos cuando se enferman, cuando no entiendes un comportamiento o cuando hacen algo malo, pero si tu miedo, frustración o preocupación por todos ellos es más frecuente que la alegría que te dan, es probable que tengas más de los que salud mental toleraba.

3.- ¿Hay espacio para tu vida humana?

Desde luego estamos quienes decidimos que en casa, los sillones o camas no están prohibidos para nuestras mascotas, pero eso no quita que debes tener cosas tuyas, exclusivas, de “humano”.  Si ellos invaden la cama al punto de que tú no cabes, o si hay más perros que sillones, algo nos dice que no estás dispuesto a invertir más en ti (o no puedes), y tu espacio en casa fue rebasado.

4.- ¿Realmente puedes controlar a ese número?

Mi querida amiga Sandra siempre dice: “Si no huele a perro, no se ve un perro y no se escucha un perro, es como si no hubiera perro”. Y esa máxima te salvará de cualquier problema de vida en sociedad. Nadie puede molestarte en casa, edificio o condominio, cuando demuestras que sin importar el número de animales, por tu control, parece como si fuera uno o ninguno para tus vecinos. Tienes un problema de exceso si hay tantos gatos que seguido se te olvida uno afuera, o tantos perros que al callar el ladrido del último, ya empezó de nuevo el primero. Una persona puede controlar varios. Una pareja, a más. Una familia comprometida, aún más. ¿Con cuántas personas cuentas para controlarlos? ¿Son suficientes las manos? ¿O demasiadas las mascotas?

5.- ¿Los rescatas porque lo necesitan, o porque lo necesitas tú?

Hay que ser realistas: sea ciudad o campo, hay animales que aprenden a vivir libres y se las arreglan súper bien. No es el ideal, cierto, pero tampoco son los candidatos a quienes les urge más una casa, y en estos tiempos de sobrepoblación, hay que aprender a priorizar.

Ejemplo: ese perro flaquito que se resguardaba en el umbral de tu puerta en la tormenta, seguro está ahí porque no ha encontrado guarida, no ha logrado ser aceptado en una manada, tiene poco tiempo de andar en la calle y/o no sabe cómo conseguir comida. Su vida pende de un hilo y sus posibilidades son pocas. Sí, es normal que lo rescates. Si tienes espacio y posibilidades, repetir casos similares, es normal.

Ahora bien: todos los días ves a ese perro alegre que pasa frente a tu casa, se acuesta a las afueras del mercado, le cae comida al punto de que nunca se ve flaco, ve pasar a la gente sin inmutarse y hasta se duerme con confianza a media tarde. Seguro es así porque se adaptó a la vida en calle, tiene en donde resguardarse cada noche, quizá hasta una manada ocasional, halló una zona de gente que no lo maltrata y sabe perfectamente lo que son los humanos y cómo sortearlos. No tiene la vida garantizada, ni la salud, pero te aseguro que a él no le “urge ser rescatado”. Rescatar uno o varios casos así y quedártelos, son seña probable de que necesitas tú sentir que los rescatAs, más de lo que lo necesitan ellos.

6.- ¿Tienes recuerdos de tu vida sin ellos? ¿Era mejor antes, cuando eran menos?

Quizá el primer perro que adoptaste llenó tu vida. El segundo le hizo compañía. El tercero hizo manada, el cuarto le puso chispa y el quinto cerró la cuenta. Pero el sexto siempre está enojado, al séptimo hay que cuidarlo de todo. El octavo no se lleva casi con ninguno… y así.

Necesitas descubrir, identificar y reconocer en qué punto (o número de compañeros), tu casa pasa de ser una guardia feliz con animales, a un refugio que la sufre para sostenerse.

Conoce tu límite y hazlos felices

Yo he presumido muchas veces a mis 5 muchachos, Todos resultado de un día fortuito que nos encontramos en la calle. Pero la verdad, debo reconocer que estoy en mi límite. ¡Claro que muchos me parten el corazón al verlos en la calle! Pero si quiero ayudarlos, será buscando un hogar temporal o definitivo, porque sé que uno más en casa, implicaría reducir la calidad de los otros 5… y estar dispuesto a eso es señal de “acumular” sin control.

Olvida eso de “donde comen 5, comen 6”. Eso dicen muchas familias respecto a tener hijos (junto con “los que Dios me mande”) y después no hay dinero para que uno vaya al doctor o a la escuela.

Conoce tus límites y defínelos. Y si crees que has acumulado más de lo debido, pide ayuda. Mucha gente está dispuesta a echarte una mano.