Archivo de la etiqueta: adoptar

Homenaje al Mestizo


(Texto publicado en Animalia magazine No.10, Julio-Agosto 2010)

Es el perro que todos conocemos, el que vemos todos los días. Algunos se han vuelto inclusive familiares a la vista, pues conquistan una zona como propia, aunque formalmente no sea su hogar. 

¿Historia?

Si abordáramos este tema de manera formal, habríamos de empezar por los antecedentes y la historia… pero en este caso en especial, eso sería prácticamente imposible.

Para empezar, debemos tener claro que de las 337 razas caninas actualmente reconocidas por la Federación Cinológica Internacional, es probable que ninguna rebase los mil años sin cambios. Es decir, las características que hoy debe tener, por ejemplo, un Pastor Alemán, son producto de la cruza selectiva que los seres humanos han realizado a lo largo de la historia, en la busca de un tipo de perro que cumpliera con ciertas expectativas.

Así como todas las demás especies animales del planeta, los perros evolucionaron de acuerdo con la zona en donde comenzaron su andar. Su pelo, tamaño, fuerza física, resistencia y hasta el tono de su ladrido, se fueron acoplando a las necesidades que les exigía su entorno. En ese sentido, podríamos suponer que los primeros perros del mundo eran de “razas puras”, pues compartían entornos y necesidades.

Sin embargo, las cruzas interraciales también debieron comenzar de manera natural, cuando algunas manadas de razas antiguas, aún salvajes, iban migrando lentamente a otra zona, hasta toparse con otras manadas distintas. Entonces, nos encontramos con que tanto el perro criollo como el de raza pura deben tener una antigüedad muy similar: desde siempre. Claro que las colonizaciones, conquistas e invasiones humanas promovieron las cruzas interraciales y aceleraron la proliferación de estos perros, al traer consigo ejemplares de cierto tipo a lugares lejanos con razas muy diferentes.

Correcta denominación

En nuestros días hay una costumbre errónea en el trato y conocimiento del perro Mestizo.

Para empezar, el punto de partida de esta equivocación es la forma en como los llamamos. Cuando el común de la gente ve un perro cuyas características físicas no le permiten otorgarle un definición clara de raza, suelen llamarle “cruzado”, “corriente” o “callejero”.

El primer término, cruzado, es un uso incorrecto del término y prácticamente un pleonasmo, pues para que un perro –ya sea de raza pura o criollo– nazca, forzosamente debe ocurrir una “cruza” entre dos ejemplares, ya sean de la misma raza o no; es decir, todos los perros del mundo son “cruzados”.

El segundo término, corriente, es desde luego una forma despectiva que compara a un ejemplar con características únicas con otro de características definidas por la raza. Eso implicaría un grado de “fineza” en los perros de raza, lo que habla de la calidad morfológica y genética del ejemplar, pero –como platicaremos más adelante–, algunos perros Criollos pueden tener características tan buenas que incluso rebasarían la calidad de un perro de raza pura.

Finalmente, quizás el término más común, callejero, debiera referirse a cualquier perro por su situación de vida, “en la calle”, y no por sus características de raza. Por ejemplo, si un Pastor Alemán, Labrador o Schnauzer de raza pura es abandonado o extraviado, aprendería a sobrevivir en la calle, por lo que se convertiría inmediatamente en callejero. No es realmente ofensivo, o no debe tomarse así, pero este término no define  puntualmente a un perro Criollo. Además, es temporal y lo más curioso del caso es que algunas personas le llaman de esta forma incluso a mascotas que viven con su dueño, que sí tienen un techo donde vivir: “¿De qué raza es tu perro, es callejero?”

En círculos con un poco más de conocimiento, se ha comenzado a poner de moda el término perros ferales, aludiendo a aquellos que llevan mucho tiempo viviendo en la calle y que han llegado a formar manadas bien establecidas. El problema con este término es que tampoco puede abarcar a todos, pues estrictamente se debe aplicar a los perros que han nacido en la calle y han vivido siempre en ella, aprendiendo poco o nada de la convivencia con los seres humanos, más allá de verlos como otra especie de la cual cuidarse.

Estos perros usualmente desarrollan instintos que podrían interpretarse como salvajes, aunque en realidad no lo son. Primero, porque tras 15 mil años de domesticación, estos instintos propios de otros cánidos (como el lobo o el zorro) han desaparecido casi por completo; y segundo, porque aprender a “cazar” de la basura o bajo un puesto de comida ambulante, nada tiene que ver con la cacería que los perros salvajes solían hacer. De hecho, para la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “feral” es un adjetivo en desuso que significa “cruel o sanguinario”. Es probable que el término moderno lo hayan empezado a poner de moda algunos sectores gubernamentales que buscan advertir, de manera alarmista, el riesgo que constituyen las manadas de perros callejeros, que ­–en la defensa de su territorio– pueden comportarse agresivamente si se les provoca.

Algunos naturalistas especializados suelen decir que no hay mejor criador que la naturaleza. Y seguramente tienen razón. En cada especie, los individuos con las mejores características son los que sobreviven y los que mayores oportunidades de reproducción tienen. Esto se aplica de manera muy especial a los perros Mestizos.

Por ejemplo, es probable que un perro que se crió en la calle desarrolle una flora intestinal más fuerte, al acostumbrarse a comer cosas en mal estado o sucias, y es factible que herede esta característica a sus cachorros, los cuales podrían tener, por ejemplo, un oído más agudo y reflejos más desarrollados si la madre también vivió en las calles y aprendió a cuidarse de los autos. A esto añadimos el factor social, o sea el aprendizaje que además enfrentan si efectivamente sobreviven mucho tiempo en la calle.

Todos los trucos o mañas que un perro debe aprender en la calle son esenciales para su sobrevivencia. Primero, asegurar el alimento, encontrar un lugar de abastecimiento constante o incluso saber guardarlo. Después, protegerse de las amenazas vivas y las climáticas; hallar un lugar que les proteja de la lluvia o el frío, del extremo sol, de las polvaredas o los gases contaminantes.

Cuando juntamos los dos grupos de características que hemos presentado, tenemos un ejemplar con altas probabilidades de ser un gran perro. Si genéticamente nació con un organismo resistente, las enfermedades estomacales, infecciones y problemas de piel, serán muy raros, pues ha desarrollado anticuerpos y defensas naturales a estos problemas. Si socialmente ha aprendido lo difícil que es encontrar alimento, apreciará rápidamente un plato de croquetas constante, que significa alimento sin riesgo, sin necesidad de “cazarlo” o robarlo. Su casa, aunque sea sólo un rincón de tu hogar, será para él un refugio seguro, cerrado a otros perros más grandes y protegido de las inclemencias climáticas.

Ahora bien, te estarás preguntando ¿acaso el perro Mestizo, rescatado de la calle, es perfecto? No. Por supuesto, sería irresponsable de mi parte hablarte de un ejemplar sin rango de falibilidad. En los perros Criollos también pueden existir enfermedades genéticas o congénitas, tendencia a algún problema de salud y conflictos de comportamiento o socialización, pero lo cierto es que con gran frecuencia resultan perros fuertes, inteligentes y de excelente compañía.

A continuación enlistamos algunos mitos comunes sobre los queridos Mestizo.

Mitos

Mito: Es agresivo, está acostumbrado a ser libre y cuando se aburra de mi casa me va a desconocer.

Falso. Los perros en general no tienen necesidades de cambio por gusto. Se divierten con la convivencia y eso es suficiente. No conocen el concepto de aburrimiento por monotonía. Mientras tengan casa segura y comida y agua constantes, defenderá el lugar y agradecerá la oportunidad de tenerlo. En esas condiciones puede pasar toda su vida.

Mito: Está acostumbrado a restos de comida cocida, carne, pollo, tortillas. No va a querer las croquetas.

Falso. El criollo de calle está acostumbrado a comer lo que encuentra. Al principio puede no sentirse atraído porque las croquetas tienen un aroma menos intenso que otras comidas, pero en cuanto entienda que es comida segura y que no le provoca ningún daño al organismo, apreciará las croquetas como el mejor alimento.

Mito: Son huraños y temerosos, no querrá socializar con otras mascotas.

Falso. Con mayor frecuencia los perros Criollos son líderes en un grupo de mascotas, están más pendientes de las necesidades, regaños o indicaciones de sus amos y, aun cuando no entiendan a la primera tus palabras, intentarán adivinar para complacerte y seguir gozando de tu compañía. Además están acostumbrados a vivir cerca de otros perros, por lo que socializan en casa o en el parque con mayor facilidad.

Mito: Al sentir casa cómoda se volverá consentido y caprichoso.

Falso. Difícilmente olvidan lo duro que es vivir en la calle, por lo que es probable que algunos elementos les recuerden su vida dura y los atemoricen –como la lluvia, los truenos o los autos–, pero al mismo tiempo esto les ayuda a revalorar su nuevo hogar cada vez que regresan de un paseo, lo cual se traduce en un agradecimiento constante, casi eterno.

Mito: Traen consigo enfermedades raras, bacterias que enfermarán a otros miembros de mi familia.

Falso. Con los cuidados habituales como vacunación y desparasitación periódicas, no presentan problemas distintos a los de cualquier raza. Al contrario, como mencioné antes, suelen ser más resistentes a contagiarse de otros o enfermarse de cosas simples, como problemas de estómago y piel.

Además de todas estas ventajas, debo subrayar que al adquirir un perro criollo tendrás a un ejemplar único, especial por su individualidad y características propias.

Se calcula que en todo nuestro país existen unos 10 millones de perros en situación de calle, de los que más del 90 por ciento son Criollos o Mestizos. En los muchos refugios oficiales e improvisados de México, puedes encontrar y conocer a la mascota perfecta para ti. Acude especialmente a uno de los refugios “libres”, aquellos en donde –por turnos o de modo permanente– están los perros sueltos en patios. Así podrás ver su temperamento y sabrás si puede socializar fácilmente. Son amigos gratuitos que, a cambio de tus cuidados, te otorgarán toda una vida de cariño y agradecimiento, características que ningún dinero puede comprar.

Anuncios

Agresión en un perro recién rescatado. ¿Qué hago?


Adoptar un perrito abandonado o recogerlo de la calle es la satisfacción más grande que alguien pueda conocer. Ver cómo ese pequeño e indefenso ser va ganando confianza y peso, va cambiando su semblante triste y acongojado por una cara y actitud alegre y vivaracha, literalmente no tiene precio. Siempre he creído que es mejor preferir un perro sin casa a uno de raza, aunque desgraciadamente el ser un perro de raza tampoco le garantice un buen hogar durante toda su vida.

Si estas pensando o ya has decidido adoptar un perro sin hogar: ¡Felicidades! Pero recuerda que es una decisión muy importante y que debe ser tomada con toda la responsabilidad del mundo. En este artículo me gustaría orientarte sobre los problemas de conducta más comunes, a los que incluso puede haber predisposición, que puedes enfrentar, así como algunos consejos para poner en práctica mientras buscas ayuda profesional de un Médico Veterinario especialista en conducta.

Hoy hablaremos dela Agresión, ya que esto puede involucrar daño a terceros.

Es muy común que los perros que se encuentran en centros de adopción y en la calle hayan sufrido maltrato. Esto puede llevar al perro a comportarse de dos maneras: 1) Agredir al tratar de defenderse y 2) Volverse un perro miedoso y retraído, tras desarrollar miedos e incluso fobias.

TIPOS DE AGRESIÓN

Agresión por miedo

Para identificar a un perro con agresión defensiva debes fijarte en su postura corporal y el contexto en el que la adquiere. Estos perros pueden agredir en muchas ocasiones sin aviso previo, a diferencia de un perro con agresión ofensiva. Lo que observarías es que el perro te muestra no sólo los colmillos sino todos los dientes al retraer la comisura de sus labios, las orejas están echadas hacia atrás, no te fija la mirada, el cuerpo se encuentra agachado, como si lo hiciera hacia abajo y de lado, y la cola está pegada al cuerpo o entre las patas.

Observarás esta reacción defensiva cuando un perro siente peligro de ser lastimado, recuerda que es la percepción que él tiene de la situación, aunque no sea tu intención real. Por ejemplo, tú levantas el brazo para aventar una pelota o a lo mejor para acomodar tu pelo, pero el perro te ataca creyendo que debe protegerse de un golpe. Esto puede repetirse también por miedo cuando se le acercan otros perros.

Agresividad por Dominancia

La agresión por dominancia es motivada por un desafío hacia el status social del perro o hacia el control que tiene sobre la interacción social. Los perros son animales sociables y ven a su familia humana como su grupo social o “manada”.

En ocasiones algunos perros tienen una predisposición natural a ser líderes y los humanos les damos algunas señales a estos perros que les hacen entender que ellos pueden mandar. Por ejemplo, los alimentamos primero que a nosotros, les dejamos echarse en lugares “importantes” como la cama o los sillones y hacemos todo lo “que ellos dicen” es decir, son perros sobre-consentidos, el problema es que después no se puede hacer nada que el perro no apruebe y el medio de control del perro es su mordida. Muchos perros son puestos en adopción por que en su casa previa mostraron esta conducta.

Si tu perro se percibe a si mismo en una mayor jerarquía que tú, muy probablemente te rete en ciertas situaciones. Un perro con agresión ofensiva puede gruñir si se le molesta mientras descansa o duerme, e incluso si se le pide moverse de algún lugar predilecto como la cama o el sofá. La contención física, aún de manera amigable como un abrazo, puede provocar una respuesta violenta de su parte. El tomarlo del collar o acariciar su cabeza directamente pueden ser interpretados como un reto a su jerarquía. Los perros agresivos dominantes son generalmente descritos como el “Dr. Jekyll y Sr. Hyde” pues se pueden mostrar sumamente amigables mientras no se les reta. La agresión por dominancia puede dirigirse hacia gente u otros animales.

Agresividad territorial, proteccionista y posesiva

Estos tres tipos de agresividad son muy similares entre sí e involucran la defensa de recursos valiosos. Algunos perros pueden desarrollar estos tipos de agresión porque en la calle no tenían el recurso que consideran valioso (comida, agua, techo) y ahora no lo quieren perder.

Lo que puedes hacer

  • Primero, asegúrarte que tu veterinario descarte causas orgánicas del comportamiento, por ejemplo que el perro esté lastimado o enfermo.
  • Toma tus precauciones. Tu prioridad es la seguridad de la gente y demás animales en el hogar. Supervisa, confina o incluso restringe las actividades de tu perro hasta que consigas ayuda profesional. Tú eres el responsable del comportamiento de tu perro. Si debes sacarlo a la calle, considera utilizar un bozal cerrado como precaución temporal, y recuerda que algunos perros son lo suficientemente listos para quitárselo.
  • Evita exponer a tu perro a situaciones donde es más probable que se muestre agresivo. Quizá necesites mantenerlo recluido un tiempo o limitar su contacto con la gente.
  • Si tu perro es posesivo con juguetes o recompensas o muy territorial en ciertos lugares, el que prevengas su acceso a ellos te prevendrá del problema. En una emergencia, “sobórnalo” con algo mejor de lo que tiene. Por ejemplo, si te robó un zapato, cámbiaselo por un pedazo de pollo.
  • Castra o esteriliza a tu mascota (sólo si es un macho). Los perros intactos tienen mayor posibilidad de manifestar dominancia, territorialidad y comportamiento proteccionista agresivo.
  • El castigo no ayudará en absoluto e incluso podría agravar la situación. Si la agresividad está motivada por miedo, el castigo sólo lo volverá más miedoso y por lo tanto más agresivo. Intentar castigar o dominar a un perro agresivo dominante podría, de hecho, llevarlo a exacerbar la conducta para mantener su posición dominante. Esto muy probablemente, resultará en una mordida o ataque severo. El castigar la agresividad territorial, posesiva o proteccionista muy probablemente provocará que muestre agresión defensiva adicional.

Lo que NO debes hacer

Recuerda que la agresión no es culpa de ellos, es producto de su experiencia al tener seres humanos cerca, por lo que es responsabilidad de todos evitar que se genere, siguiendo una cultura de respeto animal.

Ningún perro está desahuciado en cuanto a agresividad se refiere.

¡No te rindas con él! ¡Verás que cuando se rehabilite, el no se rendirá contigo jamás!