Archivo de la categoría: Especies en peligro

Águilas que anidan sobre un casino olvidado


Llegaron hará unos 4 años a un espectacular publicitario de un casino abandonado en el cruce de Montevideo y Avenida 100 metros. Eran dos, pero actualmente son entre 4 y 5.

Los habitantes de la unidad habitacional que se encuentra justo detrás del casino notaron su presencia por los chillidos matutinos. Algunos comenzaron a verlas también en el atarcerder, mientras se reunían en un árbol del lado de los edificios.

Se trata de una familia de águilas que decidió convertir las áreas verdes de la zona habitacional en su lugar de caza.

“Las ardillas no tanto, pero las palomas y las ratas que había cerca del contenedor de basura prácticamente desaparecieron”, afirma Miguel Díaz, vecino de la zona.

Las aves rapaces probablemente salieron del Parque Estatal Sierra de Guadalupe, donde es común que se avisten también golondrinas, zopilotes y aguillillas de cola roja. El parque se ubica en los municipios de Coacalco, Ecatepec, Tultitlán y Tlalnepantla.

aguilas2

Lee también: “Águilas en peligro de extinción”

Es justo este último municipio mexiquense el que colinda con la delegación donde las águilas se han acentado: Gustavo A. Madero.

De esa dirección es que ve llegar cada día a las aves Jesús, quien trabaja como “checador” de las rutas de camiones que salen del paradero del Metro Politécnico.

“Vienen de allá -señala hacia el cerro del Chiquihuite-, casi siempre son dos pero hemos llegado a contar cuatro o cinco”, la misma cifra que refieren los vecinos.

“Se paran ahí en el anuncio y se quedan. No tienen un horario ni nada. Hay semanas que las veo a diario, otras no las veo en días.”

El cerro del Chiquihuite tiene la peculiaridad de albergar una colonia popular: Cuautepec, que literalmente de traduce del náhuatl como “Cerro de Águilas”.

“No molestan a nadie, pasan y están ahí. Yo no las veo siempre pero es porque estoy un rato en las manañas y me voy”, revela Lourdes, una mujer que tiene un puesto de tamales en la acera de enfrente de donde se ubican las aves.

aguilas3

Las águilas no representan ningún peligro para los humanos, dado que estas rapaces no se acercan y sus hábitos alimenticios incluyen aves más pequeñas, como palomas o gorriones, así como roedores, ya sean ardillas o ratas o lagomorfos, es decir, conejos. Tampoco irán tras gatos, ni perros pequeños.

Las águilas se mantienen en pareja, por lo que es probable que las dos que observan recurrentemente juntas sean el macho y la hembra, mientras que las pequeñas sean diferentes camadas de crías que han tenido.

Suelen tener el nido en lugares remotos, por lo que el espacio en el espectacular publicitario puede ser sólo un lugar que utilizan cuando van de caza y que se mantendrá mientras encuentren alimento suficiente…

O el puente vehicular que están construyendo justo sobre la avenida no perturbe sus vuelos.

aguilas

Anuncios

Leones. Reyes degradados por el espectáculo.


El verdadero rey, el símbolo de fiereza, honor, poder y dominio. Es el felino que ha marcado el imaginario de la humanidad desde que escuchamos el primer rugido.

Paco Colmenares

La gran Sabana Africana es un macro universo propio, de planicies gigantescas que pueden rebasar el imaginario de un hombre, horizontes que nunca llegan y montañas que jamás parecen acercarse, kilómetros y kilómetros de desierto y pastizales secos en donde el agua es un verdadero lujo. En esas condiciones agrestes sólo algunas bestias, las más capaces, han podido desarrollar un poder suficiente para llamarse súper depredadores.

De entre esas bestias, dos pertenecen al género Panthera, el leopardo y el rey de todas ellas, el que ha dominado a lo ancho y a lo alto el continente africano, e incluso hasta hace sólo unos miles de años, también América y Asia.

El león (Panthera leo) ha sido el símbolo de la dominación animal por encima de cualquier otra imagen o ícono de fauna. El león ha estado presente en la historia de la humanidad desde que nos encontramos por primera vez. Desde las pinturas rupestres de las cuevas de Lascaux, hasta la biblioteca de Nueva York, pasando por prácticamente todos los emblemas, estandartes y escudos heráldicos en que las familias reales quisieron tener al león como representante, para equiparar, si es que era posible, su poder, su valentía, su gallardía y la imagen de dominación que tenía este gran felino en su hábitat natural.

El camino del León

El género Panthera, en donde se encuentran los 4 felinos más grandes, (el tigre, jaguar, leopardo y león), se extendió por toda África y América, gran parte de Asia, algunas partes de Europa, e incluso, aunque nos parezca difícil imaginar leones andando por el norte de México o Estados Unidos y Centro América, una especie de león existió y dominó esos territorios, el Panthera leo atrox, que en términos paleontológicos vivió hace muy poco, aunque en términos prácticos significan unos 10 u 8 mil años. De hecho el Panthera leo atrox era aún más grande que el león actual. Dominaba y solamente competía con las especies antiguas de puma y con el otro gran antecesor del depredador actual, el Oso de Cara Corta o Oso Arctodus.

Hoy, los leones africanos viven sobre todo en la África subsahariana, excepto en las zonas completamente desérticas y en las de bosque lluvioso. Los leones han incluso desaparecido de algunas zonas y han sido reintroducidos gracias a este esfuerzo conservacionista de algunos grupos, como lo que sucede en el Parque Nacional Kruger y el Parque Nacional Kalahari, así como algunas otras áreas protegidas. Además de los leones africanos existe una subespecie, el León Asiático (Panthera leo pérsica), que con mucha dificultad subsiste aún en el noroeste de India.

Los leones africanos dominan las planicies de la sabana, especialmente en donde el alimento abunde y con mayor importancia los ungulados (todos aquellos que tienen pezuñas), en grupos que puedan cubrir y satisfacer sus necesidades de alimentación. En estas condiciones óptimas los leones son el depredador más eficiente, aunque sólo el segundo más abundante, detrás de su eterno y gran competidor: las Hienas Moteadas (Crocuta crocuta).

Esta relación de depredación y competencia ha sido siempre tan compleja que los ha llevado a ser retratados, por supuesto, en películas animadas o cuentos orales que los presentan a veces como amigos, a veces como súbditos y a veces como francamente enemigos. Algunas veces luchan entre sí con cierta fiereza, con riesgo a que las hienas salgan muy lastimadas u ocasionalmente muertas, pero eventualmente las hienas parecen aprender, sobre todo algunos grupos que se ubican en territorios donde los leones abundan un poco más, la importancia de cuidar y trabajar en equipo con la otra especie.

Leones blancos y leones negros

En algunas poblaciones de leones ocurre un fenómeno sumamente interesante y que ha admirado notablemente a los seres humanos que se han topado con ellos. Se trata del leucismo, un fenómeno genético en el que un gen recesivo se hace presente dando una coloración casi por completo blanca. Los leones blancos no parecen tener registro ni siquiera en las tradiciones orales de la antigüedad, tan rara ha sido su aparición que sólo hasta el siglo pasado, entre 1930 y 1940 se registraron los primeros reportes, y oficialmente hasta la década de los 70, se pudo tener un registro fotográfico de ellos. Actualmente se tienen ejemplares incluso en cautiverio, con lo que se ha podido comprender además la diferencia entre su condición de leucismo y la que sucede en algunos otros animales que es el albinismo. Es importante no confundirlas, pues en el caso de leucismo no hay una hipersensibilidad al sol, lo que no los hace necesariamente individuos más débiles, al contrario, en este el pelaje tiene un albedo más elevado, lo que los protege más del calor y reflejan más los rayos del sol. En el caso del albinismo, generalmente se presenta con deficiencias en la piel y variación de color en ojos, nariz, patas e interior de las orejas.

Es curioso también notar que en el caso de los leopardos, suelen existir individuos con melanismo, que sería el contrario, pero no se ha registrado jamás un miembro con leucismo. En el león pasa lo contrario, podemos encontrar leones blancos, pero a diferencia de los mitos de internet, no se ha encontrado nunca un león negro.

Los leones tienen una estructura de dominación por coalición, es decir, no es solamente un león macho el que domina y se mantiene siendo jefe de la manada, realmente es el producto de una coalición con otros dos, tres o cuatro machos más que parecen estar de acuerdo en llevar, por así decirlo, a uno de ellos al poder. Poder que durará entre 2 y 3 años, difícilmente más. Mientras las coaliciones de leones sean más jóvenes y sean más unidas, la posibilidad de que este dominio se mantenga, evidentemente crece.

El macho que domina a la manada, el que llega a la cima en estos retos que se hacen constantemente, tendrá entre 2 y 3 años antes de que otro león más joven, junto con otra coalición de las mismas características, llegue a reemplazarlo, a él y a todos los machos de la manada. Estas batallas o encuentros para derrocar al antiguo rey y colocar a uno nuevo, probablemente se relacionan con tradiciones orales que han llevado a frases usadas entre los hombres, como “El Rey ha muerto, viva el Rey”.

Las manadas está unidas por las hembras que generalmente tienen una relación entre ellas. Son las residentes de cada manada y son las que se mantienen en el mismo territorio durante casi toda su vida. Las hembras no compiten por ocupar algún lugar en la manada en un sentido jerárquico. No les interesa la dominancia y se ha observado que dentro de los sistemas matriarcales de los animales, el de las hembras de león, es el más permisivo entre individuos del mismo género.

Mano y garra

El león ha estado presente en la vida del hombre prácticamente desde siempre; el encuentro de ambos no siempre ha sido amistoso y la mayoría de las veces el hombre desarrolló un miedo natural por encontrarse con estos grandes depredadores que, por supuesto, mientras más cerca de su hábitat natural están, son más efectivos.

En el antiguo Egipto se veneraban principalmente a las leonas, en la representación de Bastet o Menit. En las religiones judeocristianas y los emblemas bíblicos, se han representado al león en diversas circunstancias, como e incluso como una representación del mismo Jesucristo. El león aparece en los periodos Paleobabilónico y neobabilónico y es un motivo clásico que encontramos en estatuas, en formas talladas o imágenes. Así hasta los estandartes de la edad media, como el mismo escudo de Jerusalén, que tiene un león rampante delante del muro de los lamentos, y hasta el subcontinente indio, donde el león asiático ha sido simbólico para los cingaleses, la mayoría étnica de Sri Lanka.

Aunque actualmente hay muchas alertas sobre el riesgo de extinción de los leones, la mayoría de las poblaciones se ven dentro o cerca del rango de “estable”, en las zonas protegidas del continente africano. En el caso del león asiático las cosas son muy distintas y podría presentarse la desaparición total en un rango de 15 o 20 años si las cosas no cambian radicalmente.

En México muchas personas han visto un león. Con la tradición de circo que cubrió el país durante todo el siglo pasado, es muy probable que la mayoría de los mexicanos hayan visto a la distancia un león en la peor de sus facetas: ejecutando trucos y movimientos aprendidos a través de sistemas de castigos y recompensas. La imagen del león fustigado por el látigo, no es ajena para las generaciones nacidas antes del año 2000, pero gratamente esto se va haciendo cada vez más extraño con la entrada en vigor de la ley que prohíbe a los circos usar animales salvajes para espectáculo alguno.

Sin embargo, este movimiento legislativo puso en evidencia dos cosas. La primera es que la mala planeación sigue siendo otra gran tradición mexicana para la creación de leyes, y es que sin un esquema apropiado de entrega, registro y amortiguación del impacto, en cosa de algunos meses cientos de felinos salvajes fueron dejados a su suerte por sus otrora dueños, una vez que ya no podían obtener dinero con sus trucos; así que los “refugios” para estos animales se empezaron a improvisar o crear sobre la marcha, por lo que muy pocos han logrado tenerlos en un nivel óptimo.

La segunda, y más preocupante, es que aún así, la mayoría de felinos salvajes que son abandonados o “entregados” a alguna autoridad, no provenía de los circos. Una gran cantidad de estos son extraídos de colecciones particulares, adquiridos en su etapa de cachorro como un capricho de “mascota exótica”.

Cacería en México apoyaría a cazadores norteamericanos


Bastante bien sabido es que dos de los enemigos públicos del momento, los Trump Jr., son cazadores de trofeos, y no me refiero a sus “conquistas” femeninas, a las que seguro también ven así, sino de especies animales hermosas, y la mayoría en peligro de extinción.

Bueno, pues hoy que su padre es Presidente de los Estados Unidos, parece que el escenario para su “hobby” está más que puesto.

Los departamentos de vida silvestre en USA, están en la mira, para modificar sus reglamentos, ampliar la semana especies disponibles para cacería, el número de individuos permitidos y las temporadas de caza.

Un oscuro cielo, al más puro estilo Mordor, se cierne sobre La Comarca y los Bosques de Fangorn, o entiéndase, sobre los parques nacionales y las reservas de vida silvestre.

Hordas de orcos y Uruks, como los Trump, se aproximan saboreando las presas y lamiendo sus escopetas.

Y por si fuera poco, la cacería en su “patio trasero”, nuestro país, podría financiar estos cambios legislativos.

¿Cómo? Tienen que leer esta información de Humanes Society International:

http://www.hsi.org/spanish/news/press_releases/2017/02/sci-subasta-cacerias-mexico-020217.html

Los animales de los Circos están muriendo. ¿De quién es la culpa?


Paco / Claudia

Tras la puesta en vigor de la Prohibición de uso de animales en espectáculos, como el Circo, mucho se ha empezado a barajar el destino que tendrán estos animales, y sobre todo, de quién debe ser culpado de él, cómo si en realidad fuera eso lo más importante.

Y es que todo el mundo se queja del maldito gobierno y de los locos animalistas inhumanos que presionaron para que se prohibiera el uso de animales en los circos, porque AHORA, hay muchos de ellos en mal estado y es nuestra culpa. (Claro, AHORA, porque ANTES de esta prohibición, todos esos animales estaban en perfectas condiciones, ¿cierto?)

Esto no es vida

Muchas personas, que estamos seguros tienen el corazón en el lugar correcto, se han dejado llevar por una falacia Post hoc, ergo prompter hoc. Es decir, un razonamiento en el que sólo porque un hecho sucede a otro, automáticamente, el segundo debe ser provocado por el primero:

1. Se puso en vigor la Ley.
2. Los animales se están muriendo.
R= Los animales se mueren por culpa de la ley.

Pero se llama FALACIA, porque es FALSO. Un argumento no se puede enjuiciar con tal simpleza, porque se eliminan a todos los demás factores y actores que intervienen entre un proceso y otro.

Veamos esto con un poco más detenimiento:
Propuesta del gobierno: Transitorios: Segundo. Los circos presentarán a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de forma inmediata una base de datos que incluya el número y características de los ejemplares de vida silvestre que posean. Estas bases de datos se pondrán a disposición de los zoológicos del país para que éstos estén en posibilidades de seleccionar a los ejemplares que sean susceptibles de ser integrados a sus colecciones. Los ejemplares de vida silvestre incluidos en las bases de datos a que hace referencia el párrafo anterior que no sean seleccionados por los zoológicos, podrán ser entregados por sus poseedores a los Centros para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre pertenecientes a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales con el objeto de que no impliquen gasto por concepto de manutención de animales que ya no podrán ser utilizados en sus centros de trabajo.

Esto tiene un poco de planeación. ¿No? Claro, si te pones a hacer una lista de tus animales y haces el trámite de envío, aún mientras, si quieres, peleas por que esa ley no pase. Pero si te empecinas en creer que lograrás parar una ley y no tienes la mínima intención de Plan B, te agarrarán las prisas, como es tan común entre los mexicanos, y sólo te quedará quejarte.

Propuesta de los cirqueros: Papá gobierno, tus zoológicos no me aceptan a los animales (quienes me dieron de comer por años), entonces los voy a dejar morir a la mitad de un paraje, para que la opinión pública te castigue. ¿Lo peor? Parece que surtió un poco de efecto, pues durante semanas se pudieron hallar notas “informativas” sobre la maldad de una ley mal planeada, y la desesperanza de los pobres y nobles cirqueros.

Sí, “informativas” entre comillas, porque hasta parece que algunas tenían una paga detrás, o un patrocinador, pues casi eximían a los dueños de esos animales de su responsabilidad, como si esos animales hubieran llegado a sus manos por obra de la naturaleza, los hubieran protegido de una tormenta y se hubieran puesto a hacer actos estúpidos, como saltar de un cubito a otro, o a través de una aro de fuego, por decisión propia.

Realidad: Los circos y los cirqueros mismos fueron mantenidos por años con el sufrimiento de los animales. ¿Cuántas veces vimos fotos y videos de animales famélicos? Las 5 libertades de estos animales fueron violadas minuto a minuto, eran “dietados” por días para entrenarlos, vivían en jaulas en las que apenas podían moverse, (sobre todo los felinos, a los que no podían hacerles un corral como a las llamas, eran golpeados, no vivían libres de angustia ni de dolor, y mucho menos tenían la posibilidad de expresar sus conductas naturales. Vivir así, no era vida.

Y algunos todavía se sentían “amantes de los animales”, porque quizá los admiraban, o demostraban ese “amor” malentendido, con muchas caricias. Pero la falta de libertad, no deja espacio para “AMAR”. No se puede secuestrar a una persona en su departamento, y pretender con besos, flores y regalos, compensar la soberbia de creerse “su dueño”.

¿Qué dieron a cambio los animales de esto? Dinero, mucho dinero, con lo cual la gente podía comer, vestirse y salir a divertirse. ¿Qué va a pasar con ellos ahora que “YA NO LES SIRVEN”? Dejarlos morir para castigar y dar escarmiento.

¡Pero es que ya no los puedo hacer trabajar! ¡Y he sido domador de leones toda mi vida! ¡No sé hacer otra cosa! Y claro… como los seres humanos tenemos capacidades tan limitadas y cerebros tan poco plásticos, no puedo aprender ahorita un oficio o profesión que esté dentro de la ley, ¿verdad? ¿O estará involucrada algo de pereza?

No se vale, lo que deberían ponerse a hacer es mejorar los shows para poder alimentarlos como ellos lo hicieron antes. Esto no es algo que saben desde hace 80 días, es algo que se viene dando en todo el mundo. ¿Tomaron previsiones? ¿NO? Pues debieron. Ahora no me vengan que lo único que pueden hacer es quejarse y lavar cerebros para que otros los sigan. Claro que no, siguen siendo SUS animales, deben velar por ellos, buscarles hogar en otros lugares del mundo, contactar ONG´s internacionales, o mudarse con ellos a donde les puedan dar una buena vida en el último de los casos, aunque deban hacer algo increíble: dedicarse a otra cosa.

Pero además con este gran “Circo” (ahora sí) están escondiendo la realidad más importante: Se ha CORTADO la cadena. Claro que la última Generación de Animales de Circo que estuvieran durante una transición así, iban a ser parte de un ajuste complejo, pero serán eso: LA ÚLTIMA GENERACIÓN. Si ya no se pueden hacer espectáculos así en nuestro país, no llegarán cachorros nuevos de felinos, paquidermos o ungulados, muchos de ellos de mercados negros o “criaderos” dudosos, algunos incluso en casas y ranchos de delincuentes de otro nivel. Por dura que sea esta reestructuración, será la última, y será una contribución importante para disminuir la caza furtiva de madres, que dejan a huérfanos a merced del mercado negro.

La solución no es regresarlos a la vida miserable que tenían, con las cartas abiertas para comprar más y más y perpetuar el sufrimiento de miles y miles que nacen, se compran y mueren año con año en los circos. YA BASTA de paternalismos, ¿quieres hacer algo? Organízate y busca la manera de ayudar a un animal, podemos juntar alimento mientras se contacta alguna reserva, se puede hacer la diferencia un animal a la vez.

Que todos vivan así

El Gris destino del Koala


¿A donde va el Koala?

Los Koalas (Phascolarctos cinereus) y los animales emparentados en el pasado con ellos, parecen haber aparecido en continente australiano hace unos 45 millones de años, en los tiempos en que el territorio que hoy conocemos como Australia comenzó su lenta navegación hacia el norte, separándose de la masa antártica que hoy ocupa el polo sur; sin embargo, para la paleontología, formalmente los antepasados más antiguos que se conocen del Koala, no rebasan los 25 millones de años de edad.

Conforme la gran isla de Australia se separaba, el clima se diversificaba en el territorio, perdiendo contacto con gran parte de las corrientes heladas, elevando su temperatura e incluso permitiendo el desarrollo de ecosistemas semi desérticos en algunas zonas.

Con este radical cambio se alteró ese pequeño universo por completo, con lo que se desarrollaron también plantas propias de esos climas, camino que sembró la llegada del hoy conocido Eucalipto, árbol del que depende tanto el Koala.

En 1788, los primeros europeos llegaron a tierras australianas, y sólo 10 años después, el viajero John Price dio cuenta de estos curiosos animales, cuando exploró las Montañas Azules, cerca de lo que hoy es Sydney.

La historia del Koala, entonces, comenzó su decadencia.

Al principio la maravilla de este animal lo hizo ser tan estudiado como admirado, pero poco tiempo después se empezó a pensar en los “beneficios” que podía aportarle al ser humano.

La gran colonia inglesa crecía, y para esto se necesitaba talar con rapidez más y más hectáreas de bosque. En un ecosistema tan especial, esto implicaba un impacto profundo en la vida de los animales nativos.

Los grupos de koalas, tanto como los canguros y wombats, perdían terreno y se hacían más “parte” de los asentamientos urbanos. La lógica de los colonizadores se torció, y de repente sentían que los koalas “invadían sus patios”, como si no siempre hubieran sido de ellos.

El foco de atención cayó sobre el koala y su piel. No era una animal del tamaño suficiente, ni con la taza de natalidad necesaria, para ser un animal de consumo, pero su pelo profuso y suave sí era atractivo para ser comercializado.

Como en pocas ocasiones se había visto, esto tuvo un efecto explosivo/expansivo de la noche a la mañana. Millones de koalas fueron asesinados con una facilidad ridícula y ritmo apocalíptico.

En 1919, el gobierno de Queensland, uno de los 6 estados en los que se divide Australia, anunció un periodo de caza de koalas que duraría 6 meses. Un millón de koalas cayeron en ese periodo, por lo que se cerró la cacería por completo durante 8 años en este estado. Si la política impedía algo en un territorio, los cazadores se movían al siguiente.

Eucaliptus toxicusPara 1924, el Koala ya se había extinto de Australia del Sur, estaba muy cerca de desaparecer en Nueva Gales y se contaban 4 o 5 centenas en todo el estado de Victoria. Como 3 de 6 estados habían acabado con la población de koalas, la operación regresó a Queensland. En 1927 se aceptó, queriendo ser cuidadosos, que se abriera la cacería por sólo un mes. 

Ochocientos mil koalas murieron en 30 días, por lo que la misma opinión pública se escandalizó y se presionó al gobierno que la especie fuera protegida por completo, lo que se logró hacia finales de la década de los treinta.

El problema radicó en que jamás se prohibió la tala de Eucaliptos, así que el Koala seguiría perdiendo terreno habitable con el paso de los años.

El Eucalipto , hay que mencionarlo, es un árbol de verdadera naturaleza superviviente. Es fuerte, robusto y alto, capaz de rebasar los 50 metros de altura en unos cuantos años; es resistente a la suplantación y muy hábil para reproducirse espontáneamente, con rebrotes constantes. Existen cientos de especies de este árbol y sería, junto con el Canguro y el Koala, un símbolo australiano, si no fuera porque hoy en día está tan difundido alrededor del planeta, que se antoja difícil creer que es parte de ese sui generis ecosistema.

Su relación con el Koala, es muy similar a la relación que tienen el Oso Panda y el Bambú. La fibrosidad de sus hojas y el bajo nivel nutricional que tiene, pareciera hacerlo una pésima opción para alimentarse, y quizá fue ese reto lo que empujó al Koala a elegirlo como, prácticamente, único alimento.

Para la mayoría de los animales, la cantidad de taninos y fenoles que contienen sus hojas, resultarían casi tóxicos, por lo que la competencia por la comida es mínima. Es la simple estrategia de escoger el platillo que nadie soporta, para que siempre haya algo que comer.

El Koala no es, ni siquiera entre los animales australianos, tan fuerte como su árbol alimenticio. De hecho tiene una condición de vida relativamente frágil, que no había necesitado mejorar, pues no había sufrido mayor amenaza durante miles de años.

De entrada, como platicamos al respecto de sus hábitos alimenticios, requieren mucha paz para digerir sus alimentos, así que son extremadamente vulnerables durante las 5 o 6 horas al día que comen, pero los son más, durante las 18 o 19 horas al día en las que duermen.

Además, son extremadamente dependientes de los árboles, pero no sólo para comer, sino para moverse, pues se ven sumamente incómodos y torpes en el suelo, a donde acuden sólo en casos extremos, como cuando las hojas de los árboles no tienen la suficiente humedad y deben buscar un depósito terrestre de agua para compensarlo.

Su taza de natalidad es de 1 cría al año, y conforme las hembras van creciendo, esta se va reduciendo hasta tener 1 cría cada 2 o 3 años. El cachorro de koala o “joey”, como se le conoce en Australia, nace tras sólo 35 días de gestación, pero como aún no tiene pelo, sus ojos se mantienen cerrados y sus orejas no se desarrollan todavía, se arrastra a la bolsa de su madre, el marsupio, en donde todavía estará 6 o 7 meses más, desarrollándose.

Si es hembra, madurará lo suficiente para reproducirse alrededor de los 2 años de edad, si es macho tardará entre 1 y 2 años más. En libertad, la expectativa de vida de las hembras está entre 12 y 15 años, mientras los machos no rebasan los 11.

Cierto es que son animales sociales, con estructuras estables y muy territoriales, pero los “grupos” que puede formar el koala, requieren de mucho espacio, pues cada individuo del grupo necesita poseer un cierto número de árboles para si mismo, lo que se denomina rango de hogar.

Por supuesto, el rango de hogar del macho dominante del grupo, es mayor que el resto y se intersecta en sólo algunos puntos con el espacio que corresponde a otros individuos. Esto establece la jerarquía. Los hogares de cada miembro del grupo embonan a la perfección, como un rompecabezas, sin dejar espacio entre unos y otros, otorgándoles cohesión. 

Phascolarctos cinereus

¿Pero qué sucede cuando estos hogares son seccionados con un camino o una casa humana? Por supuesto altera todo la estructura del grupo. No hace falta deforestar por completo una zona para afectar al koala, basta con cortar los árboles que conectan sus hogares.

Es decir, imagina que para hacer un camino de terracería, cortas los árboles en una delgada franja de 2 metros, pero esa franja atraviesa el hogar del macho alfa y el de otras tres hembras.

Se ha reducido drásticamente la cantidad de comida y protección que tenían esos koalas, por lo que tendrá que ajustarse a ello, con el riesgo de que no le sea suficiente. Y después viene el factor de comunicación de grupo, pues aunque se hayan separado algunos por esos dos metros, se escuchan y huelen perfectamente; pero no pueden brincar esa distancia de un árbol a otro, así que al momento del apareamiento, unos y otros tendrán que aventurarse a cruzar por el suelo, sólo para tener contacto, quedando a merced de perros, dingos y otros depredadores.

¿Por qué no se muda a los árboles de a lado? Bueno, primero porque ya tienen dueño, y ningún individuo va a compartir su espacio al otro, así que incluso, si no encuentra más espacio o se adecúa a la reducción, ese koala se tendrá que ir. De hecho, aún si un koala muere, y su rango de hogar queda abandonado, es muy probable que así se quede al menos durante un año, tiempo que le tomará a los árboles perder el olor y las marcas arañadas del anterior inquilino, con el efecto de la lluvia y el crecimiento de nueva corteza.

Algunas personas y miembros del gobierno los siguen viendo como “abundantes” o “plaga” porque se acercan demasiado o invaden territorios habitados por el hombre, pero esta lógica es tan absurda como la queja misma. 

“Los koalas invaden mi patio trasero y alteran a mis mascotas”, dicen algunas personas, sin pensar que son ellos los que han invadido los patios, la sala, la cocina, el dormitorio y la enfermería de los koala, llevando a ese continente, otrora protegido por su lejanía, especies animales no nativas, que han amenazado el ecosistema completo.

Afortunadamente la cultura parece estarse redirigiendo en Australia, en donde muchas personas han dejado de poner cercas a sus patios, talando los menos árboles posibles y respetando al koala que se cruza en su camino. Incluso en algunas localidades, los ciudadanos ponen “arcos” de madera, o vigas, que atraviesan de lado a lado sus rejas o los límites de su casa, otorgando a los koalas una vía de tránsito más segura, lejos del perro de la casa y sin riesgo de atorarse con puntas filosas en la malla ciclónica.

Y es que los koalas no hurgan en la basura, ni muerden los cables eléctricos, ni defecan en la puerta del patio.

Se aproximan a casas y personas con cierta curiosidad, o como mero accidente, transitando por lo que antes ellos veían como su hogar, buscando al fantasma de los árboles que han ido desapareciendo, y averiguando si es que podrán soportar y adaptarse a la nueva vida, con esta especie homínida que tiene tantos individuos voraces, como otros, esperanzados y trabajadores.

La paz de un Koala

¿Aún se puede salvar al Lobo Mexicano?


 

Versión Online de nuestro reportaje para Animalia 24Era un fantasma que descendía cada atardecer. Era esa sombra, ese misterio que se convertía en silueta cuando llegaba a la punta del risco, y más que aullarle a la luna, le aullaba a un sol que descendía, pintando de rojos y naranjas el cielo del desierto. Ese era el hogar del Lobo. Era el paraíso árido y montañoso, en donde este príncipe tenía su reino.

Como el hijo pródigo más audaz, sabiéndose descendiente de un linaje majestuoso, el Lobo Mexicano se había separado de sus hermanos hacía miles de años, aventurándose en llanuras y montañas ocre, que habían sido poco exploradas por los grandes mamíferos.

Era un maestro de las sociedades y las estrategias.

Era el sonido de la oscuridad, el gran aullido que enmarcaba la noche del desierto.

Era admirado. Era temido. Era respetado. Era envidiado.

Y desapareció.

El Camino Caninae

Como apareció en la portada de Animalia 24

Hace casi 40 millones de años, por lo menos, los primeros cánidos recorrían el territoriode América. No eran parecidos a los perros o lobos que hoy conocemos, de hecho, Hesperocyon, como se le conoce a esta familia, parecería una rara mezcla entre un mapache grande, un felino robusto o un coyote alargado. Pero se trataba apenas del primer gran cambio desde que el primer carnívoro, Miacis, evolucionara, separando su información genética en los que hoy conocemos como caninos y felinos.

El estrecho de Bering fue, como para muchas especies, clave en la comunicación y la evolución especializada. La teoría más aceptada en estos años es que los antepasados carnívoros de los caninos se originaron en Norteamérica, pero a través de Bering llegaron al norte de Asia y Europa, en donde la gran combinación comenzó. Se expandieron por esos vastísimos territorios, encontrando poca o nula resistencia como depredadores, especialmente porque se mantenían siempre en grandes manadas.

Después de la vuelta evolutiva que tuvieron en aquella segunda parada, regresaron a Norteamérica por el mismo camino, habiendo desarrollado ya una línea de cánidos más estable. Se podían ver ya los rasgos más claros de los Canis, los Vulpes y los Urocyon, es decir, los antepasados de Lobos y Zorros.

Por encima del cinturón ecuatorial, prácticamente llegaron a todo el mundo. Pero fue quizá por su pelaje caluroso y denso, o por su estrategia social de cacería que se veía beneficiada en lo espeso de los bosques, que pocas subespecies se desarrollaron en las zonas desérticas. Apenas 3 se han aceptado como subespecies adaptadas a este tipo de ambientes: El Lobo Árabe (Canis lupus arabs), el Lobo Indio (Canis lupus pallipes) y en Lobo Mexicano (Canis lupus baileyi).

El Lobo Mexicano se constituyó como un prolífica especie, la más pequeña, nativa del punto más al sur y genéticamente más distinta, del Lobo gris de Norteamérica. Aparece oficialmente como nativa de las regiones montañosas al norte de México: Durango, Coahuila, Chihuahua y Sonora,  así como de partes de Texas, Nuevo México y Arizona, pero se llegaba a encontrar ocasionalmente en territorios de más al oeste y noroeste, como California y Nevada.

Un Lobo Mexicano macho promedio pesa entre 30 y 45 kilos, con un máximo de metro y medio de longitud y unos 70 u 80 centímetros de altura, lo que generalmente lo compara con la morfología de un Pastor Alemán adulto.

Su figura es más estilizada que la de otras especies, ligeramente de rasgos más alargados y menos anchos, como si fuera un vínculo entre los coyotes, chacales y perros comunes.

El Gran Padre Lobo

El respeto olvidado

Y fue esta figura, delgada pero fuerte, la que dominó también la iconografía de las poblaciones humanas que habitaron a su alrededor.

Prácticamente todas las tribus de nativos americanos que compartían territorio con el Lobo Mexicano, lo retrataban y guardaban como un símbolo al que respetaban y querían. Si bien temían ser atacados por alguna manada de lobos cuando se adentraban en su terreno, no existen leyendas o cuentos del folclore en los que el Lobo sea un antagónico, o tenga rasgo alguno de terror.

Apareció una y otra vez dibujado en pieles, en paredes, en tee pees y hasta en el rostro de los guerreros. Se tallaba, como símbolo de protección, en las figuras que conocemos en la generalidad como tótems, o en ornatos y colgantes que se añadían al cuello de los guerreros o a sus accesorios de cacería.

Su aullido no era el ícono de terror, absurdo y artificial, que heredamos de las culturas europeas. El aullar de los lobos era símbolo de vida y de que la noche transcurría en orden. Eran algo así como “vigilantes”, como el sereno que hace años pasaba por las calles encendiendo las farolas y avisando que podían dormir en paz.

El fuego los mantenía a la distancia, y ante la posibilidad de cazar muchas otras presas menos complicadas, rara vez invadían un asentamiento humano, ni seguían demasiado tiempo a un expedición de hombres.

Tribus como los Cherokee, Apalache, Hopi, Zuñi, Acoma, Mojave, Pápago o Seri, tenían en un lugar muy alto al Lobo Mexicano.

El principio del fin

Camino a la extinción

Al igual que todos los lobos, los lobos mexicanos tienen una firme estructura social y un sistema de comunicación complejo que incluye el marcado, posturas corporales, formas más especializadas como postura de orejas y cola, amén de vocalizaciones numerosas tales como aullidos, ladridos, gemidos y gruñidos.

Viven en grupos familiares o manadas, que consisten en una pareja alfa y sus crías, con un proceso de a menudo varias generaciones, por lo que podían llegar a encontrarse grupos numerosos, con “abuelos” o incluso “bisabuelos” como líderes. Entres sus presas se cuentan alces, venado bura y venado cola blanca, pero son capaces de enfrentar y matar ganado, especialmente ejemplares jóvenes y menos robustos.

Este fue su principal problema cuando el “nuevo mundo” empezó a ser colonizado.

A la llegada de los europeos a tierras americanas, todo era un asombro que llenaba libros y relatos orales de estos hacia el viejo continente. Las especies nuevas de aves, mamíferos y plantas, eran celebradas por su valor, variedad, belleza estética y hasta sabor. Pero no todas las especies de américa eran un maravillosa novedad.

El Lobo Mexicano cargaba con tres estigmas que incomodaban a los colonos europeos:

En primera instancia, era muy parecido al lobo euroasiático, viejo conocido, temido y cazado en los bosques de toda Europa y Asia, ícono de leyendas nada favorables y hasta representante de infantiles historias que los retrataban como monstruos, devoradores de niños, conexiones con el diablo y con la brujería, o hasta transmutaciones de demonios.

Después, eran un riesgo para la ganadería que se comenzaba a desarrollar al norte de México y sur de los Estados Unidos. Eran ágiles y podían cazar casi a todas horas. Con los numerosos grupos de ganado que devoraban los pastizales próximos a los bosques, las bajas, que mermaban la economía de los pobladores, los llenaba de rencor hacia la especie.

Finalmente estaba el factor cultural. Como parte de un proceso de suplantación de cultura, la destrucción o intercambio de cada símbolo era importante para el éxito de estas empresas. Como lo hemos visto, prácticamente para todas las culturas nativas que conocieron al Lobo Mexicano, este significaba un ser de respeto, casi un Dios… y eso no podía ser tolerado.

Esa combinación de elementos fue disminuyendo las poblaciones constantemente, irrefrenablemente. El fin del mundo, para el Lobo Mexicano, había llegado en las naves de estos invasores. Los perros de raza grande habían llegado también de Europa, y algunos podían ser más feroces y grandes que el mismo lobo, así que tampoco podían comprender su valor o belleza en el ecosistema propio.

Huir de la ignorancia

Los cuentos y las historias, cada vez más exageradas, abundaban. Las expresiones “te va a comer el lobo” y hasta los relatos infantiles como “Caperucita” o “Los 3 Cerditos”, habían hecho de la frase “lobo feroz”, parte del vocabulario; un vocabulario que sólo respondía a la fantasía, pero no había nadie cerca para desmentirlo.

Programas de control de depredadores, desbordantes de ignorancia, casi exterminaron al lobo mexicano en el medio silvestre, antes de que alguien pudiera reaccionar.

Seguramente, alguna noche, el aullido de un Lobo Mexicano se escuchó en solitario, y por primera vez en miles de años, ningún otro lobo le contestó. Se escuchó por última vez, ahogado, sin sentido y sin réplica, rindiéndose ante algo que, sin comprender, tenía que aceptar.

Con la captura de los últimos 5 lobos mexicanos que quedaban en estado salvaje en México, desde 1977 y hasta 1980, se inició un programa de cría en cautividad y se salvó al lobo mexicano de la extinción, aunque muchos creen que quizá es ya muy tarde.

El Lobo Mexicano se encontraba en la lista de especies en peligro en 1976, cuando comenzaron el trabajo de recuperación. El plan de recuperación tiene el objetivo de restablecer en vida libre, aunque en zonas de reserva, una población de lobos mexicanos dentro de algunas áreas de distribución histórica. En marzo de 1998, se liberaron tres manadas en la “zona de recuperación primaria”, en la zona pública del Bosque Nacional Apache, al este de Arizona. En 2002, la Tribu Apache White Mountain también se convirtió en un colaborador del proyecto, y la primera manada de lobos en la Reserva Fort Apache ocurrió en 2003.

Hoy en día, la población cautiva se compone de aproximadamente 300 animales, y abarca más de 45 parques zoológicos y centros de la vida silvestre en los Estados Unidos y México, pero las condiciones sociales no han cambiado tanto como se quisiera.

Dado que la mayor parte del territorio de los Lobos está poblado, algunos estudiosos del tema creen que nunca saldrá de la lista crítica, por lo que pareciera confinarse el esfuerzo a proteger a un número reducido, en zonas protegida.

Muchas personas han estado involucradas en este tipo de esfuerzos de reintroducción, incluyendo a varios de los mejores Médicos Veterinarios y Zoólogos mexicanos, pero el problema educativo se mantiene.

Mientras el Lobo Mexicano no recupere ese lugar de admiración y respeto que ha merecido y que mucho tiempo tuvo, su extinción será un problema latente.

Una preocupación que jamás debió existir.

Animalia 24

Si quieres escuchar los aullidos en libertad de una de las primeras manadas de Lobo Mexicano reintroducida, accede a: http://www.fws.gov/southwest/es/mexicanwolf/MWaudio.cfm

Esta es una versión editada online del reportaje publicado en Animalia Magazine #24. Si quieres conocer la versión completa impresa, puedes pedirla a ventas@animaliamagazine.com

 

Banner Croqueton 2013

La Teoría de la Jauría Asesina.


La Teoría del Absurdo

México DF. Marzo 7 de 2013.

Las brillantes ideas de los gobernantes, no cesan.

Ahora en Tlanepantla, Estado de México, el equipo del gobierno encabezado por Pablo Basañez García, ha decidido “Recoger y sacrificar” (eufemismo para Redada y Asesinato) a un cierto número de perros que se hallaban en Los Reyes Iztacala, municipio de este Estado, pues se encontró en esa zona el cuerpo de un hombre, de 61 años, con muchas mordidas en su cuerpo.

Es ofensiva a la inteligencia la simpleza con la que se dio este veredicto y se ejecutó su llamada solución.

El caso, que de entrada necesitaría una investigación por asesinato, fue dictaminado, resuelto y encarpetado con una velocidad que da miedo, y que mucho dice de las prioridades de estos gobiernos.

Mientras en la cuenta oficial de twitter de la PROPAEM, Procuraduría de Protección al Ambiente del Gobierno del Estado de México (@propaem_sma) decían “esperar el resultado del dictamen”, el presidente municipal en su cuenta @pablo_basanez, y había dado por hecho que los perros eran los responsables de la muerte. Al día siguiente ya había organizado la cacería y asesinato de los perros que encontraran.

Los dictámenes forenses de lado, el gobierno de Tlanepantla demostró una pobreza de decisiones mayor que lo que habíamos visto, y vaya que lo vimos, unas semanas atrás en Iztapalapa.

Iztapalapa no fue poca cosa, pero al menos, se resolvió con un resquicio de sensatez que derivó en condiciones de bienestar para perros callejeros que nadie había atendido hasta entonces. Aquí muy breve lo que ocurrió, en resumen, y como terminó:

1.- En Iztapalpa, en concreto, se hallaron 5 cuerpos (al principio una pareja de jóvenes, después se habló de una madre y un niño, ahora incluso se especula de un 6to cuerpo, tampoco es clara esa información) en una zona de reserva ecológica en la Ciudad de México. Alguna autoridad dijo que se sospechaba que hubieran sido atacadas y asesinadas por los perros callejeros de los alrededores. Y las suposiciones comenzaron a correr.

los parias de esta ciudad

2.- En días siguientes 100 elementos de la BVA (Brigada de Vigilancia Animal) recorrieron la zona, en lo que podrían ser 100, 150 o 200 hectáreas (porque nadie llevó un registró de hasta donde se dispersaron los elementos) y en total, recogieron a 25 perros de diferentes razas, tamaños y condiciones de salud.  (NADIE, sobre todo NINGÚN elemento de la BVA, afirmó haber visto una “jauría”. Claro, al dar el número total de perros levantados, suenan a un gran grupo, pero nadie habló de cuántos de ellos estaban juntos.)

3.- Parece que nadie en el gobierno delegacional cuestionó que:

El lugar estaba en una de las Delegaciones con mayor índice delictivo del D.F.

En esta ciudad, como en todo el país lamentablemente, los parajes desolados son usados para abandonar cuerpos tras un homicidio.

Los cuerpos tenían otras huellas poco usuales para un ataque de perros. Los ataques mortales entre perro-humano, son algo rarísimo.

En México las estadísticas son incompletas, pero en E.U.A., por ejemplo, hay reportes de sólo 238 casos en casi 20 años(*1), la mayoría de ellos provocados por perros entrenados para ataque, en lugares cerrados.

El dictamen sobre si las mordidas fueron pre o post mortem, ha sido dudosa, pero aún si lo fueron, determinar si fueron mordidas mortales o si fueron hechas por ESOS perros, es aún más difícil, y no se logró, porque eso implicaría haber identificado a los perros responsables, cosa que jamás sucedió.

es sencillo culpar al que no habla

¿Pudieron haber sido los perros?

Sí, claro, pero esto no puede tratarse de buscar CUALQUIER posibilidad, sino la que presente elementos más creíbles.

Claro que un perro puede, si quiere, matar a un hombre. Un perro es un depredador menor y puede, pero los factores para que decida hacerlo, son más complejos que las puras “ganas” de hacerlo.

Aunque pertenezca a los cánidos y sea subespecie del lobo, NO ES UN LOBO. Y el factor que los separa, es precisamente que el perro SABE, ESTÁ CONSCIENTE de la existencia del hombre. Evolucionó, se modificó genéticamente por ESTE factor. El perro tiene información genética que le permite SER DOMÉSTICO, y esto ha alterado sus instintos salvajes de manera casi irreversibles.

¿Un perro puede “regresar” a su estado salvaje?

No. Un perro nunca ha tenido un estado salvaje que “pueda” recordar. Otro animal, parecido al perro, era salvaje, pero es otra especie, y esto no sucedió ayer, o el siglo pasado. Este cambio ocurrió hace al menos 20mil años.

Si acaso, puede aprender cosas nuevas, diferentes, que no sean tan naturales para él, como el cazar otros animales para sobrevivir. Pero… ¿en la Ciudad de México? ¿En verdad?

¿Cuánto necesita caminar un perro para llegar a un tiradero de basura, un puesto de comida o el tiradero de un restaurante? ¿Cuantos restos comestibles puede encontrar en su camino, producto de la suciedad que provocan los seres humanos? ¿Cuántas personas les ofrecen algo de comida al día?

Mestizo de calleYo, en 10 años de contacto profesional con perros callejeros, no he visto UNO que ataque a un ser humano por comida. Se defienden entre ellos o se arrebatan entre ellos, pero es rarísimo que incluso le quiera arrebatar algo comestible a un desconocido humano.

¿Cazar a un ser humano por hambre? Necesitaría tener mucha hambre y algo de locura. Quizá si tuvieran rabia -enfermedad que no se puede dar por erradicada, pero a la que quizá 1 de cada 100 veterinarios se han enfrentado alguna vez-. Sería complicado, arriesgado y requeriría práctica y organización como manada, que si la estuvieran adquiriendo poco a poco, los reportes de ataques habrían en esa zona habrían comenzado hace tiempo, escalonándose, hasta culminar con una muerte.

¿Cazar a 5 seres humanos por hambre? ¿De la noche a la mañana? ¿Sin antecedentes previos de que fuera una zona peligrosa?

¿Y cuál fue el destino de esos inculpados?

(Que no CULPABLES, porque eso nunca se demostró).

El Jefe de Gobierno emitió una orden determinante cuando explotó la presión de la opinión pública: No sacrifiquen a ninguno. Se debe resolver sin matarlos.

Eso fue definitivo, porque requería más trabajo, pero provocaba esfuerzo coherente y concentrado de especialistas. Los animales fueron trasladados al Centro de Atención Canina de Iztapalapa, en donde se resguardaron y pusieron en adopción, primero los cachorros, y después de un examen etológico y clínico, los adultos. Estos análisis no fueron revisados sólo por el gobierno, y el destino de ellos no fue algo que Iztapalapa “dijo” nada más; intervinieron especialistas de la mejor institución en este país y fue revisado por personas comprometidas con proteger la vida animal. Su destino final, antes de las casas que paulatinamente los irán adoptando, fueron las instalaciones de una de las Protectoras más experimentadas del Distrito Federal.

¿Y en Tlanepantla?

Recoger y sacrificar fue la orden. Punto. Antes del forense, antes de otra teoría, antes de investigar si fue un asesinato. Recoger y sacrificar.

Como si eso resolviera algo. Como si diera “justicia”; como si aliviara en una micra la sensación de inseguridad que tienen los habitantes del Estado de México debido a LAS ARMAS y LOS CRIMINALES, no debido a los perros.

Los perros en calle son un problema, en el Distrito Federal, el Estado de México o cualquier entidad de la república, sí, pero es causado por nosotros mismos; problema del que que ellos saldrían gustosos, claro, si les diéramos la oportunidad.

Más de esto en Pasión Animalia

Debemos estar al pendiente de los programas de esterilización, vacunación y adopción que se hace en las colonias y delegaciones de nuestras ciudades, porque hay que actuar; aunque de nuevo, seguramente, será la sociedad civil la que ponga, ejecute y haga efectivas las soluciones; usando a la autoridad y las leyes como lo que son: herramientas a nuestro servicio, y no soluciones en si mismas.