El águila… un ave rapaz en peligro de extinción


En el mundo existen más de 60 especies de águilas distribuidas en América, Europa, Asia y algunas partes de África, desafortunadamente muchas de ellas están en riesgo de desaparecer. En México, siete especies están en peligro de extinción, las cuales son: cabeza blanca, arpía, solitaria, crestada, elegante, tirana y blanquinegra, mientras que el águila real se ubica en la categoría de “amenazada”.
Esta ave, considerada emblema de nuestro país, presenta números alarmantes, pues a inicios del año 2016 quedaban tan solo cien parejas de reproducción en vida silvestre. La deforestación y construcción de zonas urbanas e industriales son una amenaza real para estos animales; la afectación de su hábitat y la disminución de su población son el claro ejemplo del impacto negativo que la presencia del hombre ha tenido sobre su existencia.
Otra acción que revela la inminente amenaza del hombre es la extracción de las aves rapaces de su ambiente natural y su tenencia ilegal. Esta situación muestra la urgencia de poner en marcha nuevas leyes, políticas y programas aún más orientadas a la protección, reproducción y preservación de dichas especies.
La ley General de Vida Silvestre, creada el 3 de julio de 2000 y cuya última reforma se realizó ‪el 19 de enero‬ de este año, estipula que “es motivo de infracción y sanción administrativa poseer ejemplares de vida silvestre fuera de su hábitat natural sin contar con los medios para demostrar su legal procedencia” y agrega “el saqueo de nidos para fines comerciales es un problema que se ha detectado (…) se sabe que los huevos son robados para coleccionistas o para incubarlos”.
Como sabemos recientemente se han avistado águilas en algunos puntos de la Ciudad de México, lo que ha sido motivo de sorpresa y admiración para muchos habitantes. Al respecto, es importante destacar algunos apartados de la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, publicada en febrero de 2002 y cuya última reforma se llevó a cabo en junio de 2017.
Esta legislación resalta la importancia de dar un trato digno y respetuoso a las águilas y a todas las especies. Define como maltrato “todo hecho, acto u omisión del ser humano, que puede ocasionar dolor o sufrimiento afectando el bienestar animal” y añade “todo acto que implique la muerte innecesaria o injustificada de un animal es un crimen contra la vida”. También destaca que si es necesario capturar una especie silvestre en la vía pública deberá realizarse bajo denuncia a las autoridades correspondientes y siempre libre de maltrato.
De acuerdo con la Bióloga por la UNAM, Estrella Serrano García, “el avistamiento de águilas en la capital del país también puede deberse a que escaparon de zonas en cautiverio o de cetreros, que son sitios donde se adiestra de forma autorizada a las aves rapaces para dispersar a otras más pequeñas de lugares en los que aterrizan y despegan aeronaves o en los que funciona algún otro medio de transporte”. “Sea cual sea la razón, siempre deben ser tratadas con respeto”, agrega.
Aunque las autoridades trabajan de manera permanente, a través de dependencias como la SEDENA, PROFEPA Y SEMARNAT para recuperar, rehabilitar, proteger y reintroducir en su medio a animales capturados o comercializados, es necesario sumar esfuerzos para erradicar el tráfico ilegal de especies y crear conciencia sobre el respeto al mundo animal.
Si deseas consultar la Ley General de Vida Silvestre o la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, puedes hacerlo en los siguientes enlaces:
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Águilas que anidan sobre un casino olvidado


Llegaron hará unos 4 años a un espectacular publicitario de un casino abandonado en el cruce de Montevideo y Avenida 100 metros. Eran dos, pero actualmente son entre 4 y 5.

Los habitantes de la unidad habitacional que se encuentra justo detrás del casino notaron su presencia por los chillidos matutinos. Algunos comenzaron a verlas también en el atarcerder, mientras se reunían en un árbol del lado de los edificios.

Se trata de una familia de águilas que decidió convertir las áreas verdes de la zona habitacional en su lugar de caza.

“Las ardillas no tanto, pero las palomas y las ratas que había cerca del contenedor de basura prácticamente desaparecieron”, afirma Miguel Díaz, vecino de la zona.

Las aves rapaces probablemente salieron del Parque Estatal Sierra de Guadalupe, donde es común que se avisten también golondrinas, zopilotes y aguillillas de cola roja. El parque se ubica en los municipios de Coacalco, Ecatepec, Tultitlán y Tlalnepantla.

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Es justo este último municipio mexiquense el que colinda con la delegación donde las águilas se han acentado: Gustavo A. Madero.

De esa dirección es que ve llegar cada día a las aves Jesús, quien trabaja como “checador” de las rutas de camiones que salen del paradero del Metro Politécnico.

“Vienen de allá -señala hacia el cerro del Chiquihuite-, casi siempre son dos pero hemos llegado a contar cuatro o cinco”, la misma cifra que refieren los vecinos.

“Se paran ahí en el anuncio y se quedan. No tienen un horario ni nada. Hay semanas que las veo a diario, otras no las veo en días.”

El cerro del Chiquihuite tiene la peculiaridad de albergar una colonia popular: Cuautepec, que literalmente de traduce del náhuatl como “Cerro de Águilas”.

“No molestan a nadie, pasan y están ahí. Yo no las veo siempre pero es porque estoy un rato en las manañas y me voy”, revela Lourdes, una mujer que tiene un puesto de tamales en la acera de enfrente de donde se ubican las aves.

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Las águilas no representan ningún peligro para los humanos, dado que estas rapaces no se acercan y sus hábitos alimenticios incluyen aves más pequeñas, como palomas o gorriones, así como roedores, ya sean ardillas o ratas o lagomorfos, es decir, conejos. Tampoco irán tras gatos, ni perros pequeños.

Las águilas se mantienen en pareja, por lo que es probable que las dos que observan recurrentemente juntas sean el macho y la hembra, mientras que las pequeñas sean diferentes camadas de crías que han tenido.

Suelen tener el nido en lugares remotos, por lo que el espacio en el espectacular publicitario puede ser sólo un lugar que utilizan cuando van de caza y que se mantendrá mientras encuentren alimento suficiente…

O el puente vehicular que están construyendo justo sobre la avenida no perturbe sus vuelos.

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Lo que puede indicar el color de uñas de tu perro


Tener un perro implica cuidarlo y estar al pendiente de cualquier anomalía que pudiera presentar su cuerpo. No basta con alimentarlo, bañarlo y jugar con él, también es necesario vigilar su comportamiento y poner atención en pequeños detalles, como por ejemplo las uñas.

 

Cortar las uñas de nuestro mejor amigo de manera periódica es muy importante para que pueda realizar sus actividades con comodidad y pleno bienestar. Especialistas aseguran que se debe tener especial cuidado en los perros que pasan la mayor parte del tiempo dentro de una casa o un departamento ya que estos, a diferencia de los canes que pasan muchas horas en exteriores, no tienen terreno dónde desgastar las uñas.

 

Una de las preguntas que constantemente nos hacemos es qué significa el color de cada uña de nuestro perro. Según expertos, estas pueden ser naturalmente de color negro, blanco o rosado sin necesidad de que ello indique que algo malo está pasando. Sin embargo, destacan que el cambio repentino de tonalidad sí podría ser motivo de preocupación.

 

El cambio drástico en el color de las uñas o de una de ellas suele ser señal de la existencia de una infección o la presencia de bacterias u hongos consecuencia de los residuos a los que el can está expuesto en la calle o en los patios; en situaciones más graves, puede estar relacionado con alguna enfermedad del sistema inmune o trastornos congénitos. En cualquiera de los casos, la uña se hace cada vez más débil y propensa a quiebres constantes, lo que podría ser doloroso y muy peligroso.

 

Si normalmente tu perro tiene uñas de un determinado color o incluso combinadas, no te preocupes, es parte de la fisiología de tu mejor amigo. Por el contrario, si la apariencia se modifica en cuestión de días es importante que acudan al veterinario, no sin antes estar consciente de que cada raza es diferente y que atender un mal a tiempo la mayoría de veces tiene remedio.

 

Puedes leer: El incomprendido perro adolescente

 

 

Uruguay presente en Red Animalia


Montevideo, Uruguay

Saludos a todos en México y América Latina, soy Laura Lacurcia nacida en Montevideo capital del Uruguay. Estoy muy feliz por la invitación recibida por Paco Colmenares para integrar como colaboradora / columnista en la plataforma Red Animalia.

Soy Técnico en comunicación social y locutora. Conduzco en Montevideo un programa radial que lleva el nombre Periodismo Animal. En él realizo entrevistas e informo sobre distintos temas que ocurren en mi país principalmente. Un gusto estar con ustedes para compartir también temas.

¡Bienvenido Uruguay!

 

¿Animales callejeros o “de la cuadra”?


Existen casos donde los gatos o perros viven en una zona donde son alimentados por los vecinos del lugar, reciben algunas vacunas o son esterilizados, sin embargo, no entran a sus casas y no los consideran sus mascotas.

Es muy posible que alguna vez hayas visto un grupo de gatos en tu colonia o un perro “callejero” que “vive” en tu calle o la entrada de tu edificio. Si te preguntan quién es su dueño en automático dirás “nadie, lo alimentan entre todos los vecinos”.

Es muy probable que tampoco duerma en la casa de alguno de los vecinos sino que más bien le hayan adaptado una caja o una cobija como su camita para el exterior. Lo más común para estos animales de compañía es que reciban la definición de callejeros, pero nada más alejado de la realidad.

Conoce a: Los gatos que habitan el Metro de la CDMX

A estas poblaciones se les conoce como animales semidomiciliados y son los que presentan mayores posibilidades de reproducirse con éxito, ¿por qué? Porque a diferencia de los animales en situación de calle, tienen algunos cuidados veterinarios, una fuente de alimentación segura y condiciones óptimas para pernoctar.

De acuerdo con los expertos, los animales de compañía se dividen en tres categorías:

*Domiciliados: aquellos que tienen dueño, viven dentro de una casa y reciben cuidados. Tienen altas tasas de reproducción.

*Semidomiciliados: viven en alguna zona donde son alimentados y protegidos. Se les permite entrar en las casas, pero también deambulan libremente por las calles. Esa razón también les permite mantener altas tasas de reproducción.

Existe también la definición de animales comunitarios, sin embargo, ella se basa en que los semidomiciliados deben tener un dueño –aunque éste les permita vagar todo el día- y los comunitarios no tienen un dueño definido.

La realidad es que ambas definiciones implican animales “medio cuidados” por una o varias personas en una comunidad.

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*En situación de calle: no tienen dueño ni cuidados. Al no recibir atención veterinaria son susceptibles a enfermarse y no tienen una alta esperanza de vida, es decir, no viven por mucho tiempo. Son susceptibles al maltrato y suelen temer al ser humano.

En este ramo también podríamos considerar a las poblaciones ferales.

¿Qué hacer ante estas poblaciones?

Siempre que hablamos de animales semidomiciliados o en situación de calle hay que considerar que el primer paso es cumplir con la esterilización. Es el método más efectivo para controlar la sobrepoblación.

El segundo es ponderar los beneficios del animal en la zona, es decir, una colonia de gatos que mantiene controladas a las ratas de un lugar, por ejemplo.

En términos generales no son animales de compañía que demanden mucho cuidado ya que su responsabilidad suele ser compartida por varios miembros de una comunidad.

En términos de cuidados veterinarios, se requieren los mismos que un animal domiciliado.

Ahora ya sabes, no son ni el gato ni el perro “de la cuadra” o del edificio, son animales de compañía semidomiciliados, o comunitarios si los quieres llamar así, que requieren ser esterilizados y cumplir con un cuadro de vacunas además de un lugar para que puedan dormir cómodos y sin sufrir por los cambios en el clima.

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Los gatos que habitan el metro de la CDMX


En la Ciudad de México, caminar por el pasillo que conduce de los andenes a la salida Guerrero y Rosales en la estación del metro Hidalgo de la Línea 2, cada día representa una molestia para cientos de usuarios. El mal olor es una de las características constantes en esa área del Sistema de Transporte Colectivo (STC), y algunos pasajeros señalan como principal causante de esta situación a un grupo de gatos que habita tras paredes y mamparas publicitarias.

Ahileed Gutiérrez es una joven para quien atravesar ese pasillo es ya parte de la rutina. Afirma que la limpieza se realiza muy de vez en cuando y que el olor a orines, la presencia de excremento y basura son un verdadero foco de infección; sin embargo, no culpa a los felinos, sino a las autoridades del metro por su falta de compromiso para mantener instalaciones limpias y óptimas.

Son varios los usuarios que aseguran han emitido la queja correspondiente ante personal del STC. La respuesta siempre es la misma: “la mayoría de gatos proviene del Panteón San Fernando y los preferimos a ellos en lugar de tener una plaga de ratas que de por sí son tan comunes en esta parte de la ciudad”.

Los usuarios se acostumbran, las autoridades ignoran

De acuerdo con Miguel Hernández, trabajador de limpieza del metro, la administración es muy descuidada y poco responsable, pues al personal no se le proporcionan los recursos ni materiales necesarios para desempeñar su labor. A Don Miguel le gustan los gatos y asegura que ellos no son el origen del problema, incluso aplaude que diariamente algunos pasajeros los alimenten con migajas o croquetas que llevan expresamente para ese fin.

Mientras las horas transcurren, se puede ver a hombres, mujeres y niños que al atravesar por el pasillo de “la muerte”, como muchos de ellos lo llaman, se cubren boca y nariz con lo mano, una pañoleta o lo que tengan a su alcance. Muchos piden la intervención de alguna asociación protectora de animales para que los gatos sean sacados del lugar, esterilizados y puestos en adopción.

Una comerciante de accesorios para celular que diariamente está instalada en algún punto del pasillo, asegura que son aproximadamente 30 felinos los que ahí habitan; “los gatos son muy ariscos, solo se dejan agarrar por una señora que todos los días viene entre 8 y 9 de la noche a alimentarlos”, afirma.

Según la vendedora, hace aproximadamente un año y medio, personal del STC intentó sacar a los animales con agua a presión. Advierte que “los maltrataron y les pusieron veneno, por lo que la población se redujo drásticamente”. Conforme pasaron los meses, el número de felinos volvió a incrementarse.

Aunque no son pocas las personas que alimentan a los gatos de la estación del metro Hidalgo, también son muchas quienes les avientan botellas y los corretean. Para el usuario Jorge Morales, estas acciones son inaceptables e injustas para cualquier ser vivo; advierte que no solo son gatos los que constantemente están en el lugar sino también personas en situación de calle que deberían ser atendidas. Todo esto, destaca, es consecuencia de un trabajo deficiente del gobierno y de la mala administración del STC que solo pretexta el riesgo de ratas para mantener a los gatos y no hacer su labor.

El pelo de los perros: una barrera de protección


Es verano y durante esta época de calor lo más importante es mantener frescos a nuestro perros; sin embargo, durante años se han tomado decisiones equivocadas y poco informadas respecto a este tema.

Con las altas temperaturas frecuentemente se opta por cortar varios centímetros el pelo de los perros e incluso raparlos, sin saber que esto último trae más consecuencias negativas que positivas ya que su piel queda en gran medida expuesta al medio ambiente, susceptible de numerosos daños y posibles infecciones.

Una de las principales funciones del pelaje en los canes es regular su temperatura, así como proteger su piel de condiciones externas como la lluvia, el frío, los rayos del sol y las picaduras de otros animales. Los perros tienen folículos compuestos por un pelo primario, cuya función es actuar como barrera a las radiaciones ultravioleta, y varios secundarios, mejor conocidos como “subpelos” que evitan cambios drásticos en su termómetro corporal mediante la famosa “muda de pelo” que es completamente natural y tiene lugar a medida que transcurren las diferentes estaciones.

Investigaciones han demostrado que el subpelo crece a mayor velocidad que el pelo primario, por lo que terminará sobresaliendo si se recurre constantemente al rapado. De esta forma, un can con exceso de subpelo experimentará mucho más calor.

En consecuencia, un rapado excesivo en los perros puede ocasionarles quemaduras y sobrecalentamiento de piel, problemas de la regulación térmica e irritación; especialistas aconsejan cepillarlos diariamente y utilizar productos adecuados para desenredar. Otra opción es practicarles un “deslanado” con el fin de retirar única y exclusivamente el pelo excedente.

Un pelaje equilibrado siempre será la mejor opción para nuestro mejor amigo. La regla básica es no raparlo y solo cortar un poco de pelo para darle frescura, teniendo siempre en cuenta que este, más que algo estético, es un elemento de protección.

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