Nuestras Mascotas De Lujo. 16% más difícil.


Quizá alguno de ustedes, amantes, dueños, poseedores o amigos de sus mascotas, no estuvo al tanto de la tan mencionada «Reforma Hacendaria» que fue propuesta en días pasados.

Y quizá no lo hicieron porque, comprensiblemente, esos discursos políticos demagógicos y cansinos, nos dan constantemente la idea de que nada se puede hacer ante los caprichos del gobierno y que son decisiones cupulares que nos afectan poco a nosotros, los no empresarios, los mortales no iniciados en finanzas, a quienes los «impuestos», se nos van mayoritariamente de manera automática, hacia arcas que no conocemos e inversiones que nunca podremos comprobar.

Esta vez los invito a no dejar que este tono aburrido y ajeno (bien estudiado y planeado, por cierto) nos convierta en meros espectadores, y que en los tiempos de las tecnologías y de manifestaciones cibernéticas pacíficas y seguras, hagamos notar que los vimos, los escuchamos y nos dimos cuenta de su visión.

Aquí, en este blog, por supuesto, hablaremos del tema focalizado que nos compete: los animales de compañía; sin dejar de atender que en otros rubros también se requiere la atención y voz, de muchos de nosotros.

Una de las reformas dice: 

«Eliminar el tratamiento de tasa del 0% que prevé la Ley del IVA en la enajenación alimentos procesados para perros, gatos y pequeñas especies, utilizadas como mascotas en el hogar, ya que se trata de alimentos que evidentemente no están destinados al consumo humano y, por otra parte, quienes adquieren estos bienes reflejan capacidad contributiva y, en consecuencia, se trata de manifestaciones de riqueza que deben ser gravadas.»

¡Bravo, señor Presidente, secretarios, genios de la política y finanzas nacionales!

¡Claro! Si una persona tiene para comer y vivir, pero además tiene una mascota, debe ser «rica»! ¡Claro, dieron en el clavo!

Y sí, quizá quien puede mantener a una o varias mascotas además de su vida, goza de posibilidades que los demás no -(ejem… Don Félix y Lobito… ejem)-, goza de una posición cómoda y de nada se puede quejar…

Pero bajo dicha lógica… entonces TODO lo que no es canasta básica… debe ser DE LUJO, ¿no? Si demuestra «riqueza» la persona que adquiere esos productos, la demuestra también quien adquiere de sobra. Quien adquiere por encima de lo necesario, ¿no?

Y yo, Paco Colmenares, quizá no debería quejarme, pues tengo las mascotas que tengo por decisión, y mi responsabilidad no me permitiría dejarlas con menor calidad alimenticia por ese incremento, aunque ahora me cueste un poco más, pero yo no soy la media, ni la moda, en esta estadística.

No hay números, señor Presidente, señores diputados, porque a nadie en el gobierno le importa lo suficiente para censar animales que no votan, pero en todas las estimaciones, el número de perros con un hogar responsable, resulta increíblemente menor que los perros de calle.

Porque, claro, hay que decir que las estimaciones favorecedoras que uno podría hallar, no considera «en situación de calle» a los miles que se refugian con regularidad en el pórtico de una casa que los alimenta, aunque no sea de ahí el animal, ni a los MILLONES que están en refugios, casas de rescate y albergues, siendo atendidos por cientos de personas que, sencillamente, no pudieron cerrar los ojos a la situación de maltrato que otros miles, incluyendo ustedes, sí pudieron.

Los animales en espera de una casa, en espera de adopción, rescatados por esas personas, son muchos más, que los que están en una casa responsable, siendo alimentados con «riqueza», como usted le llama.

En este portal, como en cientos más, así como grupos de redes sociales y muchos etcéteras, trabajamos todos los días por educar a las personas sobre la tenencia responsable, sobre alimentación correcta y atención veterinaria.

Y en muchos, también, todos los días trabajan intensamente por buscarles un hogar a esos millones de animales que ustedes NO QUIEREN, ni PUEDEN atender, pues ni sus matanzas masivas, han controlado el problema de sobrepoblación canina y felina.

Pues su esta reforma se hace realidad, no conforme con que alguien LES ESTÁ HACIENDO EL TRABAJO, le están complicando en 16% más, esa labor.

Ahora trabajaremos 16% más fuerte, para volver a emparejarnos respecto a la educación alimenticia de los que sí tienen casa.

Ahora será 16% más complicado convencer a una persona que adopte un animal que tiene cientos de beneficios, pero que es 16% más «de lujo», según ustedes.

Ahora será 16% más difícil que las personas con albergues (de 10, 20, 50, 100, 200 o hasta 600 animales) alimenten a todos, consiguiendo donaciones, patrocinios o comprando dicho alimento de su bolsa.

¿Cuál es el pronóstico?

Una reducción en el ritmo de adopciones.

Aumento de los perros y gatos callejeros.

Incremento en las quejas y problemas respecto a los mismos.

Un mayor gasto público en control de animales que gente irresponsable, abandone porque el alimento es más caro.

Aumento en el gasto público de limpieza por sus desechos.

Mayores problemas de salud en los que animales que sí tienen casa y les comiencen a dar «arrocito, pollito, y verduritas».

Ah, pero no contentos con eso…

Mantengamos al Circo, ese espectáculo de humillación, degradación, maltrato, riesgo y cero educación, exento de impuestos, para que sigan con la importantísima labor que realizan, demostrando que un animal propio de la sabana africana, puede brincar por un aro de fuego, cayendo sobre un cubo de madera y plástico.

¿Pero saben qué? Quizá este impuesto sea controversia, y algunos estén de acuerdo, otros no, y otros sean indiferentes.

Bueno, les voy a decir ciertas cosas que sí son DE LUJO y en la que TODO EL PAÍS está de acuerdo:

Los Diputados y Senadores.

Son artículos que como mexicanos estamos OBLIGADOS a consumir, y cuyo costo excede cualquier fantasía que podríamos tener para nosotros mismos, con sueldo OBSCENOS, tanto que nosotros no aspiramos a tener jamás, porque a nosotros, lo que usamos el transporte público, trabajamos entre 8 y 10 horas diarias, cuyas prestaciones son las MÍNIMAS de ley y con servicios paupérrimos, NOSOTROS, tenemos la idea generalizada de que sólo hay dos formas de ganar eso: siendo Político, o Delincuente.

Pero además, tenemos dentro de ellos a DOSCIENTOS diputados que NO NOS REPRESENTAN, NO ELEGIMOS y casi NADIE CONOCE. Los queridos PLURINOMINALES.

¿Esos nos son «artículos de lujo»? Sus sueldos y prestaciones (que incluyen celulares, seguros médicos privados, comidas, viajes particulares, seguridad privada, servicios para sus familias, seguros de vida extravagantes, vestimenta, etc., etc.,) son quizá la cosa más ofensiva que ninguna población deba sufragar.

Pero lo curioso, es que ese rubro no sólo no fue tocado, sino que ni siquiera lo rozaron.

Ninguna reforma contempló NADA que tuviera que ver con el gasto de funcionarios de gobierno: DE NINGÚN NIVEL y de NINGÚN PARTIDO, que quede claro.

Esa es nuestra realidad, y se puede traducir en certeza si no hacemos presión YA, sobre aquellos que dicen «representarnos», en una utopía cada vez más lejana.

Hay muchas peticiones, reacciones y propuestas para demostrar la inconformidad. Por favor, búscalas, firma y actúa en todas, en lo que sea, en cualquier medio, en todos lados.

Muchas cosas se han modificado cuando el impacto es grande en la redes últimamente, ya sea por pena, por miedo o previsión de su futura carrera, los políticos están al pendiente de estas reacciones, y realmente puedes inferir en este, y todos los rubros que creas justos.

Y a todos ustedes que pueden, les pido que no cedan en su esfuerzo por ser dueños responsables y alimentar correctamente a su mascota, aún si ciertas decisiones de los genios administrativos, no resultan más favorables. Apelo a su esfuerzo y a las ganas de mejorar con nuestros amigos animales ¿verdad?

Esta columna es el sentir personal de quien lo suscribe. No refleja la ideología de las marcas participantes o autores que comparten este mismo espacio.

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«Es sólo un animal…»


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Soy una persona que vive en una de las ciudades más grandes del mundo: la Ciudad de México. Amo y adoro cada rincón de ella. Disfruto caminarla, recorrerla en bici, ver sus paisajes tan contrastantes y los diferentes escenarios que ofrece para desenvolver el día a día laboral de cada uno de sus habitantes. Es fascinante ver su orden en el caos que desarrolla diariamente. Es angustiante como motivante, siempre pintoresca. Ser chilango es vivir en una de las ciudades más cosmopolitas y de gran riqueza cultural que existen a nivel mundial…

… y en una de las que más se padece con la (cada vez mayor) indiferencia de sus habitantes hacia el entorno en el que viven y los seres que estamos en él. Humanos, perros, gatos, aves, plantas, etc… indiferencia hacia todo ser vivo mientras nosotros estemos bien. El ritmo diario de vida ha sido cómplice para que aceptemos una rutina donde sólo importamos nosotros y nuestras ganancias materiales. El gadget, el coche, el traje, el vestido, la pose… sólo importa eso. Si el árbol es cortado, si hay basura tirada, si un monumento es pintado, si una persona es discriminada o si un perro es atropellado nos da igual.

«Espero no le haya pasado algo al coche, sale carísimo…»

La respuesta típica cuando atropellamos un animal. Nuestra indiferencia nos lleva a entender que se nos cruzó y era imposible detenernos o (en muchos casos también) simplemente ganó la insensibilidad y discriminación que varias personas sienten por los animales, considerando sus vidas inferiores. Terminamos la vida de un ser como si ésta valiera poco cuando, en lo personal, valen lo mismo que la de cualquiera de nosotros. Debemos recordar que los perros y gatos callejeros están ahí por falta de responsabilidad nuestra, por simplemente aplicar una de las grandes prerrogativas que nuestro sistema ideológico nos inculca: Ojos que no ven, corazón que no siente. A final del día, es un perro callejero. El no ser de «raza» resta valor para muchos y, si lo es, hay varios como él. Ya ven que los producen en serie (sic) como si fueran plumas.

Aquí justamente radica el problema: valor y respeto por la vida. El ser humano jamás ha buscado coexistir con su entorno, siempre ponderando su «civilización» para «colonizar» ecosistemas y obligar a que todo ser vivo se adapte. Los animales perdidos están «fuera de control para nuestro sistema» y, por ende, carece de importancia el cuidar de ellos. Si mueren, no pasa nada. La vida sigue. Los únicos capaces de darle valor a la vida y cambiar nuestra forma de pensar somos nosotros mismos.

(Finalmente, les comparto el video de Germán, una persona que nos transmite su emotividad sobre una situación que es nota diaria aquí http://youtu.be/BWgCHG8yqS0 )

«Si los ves, respétalos. Déjalos pasar si vas a evitar ayudarlos. Respeta su vida así como tu exiges respeto a la tuya…»

Cómo saber si tu perro come lo que realmente necesita.


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No se necesita ser nutriólogo para darle a tu mascota la cantidad adecuada de comida. Aunque no todos los alimentos son iguales, queremos que puedas calcular con éxito lo que tu amigo necesita.

Atención: si tú sólo quieres que te digas «cuántos vasitos» de croquetas necesita, este artículo no es para tí, y sinceramente, quizá alimentar a la mascota de la casa no debería ser tu labor, porque aunque no tiene que ser complicadísimo, también se debe entender que como un miembro de la familia, necesita que le dediques un poco de esfuerzo a su bienestar, y no simplificar todo en «recetas».

Ok ¿todos comprometidos y realmente interesados en saber nutrir a sus perros? Entonces comencemos.

La mayoría de los perros y gatos que tenemos como animales de compañía, se encuentran en un estado de mantenimiento, es decir, aquel que se da cuando un animal ha llegado a su tamaño adulto, no está gestando, lactando y no realiza gran actividad.

A menos que nos dediquemos a la crianza formal o al entrenamiento de animales para labores formales (rescate, detección, guía), nuestras mascotas se encuentra en esta etapa, en donde la buena alimentación es indispensable pero no es especializada en términos de su actividad.

No necesitamos, por ejemplo, saber o proporcionar cantidades exactas de proteínas, porque no demandamos específicamente el consumo de éstas con su actividad. Nuestros amigos en estas condiciones deben consumir un alimento de alta calidad, formulado para animales adultos, que aporte los nutrimentos diarios requeridos para que logren obtener y mantener un estado óptimo de salud y un peso corporal ideal.

¿El tuyo come bien?Pero esto no significa que tenemos que convertirnos en nutriólogos ni que el proceso es complicado o es sólo comprensible por especialistas. Al contrario, cualquier amo puede calcular esta necesidad alimenticia, y si se hace una vez que el perro o gato entró en etapa adulta, sólo necesitará hacerse una vez en mucho tiempo, siempre que nuestro animal no presente cambios o signos que nos indiquen un rechazo.

Todo se complica con ciertos factores que hemos supeditado a nuestro criterio, antes que a lo que ya sabemos por ciencia. Algunos de los errores más comunes:

1.- No hacer uso del alimento balanceado, ya diseñado para nuestros animales (alimento húmedo o croquetas), prefiriendo la alimentación “casera”, cocinada por nosotros mismos; con lo que el cálculo de las calorías que aportamos se vuelve mucho más complicado e inseguro.

2.- “El ojo de buen cubero”; ese cálculo que basamos en la observación del “hambre” de nuestro animal (que puede estar varias veces por encima de lo que necesita) o en medidas subjetivas (como “puños”).

3.- La confianza extrema en la “sabiduría de la naturaleza”; la creencia de que los animales son sabios a un nivel casi fantástico, y que ellos “saben lo que necesitan” y no comerán más de lo debido.

Los malos hábitos de alimentación de estos animales, aunado a su vida sedentaria, han generado una gran incidencia de obesidad. Por ejemplo, los gatos que permanecen exclusivamente en casa, tienen menos oportunidades o inclinación al ejercicio que aquellos que tienen acceso al exterior, por ello, tienen mayor propensión a la obesidad y deben ser más vigilados en su alimentación.

Ésta se puede prevenir regulando la ingestión de alimentos del animal, acompañado de ejercicio diario, ya sea en forma de paseos, carreras, juegos activos, natación, etcétera.

El control de la ingesta de alimentos se puede conseguir con el uso de raciones; se pueden proporcionar dos comidas diarias a intervalos regulares.Si come bien, vive mucho

La cantidad de alimento puede derivar de las indicaciones impresas en las etiquetas de las bolsas de alimento, y aunque es un buen punto de partida, en un plano ideal cada individuo debe alimentarse dependiendo de su nivel de actividad, su temperamento, su estado corporal y su peso.

Es cierto, algunos perros son capaces de regular su ingesta alimentaria cuando se les proporciona una dieta a libre acceso, pero son casos realmente inusuales. La mayoría de ellos tienden a la glotonería en algún punto, pues los mismos cambios en el ambiente pueden darle señales equívocas, como la presencia de más animales, la llegada a la familia de nuevos miembros, el cambio de casa o de lugar de comida en la misma casa, etc., y con esto, ganan peso.

El caso de los gatos es distinto, no son animales voraces, comen pequeñas cantidades de alimento frecuentemente a lo largo del día. La mayoría de ellos se adaptan fácilmente a la alimentación a libre acceso y son capaces de mantener su peso corporal, pero si un gato no logra mantener su estado corporal normal con una dieta de elección libre, deberá introducirse una dieta que controle el volumen de sus raciones. Los gatos tampoco deben ser “gorditos”.

No se necesita ofrecer una gran variedad de alimentos a los perros adultos, ya que la mayoría de ellos pueden mantenerse bien con una dieta constante de alimento equilibrado y con un buen aporte de agua limpia.

Si existen cambios de dieta frecuentes, pueden sufrir alteraciones del tracto gastrointestinal (diarreas y vómitos); así que si se va a cambiar el alimento del animal, el cambio debe hacerse de manera gradual, mezclando cantidades crecientes con el alimento original del perro a lo largo de varios días.

En general, tanto para perros, como para gatos, se recomienda el uso de alimentos secos, ya que son calóricamente menos densos, son más fáciles de administrar y, económicamente más rentables, además de que se pueden conservar frescos durante más tiempo y pueden ayudar a contribuir a mantener una higiene dental y gingival adecuadas.

Y ahora… ¿cómo saber la cantidad de calorías que aporta el alimento balanceado que le estamos dando a nuestro animal?

Lo primero es que tenemos que aprender a interpretar la información que tiene el empaque. Todos los alimentos, sin importar la marca, manifiestan el contenido de proteína, grasa y carbohidratos que contiene. Por lo general, de estos componentes, las que aportan mayor cantidad de calorías en términos numéricos son las grasas, pues aportan 8.5 Kilocalorías por gramo de alimento (Kcal/g) en comparación con las proteínas y carbohidratos que  aportan 3.5 Kcal/g.

Para entender lo anterior veamos el siguiente ejemplo:

El alimento de la marca X, contiene, por cada 100 gramos :

50 % de carbohidratos

27 % de proteína

12 % de Grasa

Luego entonces multiplicamos el % del contenido por la cantidad de Kcal/g que aporta cada elemento:

50 x 3.5 = 175

27 x 3.5 =  94.5

12 x 8.5 = 102

TOTAL: 371.5 Kcal por cada 100 g de alimento.

Ya tenemos la cantidad de Kcal que proporciona el alimento que le damos a nuestro animalito. Ahora lo que tenemos que calcular es cuantas kilocalorías necesita consumir nuestra mascota, para lo que veremos el siguiente ejemplo:

La cantidad de energía que necesita nuestro animal se llama energía metabolizable y se calcula elevando el peso de la mascota al cubo, al resultado se le saca la raíz cuadrada dos veces y el resultado se multiplica por un factor de corrección dependiendo del estado biológico de nuestro animal.

Quizá esta fórmula te suene complicada y demasiado matemática, pero en realidad son sólo unos cuántos pasos, máxime si usas cualquier calculadora.

El factor de corrección es un cálculo de mantenimiento calórico que se ajusta con la actividad de cada animal. Por ejemplo, para un paciente con poca actividad física, el factor de corrección hace que el resultado se multiplique por 70, si el paciente tiene actividad física, entonces el factor es 110 y puede incrementarse  incluso hasta 150 si dicha actividad es muy fuerte.

Seguramente lo verás más sencillo con este caso específico:

Nuestro paciente es un Poodle que pesa 24 Kg y solo está en la casa, sin desarrollar ningún tipo de actividad física. (Ir de un lado a otro, subir o bajar de la cama, o emocionarse cuando llegas, no cuenta como “actividad física”)

Elevamos sus 24 kilos al cubo:

24 x 24 x 24 = 13824

A este resultado le sacamos raíz cuadrada dos veces: 10.84

Multiplicamos este por su factor de ajuste:

10.84 x 70= 759 Kcal al día

 Aquí está lo que necesita comer este amigo en el día. Si el perrito come 3 veces al día, luego entonces:

759/3 = 253 Kcal por ración.

Finalmente digamos que usamos el alimento de marca X, con el que hicimos el primer cálculo, entonces tenemos:

El alimento proporciona 371.5 Kcal por cada 100 g

Nuestro paciente necesita 253 Kcal para cada ración.

Por lo tanto realizamos una regla de tres: si 100 g de alimento contienen 371.5 Kcal, ¿cuántos gramos de alimento necesito para proveer 253 Kcal?

(253 x 100)/371.5 = 68.1 g por cada ración

Ahora sólo necesitas cualquier contenedor de cocina con medidas y podremos, sin duda, nutrir a nuestros animales en forma correcta.

Y si ya sabes cómo nutrir a tu mascota, sólo necesitas ser constante, de preferencia, con el tipo de alimento que les des. Prueba tanto como quieras, de la marca que quieras, hasta hallar la que mejor le caiga y más le guste a tu mascota.

Para nosotros, particularmente, ha sido de gran ayuda contar con un distribuidor de croquetas a domicilio, pues te garantiza conseguir la misma marca y te ahorra buscarla de tienda en tienda.

Por eso te dejamos los datos de nuestro distribuidor, Arturo, de El Croquetón, con quien además nos une una relación de colegas por el bienestar animal, pues nos lo encontramos frecuentemente levantando perros en situación de calle y hallándoles hogar.

Y eso, aunque él no quiera, siempre lo vamos a presumir.

Conoce la empresa de un amante de los animales, buscando nutrirlos mejor, aquí:

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¿Con qué debe jugar mi perro?


Para los cachorros de cualquier especie, el juego es una actividad básica que les ayuda a desarrollar su mente y cuerpo, para ser adultos fuertes y funcionales. Si los perros no tienen los juguetes adecuados para dirigir esta motivación, pueden redirigirla hacia conductas indeseables.

No sólo se trata de Pelotas

Entonces, ¿con qué debe jugar mi perro? Antes que nada con objetos seguros. Los juguetes deberán ser apropiados para el tamaño de tu perro. Las pelotas y otros juguetes que sean demasiado pequeños podrían ser tragados o atorarse en su garganta. Evita cualquier juguete que contenga partes que puedan ser masticadas o ingeridas. Puedes modificarlos, quitándoles listones, anillos, ojos etc. No compres juguetes que puedan romperse en pedazos o que tengan piezas desprendibles. Los juguetes que “chillan” deberán ser usados bajo tu supervisión ya que algunos perros podrían tener la determinación de encontrar aquello que provoca el sonido y destruir el juguete e ingerirlo.

También hay juguetes de diferentes texturas, procura que tu perro tenga una variedad de éstos:

Los juguetes suaves como los peluches son para que el perro los lleve en el hocico de un lado a otro o para que los agite.

Existen juguetes de plástico semi-duro con unos “piquitos” del mismo material, éstos son ideales para cuando los cachorros están mudando de dientes y para limpiarlos cuando son adultos.

Los juguetes de “lazo” están generalmente disponibles en forma de hueso con nudos en los extremos, muchas veces este tipo de juguetes se usan para jugar a retar al perro o a las luchitas, pero si tu perro tiene tendencia a ser dominante, será mejor no jugar así con él.Cuida los materiales

Las pelotas son un excelente juguete, las hay de muchos tipos, desde las irrompibles hasta las típicas de tenis, deshazte de ellas si están masticadas. Enseña a tu perro a regresar la pelota cuando la avientas, no lo persigas para quitársela.

También puedes encontrar juguetes para que tu perro juegue solo. Existen los que tienen espacios para que les coloques premios o su comida,  así ellos tienen que ingeniárselas para sacarlos. Les llamamos juguetes interactivos. La idea es que moviendo el juguete de un lado al otro con su hocico, nariz y patas puede obtener el premio.

También existen unas botellas muy resistentes con una cuerda, tu cachorro debe jalar la cuerda y para sacar algunas croquetas. Puedes rellenar los juguetes que así lo permitan con una mezcla de premios o bien para días calurosos, ponerles agua y meterlos al congelador para hacer “paletas”. Recuerda siempre platicar con tu veterinario antes, sobre la comida que puedes o no darle a tu perro.

Finalmente te aconsejo rotar los juguetes diariamente, procurando que tenga acceso sólo a algunos a la vez. Mantén una variedad de ellos accesibles. Si tu perro tiene uno favorito, déjalo siempre a su alcance. Encontrar los juguetes es mucho más atractivo que simplemente recibirlos. Crear un juego que consista en buscar y encontrar juguetes o premios.

Existen muchos tipos de juguetes especiales para perro, pero si le vas a dar alguno que no sea así, fíjate que esté etiquetado como: “Seguro para niños menores de tres años”.

¡Hasta la próxima!

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¿Aún se puede salvar al Lobo Mexicano?


 

Versión Online de nuestro reportaje para Animalia 24Era un fantasma que descendía cada atardecer. Era esa sombra, ese misterio que se convertía en silueta cuando llegaba a la punta del risco, y más que aullarle a la luna, le aullaba a un sol que descendía, pintando de rojos y naranjas el cielo del desierto. Ese era el hogar del Lobo. Era el paraíso árido y montañoso, en donde este príncipe tenía su reino.

Como el hijo pródigo más audaz, sabiéndose descendiente de un linaje majestuoso, el Lobo Mexicano se había separado de sus hermanos hacía miles de años, aventurándose en llanuras y montañas ocre, que habían sido poco exploradas por los grandes mamíferos.

Era un maestro de las sociedades y las estrategias.

Era el sonido de la oscuridad, el gran aullido que enmarcaba la noche del desierto.

Era admirado. Era temido. Era respetado. Era envidiado.

Y desapareció.

El Camino Caninae

Como apareció en la portada de Animalia 24

Hace casi 40 millones de años, por lo menos, los primeros cánidos recorrían el territoriode América. No eran parecidos a los perros o lobos que hoy conocemos, de hecho, Hesperocyon, como se le conoce a esta familia, parecería una rara mezcla entre un mapache grande, un felino robusto o un coyote alargado. Pero se trataba apenas del primer gran cambio desde que el primer carnívoro, Miacis, evolucionara, separando su información genética en los que hoy conocemos como caninos y felinos.

El estrecho de Bering fue, como para muchas especies, clave en la comunicación y la evolución especializada. La teoría más aceptada en estos años es que los antepasados carnívoros de los caninos se originaron en Norteamérica, pero a través de Bering llegaron al norte de Asia y Europa, en donde la gran combinación comenzó. Se expandieron por esos vastísimos territorios, encontrando poca o nula resistencia como depredadores, especialmente porque se mantenían siempre en grandes manadas.

Después de la vuelta evolutiva que tuvieron en aquella segunda parada, regresaron a Norteamérica por el mismo camino, habiendo desarrollado ya una línea de cánidos más estable. Se podían ver ya los rasgos más claros de los Canis, los Vulpes y los Urocyon, es decir, los antepasados de Lobos y Zorros.

Por encima del cinturón ecuatorial, prácticamente llegaron a todo el mundo. Pero fue quizá por su pelaje caluroso y denso, o por su estrategia social de cacería que se veía beneficiada en lo espeso de los bosques, que pocas subespecies se desarrollaron en las zonas desérticas. Apenas 3 se han aceptado como subespecies adaptadas a este tipo de ambientes: El Lobo Árabe (Canis lupus arabs), el Lobo Indio (Canis lupus pallipes) y en Lobo Mexicano (Canis lupus baileyi).

El Lobo Mexicano se constituyó como un prolífica especie, la más pequeña, nativa del punto más al sur y genéticamente más distinta, del Lobo gris de Norteamérica. Aparece oficialmente como nativa de las regiones montañosas al norte de México: Durango, Coahuila, Chihuahua y Sonora,  así como de partes de Texas, Nuevo México y Arizona, pero se llegaba a encontrar ocasionalmente en territorios de más al oeste y noroeste, como California y Nevada.

Un Lobo Mexicano macho promedio pesa entre 30 y 45 kilos, con un máximo de metro y medio de longitud y unos 70 u 80 centímetros de altura, lo que generalmente lo compara con la morfología de un Pastor Alemán adulto.

Su figura es más estilizada que la de otras especies, ligeramente de rasgos más alargados y menos anchos, como si fuera un vínculo entre los coyotes, chacales y perros comunes.

El Gran Padre Lobo

El respeto olvidado

Y fue esta figura, delgada pero fuerte, la que dominó también la iconografía de las poblaciones humanas que habitaron a su alrededor.

Prácticamente todas las tribus de nativos americanos que compartían territorio con el Lobo Mexicano, lo retrataban y guardaban como un símbolo al que respetaban y querían. Si bien temían ser atacados por alguna manada de lobos cuando se adentraban en su terreno, no existen leyendas o cuentos del folclore en los que el Lobo sea un antagónico, o tenga rasgo alguno de terror.

Apareció una y otra vez dibujado en pieles, en paredes, en tee pees y hasta en el rostro de los guerreros. Se tallaba, como símbolo de protección, en las figuras que conocemos en la generalidad como tótems, o en ornatos y colgantes que se añadían al cuello de los guerreros o a sus accesorios de cacería.

Su aullido no era el ícono de terror, absurdo y artificial, que heredamos de las culturas europeas. El aullar de los lobos era símbolo de vida y de que la noche transcurría en orden. Eran algo así como “vigilantes”, como el sereno que hace años pasaba por las calles encendiendo las farolas y avisando que podían dormir en paz.

El fuego los mantenía a la distancia, y ante la posibilidad de cazar muchas otras presas menos complicadas, rara vez invadían un asentamiento humano, ni seguían demasiado tiempo a un expedición de hombres.

Tribus como los Cherokee, Apalache, Hopi, Zuñi, Acoma, Mojave, Pápago o Seri, tenían en un lugar muy alto al Lobo Mexicano.

El principio del fin

Camino a la extinción

Al igual que todos los lobos, los lobos mexicanos tienen una firme estructura social y un sistema de comunicación complejo que incluye el marcado, posturas corporales, formas más especializadas como postura de orejas y cola, amén de vocalizaciones numerosas tales como aullidos, ladridos, gemidos y gruñidos.

Viven en grupos familiares o manadas, que consisten en una pareja alfa y sus crías, con un proceso de a menudo varias generaciones, por lo que podían llegar a encontrarse grupos numerosos, con “abuelos” o incluso “bisabuelos” como líderes. Entres sus presas se cuentan alces, venado bura y venado cola blanca, pero son capaces de enfrentar y matar ganado, especialmente ejemplares jóvenes y menos robustos.

Este fue su principal problema cuando el “nuevo mundo” empezó a ser colonizado.

A la llegada de los europeos a tierras americanas, todo era un asombro que llenaba libros y relatos orales de estos hacia el viejo continente. Las especies nuevas de aves, mamíferos y plantas, eran celebradas por su valor, variedad, belleza estética y hasta sabor. Pero no todas las especies de américa eran un maravillosa novedad.

El Lobo Mexicano cargaba con tres estigmas que incomodaban a los colonos europeos:

En primera instancia, era muy parecido al lobo euroasiático, viejo conocido, temido y cazado en los bosques de toda Europa y Asia, ícono de leyendas nada favorables y hasta representante de infantiles historias que los retrataban como monstruos, devoradores de niños, conexiones con el diablo y con la brujería, o hasta transmutaciones de demonios.

Después, eran un riesgo para la ganadería que se comenzaba a desarrollar al norte de México y sur de los Estados Unidos. Eran ágiles y podían cazar casi a todas horas. Con los numerosos grupos de ganado que devoraban los pastizales próximos a los bosques, las bajas, que mermaban la economía de los pobladores, los llenaba de rencor hacia la especie.

Finalmente estaba el factor cultural. Como parte de un proceso de suplantación de cultura, la destrucción o intercambio de cada símbolo era importante para el éxito de estas empresas. Como lo hemos visto, prácticamente para todas las culturas nativas que conocieron al Lobo Mexicano, este significaba un ser de respeto, casi un Dios… y eso no podía ser tolerado.

Esa combinación de elementos fue disminuyendo las poblaciones constantemente, irrefrenablemente. El fin del mundo, para el Lobo Mexicano, había llegado en las naves de estos invasores. Los perros de raza grande habían llegado también de Europa, y algunos podían ser más feroces y grandes que el mismo lobo, así que tampoco podían comprender su valor o belleza en el ecosistema propio.

Huir de la ignorancia

Los cuentos y las historias, cada vez más exageradas, abundaban. Las expresiones “te va a comer el lobo” y hasta los relatos infantiles como “Caperucita” o “Los 3 Cerditos”, habían hecho de la frase “lobo feroz”, parte del vocabulario; un vocabulario que sólo respondía a la fantasía, pero no había nadie cerca para desmentirlo.

Programas de control de depredadores, desbordantes de ignorancia, casi exterminaron al lobo mexicano en el medio silvestre, antes de que alguien pudiera reaccionar.

Seguramente, alguna noche, el aullido de un Lobo Mexicano se escuchó en solitario, y por primera vez en miles de años, ningún otro lobo le contestó. Se escuchó por última vez, ahogado, sin sentido y sin réplica, rindiéndose ante algo que, sin comprender, tenía que aceptar.

Con la captura de los últimos 5 lobos mexicanos que quedaban en estado salvaje en México, desde 1977 y hasta 1980, se inició un programa de cría en cautividad y se salvó al lobo mexicano de la extinción, aunque muchos creen que quizá es ya muy tarde.

El Lobo Mexicano se encontraba en la lista de especies en peligro en 1976, cuando comenzaron el trabajo de recuperación. El plan de recuperación tiene el objetivo de restablecer en vida libre, aunque en zonas de reserva, una población de lobos mexicanos dentro de algunas áreas de distribución histórica. En marzo de 1998, se liberaron tres manadas en la «zona de recuperación primaria», en la zona pública del Bosque Nacional Apache, al este de Arizona. En 2002, la Tribu Apache White Mountain también se convirtió en un colaborador del proyecto, y la primera manada de lobos en la Reserva Fort Apache ocurrió en 2003.

Hoy en día, la población cautiva se compone de aproximadamente 300 animales, y abarca más de 45 parques zoológicos y centros de la vida silvestre en los Estados Unidos y México, pero las condiciones sociales no han cambiado tanto como se quisiera.

Dado que la mayor parte del territorio de los Lobos está poblado, algunos estudiosos del tema creen que nunca saldrá de la lista crítica, por lo que pareciera confinarse el esfuerzo a proteger a un número reducido, en zonas protegida.

Muchas personas han estado involucradas en este tipo de esfuerzos de reintroducción, incluyendo a varios de los mejores Médicos Veterinarios y Zoólogos mexicanos, pero el problema educativo se mantiene.

Mientras el Lobo Mexicano no recupere ese lugar de admiración y respeto que ha merecido y que mucho tiempo tuvo, su extinción será un problema latente.

Una preocupación que jamás debió existir.

Animalia 24

Si quieres escuchar los aullidos en libertad de una de las primeras manadas de Lobo Mexicano reintroducida, accede a: http://www.fws.gov/southwest/es/mexicanwolf/MWaudio.cfm

Esta es una versión editada online del reportaje publicado en Animalia Magazine #24. Si quieres conocer la versión completa impresa, puedes pedirla a ventas@animaliamagazine.com

 

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A final del día, corazón


peludos-manopata02A final del día, corazón.

Corazón, como la palabra clave de nuestra existencia y el impulso fundamental de cada día en nuestras vidas. Corazón, como el motor para sensibilizarnos con lo que está sucediendo a nuestro alrededor y dar cuenta del mundo que existe fuera del que tenemos en nuestras mentes. Corazón, para decirle a la mente que nuestro mundo tiene necesidades, muchas, donde existe más injusticia que justicia y para el que una palabra define al ser humano actualmente: indiferencia.

Indiferencia hacia todo aquello que amerite un esfuerzo extra de nosotros y que no nos signifique una ganancia, ya sea material o egocéntrica. Un tema relevante aquí está de moda actualmente: el maltrato animal.

La palabra maltrato se traduce como abuso y éste se muestra como injusticia al entender de todos nosotros. Pensaría en la indignación general para motivar una solución pero sucede todo lo contrario: minimizamos el tema.

«Es sólo un animal… Estás exagerando… Pobrecito, pero no tengo tiempo… Seguro habrá quien lo ayude… No me interesa… Se lo merece… Seguro algo hizo…»

Justificaciones de una sociedad cada día menos comprometida con ella misma. Personas que despiertan, comen, trabajan, comen, trabajan, comen, duermen y se distraen, olvidándose que son parte de un todo llamado Tierra y para la que tenemos una gran responsabilidad de cuidarla. Animales incluidos. El maltrato animal es la simple traducción de nuestros complejos, traumas, miedos y emociones reprimidas, situaciones que sólo podemos solucionar «dominando» al ser más débil que tengamos enfrente. Ponerle fin es una cuestión de criterio y salud emocional; de control y sanación en uno mismo. Debemos comprender que somos agentes de cambio capaces de transformar el mundo.

Se nos olvida que la Tierra ya estaba antes de que llegáramos; que es «la casa rentada en el barrio bonito» que nos estamos encargando de maltratar, graffitear, ensuciar y destruir. Se nos olvida que los animales son nuestros maestros, al demostrarnos lo simple de la vida y su capacidad de vivirla con felicidad, a pesar de las «limitantes» que sólo nosotros les vemos y que para ellos son sus grandes cualidades que la naturaleza les brinda. Nuestro maltrato hacia ellos solo denota lo débiles que somos.

Se nos olvida el ser humano es un animal y está para co-existir con el resto. Se nos olvida que el maltrato animal existe por nosotros y sólo nosotros podemos terminarlo.

Se les recuerda que la indiferencia es la mejor arma que tenemos para darle en la torre al corazón y nuestra sensibilidad humana. Si, es un proceso lento pero efectivo. Como seres humanos sabemos bien de ello.

Hoarder: ¿Tengo varios animales? ¿O demasiados?


¿Muchos o demasiados?

Conforme los fenómenos sociales se hacen más presentes o se vuelve más común verlos, los “sabios” del área se apresuran a hacer análisis y test que derivan en categorías y etiquetas.

Así, cuando la segunda mitad del siglo pasado abrió las puertas a la discusión de las preferencias sexuales, los “estudiosos” comenzaron a definir si nacías, si te hacías, si eras esto o lo otro reprimido, potencial, latente. Lo mismo pasó con el uso de la computadora primero, e internet ahora, en donde puedes ser desde un arcaico o atrasado si casi no quieres usarla, hasta un geek o nerd si la usas mucho, o bien, un socialnetholic, si la usas sólo para perder el tiempo.

Lo cierto es muchos de esos “estudios”, “resultados” y “categorías” a los que se llega, están sesgados por una natural condición: el gusto. A quien le gusta hacer algo, se apresurará a demostrar los beneficios de ello, a quien no, encontrará las etiquetas para definir a un “enfermo” sobre el área.

Hoy, con la creciente de familias y personas que deciden tener más animales que niños, o gastar más dinero en ver crecer a un animal que en ver cómo se avejenta su auto, mucho se habla ya de la línea divisoria entre un “amante de los animales”, un “defensor”, quien sólo hace empatía, o de plano, quien está enfermo a la hora de tenerlos.

Lo importante de todos estos asuntos -más allá de darle un nombre que puedas imprimir en una playera o con el que quieras insultar a alguien-, es reconocer cuando una afición, gusto o estilo de vida, se ha descontrolado al punto de arriesgar la salud física y mental de quien lo hace, y sus allegados. Es decir, sin importar tu preferencia sexual, es importante reconocer cuando se tiene una disfunción en cualquier área. Sin importar en qué trabajes, hay que reconocer cuando te

interesa únicamente estar en la computadora y no quieres tener contacto físico con otras personas. Así, sin importar cuánto ames a los animales, es muy importante saber cuando tu intención de hacer un bien, dándoles casa y comida, ha comenzado a ser un riesgo para tu salud, o la de ellos.

Nah, tú ya eres Hoarder.

¿Qué es un Hoarder? Por supuesto es un anglicismo que nos ha gustado porque se oye más cool y tú te sientes más clínico (“o sea, es palabra del primer mundo, obvio estoy más documentado”),  pero es, sencillamente, un “Acumulador” (que también se usa poco porque la palabra es muy usada en la mecánica).

Para algunos, ser un Hoarder es un síntoma de un TOC o OCD (Trastorno Obsesivo Compulsivo ó Obsessive-Compulsive Disorder); para otros, es el TOC en sí mismo, pero aún no queda claro.

Puedes ser un Hoarder de cosas, de basura, de ropa, de papeles… vaya, casi de cualquier cosa, la diferencia, es que en esos casos, el mayor dañado serás tú, y tus familiares y amigos saldrán un poco raspados… Pero también puedes ser un Hoarder de Animales, y ahí sí está bien espesa y desastrosa la cosa, porque no sólo se trata de tu salud, sino la de los animales que estás acumulando, es decir, el problema puede abarcar decenas de vidas en riesgo.

P= ¿Cuándo se pasa la línea del Hoarder? ¿Hay un número? ¿Animal por metro cuadrado? ¿Depende del tamaño? ¿Tienes que ser Veterinario para que se justifique? R= Depende. No. No. No. Y no.

Hay personas que pueden tener 10 perros, o 20 gatos, o 30 animales de diferentes especies, y no son necesariamente un hoarder, sino que tienen las condiciones necesarias para ello, y van siendo conscientes de estas y de su límite. Hay otras que tienen menos que los dedos de una mano, y son hoarders en potencia.

Puedes revisar algunos puntos para pensar si tú o alguien que conoces, son un hoarder:

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1.- ¿Cómo están ellos?

El primer punto, y quizá el más importante, es revisar la salud de tus animales. No se trata solamente de saber si están enfermos o no, sino las razones por las que su salud no es la óptima. Es decir, puedes tener sólo cuatro animales, pero les das comida de baja calidad porque no te alcanza para más, y resulta que a alguno de ellos no les cae muy bien, pero “ya ni modo”. Lo mismo pasa si te ahorras una vacuna, o siempre postergas las desparasitaciones, mucho más si hay un enfermedad que escoges no atender…. y aún así, tienes en mente la posibilidad de adoptar o adquirir más animales. Implica que no puedes hacerte cargo de todas sus necesidades, y prefieres poner en “sacrificio” alguna de ellas. Ahora bien, quizá es una racha de mala economía para ti, tampoco es cosa de satanizar, pero si la verdad es tu estándar, dentro de un contexto de “estabilidad”, entonces el número de animales es mayor que tus posibilidades.

2.- ¿Cómo te sientes con ellos?

El objetivo de las llamadas «mascotas» es hacer compañía; formar parte de una manada o grupo funcional en donde no sólo se “sobreviva”, sino en donde se pueda hallar felicidad, juegos, alegría y paz mental. Entonces, tú deberías sentirte feliz de tenerlos notablemente más tiempo que el que te preocupan. Vaya, claro que nos llegan los momentos malos cuando se enferman, cuando no entiendes un comportamiento o cuando hacen algo malo, pero si tu miedo, frustración o preocupación por todos ellos es más frecuente que la alegría que te dan, es probable que tengas más de los que salud mental toleraba.

3.- ¿Hay espacio para tu vida humana?

Desde luego estamos quienes decidimos que en casa, los sillones o camas no están prohibidos para nuestras mascotas, pero eso no quita que debes tener cosas tuyas, exclusivas, de “humano”.  Si ellos invaden la cama al punto de que tú no cabes, o si hay más perros que sillones, algo nos dice que no estás dispuesto a invertir más en ti (o no puedes), y tu espacio en casa fue rebasado.

4.- ¿Realmente puedes controlar a ese número?

Mi querida amiga Sandra siempre dice: “Si no huele a perro, no se ve un perro y no se escucha un perro, es como si no hubiera perro”. Y esa máxima te salvará de cualquier problema de vida en sociedad. Nadie puede molestarte en casa, edificio o condominio, cuando demuestras que sin importar el número de animales, por tu control, parece como si fuera uno o ninguno para tus vecinos. Tienes un problema de exceso si hay tantos gatos que seguido se te olvida uno afuera, o tantos perros que al callar el ladrido del último, ya empezó de nuevo el primero. Una persona puede controlar varios. Una pareja, a más. Una familia comprometida, aún más. ¿Con cuántas personas cuentas para controlarlos? ¿Son suficientes las manos? ¿O demasiadas las mascotas?

5.- ¿Los rescatas porque lo necesitan, o porque lo necesitas tú?

Hay que ser realistas: sea ciudad o campo, hay animales que aprenden a vivir libres y se las arreglan súper bien. No es el ideal, cierto, pero tampoco son los candidatos a quienes les urge más una casa, y en estos tiempos de sobrepoblación, hay que aprender a priorizar.

Ejemplo: ese perro flaquito que se resguardaba en el umbral de tu puerta en la tormenta, seguro está ahí porque no ha encontrado guarida, no ha logrado ser aceptado en una manada, tiene poco tiempo de andar en la calle y/o no sabe cómo conseguir comida. Su vida pende de un hilo y sus posibilidades son pocas. Sí, es normal que lo rescates. Si tienes espacio y posibilidades, repetir casos similares, es normal.

Ahora bien: todos los días ves a ese perro alegre que pasa frente a tu casa, se acuesta a las afueras del mercado, le cae comida al punto de que nunca se ve flaco, ve pasar a la gente sin inmutarse y hasta se duerme con confianza a media tarde. Seguro es así porque se adaptó a la vida en calle, tiene en donde resguardarse cada noche, quizá hasta una manada ocasional, halló una zona de gente que no lo maltrata y sabe perfectamente lo que son los humanos y cómo sortearlos. No tiene la vida garantizada, ni la salud, pero te aseguro que a él no le “urge ser rescatado”. Rescatar uno o varios casos así y quedártelos, son seña probable de que necesitas tú sentir que los rescatAs, más de lo que lo necesitan ellos.

6.- ¿Tienes recuerdos de tu vida sin ellos? ¿Era mejor antes, cuando eran menos?

Quizá el primer perro que adoptaste llenó tu vida. El segundo le hizo compañía. El tercero hizo manada, el cuarto le puso chispa y el quinto cerró la cuenta. Pero el sexto siempre está enojado, al séptimo hay que cuidarlo de todo. El octavo no se lleva casi con ninguno… y así.

Necesitas descubrir, identificar y reconocer en qué punto (o número de compañeros), tu casa pasa de ser una guardia feliz con animales, a un refugio que la sufre para sostenerse.

Conoce tu límite y hazlos felices

Yo he presumido muchas veces a mis 5 muchachos, Todos resultado de un día fortuito que nos encontramos en la calle. Pero la verdad, debo reconocer que estoy en mi límite. ¡Claro que muchos me parten el corazón al verlos en la calle! Pero si quiero ayudarlos, será buscando un hogar temporal o definitivo, porque sé que uno más en casa, implicaría reducir la calidad de los otros 5… y estar dispuesto a eso es señal de “acumular” sin control.

Olvida eso de “donde comen 5, comen 6”. Eso dicen muchas familias respecto a tener hijos (junto con “los que Dios me mande”) y después no hay dinero para que uno vaya al doctor o a la escuela.

Conoce tus límites y defínelos. Y si crees que has acumulado más de lo debido, pide ayuda. Mucha gente está dispuesta a echarte una mano.

 

¿Por qué se pierden los perros?


Durante los años 2013 y 2014, en colaboración con el grupo activista Red Mascota Multimedia, realicé un pequeño estudio estadístico, que nos presenta un panorama sobre los factores más comunes presentes en el extravío de mascotas.

¿Por qué se pierden? ¿En que condiciones? ¿Cuáles se pierden más?

Por supuesto estas respuestas no son absolutas ni garantizan nada, ni bueno ni malo. Lo único que nos permiten es vislumbrar algunas de las cosas que se presentan con regularidad y que por ende, se pueden evitar para reducir el riesgo de que nuestro perro se pierda; o en caso de que ya lo haga, ayudarlo a que regrese.

Ningún estudio estadístico formal maneja una muestra de 273 casos, por lo que no lo presentamos con una formulación detallada que lo avale. El problema es que en materia de mascotas, en México (y en general en América Latina), casi todo es especulativo. No hay datos, no hay números.

A esto hay que sumarle lo complicado que es recabar esta información. Primero, cuando se ha perdido tu mejor amigo, no tienes ánimos de nada, mucho menos de contestar una serie de preguntas que te recuerdan el hecho o te hagan repasarlo en la mente. Después, darle seguimiento es difícil, pues aún las personas que amablemente nos aportaron datos para esto, cuando regresó su mascota estaban tan felices que olvidaban reportarnos el dato o ya no estaban interesados en hacerlo.

Y ahora sí, sin más, aquí los resultados:

Como dije, el número total es de 273 casos, seguidos a través de un año. De estos, 115 eran mestizos (42%), mientras 158 parecían o eran de raza (58%). Esto era sólo ilustrativo al principio, pero se volvió interesante con los resultados posteriores.

Me asombra que del total, sólo 110 tenían placa de identificación, 113 sólo collar traían, sin placa (lo que no sirve de mucho) y 50 no traían ninguno. En verdad tenemos que poner atención en ese aspecto tan sencillo y tan útil, sobre todo porque esta es la diferencia que hace una placa:

La importancia de la placa

De ese tamaño es la importancia de una placa de identificación. Muchos, aunque nos preocupamos por lo perros de calle, no prestamos tanta atención a un perro que no trae collar o correa, mientras no se vea lastimado, pues sabemos que no tenemos espacio o recursos para atender a todos, así que nos concentramos en los más necesitados. Un perro que se ve sólo y ansioso, con placa de identificación, es un alerta inmediata, porque sabemos que puede ser un problema resuelto en poco tiempo.

¿De quién es la culpa? Eso sólo serviría para hacer un reproche o flagelarse, nos importaba más saber en qué condiciones ocurrían los extravíos. La mayoría son descuidos basados en el exceso de confianza. En la TV y el cine aparecen personas felices que corren por el parque con sus perros libres, y quizá queremos emularlos, pero eso sólo eleva el margen de riesgo de perderlo. El porcentaje es muy elevado en esas condiciones:

Paseando sin correa

De los 140 que sí regresaron a casa, 90 eran mestizos (64%) mientras 50 eran de raza (36%). Esto puede responder a los escrúpulos de algunas personas y sus ganas de «quedárselo», cuando lo encontraron. Sin embargo, aún más significativos fueron los resultados sobre la procedencia de la mascota:

¿Adoptar o Comprar?

Varias razones pueden influir para esto, pero de las más importantes serían el sentido de sobrevivencia del mismo perro y su inteligencia en la comparación de escenarios. Es decir, si es un perro que ya sufrió lo que es estar en la calle, con la incertidumbre de refugio y alimentación, valorará mucho más llegar a una nueva casa, así es que cuando se aleja de su dueño o lo pierde de vista, estará más atento a mantenerse cerca de los olores familiares y se esforzará por recordar ruidos o imágenes que le ayuden a regresar. Además suelen ser más inteligentes para evitar grandes avenidas, no bajarse de la banqueta o sobrevivir mientras son encontrados, amén de que son más propensos a ser ayudados por alguien, menos nerviosos, huyen menos y permiten más contacto humano.

Aún hoy muchas personas abren la puerta y permiten que su perro salga a la calle sólo, para hacer sus necesidades, y regrese cuando quiera. Esto, además de sumamente irresponsable respecto a los desechos del perro (¡qué cómodo no enterarte en dónde hizo! ¿verdad?) es echarse un volado diario, esperando que nada externo afecte al perro y lo haga alejarse lo suficiente para no encontrar el camino. No confíes en la frase «ya regresará». Los números, al menos, no favorecen a esa idea:

Ayuda en comunidad

El que un perro perdido no esté en los alrededores, no significa que debas empezar a rendirte. De hecho, la mayoría de los regresos ocurrieron cuando el perro se había alejado más:

¿En donde andabas, vago?

¿Y cómo regresaron? En estos tiempos muchos ponemos toda nuestra apuesta en internet. Las consultas académicas, los servicios que buscamos, los datos y direcciones cualesquiera. Pero no todo el mundo se mueve así. No sobreestimes el poder de las redes, ni subestimes el poder de un papel impreso. Este resultado nos dice mucho sobre ello:

El poder del cartel impreso

Al final del día, buscamos pretextos y culpas, tanto como queremos encontrar razones para decir que a nosotros no nos pasará. Si crees que las circunstancias tienen que ser «especiales» para que tu perro se pierda, te equivocas.

Por ejemplo, sólo 38 casos fueron extravíos mientras «alguien más» lo paseaba o cuidaba, el resto, 235 casos (86%), ocurrieron ante la responsabilidad del dueño más directo o íntimo.

Por otro lado, sólo 55 ocurrieron mientras pasaba algo anormal, como un accidente, una multitud, un escándalo o una pelea, es decir, en condiciones «anormales». El resto, 218 casos (80%) ocurrieron en un día común, tranquilo, por lo que los dueños aceptaron que se trató de un descuido de su parte.

«Ah, pero es que mi perro ya sabe andar en la calle, ya está acostumbrado» quizá has pensado. Bueno, tampoco es un factor decisivo:

¿Sabe andar suelto?

Si nunca llevas suéter, la posibilidad de que un día te de frío, se eleva. Así de fácil. Si nunca le pones la correa, la posibilidad de que se pierda, se eleva. Y si nunca camina suelto y un día quieres que así sea, empieza por soltarlo en espacios controlados, con una sola salida o cerrados, con más de una persona que te ayude a cubrir las vías de escape. Esa sensación de «libertad por primera vez» puede ser riesgosamente exacerbada.

¿Qué motivos los hicieron correr, alejarse y perderse? Aquí no hubo mucha diferencia:

  • 49 salieron corriendo tras un gato, rata, ardilla u otros perros. 21%
  • 54 se asustaron con un claxon, escape, gritos o fuegos artificiales. 20%
  • 41 sencillamente empezaron a acelerar «sin razón». 18%
  • 46 se asustaron por otra persona que los provocó o los quiso alejar. 17%
  • 44 sencillamente se perdieron de la vista. 19%.

Esto no alivia en nada, al contrario, dice que los motivos son tan variados que las posibilidades son similares, y muchas. No puedes adivinar lo que sucederá, no puedes controlar todo el entorno, así que atento en los demás factores.

Y la condición de vida de los perros, también influye:

La fuerza de la familia

Los perros «únicos» parecen más propensos al extravío. Es la fuerza de cohesión que te otorga una manada. El sentido de pertenencia y de seguridad se eleva mientras haya más miembros, así que la inseguridad al alejarse de la manada es mayor. Entre «hermanos» se cuidan, se ladran, se llaman y hasta se «regañan». Finalmente, un perro que en todo el día no ve otros perros, se emocionará más al encontrar amigos caninos en la calle, por lo que la reacción puedes ser más intensa. Una razón más para que abras la puerta a más de un peludo.

Las edad pueden no ser tan relevantes, pero al final son un factor interesante para que seas más cuidadoso durante cierto tiempo. Por supuesto, la edad te da sabiduría, así que mientras más jóvenes e impetuosos, mayor riesgo:

  • 147 tenían entre 6 meses y 3 años. 54%
  • 123 tenían entre 3 y 8 años. 45%
  • 3 tenían más de 8 años. 1%

Por supuesto todos estos resultados no garantizan un comportamiento definido, pero desde luego podemos decir que, por ejemplo, tiene muchas menos posibilidades de extraviarse:

Un perro adulto, adoptado, parte de una familia en donde hay 3 o más perros, que pasea con correa.

Y si ya sucedió, es más fácil que regrese a tí, si:

Traía placa,  era adoptado, mestizo, los buscas más allá de tu propia colonia, pones carteles y usas las redes.

Pero esto funciona sólo estadísticamente. Los casos son individuales, y si te ha pasado, no debes rendirte, esa es la clave. De hecho, en uno de los casos más increíbles, el extraviado en cuestión regresó a casa  casi 1 año después, cuando aquellos que lo encontraron vieron un cartel de «se busca» y llamaron, aún cuando ellos vivían a casi ¡20 kilómetros! de donde se había extraviado el perro.

Respeto completamente a quien no quiso responder el cuestionario sobre su caso, y deseo de todo corazón que su mascota haya regresado o esté próxima a hacerlo. Cuentan con nosotros y nuestras redes para difundirla, como siempre.

Y a quienes se tomaron la molestia de aportarnos datos mientras pasaban por ese trago tan amargo, caramba, MUCHAS GRACIAS. Es muy importante crecer en términos de información, y ustedes han contribuido mucho a ello. Con suerte, evitaremos algunos extravíos con la difusión de estos resultados.

Si tú no fuiste parte de nuestro campo de estudio, aún nos puedes ayudar, contestando las siguientes preguntas. Serán de mucha ayuda tus respuestas:

Visita El Croqueton

Cómo alimentar a un Petauro del Azúcar / Sugar Glider.


 

Los Petauros del azúcar, mejor conocidos como Sugar Gliders –su nombre en inglés- , son pequeños marsupiales que han ganado terreno en el mundo de las mascotas no convencionales durante los últimos años.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los nuevos propietarios de estos animalitos es su alimentación, ya que en la naturaleza los Sugar Gliders son omnívoros, por lo que comen una vasta variedad de alimentos, que incluyen muchos tipos de insectos, arácnidos, savias de algunos árboles y néctares. Además, su dieta varía dependiendo de la temporada del año y la disponibilidad de alimento.

Los Sugar Gliders, mantenidos como animales de compañía, son susceptibles a dos principales problemas nutricionales:

Sugar Glider

Baja en calcio:

Una dieta baja en calcio puede ocasionar enfermedades en huesos y dientes. Los insectos, por lo general, son bajos en este elemento, por lo que deberán ser alimentados, primero ellos, con un suplemento especial rico en este componente, antes de ser ofrecidos al Glider. Los suplementos para insectos se consiguen comercialmente. Las frutas y los vegetales son también bajas en calcio, por lo que su inclusión en la dieta debe ser limitada.

 Obesidad:

Uno de los grandes errores que podemos cometer es pensar que por llamarse Petauros del azúcar, su dieta debe ser alta en azúcar. Nada puede estar más lejos de la verdad. Alimentar a los Sugar Gliders con una dieta alta en grasas o en azúcar, les provocará obesidad y problemas reproductivos. Por ello, algunos tipos de larvas, como los gusanos de seda, son altos en grasas y deberán ofrecerse con moderación.

Por otro lado, las proteínas son una parte esencial en la dieta de los Sugar Gliders y deberán ofrecérseles alimentos altos en éstas, como algunas variedades de insectos y croquetas para insectívoro o carnívoro pequeño.

La variedad es la clave de una nutrición adecuada. Mientras más grande sea la variedad de los ingredientes, es menos probable que se presente alguna deficiencia o desbalance nutricional. Es muy importante que el Sugar Glider consuma todos los ingredientes de su dieta, esto se logra ofreciéndoles la mayor cantidad de elementos diferentes cuando son muy jóvenes, y picando y mezclando cada uno de éstos, de manera que no le sea sencillo al animalito elegir su alimento favorito y desechar el resto.

Un Petauro del azúcar consumirá del 15 al 20 por ciento de su peso corporal cada día. En general, los animales en cautiverio gastan menos energía que aquellos en la naturaleza, ya que no se desplazan para conseguir sus alimentos, además de que la dieta de aquellos que son mascotas, se digiere y absorbe más rápidamente. Por estas razones, es importante no sobrealimentar a nuestro Sugar Glider y monitorear su peso con regularidad.

Sugar Glider

Ya sabemos qué comen… ¿pero cómo?

Los Sugar Gliders son nocturnos, por lo que se recomienda alimentarlos al atardecer. Si llegaran a parecer hambrientos durante el día, se puede dividir la ración, ofreciendo la mayor parte durante la noche y una pequeña porción por la mañana. Debido a que ellos viven y se alimentan en las ramas de los árboles, prefieren comer en lo alto, en vez de tener sus platos de alimento en el piso de la jaula. Además, ubicar estos recipientes en la parte alta de la jaula ayudará a mantenerlos más limpios, libres de orina y heces.

Se sugieren gran variedad de dietas para los Petauros del azúcar, por lo que a continuación te damos ejemplo de un esquema de alimentación especialmente formulado para esta especie.

El siguiente esquema alimenticio es para que selecciones sólo un ingrediente de cada uno de los tres grupos:

 Grupo 1:

Una cucharada sopera de:

–  Alimento comercial de calidad Premium para insectívoros o carnívoros pequeños.

–  Insectos previamente alimentados con un suplemento vitamínico/mineral: 75% polillas, grillos, escarabajos, Zophoba spp. y Tenebrio spp; 25% larvas y gusanos de seda.

 Grupo 2:

Una cucharada sopera de:

–       Néctar comercial de calidad Premium formulado para Lories, fortificado con vitaminas y minerales, preparado con agua.

–       Néctar comercial de frutas.

 Grupo 3:

Media cucharadita de:

–  Vegetales y frutas frescas: jitomate, elote, camote, frijoles, zanahoria, berenjena, calabaza, lechuga, germinados de trigo, soya o alfalfa, brócoli, perejil.

–    Manzana, nectarina, melón, uva, pasas, higo.

Es muy importante evitar los siguientes alimentos, ya que podríamos afectar seriamente la salud del Sugar Glider:

–       Alimentos altos en grasas, como nueces y semillas.

–       Alimentos altos en azúcar refinada o fritos.

–       Alimentos que contengan endulzantes artificiales (aspartame), chocolate.

–       Insectos silvestres capturados, ya que pueden haber sido expuestos a herbicidas o pesticidas.

Cortar Orejas y Colas. Creencia VS Ciencia


El "Agresivo" look de un DóbermanLos cortes «estéticos» de cola y orejas realizadas a los perros se iniciaron en la época Romana, en la que el bienestar animal no era un tema a considerar. Sólo basta recordar que durante los juegos inaugurales del Coliseo se mataron brutalmente a más de 9.000 animales de fauna silvestre. Después, está cruenta práctica se popularizó en la Edad Media en Europa.

Estas prácticas se fueron perpetuando hasta que ser incluidas en los estándares raciales de las asociaciones canófilas. En la actualidad, dichas cirugías se siguen practicando bajo argumentos que «intentan» justificar su existencia, pero que son insostenibles. Veamos algunos:

Creencia: Les da a los perros una apariencia más agresiva.

El corte de orejas es muy común entre las razas que se usan para la guardia y protección. Además de la apariencia, se dice que les ayuda a escuchar mejor los ruidos extraños al no tener el canal auditivo obstruido con la oreja y el pelo.

Común en: Schnauzer gigante, Doberman, Gran Danés.

Ciencia: No es necesario que un perro tenga las orejas erectas para disuadir a un delincuente, el ejemplo más claro es del Rottweiler. Por otro lado, el rango de audición de los perros es tan bueno que escuchan sonidos ultrasónicos y poseen una gran movilidad de las orejas, por lo que el corte de éstas no representa ninguna ventaja. En contraparte, la cirugía sí es excesivamente dolorosa y muy molesta por la colocación de una especie de vendajes que deben traer mucho tiempo después de su realización; además las orejas son un elemento esencial en la comunicación canina y la falta de gestos con ellas, hará que esta forma de comunicación se vea alterada.

Creencia: Se evitan lesiones durante las peleas.

En los perros de pelea los cortes ayudan a que no se muerdan en estos lugares y que la pelea sea más encarnizada.

¿Te dicen algo sus orejas?Común en: «Pit Bull», Mastín Napolitano.

Ciencia: Bueno, no hay necesidad de aclarar demasiado este punto, ¿cierto? Las peleas de perros deben de abolirse completamente y, por lo tanto, esta cirugía o cualquier práctica que las encause, también.

Creencia: Evita lesiones en el trabajo.

Los perros que se dedican a la cacería de aves pudieran lastimarse la cola con los altos pastos al trabajar.

Común en: Cocker Spaniel, Pointers.

Ciencia: Además de los dolores de la cirugía, hay que apuntar que, en la realidad, este argumento es teórico en nuestros tiempos, pues los perros de esta familia viven en casa y prácticamente ya no salen a cazar, por lo que no hay razón para seguir cortando sus colas.

No másCreencia: Da homogeneidad a las razas.

Especialmente a las que tienden a una anormalidad genética, es decir, que algunos perros nacen sin cola o con un vestigio corto. De aquí la frase «O todos coludos, o todos rabones».

Común en: Antiguo Pastor inglés y Welsh Corgi Cardigan.

Ciencia: Si bien algunos perros nacen sin cola, esta no es una razón para que los que sí nacen con ella se les vea mermada su calidad de vida, sobre todo ahora que los perros de estas razas pueden competir en las exposiciones mundiales con sus colas completas. Es como si un individuo naciera con una discapacidad y, para que todos “se vean igualitos”, les provocáramos la misma al resto de la manada, absurdo ¿no?

Creencia: Para evadir el pago de impuestos por la punta de la cola.

Esto ocurría alrededor del año 1576. A los perros que pertenecían a los campesinos, quienes no tenían dinero para pagar el impuesto, se les hacía esta amputación a los tres días de nacidos, esta práctica la realizaba el «muerde colas» con sus dientes, ya que estaba prohibido realizarla con cualquier objeto punzo-cortante.

Común en: Yorkshire, Jack Russel.

Ciencia: Aunque parezca increíble, era la única razón para muchos, y aunque afortunadamente este impuesto ya no se cobra, la costumbre se quedó para estas razas. Mucha gente no sabe porqué se hacía, pero como así se lo enseñaron, lo sigue haciendo.

Creencia: Por limpieza.

Al cortar las orejas se disminuye la predisposición a que los oídos se infectan (otitis) y al cortar la cola, el ano permanece más limpio, es decir sin residuos de excremento.

Común en: Schnauzer miniatura.

Ciencia: Todos los perros levantan su cola para defecar así que no se ensucian y aún así, el corte de cola, en general, es de todas formas suficientemente largo como para cubrir el ano, por lo que no existe ninguna ventaja al mutilar al animal. En el caso de las orejas, la limpieza periódica y sencilla de éstas evita infecciones, así que el corte es una forma de pereza de parte del dueño.

Creencia: Porque “se ven más bonitos».

La gente después de más de 500 años se acostumbró a ver como normales dichas mutilaciones y cuando observan a un perro sin ellas les parece que se ve feo.

Común en: Este argumento, el más simple, se usa para justificar el corte en cualquier perro, de raza o no.

Ciencia: la belleza es subjetiva, pero las mutilaciones que causan dolor y sufrimiento a los animales que tanto amamos no pueden ni deben considerarse “bellas”.¿Puede ser más bonito?

Muchos países prohibieron los cortes cosméticos en perros hace varios años. Noruega en 1987, Suecia y Suiza en 1988, Chipre, Grecia y Luxemburgo en 1991, Finlandia en 1996, y Alemania en mayo de 1998, Brasil lo hizo en el 2008. En Inglaterra se califica al corte de colas sin fines terapéuticos como un acto éticamente reprobable, al grado que desde 1996 se puede abrir expedientes por malas prácticas profesionales a los veterinarios que lo practican y con esto revocarse su licencia médica.

Entonces ¿Hay alguna forma de justificar estas mutilaciones?

Como vimos en las líneas anteriores, estas cirugías deben de dejarse de practicar inmediatamente. Además, desde el punto de vista ético los animales tienen derechos morales. Esto significa que no podemos justificar causarles daño. Como los perros tienen la capacidad de sentir dolor, nosotros tenemos la obligación de sobreponerlo sobre los beneficios «estéticos», económicos o de cualquier otro tipo humano.

Si tenemos un animal de compañía para amar y que nos ame, para alegrarnos el día y compartir momentos especiales, lo menos que podemos hacer es darles lo mismo, y procurarles la mejor calidad de vida. Si pudiéramos preguntarles si quisieran ir a donde el veterinario los someterá a una terrible cirugía que sólo les va a traer complicaciones y ningún beneficio, seguro suplicarían para que no lo hiciéramos, así que por favor no lo hagas, ni alientes estas cirugías y ayuda a pasar la voz para que más gente sepa lo terribles que son. Los perros te lo agradecerán moviendo felices sus lindas colas y orejas.