Hasta MatArte. El Reporte Pulga.


NOTA IMPORTANTE:

EL PRIMERO DE LOS COMENTARIOS AL TERMINAR ESTE POST, lo hace Alejandro Ramírez, Cineasta, QUE NO ES EL RESPONSABLE DE LO SUCEDIDO A PULGA. Debemos estar conscientes que su nombre puede ser común y se deben verificar las personalidades antes de reaccionar. Red Animalia NO HA PUESTO ENLACES, CORREOS O DIRECCIONES hacia el responsable, en tanto el caso no sea completamente investigado y comprobado. En el caso de la confusión, ESTE ALEJANDRO NO ES NI SIQUIERA EL PRESUNTO RESPONSABLE. Si le dan click en su nombre, los dirigirá a su blog, en donde podrán ver que es una persona completamente diferente. El es un Cineasta verdadero, y hasta donde nos correponde, NO HAY DUDA DE SU HONORABILIDAD.

La confusión puede ser incluso mayor, por lo que aclaramos la existencia de 3 personas más, relacionadas al mundo del cine que NO TIENEN RELACIÓN ALGUNA CON EL CASO DE PULGA, MUCHO MENOS CON CASOS DE MALTRATO.

Ellos son: ALEJANDRO RAMÍREZ MAGAÑA, ALEJANDRO RAMÍREZ CORONA Y ALEJANDRO RAMÍREZ ÁLVAREZ.

Ellos 3 no deben ser confundidos, contactados, identificados ni relacionados de forma alguna con el caso Pulga.

Dada la delicadeza de la confusión, pues, agradecemos su interés en el caso y su actitud hacia los animales, pero les instigamos a permitir que la investigación y castigo se deje a cargo de los responsableS que siguen sobre el caso. EL PRESUNTO RESPONSABLE NO TIENE UNA PÁGINA PÚBLICA, BLOG O ENLACE CONOCIDO, por lo que honestamente NO TIENE CASO BUSCAR SUS DATOS EN LA RED.

En cualquiera de los casos, Planeta Mascotas y Red Mascota Multimedia INVITA ENFÁTICAMENTE A NO REACCIONAR DE MANERA VIOLENTA, AMENAZANTE O INTIMIDANTE HACIA ÉL, O PERSONA ALGUNA. Ante todo somos un país con leyes y la única forma de evolucionar de la forma que deseamos, es demostrar nuestra capacidad para reaccionar por las vías adecuadas.

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Empiezo por lo que muchos de ustedes (gracias) están realmente interesados: el estado de salud de Pulga, nuestra maravillosa perrita (porque como dice Alberto Cortéz, lo que amamos lo consideramos nuestra propiedad) que después de haber sido rehabilitada de las calles, fue entregada en adopción y rescatada nuevamente de las manos de un estúpido adoptante que en sólo UN MES ya la tenía peor que cuando dejó las calles.

Según me comunica directamente su -doble- rescatadora Mariana, Pulga sigue estable, monitoreada permanentemente, hidratada a través de una patita, alimentada a través de otra. Ya se incorpora con dificultad para comer, pero no puede caminar. Las expectativas de recuperación son son altas, aunque inminentemente requerirá mucho tiempo.

Por el otro lado, la organización Rescate Animal está asesorando a Mariana para actuar legalmente contra Alejandro Ramírez, quien formalmente se ha escondido como cucaracha expuesta a la luz. Debo recalcar, para quienes se preguntan «¿Pero por qué se le entregó a un sujeto así a la perrita?», que fue un engaño pleno. Alejandro Ramírez mintió en todo lo que pudo y fingió lo mejor que fue capaz para adoptar a Pulga. Era muy difícil filtrarlo antes de que esto sucediera.

Esto último nos deja con una idea un poco más clara: todo parece indicar que Alejandro sabía bien lo que haría con Pulga, que actuó para conseguirla y luego, para llevarla a ese estado.

Una de nuestras bloggernautas, Gabriela Pérez, me expuso una posibilidad que de entrada no quise aceptar del todo, quizá por mórbida: Tal vez el «cineasta» la vio como un proyecto para «proyectar su mundo». No lo digo ahora como una acusación, es sólo una teoría, pero una teoría posible.

Hace no mucho, un deficiente mental llamado Guillermo Vargas, quien se creía artista, expuso a un perro callejero amarrado, sin darle de comer o beber, para ser testigo del proceso de su muerte cruel. Él en verdad lo creía arte… y lo peor es que las autoridades que le permitieron montar dicha «exposición» no hicieron nada, juntos con los asistentes, hasta que el perro murió.

A mucha gente alrededor del mundo le parecía una aberración e instigaron al gobierno nicaraguense (de donde estaba dicha exposición) a detener el acto. Nada pasó. El gobierno de Costa Rica (país de donde era originario el mórbido sujeto) pidió lo mismo. Nada pasó.

Algunos desviados, como este tal Guillermo Vargas, consideran que como la muerte es parte intrínseca de la vida, puede ser provocada con la justificación de «proyectar» una realidad. Como si de eso se tratara el arte.

Pero no hay que asustarnos demasiado; esta comprensión del universo la soportamos e impulsamos aún en muchos ámbitos. La mitad de la población en este país está a favor de la tauromaquia o, al menos, no está en contra, las corridas de Toros es otra actividad en la que se pueriliza la palabra ARTE para adjudicársela a una exposición de tortura y muerte. Y aquí tenemos hasta «santuarios» dedicados a esa forma de arte. Todos los diarios deportivos retratan cada día una viñeta de este arte. Los ricos y famosos acuden a verlo. Hay programas de TV dedicados enteramente a él.

¿El Toro es un mueble? ¿Como «no da la patita» es menos «animalito»?

La conmiseración por la vida es o debe ser universal, de otra forma es sólo hipocresía. Es decir: no podemos decirnos pacifistas porque evitamos la guerra con nuestro país vecino, mientras apoyamos la guerra con un país lejano porque «no son como nosotros» o «son raros». Del mismo modo, es hipocresía decir que un perro expuesto a la muerte es una aberración, pero la tauromaquia es arte o los gallos de pelea son un deporte.

Reiteramos lo dicho antes: nos urge un cambio social radical, una visión de la vida distinta. Tenemos que adoptar la «tolerancia cero» que tan bien le funcionó a Giuliani. Nada de «Crueldad, nomás poquita». Si no enseñamos a nuestros hijos a respetar TODA la vida, les dejamos la posibilidad de sembrar el virus de la crueldad. Si no les reprochamos a nuestros padres y hermanos la tauromaquia, les decimos que estamos de acuerdo con «cierta» forma de tortura.

¿Qué tiene que ver todo esto con Pulga? Que la posibilidad de que el maltrato brutal a Pulga haya sido un «proyecto» artístico, es lógica en tanto sabemos que hay quien lo hace y hay quien lo acepta.

Mientras esto se comprueba, tenemos dos cosas que hacer: 1.- Modificar nuestra visión de la tortura y 2.- No olvidar.

¿Qué pasó con lo asesinos de Callejerito? ¿Con el Mata Gatos de Sinaloa?

Lo olvidamos.

No todos, claro. Hay gente que sigue cada uno de esos casos hasta el final, pero la «fuerza» de la gente, de la indignación, de la masa, se apagó. Por eso en nuestro país existen expresiones como «en lo que se calman las aguas». Estos abusadores solo deben esperar un poco a que la gente olvide. Esconderse en lo que el fervor pasa.

Esto ya no lo podemos olvidar. Estaremos sobre el caso de Alejandro Ramírez hasta el final y después del final. Debemos insistir hasta que se castigue y luego seguirlo hasta ver «su trabajo», presionarlo para que la sociedad recuerde que él hizo esto, en un periodo de su vida en que ya estaba consciente de lo que hacía (ya no era un «pobre chamaco» que no sabía lo que estaba haciendo).

Seguiremos reportando sobre Pulga, pero más, sobre este sujeto, que debe ser estandarte de lo que ya no podemos permitir.

¡Ve a Kroketas!

Pequeños mitos caninos. (Que no le digan, que no le cuenten)


La gente tiende a dar respuestas rápidas a preguntas importantes cuando se trata de los perros. Es como si todos fueran un poco veterinarios o un poco expertos, por el simple hecho de tener uno en casa o porque les agradan.

La verdad es que algunos podemos tener sangre ligera para los perros, y eso a veces nos hace entenderlos mejor, pero NO nos da facultades psíquicas, mucho menos, nos convierte en Dr. Doolitle.

Por eso es importante reconocer cuando tenemos que preguntarle a un experto, acudir con un especialista, como siempre romper el mito con cultura nueva, con conocimiento.

Y eso por eso que vamos a hablar rápido de algunos Mini Mitos Caninos y sus respuestas rápidas.

Mito. Perro que ladra no muerde.

Hay diferentes tipos de ladridos… y sí, algunos no significan que un perro atacará, algunos son ladridos de alegría, con otros más agudos pueden estar pidiendo juego, comida o simplemente atención, algunos (como en el aullido nocturno) son comunicación de unos con otros, por lo que generalmente son ladridos hacia arriba, hacia la nada… y alguno son ladridos de nervios y alerta, ladridos que significan un preámbulo. Es como si dijera: “Mira, ladro fuerte, es porque soy peligroso”. Para identificar a cada huno hay que conocerlo bien al perro en cuestión, así que no aplica con perros ajenos.

Perro que ladra, puede morder, depende la circunstancia. El ladrido es una alerta, está avisando su incomodidad antes de actuar. Nada de valentías absurdas, si un perro ladrando no se calma, déjalo en paz.

Mito. El perro libre es el más feliz.

Falso. El perro ha sido domesticado por el hombre, tiene miles de años siendo la compañía de los seres humanos y disfruta su presencia.

Es imposible verlos como animales silvestre, ya no, nunca más. “Liberar” a un perro en un parque o bosque, es en realidad quitarse, por la vía más cómoda y cobarde, una responsabilidad que sencillamente nos dio flojera, si eres niño, no dejes que tu papá te eche ese choro, si eres adulto, no seas otro cómodo irresponsable del montón. Además, en “libertad”, las posibilidades de que el perro muera pronto y de forma dolorosa, son muy altas.

Mito. “¡Míralo! ¡Si sabe lo que hizo…!” Está consciente que hizo una travesura.

Regañarlo porque encontramos algo malo que hizo hace un rato, no lo hace entender la travesura, sólo lo asusta por nuestro tono de voz.

Enseñarle el zapato que mordió hace media hora, mostrarle el vaso que rompió cuando no estabas, o acercarlo a que huela su orina o heces que dejó en tu sala un rato antes, es absurdo. Creerá que lo regañas por ponerte atención o hacerte caso para acercarse.

No está consciente del error, está asustado por nuestro enojo.

¿No lo crees? Dile cosas como “perro cochino, malcriado, esto no se hace” pero en el tono chistosito que usas cuando lo apapachas. Verás que se acerca, mueve la cola y es feliz. ¿Entonces cuál crees que es el factor de miedo?

No lo cachaste en el momento del error, ni modo, no va a entenderlo después.

Mito. Las hembras necesitan ser madres al menos una vez (Porque si no se enfermará, será una perra triste, extrañará tener cachorros algún día)

Falso y doblemente grave. Ninguna hembra mejora su futuro o salud con una camada de cachorros. Al contrario, si se esteriliza desde los seis meses de edad, se reducen riesgos de muchas enfermedades futuras. Remover quirúrgicamente o “cancelar” el aparato reproductor, reduce considerablemente la producción de hormonas, por lo que los cánceres de este tipo se quedan sin gasolina.

Los perros en general no “envidian” un hecho que no conocen. Si nunca es madre, la perra nunca “añorará” serlo, porque no sabe el “sentimiento” que implica, aunque lo vea en otras.

Lo más grave, claro: creencias de este tipo tienen a MILLONES de perros en la calle, pero eso sí, su mamá tiene la satisfacción, ¿no?

Mito. El Doberman se vuelve loco y te desconoce.

Muuuuy falso. Creencias populares hablaban de un cerebro superdesarrollado o un hueso que crecía de más. Es falso. Son pretextos para esconder la culpa de una mala socialización, de una mala educación o de haber convertido a nuestro perro en agresivo a fuerza de nuestros propios nervios. Sí, es uno de los perros más fuertes, por lo que si no son encausados correctamente en tanto su energía, es fácil hacerlos agresivos, pero no es algo genético o biológico.

Mito. El Labrador es el perro más amable del mundo.

Seamos justos, tampoco esto es automático. Un labrador con una educación descuidada, puede ser tan o más agresivo que el típico perro malo.

No hay santos ni demonios por naturaleza, todos son responsabilidad humana.

Mito. “No está gordo… ¡está sanote!”

Pues falsote. Como con los humanos, un perro que rebasa su estructura normal, tiene una enfermedad llamada SOBREPESO. Puede ser muy grave y detonante de muchísimos otros males. Ve con un veterinario a la de ya, para que te diga su condición real y qué hacer para ayudarlo. Si no, la diabetes, el cáncer, los problemas de articulaciones o cadera, en fin… muchas cosas malas le esperan.

Mito. “Pobrecito, se aburre de las miiiiiismas croquetas todos los días…”

En realidad son muchísimo menos quisquillosos que nosotros y no responden mucho que digamos a cosas como el aburrimiento. Si algo es placentero y funciona para sobrevivir, en la mente del perro no hay por qué cambiar. Claro, si huele carne, pollo o algo sabroso en tu plato, querrá conocerlo, pero si no se lo das, no tendrá por qué pedirlo constantemente, será un mera curiosidad.

Y quizá el mito más grande de todos: Los Perros comen huesos.

Perros y huesos, mito de caricaturas, tanto como los perros cazando gatos o los gatos comiendo pescados de los que sacan el esqueleto intacto. Los huesos son los restos, las sobras.

Les gustan por el sabor de la carne que les queda o porque resiste a la primera mordida y a veces les gusta el reto, pero no porque la naturaleza les haya puesto huesos en su menú principal.

De hecho, para muchos perros un hueso es un enorme riesgo, pues puede romperse, astillarse y lastimarle severamente la garganta, esófago, estómago o intestinos.

Lo importante ante cualquier mito, es acudir con los especialistas, informarte, preguntarle a gente calificada. Tu perro es tu responsabilidad, no juegues a las adivinanzas con su vida. Protégelo de la ignorancia humana como él te protege de las amenazas externas.

 

Los mitos del Perro I.


El día de hoy respondemos a una petición especial de nuestros bloggonautas y nos apoyamos de amigos especialistas para hacer una breve exploración cientifico-mitológica de uno de los animales más cercanos al ser humano, el que más tiempo ha caminado a su lado y el que implicado una mayor conexión entre los humanos y el mundo natural, comenzamos con la saga mítica del Perro.

¿Qué tiene de mitológico un perro para aparecer en esta sección? (¿Es que a Paco Colmenares se le acabaron las leyendas?)

Lo que sucedió es que este humilde autor, ante la observación de un joven radioescucha y blogger, no tuvo más que reconocer que se ha dejado llevar por la maravillosa cosmogonía de los seres de fantasía pura, dejando de lado la fantasía misma que han traído siempre los seres que nos acompañan a diario.

Por eso decidimos hacerle un homenaje a aquel amigo que, aunque tiene 12 mil años caminando con nosotros, sigue siendo un misterio en muchos sentidos.

¿Hasta donde llega su consciencia? ¿Qué tan inteligente puede ser? ¿Es capaz de resolver problemas nuevos sin condicionamiento? ¿Sabe que nosotros somos los amos?

Hay muchas interrogantes que a lo largo de las próximas semanas iremos develando poco a poco y con la ayuda de nuestros expertos invitados y colaboradores del programa. Pero como todo gran camino empieza con un paso, el día de hoy empezamos por resolver algunos enigmas tan básicos que los creemos obvios.

Por ejemplo: ¿qué es un perro?

Desde luego no vamos a concentrarnos en el hecho de que es un mamífero cuadrúpedo y demás definiciones de biología. Empecemos por decir que su familia, Canis, apareció en el planeta hace unos 300 mil años, pero los antecesores más lejanos con conexión canina, tienen más de 30 MILLONES de años.

Cynodictis

Este súper abuelo prehistórico del perro es conocido como Cynodictis, y era un animal enorme con forma de mangosta pero de hocico alargado.

El Cynodictis vivió en el periodo Oligoceno y se extendió sobre lo que hoy es Europa y Asia, y por su tamaño y forma, se le ha llamado amablemente El Oso-Perro.

Tomarctus

Aunque genéticamente tiene muchas relaciones caninas, el Cynodictis está aún en discusión sobre su parentesco, lo que no sucede con el Tomarctus, oficialmente el canino más viejo del planeta, de unos 24 millones de años.

Parece muy factible que sea este el animal del que evolucionaría el gran lobo, el Canis Dirus, del que se tienen fósiles con 300 mil años de antigüedad. Empero, el lobo que hoy conocemos (Canis Lupus) es muy diferente a los grandes lobos de las eras glaciales, los que medían casi el doble que los actuales y competían mano a mano y desde entonces, con un famoso felino, el dientes de sable.

Canis Dirus

En términos muy generales, la familia canina actual, toda derivada de ese gran Lobo Dire, se compone de lobos, perros salvajes, chacales, zorros y el perro común.

Tanto el Gran Danés como el Chihuahua son hijos de la misma familia, y sus características se han ido forjando por los ambientes en que han vivido.

Sin embargo, las características que definen al canino son un poco engañosas, y hacen que algunas veces se incluyan falsos perrunos en la familia.

Canis lupus

Por ejemplo, a diferencia de lo que la mayoría cree, la Hiena no es un cánido, pues su conformación genética está mucho más cercana a los grandes felinos.

Tampoco lo es el recientemente extinto Lobo de Tasmania, que era en realidad un marsupial, más cercano a los canguros que a los perros.

Incluso hay un animal, que al puro estilo engañoso del “Conejillo de Indias” (ni conejo, ni de la India), fue llamado Perro de las praderas, cuando en realidad es un clásico roedor.

Ahora bien, es cierto que todas las razas del Perro doméstico provienen del mismo abuelo, pero también es cierto que como uno de los animales con mayor capacidad de adaptación ambiental, con el paso de los años cada una fue desarrollando capacidades y costumbres diferentes.

Pero de eso… platicamos en la siguiente entrada de Animítica en Planeta Mascotas. Hasta entonces, esperamos sus dudas y comentarios, para seguir ampliando el conocimiento.

Prefiero exagerar por un gato.


Nuestros tiempos modernos han acercado tanto a la gente en el mundo como a la información que genera. Internet, como el máximo exponente de la globalización mediática, pone a nuestro servicio millones de datos, anécdotas, vídeos e imágenes nuevas cada día.

Yo, honestamente, creo que esa es la razón por la que vemos últimamente tantos casos de abuso animal, como los de Sinaloa, Michoacán o, el de esta semana, la británica que tira un gato a la basura.

No creo, como el optimista Aguilar – Camín, que la violencia sea mediática, exacerbada por los medios. Al contrario, creo que antes de la Era Internet existían los mismos o más actos de abuso (en nuestro campo, abuso animal), sólo que con las distancias, quedaban en la impunidad del anonimato.

Hoy hay cada vez menos lugares en donde al menos UNA persona no cuente con un celular con cámara. A esto se le añade una computadora con internet y tenemos una nueva celebridad en el mundo del abuso.

Traigo todo esto a colación, porque con el caso reciente de la mujer que pone al gato en el bote de basura, comienza la nueva andanada de discusiones sobre derechos: Derechos humanos vs. Derechos animales.

Desde luego creo que la mujer, bromeando o no, metió a ese gato a la basura en un acto de estupidez que merece un castigo y debe ser un ejemplo. Tampoco estoy de acuerdo en que se le deba dilapidar o quemar en la hoguera, pero sí que su castigo debe ser ejemplar, debe ser tan severo que ella no vuelva a pensar algo así, pero sobre todo, que todas las personas que se enteren piensen dos veces antes de siquiera hacer un nuevo «¡Shu!» o un «¡Sáquese!»

Europa siempre se ha distinguido por poner el ejemplo en cuanto a la legalidad y la severidad con la que se castigan las infracciones, será quizá que transitaron antes que nosotros por edades oscuras en las que la podredumbre humana era una cualidad casi de la realeza, no sé, pero es innegable que los países de Europa Occidental siempre dan la nota en cuanto a castigar cosas que en otros lugares se ven como «menores».

Hace no mucho un par de muchachos imbéciles en Francia fueron a dar a la cárcel por quemar a un perro, se les puso una enorme multa y la incapacidad de poseer una animal por el resto de su vida. En España se sigue meditando el castigo para un hombre que a pedradas le fracturó la mandíbula a un perro, lo que podría representarle un año encerrado.

Ahora le toca a Inglaterra poner el ejemplo con esta mujer.

El caso parece menor (incluso la doña dijo «Es sólo un gato») y a los ojos de muchos, la rabia de la gente Animalista es exagerada. Tomando como punto de partida que golpear a la mujer aún no sucede y todo se ha quedado en ganas, me parece que la reacción se va volviendo natural, común… normal.

El mundo entero, como si se tratara de cumplir la profecía maya, ha entrado en una vorágine decadente, conflictiva y violenta que parece lejos de resolverse. Los pobres culpan a los ricos, los ricos al gobierno, el gobierno a los países vecinos, los países vecinos al país desarrollado y el país desarrollado a los pobres.

Algunos, quiero creer que la mayoría, saben en el fondo que «el gobierno», «las instituciones» y «las empresas» son entes imaginarios y que las acciones acaecidas dentro de estos conceptos son realmente realizadas por seres humanos, y no por una entidad mágica.

Como tal, entonces sabemos, sentimos, que somos nosotros mismos los podridos y nosotros los que tenemos que cambiar.

La gente animalista está en esa línea. La mayoría sabe que para cambiar al mundo humano, hay mecanismos, la mayoría engorrosos y burocráticos, que se deben usar para no empeorar las cosas. Sin embargo, sabe también que en el mundo animal se sigue viviendo bajo la ley del más fuerte, y en dicho rubro, el animal siempre pierde.

Cada semana hay un nuevo caso de abuso contra los animales y cada semana hay un reacción más furibunda de parte de los defensores. ¿Por qué? ¿Estamos exagerando? ¿Somos el simplismo al que le llaman Pet-Lover, Animalista, Ecologista? ¿Somos en verdad un montón de hippies  en sandalias encadenándonos a los tractores que amenazan el Amazonas?

Nada más lejos.

Quienes reaccionamos así por el maltrato animal, trabajamos, comemos, vivimos y consumimos como todos. Somos como cualquier otro ciudadano, muchos trabajamos (para vivir, por un sueldo) en cosas totalmente alejadas de esto que defendemos. Y porque estamos como cualquier otro en esta sociedad, es que reaccionamos así, es que nos preocupa tanto.

No tenemos los medios para luchar contra el crimen humano, así que seguimos los mecanismos sociales y esperamos su respuesta.

No podemos hacer mucho contra las decisiones de las empresas multimillonarias.

No manejamos Wall Street, el Banco Mundial. No movemos el Dow Jones ni nos dejan hablar con Obama o Calderón.

Sin embargo, sabemos que los narcotraficantes no son amantes de los animales, que los criminales ganan más dinero apagando vidas (de cualquier especie) que cuidándolas. Sabemos que Donald Trump no está tan preocupado por la belleza de la mariposa monarca como por la de su utilísima Miss Universo. Sabemos que hasta Rico Mc Pato prefería guardar una moneda en su bóveda antes de dársela a otro patito hambriento.

Y porque sabemos eso, sabemos que tenemos que hacer lo que SI podemos. Sabemos que podemos educar mejor a nuestros hijos y, quizá, hacer reflexionar a nuestros padres.

Sabemos que si la mayoría de la gente fuera capaz de respetar y apiadarse de la vida de UN perro, tendría una visión diferente a la hora de acabar con miles de empleos, pagar miserias por jornadas de doce horas… y claro, a la hora de pensar en matar a otro hombre.

Nos preocupa y enoja tanto que maltraten a UN animal, porque nos recuerda que la podredumbre interna que nos tiene en este precipicio empieza en las bases, en los instintos. Sabemos que con cada patada a un perro se da permiso para ocho golpes a un niño, que por cada gato incinerado se da permiso de ocho balazos a un padre de familia.

Cada maltrato animal nos recuerda que el peor mal de este planeta somos nosotros, que el peor enemigo del hombre es el hombre, que el sentimiento más riesgoso es la insensibilidad.

Y por eso es que si la reacción es exagerada, sólo puede ser contenida con leyes que realmente nos sirvan. Leyes, autoridades y castigos que le enseñen a las nuevas generaciones a ser sensibles, a respetar la vida.

Si ponemos como ejemplo a un muchacho idiota que quema vivo a un gato, dándole 1 año de cárcel, 5 años de servicio a la comunidad, una multa de 100 mil pesos y la obligación de someterse a un tratamiento psiquiátrico, él y todos sus «amiguitos»  la van a pensar dos veces la próxima vez que vean a un animal cualquiera caminando por la calle.

Pedimos justicia, acción y leyes severas,  porque nos urge mejorar algún aspecto de nuestra vida, proteger lo poco que queda limpio de este mundo, cuidar la última conexión que tenemos con este planeta, propagar la idea de que cualquier vida tiene un valor específico en este universo.

No nos pidan que nos calmemos a la hora de exigir justicia, no nos digan que es intrascendente la vida de un gato; sobre todo, no nos pidan que nos preocupemos por otras cosas como… el futuro… o sus hijos… porque eso es lo que estamos haciendo.

La vejez no es una enfermedad: El perro Senior.


Antes de decir nada, necesitamos entender algo: el envejecimiento de un perro no es una enfermedad, no es un mal y no tiene por qué ser un sufrimiento. El que un perro sea anciano o Senior, es un proceso natural que se notará en menor o mayor medida, dependiendo de la vida que el perro haya llevado hasta ese momento.

Un perro se considera senior cuando rebasa regularmente los siete años de edad, pero dependiendo de su raza y tamaño, puede darse un poco antes o un poco después.

Esto desde luego en términos de teoría, pues hay perros que aún después de los 10 años no parecen evidenciar un comportamiento de viejo, así como algunos perros pueden reducir su actividad física antes de esa edad. Todo depende de la vida que le hemos dado.

En un sentido general, el envejecimiento representa una disminución de las capacidades físicas, menor agudeza en los sentidos y mayor tardanza corporal para autoregularse, algo así como para “epararse solito”

Los síntomas primeros son, desde luego, los físicos. Es normal que un perro Senior pierda algo de su pelo en ciertas zonas, que reduzca su masa muscular y aumente la grasa en su cuerpo, además de las conocidas canas, que generalmente empiezan a darse por zonas pequeñas, empezando en la cara.

Como en todos los demás seres, su cuerpo debe disminuir su actividad porque ya no soporta lo mismo. Su corazón trabaja más lento, por lo que correrá menos. Algunos días no querrá y en general no deberá brincar. Su vista y oído empezarán a ser menos agudas.

El envejecimiento es inevitable, pero no así los síntomas negativos, lo que se pueden retrasar mucho con la atención adecuada.

Por ejemplo el baño. Nada de bañarlo cada semana o cada quince días. Más que nunca nuestro perro necesita conservar las condiciones naturales en su pelo, por lo que debe bañarse cada mes o mes y medio. No antes.

Por supuesto el cepillado del pelo y de dientes no entra en esta categoría, esos deben hacerse con la misma regularidad de siempre. De la cepillada de pelo dependerá que conserve su brillo. De la cepillada dental, que no adquiera enfermedades bucales.

Ahora es tiempo más que obligado para acudir con los expertos, pues habrá zonas más sensibles en nuestra mascota, como los ojos, oídos, nariz y boca. Para cada zona hay un experto veterinario y ante cualquier cambio notorio, hay que buscarlos.

Una de las afecciones más comunes, estará en los músculos y articulaciones. Hay que evitar que un perro mayor de 7 años se pare en dos patas, brinque de la nada o arranque en una carrera como cuando era cachorro.

Las articulaciones deben ser un punto de especial cuidado, junto con la cadera. Mientras más grande nuestro perro, más grande el cuidado.

Y desde luego, como nosotros, la alimentación. Si antes debías evitar golosinas y comida a escondidas, ahora más. Al envejecer, un perro necesita cada vez menos calorías y grasas, además de requerir alimento de fácil digestión. Esto no significa menos alimento, sino de mejor calidad. Cuando acudas con tu veterinario, le podrá hacer un diagnóstico y recomendarte los mejores ingredientes para tu perro.

Si nuestro perro aún está en la frontera de la vejez, es decir 7 u 8 años, aún hay tiempo de preveer enfermedades graves. Aún puedes hacer esa esterilización a la que le diste tantas vueltas. Machos y hembras reducen el riesgo de cáncer si han sido operados de su sistema reproductor, pues evitamos que las glándulas sigan produciendo hormonas, con el riesgo de descontrolarse.

Y viene, claro, el carácter. Ya no es la mejor edad para educarlo (pues además debiste hacerlo antes, ¿verdad?), pero tampoco podemos dejarlo comportarse como quiera. Si no quieres darle un entrenamiento formal, todavía podemos enseñarle cuestiones básicas de obediencia, y más aún, reforzar lo que ya había aprendido. El viejito sigue entendiendo y créanme, puede seguir aprovechándose de un dueño barco.

La vejez es una nueva etapa, no debe verse como el principio del fin. Hay que recordar que en sus años de juventud, él estuvo al pendiente de ti, dormía menos profundo para estar alerta, respondía en cuanto le llamabas y siempre estaba de buenas para recibirte.

Te toca hacer lo mismo por él, se lo debes, se lo ganó. Lo único que te pedirá es amor, compañía, comprensión y algunas veces, más paciencia, pues también él está pasando por una etapa nueva, en la que encontrará cosas que no le gustan, pero no puede evitar.

Y finalmente, si aún no ha llegado esta etapa… ¿qué esperas? Pon atención en el futuro y revisa en qué estás fallando, para prepararle una vejez feliz.

De Albóndigas y otras estupideces.


La primera semana de Agosto de 2010 sorprendió a muchos usuarios de redes sociales con un volante digital denominado: Albóndigas de Exterminio.

Dicho panfleto, entre otras cosas, argumentaba que en defensa de la salud, en reprimenda a los irresponsables y en protección de los niños, comenzaría una campaña de exterminio canino a través de alimento envenenado, depositado de manera premeditada, entre arbustos y jardines de los principales parques de la Colonia Condesa.

He aquí algunos fragmentos:

«Amigos, en vista del enorme incremento de mascotas (perros) en nuestra colonia Condesa y al caso omiso de sus dueños de recoger las heces fecales (sic), nos vemos en la necesidad de aplicar el Plan “Albóndigas De Exterminio” a los perros sin correa.»

«…además a muchos de nuestros hijos NO les gustan los perros y les tienen miedo, y los dueños no hacen nada cuando se les acercan y los espantan, cuando mucho un simple “disculpe” dejando al niño llorando asustado.»

«…para esto ya puedes pasar a recoger a nuestro lugar de reunión los miércoles, viernes y domingos después de las 10:00 am tu porción de ADE, así también te daremos 6 cápsulas para disolver en las fuentes.»

Desde luego vamos a obviar la falta de pericia al redactar, así como los pleonasmos que usa el conocedor «vecino».

Cómo tal el problema era una amenaza expresa, con delito confeso incluido, de envenenar perros por culpa de dueños irresponsables.

Así de sencillo y claro, tan simplista como la lógica misma con la que el supuesto grupo de vecinos habría llegado a dicha conclusión. Primero supongamos que este volante hubiera resultado verídico:

1.- Los vecinos confesaban que cometerían dos delitos contra la salud, el primero, depositar desechos tóxicos de manera premeditada en medio de la vía pública, más aún, entre la vegetación de parques. El Segundo, más grave, contaminar de manera intencional aguas públicas, que están al alcance, sí de mascotas, pero también de los muchos niños que dicen proteger.

2.- Mucho nos quejamos de la ineficacia de las autoridades, sí, pero para sancionar estos casos de irresponsabilidad (no levantar las heces), les guste o no, existe una autoridad. Dictaminar una solución alterna que incluya la muerte (increíblemente dolorosa, traumática y prolongada, provocada por veneno) por cuenta propia, es lo mismo que tomar la justicia en propia mano. Es decir, se equipara a salir a asesinar ladrones porque nuestras autoridades no los están atrapando.

3.- En el plano teórico, los perros en vía pública deben caminar con correa, esto incluso, por ley. En la realidad, cuando de parques y zonas recreativas se trata, el 90% de los perros que caminan sin correa NO SON AGRESIVOS. Y esto no es por confianza pura en ellos, sino porque como dueño, sé que cuando mi perro es agresivo me causa problemas desde la primera vez, haciendo daño y haciéndose daño y no es lo que una persona cuerda desea. En lugares tradicionalmente canófilos, como el Parque México, el Parque España o «las Islas» en Ciudad Universitaria, los enfrentamientos entre perros son raros, la agresión de un perro a una persona, mucho más.

4.- Siempre hay algún desequilibrado que trae un perro agresivo con ganas de armar pelea o peor, de amedrentar a la gente. Créame, estos tipos NO SON BIENVENIDOS entre las comunidades caninas de los parques y de toparse con ellos, lo hará en un parque, en una calle o en la puerta de su casa. Son delincuentes y hay que denunciarlos, para sancionarlos.

5.- Si al niño no le gustan los perros, es respetable, pues es preferencia, pero debería enseñarla a NO temerles por el mero hecho de ser perros. Un niño equilibrado y seguro de sí mismo, que no le teme a las cosas por antonomasia, es un niño más feliz. Enseñarlo a cuidarse y ser precavido no implica enseñarlo a mantenerse lejos de todos los seres vivos. En todo caso, debería enseñarle a no acercarse a la gente, realmente hay más riesgo de sufrir daño.

6.- Sería todo un derroche de brillantez enviar sus planes por correo electrónico, probablemente es el medio de comunicación con mayor filtración de información. Sería difícil que la información no le llegue rápidamente a algún defensor de los animales. Basta con que UNO de los hijos, sobrinos, primos o hermanos de esos vecinos que hacen el acuerdo se entere para que trate de hacer algo tan sencillo como publicarlos en su Facebook, Twitter o por correo electrónico.

Ahora, digo todo lo anterior con un afán de razonar el hecho, pues no dudo que entre las personas que se enteraron de este volante, exista alguno a quien la idea le pareció realmente una «solución». Afortunadamente, hasta el día de hoy dicho volante ha resultado solo una amenaza, un mito, o como se les conoce en la red, un Hoax.

Entonces, ¿no hay problema? ¿Para qué nos preocupamos?

Todo lo contrario. Lo que este volante decía, es sólo la expresión ficticia de una «organización», pero es algo que sucede todos los días en cualquier colonia de muchas ciudades, si no es que de todas.

El «perro envenenado» es una figura común de nuestra sociedad, una triste expresión de la falta de cultura, educación e inteligencia, es un recuerdo común para muchos niños cuya mascota era más ruidosa que lo normal, tenía más energía o paseaba más lejos de lo deseado.

Le cuento, como anécdota que un buen amigo (que hoy en día es el Editor de la fantástica revista Animalia Magazine) cuenta entre las memorias de su niñez con tres perros consecutivos envenenados.

El «perro envenenado» es la resultante de dos sectores: dueños irresponsables y gente sin respeto por la vida.

Por un lado, los dueños irresponsables que dejan al perro correr libre por la calle sin vigilarlo caen en la comodidad y cargan la primera culpa. Es muy sencillo, cuando se tiene a un perro que  siempre regresa a casa, abrir la puerta por las mañanas, permitirle subsanar sus necesidades en donde sea (sin recogerlo, claro, porque «no lo ví«) y esperar a que regrese. Ese perro ciertamente puede resultar, además de un riesgo para la salud, una amenaza para otros perros que sí pasean con correa o personas que se cruzan en su camino.

Se estima que sólo entre el 8 y 9% de los perros extraviados son producto de una correa o collar rotos. El restante 91% son perros que corren libres y en alguna vuelta o carrera no encontraron el camino de regreso. En cambio, un perro que aprende a caminar siempre con correa al lado de su dueño, se convierte en un perro equilibrado, sin ansiedad, más educado y asertivo.

Es decir, para todos conviene que el perro salga con correa, falta quitarse la pachorra, la flojera de caminar a un ritmo más elevado para ayudarlo a hacer ejercicio. No hay nada mejor que comenzar el día con una caminata al lado del perro y nada mejor para rematar un buen día. (Créame, para un sedentario común, cuando llegó a casa el primero de mis cinco perros, mi vida comenzó a cambiar para bien, comenzando por mi salud y mi peso.)

Sin embargo, como tantas cosas acerca de los animales se necesitan legislar, urgen espacios expresos para que los perros equilibrados convivan y hagan ejercicio libres. Espacio controlados, seguros, en donde la gente sepa que ciertos días, encontrará perros libres y entonces, decida si acude o no. Lugares con depósitos para heces y con algún vigilante que se cerciore de que se cumpla con la limpieza. Lugares en donde la cultura animal florezca y en donde después, los mismos dueños se vigilen y se insten a cumplir la norma entre ellos.

Estos lugares ya existen, creados por la costumbre y el acuerdo tácito, pero no están reglamentados para evitar estos enfrentamientos.

Y por el otro lado, el sector de los «envenenadores», necesita una severa reprogramación. Alguien debe hacerle saber el valor de una vida, la complejidad maravillosa de un organismo vivo y hasta su peso cósmico en este mundo. Andar cargando muertes absurdas de animales sobre los hombros no es bueno para nadie. Ser un asesino de perros es el resultado de una educación pobre, de un descuido familiar y una disfuncional concepción de la vida.

Ser capaz de matar a un animal por el hecho mismo de que «no me gusta», es un paso más cerca de la estupidez y habla de una agresividad latente, un paso más cerca del sociópata. La agresión hacia los animales es uno de los problemas psiquiátricos más severos en la niñez y adolescencia, que desensibiliza al individuo, haciéndole perder el valor por la vida, la de los demás y la propia, permitiéndole aprender a descargar la ira contenida en su forma más pueril y peligrosa.

Y esto no lo digo yo, lo dicen cientos de estudios alrededor del mundo, lo dicen expertos como el Dr. Albert Schweitzer, el especialista del FBI Robert Ressler, la famosa antropóloga Margaret Mead, la psicóloga Linda Merz-Perez, el Dr. Alan Felthous… y muchos, muchos más. ¿No me cree? Googleé eso nombres nada más, no tiene que tomar mi palabra como cierta.

La conexión entre los asesinatos humanos y el maltrato animal es tan clara como riesgosa… y sí, envenenar a un animal es agredirlo de manera expresa, se esté presente cuando el animal muere, o no.

Dejemos de engañarnos, hay un problema de cultura de ambos lados, pero uno de los dos es más peligroso que el otro, uno de los dos afecta a la psique del individuo y necesita ser tratado antes de convertirse en algo peor.

Ustedes decidan a cuál de los dos me refiero.

Cuiden a sus mascotas, sean responsables y denuncien a los agresores. Esto aún está en nuestras manos.

Los mestizos de moda: Acciones I.


Entre los muchos comentarios que hemos recibido a recientes fechas sobre nuestra postura de «Poner de moda al mestizo», en algunos de ellos hemos recibido un argumento importante: «No somos personas públicas y en teoria no queremos re-educar a la gente, entonces ¿cómo ponemos de moda al mestizo?»

Ciertamente nuestro post y nuestra posición al respecto (de la que somos portavoces pero no autores, pues hay miles de personas luchando por ello antes que nosotros), tiene algo de teórico. Teóricamente queremos que aquellas personalidades que sí gozan de notoriedad y, por ende, de seguidores, adopten dicha postura y nos ayuden con esta expansión de la idea.

Claro, sería un poco ególatra decir que esperamos que esas personas pasen por nuestro post y adopten la postura simplemente porque nos leyeron, empero, no nos hemos quedado de brazos cruzados y tratamos de acercarnos a quienes representan un modelo, ejemplo o líder de opinión para la gente, pero la verdad es que ellos, como lo dijimos serán herramientas de información. No serán la fuerza misma.

Entonces, refrendamos ¿qué hacemos para poner de moda al mestizo?

Vamos a tocar algunos de los puntos que pueden ser muy útiles al respecto y para los que solamente necesitas actitud.

Ya no más «callejeros»

Dejemos de llamarles así. «Callejero» es una condición de vida, es una circunstancia, porque vive en la calle. No es su denominación fenotípica o biológica, no dice nada sobre sus características físicas. En lo personal no creo que sea despectivo per se, sin embargo, es una forma en que la gente les resta importancia y aprovecha para separarlos de los perros de raza, aduciendo con ello muchas cosas, como suciedad, enfermedad, descuido o riesgo. Quizá entre los amantes de los perros, «Callejero» no se dice en sentido negativo, pero otra vez, no vamos por las personas que ya los amamos, vamos para el resto de la gente, para la que «Callejero» sí es común que se use como un calificativo de inferioridad.

Obviamente, menos de los menos les llamemos «corrientes» o «eléctricos» (cuyo chiste radica desde luego en: corriente con corriente). La «finura» no tiene que ver con la pureza de la raza, si así fuera, el 90% de los habitantes de este país seríamos corrientes y el restante 10%, casi. Hay perros mestizos cuyas condiciones genéticas funcionan de manera más «fina» que los de raza pura, pues su organismo es más fuerte, sus reflejos más rápidos, sus instintos más útiles y sus reacciones más inteligentes.

Incluso evitemos llamarlo «cruzado». No es sólo un término que tampoco sirve para definirlos, sino que es un pleonasmo. Conocemos como «cruza» al apareamiento de dos perros. Es decir, todos los perros del mundo, de raza pura o mestizos, requieren de una cruza, entonces, todos los perros del mundo son cruzados.

Empezar por la denominación correcta es un buen paso, especialmente para los niños y jóvenes. Hay muchos adultos que nunca supieron cambiar esa costumbre y que aún los llama así. No desaprovechemos la oportunidad de corregir amablemente a cualquiera que oigamos llamarlos erróneamente. «Es un Mestizo» o al menos «Criollo».

La pregunta

No es que esté mal querer sobre las razas y conocer algunas más, pero es mucho mejor emocionalmente hablando, darle personalidad a las mascotas. Tratemos de que la primera pregunta al ver a un perro, propiedad de alguien más, no sea «¿De qué raza es?».  Es darle más importancia de la necesaria a un aspecto secundario. Lo mejor para ayudar a que la gente los vea más como individuos y menos como objetos de tienda, es empezar por «¿Cómo se llama?». Es lo que nos preguntamos entre nosotros. No imagino la cara de uno de nosotros cuando nos invitaran de viaje, por ejemplo a Europa, y alguien le preguntara a nuestro acompañante (suponiendo que nosotros no podemos contestar porque no hablamos el idioma) «¿Y tú amigo de qué raza es?». Esto es especialmente útil frente a niños, pues los enseñamos desde chicos a tener prioridades… y la raza no debe ser una de ellas.

La reacción

Cuando vemos un poodle, un labrador o un schnauzer, por la calle, aparentemente sin dueño, es normal que la gente diga «Mira, pobre perrito», «Que bonito perrito«, o alguna frase similiar. En cambio, ante un perro que parece «genérico», es decir, tan mestizo que se aleja mucho de las razas comunes, los tratan de alejar con un «shush», «úshcale» o «sáquese«. Es una forma más de hacer diferencia. El Mestizo en la calle no tiene más gérmenes, enfermedades o riesgos que cualquier otra raza. Los que se han vuelto agresivos por su mala suerte (de encontrar gente agresiva) no suelen acercarse, así que si lo hace, no importa si parece de raza o no, merece el mismo trato que los demás. No hay que dejar de tener cuidado, no debemos aproximarnos demasiado a la ligera, pero no permitamos que se siga propagando la idea del «feral», término tan odiosamente usado por autoridades sin conocimiento para hacerlos ver como «perros peligrosos».

La felicitación

Esto es especialmente para nosotros los amantes de los perros: felicitemos a quien orgullosamente pasea con su mestizo. Adoptar a un perro de calle o a un mestizo a través de una asociación, implica una mentalidad ganadora: buscaba un amigo, no un accesorio de color y forma específica. Eso es razón suficiente para felicitar al dueño. Felicidades por adoptarlo, felicidades por encontrar un perro tan lindo, felicidades por no tener prejuicios. Incluso se vale agradecerles a nombre de los perros mestizos, ¿por qué no?

La propaganda

Especialmente para quienes tienen ocasional, o frecuentemente, algún contacto con los medios. Cuando por alguna razón somos parte de algún artículo, encuesta o muestra gráfica sobre las mascotas, no tenemos por qué seleccionar a nuestras mascotas más «puras». Dejemos que compitan por la cámara equilibradamente. Hay perros mestizos que se roban la foto mucho más que cualquier raza. Esto aplica para nuestra foto de Facebook, Hi5, Twitter o el portal que sea. Mientras más perros mestizos veamos aquí y allá, más fuerte será su imagen como mascota ideal.

No es lo único que podemos hacer, pero son algunas ideas, discutidas también con nuestros blogeros, internautas y radioescuchas. Si tienes alguna nueva idea, no dudes en platicarnos, ¡necesitamos de todos!

Fin en Cataluña. ¿Quién sigue?


El Miércoles 28 de Julio de 2010 será recordado como un día muy importante en la historia de la lucha por los animales.

Esa fecha será (o debería ser, porque muchos medios de comunicación tienen jefaturas aficionadas a la tauromaquia) celebrada como el día en que Cataluña hizo oficial la prohibición de las corridas de toros en su territorio.

Y ¿Por qué es tan importante? Ni siquiera es un país completo…

Precisamente por eso.

España es la cuna de la Tauromaquia, de todos sabido. Originada ahí y propagada con mayor éxito al nuevo mundo (como la viruela) es un reflejo claro de tradiciones absurdas que los países desarrollados supieron abandonar. No es casualidad que el 90% de los países que la permiten, pertenezcan al llamado «Tercer Mundo». No vamos a clavarnos en el nivel educativo, cultural o social que tienen sus habitantes como un factor para que siga existiendo, sino en su fuerza y poder hacia sus gobiernos.

Aunque el «tercermundismo» se refiere a condiciones de desarrollo económico y social, lo que caracteriza -ypor tanto mantiene limitado- a este sector del mundo, es su muy complicado sistema de gobierno, que facilita el ascenso y permanencia de gente poco preparada al poder, complicando a la vez la exigencia de su población en una pseudo «democracia», donde el pueblo debería tener el poder, pero es una batalla frontal (y a veces sangrienta) poder ejercerlo tan siquiera un poco.

¿Por qué me alejo de la Tauromaquia con tanto rollo político?

Porque el desarrollo de la sociedad catalana y su exigencia frontal en un sistema político un tanto más accesible, fueron los factores que permitieron este gran paso.

Para muchos es sabido que Cataluña se ha mantenido en una polémica «separación» de la nación española desde hace tiempo. Términos como «nación» y «nacionalidad» se han impuesto, borrado y reinterpretado en los estatutos y legislaciones del territorio de Cataluña, en una supuesta y paulatina búsqueda de independencia. No vamos a ahondar en ello, porque no nos compete siquiera opinar, pero lo mencionamos porque a tan sólo unas horas de hecho el anuncio sobre la prohibición, los aficionados a la Tauromaquia esgrimieron su único argumento: Cataluña quiere separarse de España, es la verdadera razón por la que se prohíben las corridas de Toros.

Twitter y Facebook fueron los testigos de como intentaba una comunidad en desuso, menospreciar un avace social como el logrado por los catalanes.

La prohibición de las corridas de toros en Cataluña (cuya capital es una de las ciudades más importantes y, por tanto, complejas del mundo: Barcelona) es el resultado de una lucha larga de grupos de personas -odio la expresión «grupos ambientalistas», como si fueran entes, no humanos- que jamás fueron aficionados a esta costumbre antigua. Gente que creció sin comprender por qué en un lugar público y grande se asesinaba y torturaba a un animal. Más aún, gente que afortunadamente no «aprendió» a apreciar esa costumbre y jamás vio un traje de luces más notorio y bello que el ensangrentado delantal de un carnicero.

La prohibición catalana es el resultado de un pueblo que le demandó a su gobierno lo que quería y lo que NO QUERÍA. No quería animales escupiendo sangre siendo arrastrados por la tierra ante los aplausos y gritos del ocio humano. No quería que sus hijos vieran más fotos de ganado atravesado con una espada, de gente riendo y disfrutando la deshumanización. No querían más «ejemplos» de vida que salieran en el «HOLA» a media plaza bebiendo vino. (No encuentro evento más cercano a las orgías de la época de la decadencia, que un lugar lleno de alcohol, ropas elegantes, joyas, sangre, muerte y risas)

La prohibición catalana es la muestra del poder del pueblo sobre sus empleados, los gobernantes. Exigieron y estos obedecieron, como la definición de «Democracia» infiere.

Tomando en cuenta que Cataluña hace frontera con el sur de Francia (la única zona del país galo que permite la tauromaquia), la prohibición además separa físicamente una parte del territorio taurómaco, la aisla. Divide y vencerás, dijo Julio César.

La prohibición en Cataluña es un estandarte a la lucha por nuestros derechos. El derecho de exigir respeto a las decisiones de los pueblos, no a los gustos de los oligarcas y jerarcas. Estadísticamente hay casi tres veces más gente que odia la tauromaquia, que gente que la aprecia. Esto dice que la exigencia de prohibirla, sería rápidamente respondida si la democracia fuera real.

Los Taurinos dicen que «no cualquiera lo aprecia«, es decir, porque son pocos, son una élite culta. En ese orden de ideas, los necrófilos, pedófilos y zoofilos son también una élite.

Dicen también que es una «tradición«. También lo era el Circo Romano.

Dicen que es una fuente de empleo, que dejaría en la calle a mucha gente. El Narcotráfico contrata 25 veces más gente al año… y eso no es argumento para defenderlo, ¿cierto?

Dicen que «el toro es criado para eso«. ¿Los criadores de perros de raza tienen derecho a jugar con ellos hasta la muerte porque ellos los críen con esa idea?

Dicen que el toro de lidia es bravo, es incapaz de socializar, nace para atacar. El demonio de tasmania también, el tigre, el tiburón blanco… entonces…

Dicen que es la lucha de igual a igual, hombre contra bestia. El Toro está minado, confundido, deshidratado y en la oscuridad, antes de saltar al ruedo. La naturaleza le dio al toro sus cuernos, la espada fue invención del hombre. Hace uso de al menos otras cuatro personas (y dos animales más, indefensos y ciegos) durante la corrida…

En fin… ayer Cataluña dejó de escuchar todo eso, dejo de permitir esos argumentos vacíos y absurdos. Cataluña exigió respuesta de su gobierno, aún formando parte del país con más «tradición» al respecto.

Cataluña exigió y obtuvo respuesta. La lucha es cierta, es clara, es frontal y más que nunca, es útil.

Ayer fue el fin en Cataluña. ¿Quién sigue?

Socialización Canina. ¿Agresivo?


Uno de los problemas más es el referente a la agresividad.

Y digo uno de los más importantes porque desde luego no es el único, ni el que primero ocurre a la llegada de un nuevo miembro canino a la familia. Si empezáramos cronológicamente, deberíamos hablar quizá de la adaptación al nuevo hogar, la higiene fallida o las «travesuras». Empero, aunque también son problemas importantes, la agresividad de un perro resulta el más delicado de los problemas por las consecuencias que puede tener.

Basta decir que es ésta la primera causa de sacrificio o abandono en perros jóvenes.

Y aún cuando no seamos capaces de siquiera pensar en esa posibilidad, tener un perro agresivo sigue siendo un riesgo, sobre todo para si mismo, en tanto nosotros como dueños no seamos capaces de actuar al respecto.

Es muy triste escuchar la expresión «me lo envenenaron», pero desafortunadamente no es raro.

Además de los vecinos inadaptados que simplemente crecieron con deficiencias sociales y odian a los perros, hay mucha gente que siente que si el dueño de un perro agresivo «no se hace cargo», son ellos los que deberán tomar cartas en el asunto «antes de que ocurra una desgracia».

Por eso es tan importante tratar la agresividad de un perro en cuanto la demuestra, tanto hacia otros humanos como hacia otros perros.

De entrada hay que ser conscientes de la realidad: existen perros que genéticamente tienen mayor disposición a la agresividad. De hecho, hay razas que se fueron mezclando hasta obtener capacidades de ataque y agresión similares o hasta superiores a las de los cánidos salvajes, como el lobo.

Entre las razas más propensas a la agresividad están Pit Bull Terrier, Rottweiller, Dogo Argentino, Sttafordshire Bull Terrier, Akita, Tosa Inu y Fila Brasileiro.

Atención: estos tienen mayor posibilidad de alcanzar un nivel de agresividad riesgoso o letal, no significa que inevitablemente la tendrán. Su tendencia, desarrollo y complexión, hace más sencillo y efectivo detonarles estas capacidades, pero para ello es casi necesario que un ser humano intervenga.

Estos perros, como todos los demás, aprenderían a aprovechar su agresividad de manera natural con la misma frecuencia que cualquier otro perro, es decir, cuando defendieran el alimento o la guarida. Sin embargo, en ellos las intervenciones humanas negativas surten un efecto mayor que en otras razas. Si son callejeros, los malos tratos de la gente, aunados a la consciencia de su efectividad para defenderse, los vuelve más peligrosos. Si son de casa, dueños irresponsables los pueden entrenar para ser agresivos con mucha más facilidad y con resultados más efectivos.

Así como nadie puede decir que estas razas están obligadas a ser agresivas, tampoco se puede eximir a las demás de serlo. El Chihuahua y el Cocker Spaniel, por ejemplo, pueden ser perros muy agresivos, la diferencia de concepción está en su tamaño y las consecuencias. Puede pensarse «¿Qué puede hacer un perro de ese tamaño?» y quizá tengan razón, pero en proporción, puede ser grave. Es decir, un Chihuahua demasiado territorial podría atacar a un niño pequeño causándole heridas de cuidado.

Con esto hay que entender que un perro agresivo, del tamaño, raza o cruza que sea, es un perro infeliz, condenado a vivir en el estrés, en la tensión, probablemente disminuido en su sistema nervioso y por tanto, menos longevo. Es un perro que debe y puede ser corregido, o al menos, debe ser bien controlado.

En México la legislación para mascotas es tan deficiente para defenderlas como para exigirle resposanbilidad a sus dueños. Aún así, es responsabilidad de cualquier dueño pasear con la mascota atada a una correa. Un perro no es más feliz por correr libre, de hecho, muchas veces es más caprichoso y siempre corre más riesgo. La correa es indispensable, así como importante y útil es un collar de «castigo».

No me gusta la expresión, pero es su nombre oficial, sin embargo, creo que le queda más el nombre «collar de control» porque es lo que realmente puede hacer: controlar a nuestra mascota. Al recorrerse automáticamente, el perro mide de manera sencilla la presión que puede ejercer contra la correa. Un collar normal para un perro agresivo grande, sólo le da control sobre el dueño, la mayoría de las veces los incita a llevar ellos el rumbo de los paseos y ante una descarga violenta, la fuerza del cuello se tensará al punto de jalar al dueño como muñeco de trapo.

El bozal, por otro lado, no es una tortura para ningún perro, siempre y cuando sea de la medida adecuada, ésta es, que fije bien sobre la nuca pero que en el hocico le permita maniobrar ligeramente. Al principio cualquier perro siente al bozal como un inmerecido regaño, gemirá e intentará quitárselo, es cuando el dueño más debe demostrar paciencia y comprensión. Hay que darle seguridad, tratar de calmarlo, pero no enojarnos porque no le guste. Demostrarle que aún con el bozal, estás a su lado y tu cariño sigue intacto.

Correa, collar y, en casos necesarios, bozal, te ayudarán a llegar al siguiente e importante paso: Socializar.

El peor error que se puede cometer con los perros agresivos es alejarlos de todos los demás. Si se tiene control y cuidado (enfatizamos el bozal para seguridad de todos), el perro, aunque agresivamente, se puede y DEBE acercar a otros. Como su lado dominante (aún sin poder abrir la boca) estará alerta, lo mejor es acercarlo primero a perros menores que él, pues aunque intente «atacarlos» con las patas, el daño no será mayor. Si fuera un perro de su tamaño o mayor, la agresión aún sin colmillos haría responder al otro perro y entonces habríamos entregado a nuestro amigo en una posición indefensa.

Es importante y aún más efectivo hablar un momento antes con el dueño del otro perro, decirle que el bozal está asegurado pero que quieres que socialice. Si el otro dueño está renuente, no lo presiones, no se puede exigir a nadie que deje de tener miedo por su propia mascota.

¿Has visto a esas personas que llevan perros pequeños (Poodles, Chihuahua, Yorks) y al ver a otro perro de inmediato lo cargan o lo alejan neuróticamente? ¿Has visto cómo se comportan esos perros?

Es un círculo vicioso. El dueño está temeroso porque ve que su perro se aterra o ladra… y el perro se aterra o ladra porque su dueño temeroso le ha condicionado a que la presencia de cualquier otro perro implica peligro.

Un perro es un animal social, como nosotros, por eso nos llevamos también. Necesitan socializar, conocer a otros. Tu responsabilidad está en demostrarle que los otros NO SON ENEMIGOS, que no corre riesgo, y en caso de perros «guardianes» -entrenados para ello o no- demostrarles que TÚ no estás en riesgo, que no les temes a los demás y ÉL no debe temerles. Muestra tu lado más calmado y amable con el otro perro, acarícialo frente a tu mascota sin dejar de darle su lugar, ínstalo a que se siente, se calme frente a los canes vecinos.

Será una labor diaria y de a pocos, pero es lo mejor que puedes hacer por él.

En estos casos, aplica más que nunca esa frase que decimos los canófilos: «No es culpa del perro», porque es cierto, prácticamente nunca lo es.

¡Hasta la próxima!

La moda del Mestizo: nuestra nueva obligación.


Antes de comenzar esta columna quiero aclarar que no tengo intención alguna de enemistarme con los criadores. No es de mi incunbencia las cantidades de dinero que ganan con la venta o crianza de una camada, mucho menos cómo lo gastan. Me queda claro que lo suyo es un trabajo honesto y cómo tal es loable, además de plausible para todos aquellos que lo hacen como se debe: amando a los animales que crían. Es más, confieso que dos de mis 5 hijos son de raza pura, así que no, esto no es una columna razofóbica.

Aclarado lo anterior, voy directo al grano:

Vivan los mestizos. Vivan los criollos.

Este género humano al que orgullosa-vergonzosa-lamentable-inevitable-mente pertenezco, como la especie dominante (lo cual no queda duda) y pensante (lo que genera muchas dudas) de este planeta, debemos afrontar nuestra naturaleza con todo lo que conlleva.

Somos los dueños de un maravilloso planeta  que viaja por el espacio, el que por mérito propio se colocó a la distancia exacta del Sol para generar vida sin matarla de calor ni de frío. Y digo que «somos los dueños», porque venga, nuestra impune realidad es que nos adueñamos de este lugar en cuanto se nos desarrolló la neurona adecuada.

Sin embargo, a pesar de ese impío y egoísta dominio, desarrollamos también un afortunadamente impune libre albedrío, por lo que algunos de estos Sucios Simios Sapiens sabemos que ser dueños de lo que sea, trae consigo una responsabilidad.

Bueno pues, hagamos Zoom: El planeta –> México –> Ciudad de México –> Amantes de los animales en la ciudad.

Todos aquellos que en esta Ciudad y Área Metropolitana sentimos empatía ante la mirada de otra especie, todos aquellos que liberamos endorfinas al contacto de una pata peluda, una garra escamosa o un ala emplumada, tenemos una responsabilidad urgente: Poner de Moda al Perro Mestizo (y esterilizado).

Que quede claro: no es la única. Es la más urgente.

¿Por qué? No porque lo digo yo, porque lo dicen los números.

Hay alrededor de 10 millones de perros callejeros, de los cuales el 90% son mestizos.

Sus primos felinos carecen de una estadística, porque muchos gatos «callejeros» son aceptados como vistantes frecuentes en casas y edificios, pero más aún, porque son desconfiados, lo suficiente para no ser contados y para ser menos maltratados.

Sólo aceptaría la discusión en ese rubro, los gatos callejeros, que yo llamaría el 2do en el orden, también urgente.

De ahí en fuera no hay más. No hay «aves callejeras», r»oedores en riesgo», «reptiles sufriendo». No los hay porque cuando los hay carecemos de tiempo para ayudarlos, pues están más lejos de su ambiente y desafortunadamente mueren más rápido.

Pero el perro mestizo tiene todo en contra:

  • No se puede clasificar, por lo que no hay un catálogo que los muestre.
  • Hay demasiados, por lo que no provocan la preocupación de la extinción.
  • Son confiados a los seres humanos, por lo que muchas veces terminan en las manos de locos maniáticos violentos.
  • Se las ingenian para aguantar más, por lo que el suftimiento de uno con mala suerte se puede prolongar por años.

En fin, el criollo, el mestizo, el callejero, cruzado o eléctrico, es la especie animal que más nos necesita por el momento.

Son producto de nuestro descuido y nuestra irresponsabilidad.

Son producto de frases ignorantes como: «Que sea madre por lo menos una vez», «Que experimente la dicha de tener cachorros», «Mi muchacho es un galán», o más deleznable aún: «Es que salió feíto».

Son hijos de nuestra ignorancia, nuestro desdén y nuestra estupidez. No existe la generación espontánea y por mucho que lleven en la calle, no son silvestres, ni se engañen, no se han «asilvestrado».

Hay afuera 9 millones de mestizos y criollos porque Paris tiene un Chihuahua, Gloria Estefan un Bulldog inglés, Diego Torres un Labrador y Obama un Perro portugués de aguas.

Ninguno, o casi ninguno, tiene un mestizo.

Al menos ninguno, o casi ninguno sale con él en las portadas de revistas. Somos presos de las modas, los líderes de opinión y los ejemplos, por pueriles que estos puedan ser, pero esos «líderes» y esas modas no se han enfocado en el mestizo, el milrazas.

Y no tenemos ya tiempo de educar a la población para dejar de seguir las modas, seamos honestos. El problema está encima, la vida de esos 9 millones ya está en la calle; en lo que re-educamos a nuestros «niños que serán los adultos de mañana» tendremos 20 millones… y eso si nuestra re-educación funcionara.

No tiene un sentido práctico luchar contra el sistema por ahora. Y les digo esta opinión a ustedes, los que sí luchan, no a los que ignoran el problema o hasta se aprovechan de él (que es contra quien va mi ira, no mi reflexión). Precisamente se los digo a ustedes porque sé que servirá de algo convocarlos, en lugar de tratar de re-educar a un obcecado.

Mientras hallamos la forma de usar el sistema para resolver este problema, podemos seguir criando perros de raza, tampoco nos pongamos extremistas. Las razas caninas son especies de un mismo animal y como tales deben ser conservadas. Pero esas no nos preocupan por ahora, pues por efectivos que seamos, siempre habrá público para ese campo.

Pero los espectadores, la audiencia, los fans para el criollo son aún muy pocos contra la enorme oferta.

Tenemos que hacer fans del mestizo.

Y una vez que esté en nuestra casa, es obligación de todos, familia, amigos, vecinos, conocidos y Veterinarios, pugnar porque el mestizo de moda sea esterilizado, para dejar de crear nuevos mestizitos.

Luchemos por «Adopta un perro mestizo», en lugar de gritar «No compres perros de raza». No es lo mismo.

Queremos crear gente pro-mestizos, no anti-razas. Debemos lograr que la decisión de adquirir un perro estibe en «la química» que se haga al verlo, no en el color o la etiqueta. Algunas veces será de raza, algunas veces mestizo, pero la competencia debe ser justa.

Se los quiero decir ahora por la fuerza y carácter que se puede ver en las marchas, en las protestas afuera de «Expos». Se los quiero decir porque creo que esa fuerza y convicción son las claves para lograrlo. Se los digo porque la energía para grtiar un «NO» es la misma que se necesita para gritar un «SÍ», sin embargo, gente como Gandhi o Luther King nos han demostrado que la segunda opción es más efectiva.

Dejemos de pelear CONTRA el sistema que la gente sigue, mejor usémoslo, aprovechémoslo. No cerremos los espacios a los criadores, mejor equilibremos la balanza. Usemos toda esa creatividad feroz para idear mejores canales de distribución de información, en lugar de intentar cerrarlos.

Poner de moda al Mestizo, es nuestra nueva obligación.

Pongamos cabeza sobre ello, quiero escucharlos.