Todas las entradas por Paco Colmenares

Periodista y Productor por la UNAM, especializado en animales. Nunca he vivido sin animales, ni quiero. Apasionado de la música, el cine y los libros viejos. Sígueme en: @pacocolmenares y facebook.com/PacoColmenares

Cacería en México apoyaría a cazadores norteamericanos


Bastante bien sabido es que dos de los enemigos públicos del momento, los Trump Jr., son cazadores de trofeos, y no me refiero a sus “conquistas” femeninas, a las que seguro también ven así, sino de especies animales hermosas, y la mayoría en peligro de extinción.

Bueno, pues hoy que su padre es Presidente de los Estados Unidos, parece que el escenario para su “hobby” está más que puesto.

Los departamentos de vida silvestre en USA, están en la mira, para modificar sus reglamentos, ampliar la semana especies disponibles para cacería, el número de individuos permitidos y las temporadas de caza.

Un oscuro cielo, al más puro estilo Mordor, se cierne sobre La Comarca y los Bosques de Fangorn, o entiéndase, sobre los parques nacionales y las reservas de vida silvestre.

Hordas de orcos y Uruks, como los Trump, se aproximan saboreando las presas y lamiendo sus escopetas.

Y por si fuera poco, la cacería en su “patio trasero”, nuestro país, podría financiar estos cambios legislativos.

¿Cómo? Tienen que leer esta información de Humanes Society International:

http://www.hsi.org/spanish/news/press_releases/2017/02/sci-subasta-cacerias-mexico-020217.html

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La Brigada Rescata a un perro tras 15 días atrapado


Es una de esas historias que queremos escuchar siempre, con un final feliz, gracias a un trabajo integral de ciudadanos que actúan, y autoridades que atienden. Y digo que “quisiéramos”, porque sabemos lo poco que todo eso sucede.

El Viernes 5 de Diciembre de este año, la Brigada de Vigilancia Animal recibió una denuncia sobre un perro que lloraba desde algún punto, en la Segunda sección del Bosque de Chapultepec. Los denunciantes no podían encontrarlo, pero al pasar por cierta zona del Bosque se escuchaba con claridad. Estaba atrapado, o herido, y en algún lugar cercano, pero no podían dar con él.

Los mismos denunciantes ya habían tratado de reportar al animal con el cuerpo de Bomberos, pero su respuesta, al ver la complicación, fue que no podían hacerlo porque “no podían arriesgar su vida por un perro”. IMG-20141210-WA0011

Los elementos de BVA acudieron al lugar, pero a pesar de buscar junto con dos de los denunciantes, no pudieron hallar al perro, y los gemidos habían cesado. Eso añadía días a la vida de este animal en peligro, pero conforme la luz natural se agotó, las opciones se acabaron.

La denuncia se retomó el lunes y la Brigada acudió de nuevo al bosque.

Esta vez el llanto del perro se escuchaba con claridad, y fue más fácil hallarlo. El llanto provenía de un agujero en la tierra, una especie de “cavernas” que se han formado en el terreno del bosque, y que no sólo se escarban hacia abajo profundamente, sino horizontalmente, formando túneles fríos y completamente oscuros tierra adentro.

Con la confirmación del perro ahí, comenzaron las labores de rescate, que no serían nada sencillas. Los oficiales Eduardo Pérez Saguilan y Alberto Jaime Marín Campos, fueron los encargados de bajar al túnel, en donde no podían ver al animal aún tocando el fondo del agujero, cuya profundidad rondaba los 25 metros. Los oficiales comenzaron a recorrer el túnel casi a tientas, porque el equipo de la Brigada aún no contempla linternas, y dicho sea de paso, era un rescate muy inusual.

IMG-20141210-WA0019La búsqueda entre los túneles se prolongó a ciegas durante más de una hora y 35 o 40 metros de túnel, en que los oficiales trataban de seguir con el oído al animal, pero se complicaba porque esos mismos túneles tienen bifurcaciones que los hace más complejos.

La comunicación por radio que tenían el Jefe de la operación, el Subcoordinador Operativo Oficial Arturo Chávez, se perdió cuando la distancia entre la bajada y el avance superó lo 50 metros, y la búsqueda se prolongó así, incomunicados, por media hora más.IMG-20141210-WA0004

Finalmente, cuando el mismo Jefe Chávez se preparaba para ingresar al túnel ante la falta de comunicación de los oficiales, escucharon que venían de regreso. Lo habían encontrado. El perro estaba débil y un poco agresivo, por el miedo, el frío, la desesperación y su condición de “feral”, como les llaman a muchos de estos animales que viven en el Bosque de Chapultepec.

IMG-20141210-WA0015El oficial Marín, como veterinario, pudo aplicar un sedante para poder maniobrar al animal, no sin antes recibir un par de mordidas sin gravedad. Cuando el animal estaba tranquilo, se le pudo poner un arnes para evitar daños o torceduras, y salió de su encierro, después de lo que creen, pudieron ser entre 10 y 15 días, desde que los primeros reportes se dieron y por cómo se veía el desgaste del perro.IMG-20141210-WA0017

Habían pasado casi dos horas. Eran las 6 de la tarde de ese lunes, cuando el perro volvió a ver la luz del día gracias a los elementos de la Brigada de Vigilancia Animal y la participación activa de ciudadanos, que aunque para muchos son conocidos como protectores independientes o asociados a algún grupo, no dejan de ser ciudadanos como todos nosotros, que aún teniendo otras cosas que hacer, dejaron sus actividades por un momento para atender a un animal que se veía en franca necesidad.

El agujero fue asegurado tanto como fue posible por los elementos de la BVA y el animal está hoy en resguardo de uno de los denunciantes, en recuperación, pero con toda la perspectiva de recuperar total salud.

Esto ocurrió aquí, en México, en este país que tanto requiere el trabajo comprometido de autoridades y la confianza de los ciudadanos en estos resultados. Y eso, tiene que celebrarse.

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Agradecemos a los 8 oficiales de la Brigada de Vigilancia Animal por esta labor, así como a los ciudadanos María Luisa Ramírez, Ireri Carranaza, Nora Pichardo de FRECDA, Angélica Solís y Javier Tood, que dejaron la comodidad de su silla e hicieron posible este rescate.

Jaguares. Dioses de Belleza Implacable.


Ojo de DiosCaminando en la profundidad del bosque tropical, no existe un punto de calma para tus ojos y oídos. De entre los altos árboles, de un verde intenso en las hojas y un ocre invadido de musgo en el tronco, emergen constantemente figuras, sonidos y colores que emocionan, sobresaltan y maravillan.

Cada ciertos minutos se oye el llamado de un mono, gutural y repetitivo. Le contesta un ave, más agudo y cadencioso. Los insectos acompañan; la lluvia hace las percusiones suaves; en el fondo, el arroyo que crepita contra las piedras matiza todo con uniformidad. Todo compone una melodía única y permanente, perfecta. Todos son elementos de una orquesta incomparable que la naturaleza fue conformando con una exactitud increíble.

Y como en cada gran orquesta, viene el momento del solista. Ese golpe armónico que pasa por encima de los demás, sin avisar, irrumpiendo entre la suavidad de esta pieza. Aquí, en el bosque lluvioso, el solista, el más poderoso de los músicos, es también el que lleva el atuendo más espectacular e inconfundible.

Es momento de ver actuar al súper depredador de estos lugares, el amo y señor absoluto, ya sea corriendo entre los matorrales, trepando los árboles o incluso nadando… es el señor Balam, el gran Ocelotl, Chac, Yaguareté. Es el tiempo del Jaguar.

 De manchas, colmillos y garras.Mirada de cazador

Es el felino más grande de América y el tercero en el mundo, sólo detrás del gran Tigre y el majestuoso León; aunque dicen algunos, es aún más poderoso que ambos.

Ha sido símbolo de las zonas que habita para cada cultura que ha atestiguado su presencia. Y es que no es para menos: lo que debió sentir e imaginar cada ser humano que se encontró con él en la selva, debe haber sido incomparable.

Imagina caminar por esa selva, en busca de algún animal pequeño que cazar, o recolectando madera, bayas o yerba. De repente, casi de la nada –pues tus oídos no pudieron detectar su presencia- encuentras la mirada fija de un jaguar sobre ti. Sus ojos, de un tono ámbar/verde, enmarcados perfectamente con una línea negra intensa, casi no se mueven mientras te ve. No sabes el dato exacto, pero podría pesar entre 70 y 80 kilos, quizá más. Por un momento, de pie majestuoso sobre una extensión del árbol, contemplas el metro de altura que podría tener con la cabeza erguida, y los casi dos metros que tiene de largo.

Pero esta posición dura muy poco. A él no le gusta perseguir a sus presas. No corre grandes distancias por gusto. Al contrario, es un cazador experto en la emboscada y de un cálculo casi perfecto. Comienza a contraerse sobre su vientre y hacia atrás, preparando el poderoso resorte de sus patas traseras. Baja lentamente las orejas y se prensa aún mejor del árbol aquel.

No es tan grande como un tigre, pero es mucho más hábil en estas condiciones. Si decidiera atacarte, es prácticamente imposible escapar. Puede escalar casi con la misma velocidad con la que puede correr. No existe un obstáculo selvático que te podría ayudar a retrasar su cacería. ¿Querrías buscar un arroyo, río o laguna para escapar nadando? Mala idea. El jaguar es un hábil nadador, incluso parece disfrutarlo. De hecho, se alimenta frecuentemente de cocodrilos y grandes tortugas que caza directamente en el agua.

La selva es el territorio perfecto para el jaguar y es por ello que prevaleció como el mejor de los depredadores, sin competencia, sin amenaza, sin miedo. En la selva era, sencillamente, un dios.

Los antiguos pobladores de las zonas de distribución del jaguar, lo llevaron de inmediato a sus culturas y sus relatos pictográficos como el todopoderoso del lugar. Se le pudo encontrar desde el sur de Estados Unidos y casi hasta la punta sur de Argentina, pero fue más abundante desde siempre en el sureste mexicano, Centroamérica y norte del cono sur, así como en toda la amazonia.

En culturas tan prolíficas y artísticas como la Maya, fue eje central. Se le conoció como Balam, y estuvo presente en la creación de los hombres, tanto como tuvo a su cargo la protección de ellos, una vez que la humanidad definitiva quedó asentada. Protegía los cultivos, las cosechas y la vida. Probablemente por su abundancia en todos los territorios selváticos, no fue asignado a un punto cardinal, sino a todos. Protegía a los asentamientos humanos, poblados pequeños o grandes ciudades, desde cada ángulo, por lo que se creía que cada región era custodiada por cuatro jaguares que las rodeaban.

Pero no sólo eso. Tenía una relación directa con el sol. Para algunas culturas, era el sol mismo, el Dios máximo que cruzaba los cielos durante el día y se escondía en las noches, bajo sus pies. Cruzaba el inframundo, cada noche, peleando en el Xibalbá para emerger de nuevo cada día. En este punto además, maravilla su similitud con la mitología de otro félido, el gato (Felis silvestris catus), que también debía hacer un recorrido similar, pero este lo hacía en Egipto (véase Animalia 22), es decir, son coincidencias entre dos culturas milenarias que nunca se conocieron.

De Pantheras y cazadores.

Ha habitado el continente desde hace, al menos, 2 millones de años, fecha que se extrae de los registros fósiles más antiguos hasta el momento, pero podría haberlo hecho desde el inicio del Pleistoceno, aún unos 500 mil años más atrás.Cazador y Dios

Es heredero de los grandes felinos y hasta el día de hoy, de manera casi unánime, es emparentado con el Tigre, el León y el Leopardo, como parte del Género Panthera.

Este nombre, Pantera, es comúnmente objeto de confusión, pues en algunos lugares de Estados Unidos se les llama así incluso a los Pumas –que pertenecen completamente a otro género-, mientras en el resto de América es común llamarle Pantera Negra a los ejemplares de Jaguar que presentan melanismo, es decir, nacen y se quedan completamente negros, pero que no son una especie distinta, ni siquiera una subespecie. Estos ejemplares son frecuentes y no presentan ningún problema de salud. De hecho, si se les ve de cerca, se pueden reconocer las rosetas que componen sus manchas regulares, en diferentes tonos de negro.

Sólo tiene competencia depredadora con el Puma (Puma concolor) en las zonas en las que comparten territorio, pero rara vez se ha sabido de enfrentamientos entre ambos, probablemente porque el Puma sabe lo mortal de esa competencia.

Si sus garras, sus compactas y musculosas patas o sus habilidades como cazador, son de cuidado, las fauces de un Jaguar son excepcionalmente poderosas y temibles. De acuerdo a los estudios comparativos más recientes, la mordida del jaguar podría ser más fuerte que la de los leones y tigres, aún siendo éstos más grandes.

Esta evolución podría deberse a que, mientras sus grandes primos cazaban la tierna carne de gacelas, cebras o búfalos, el jaguar ampliaba su menú y luchaba con cosas tan duras como la piel de un cocodrilo o los caparazones de tortuga.

Añadido a todo esto, el jaguar desarrolló una técnica muy inusual para la caza: atacar la cabeza de sus víctimas, atravesando al primer mordisco el cráneo de los animales, reduciendo así, al mínimo, la resistencia de éste y, por ende, la duración de la pelea.

De su peor enemigo.

Desde luego, este panorama de omnipotencia y gloria tuvo sólo un gran problema: el hombre.

A la llegada de los hombres y su perfeccionamiento de armas, trampas y métodos de captura, la población de jaguar en toda América, comenzó una debacle.

Se calcula que el jaguar puede haber perdido entre el 35 y el 50% de su territorio a nivel continental, y se discute su permanencia en países como Uruguay, Argentina y El Salvador, en donde los avistamientos se han hecho cada vez más efímeros.

El gran felino nunca desarrolló una reproducción prolífica o una socialización de manada, que le pudiera ayudar a combatir a ese depredador sapiens. De hecho, los jaguares se separan de su madre, para siempre, tras haber cumplido 1 o 2 años. Las hembras crían solas durante este tiempo a los cachorros, pues corren al macho tan pronto las crías han nacido, para protegerlas de ellos mismos.

Al crecer, cada ejemplar debe buscar su territorio y hacerlo patente con hormonas secretadas en heces y orina, así como arañazos en los árboles y un rugir inconfundible que ahuyente intrusos, cada cierto tiempo. Ni siquiera entre machos y hembras se toleran cerca. Un macho suele establecer su territorio en un área de varios kilómetros, en donde sólo comparte ciertos metros que se cruzan con dos o tres hembras alrededor.

Esta costumbre de segregación, seguramente fue otro aliciente para perder la lucha constante contra los hombres, que invadían su territorio urbanizándolo, exterminando a las otras especies que serían su alimento, o cazando a los mismos jaguares, en esa absurda búsqueda de trofeos, entres los que su piel, siempre ha sido sumamente codiciada.

Hoy en día, la noticias, aunque no en pleno consenso, parecen más positivas. Los programas de conservación del jaguar en diferentes partes del continente parecen surtir efecto sobre las poblaciones, que registran un sostenimiento o incluso ligero crecimiento a recientes fechas. En México, instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de su Instituto de Ecología, han llevado a cabo censos locales y un gran censo nacional, cubriendo las 4 zonas delimitadas de distribución de Jaguar: Zona Norte (Sonora, Sinaloa, Tamaulipas y San Luis Potosí), Zona de Occidente (Nayarit, Jalisco, Michoacán y Guerrero), Zona del Pacífico Sur (Oaxaca y Chiapas) y la Península de Yucatán (Campeche, Yucatán y Quintana Roo). La sensación general de los resultados, es medianamente positiva, pero esto no ha logrado que el antiguo dios Balam salga de la lista crítica de especies en extinción.

Sólo a través de la educación, la información y la cultura de valor a la vida, existe una esperanza para lograr que el majestuoso felino americano, siga reinando las selvas, con su belleza y poderío, como lo había hecho durante miles, o quizá millones de años.

La paz de la Selva

El sufrimiento animal. ¿Existe? ¿O es sólo dolor?


Supongo que aquellos que siguen el trabajo publicado aquí en Red Animalia, ya asumen un tanto que mi postura es automática respecto a estos temas, pero no es así. Ni Red Animalia, ni Animalia Magazine, ni lo colaboradores que aquí colaboran, tienen una postura “animalista”, como mucho insisten llamar, de manera automática, es decir, todos estamos abiertos al enfrentamiento de la realidad con la ciencia como bandera. Es por ello que a veces vale la pena explorar preguntas que muchos toman como previamente resueltas, por la mera suposición inducida por las emociones.

Así que si alguna vez te han cuestionado los “sentimientos animales”, quiero que añadas a tu argumentación, un enfoque científico muy interesante, cuyos fundamentos científicos son claros.

¿Los animales tienen emociones? ¿O sólo las interpretamos nosotros? ¿Creemos que ciertos gestos o sonidos son un “sentimiento” cuando en realidad es sólo el reflejo automático del cuerpo?

Porque si no tienen emociones, entonces no “Sufren”, sólo sienten “Dolor”, que no es lo mismo.

¿Qué es un sentimiento? ¿Cómo se encuentra?

Aunque aún no seamos capaces de encapsular un sentimiento como si fuera un perfume, sabemos que existen por las evidencias que dejan, es decir, por los efectos que tienen sobre el cerebro. Ahora que podemos ver el cerebro en acción mediante tomografías y escáneres de última generación, ni siquiera tenemos duda de su funcionamiento cuando un organismo está vivo, a diferencia de hace unas décadas que la única forma de verlo, era sacándolo del individuo.Cerebro

Ahora vemos las huellas de las emociones en nuestro cuerpo, cómo se encienden ciertas zonas del cerebro, se aceleran, se ajustan, y desde luego, las comprendemos mejor con todos sus efectos de carácter social.

Un sentimiento es eso, una construcción cerebral, derivada de estímulos diversos del entorno, que harán sentir bien a un ser vivo, o mal, y dependiendo de eso, el mismo será más o menos propenso a repetir lo que hizo para que se sintiera así.

Sí, por naturaleza buscamos lo positivo, y aunque ciertas personas parecen volverse adictas a conductas negativas, esto está más relacionado a que al final de esa conducta, reciben un estimulo placentero, y lo están buscando.

No trato de simplificar erróneamente, pero como tampoco vamos a tener una clase de anatomía, podemos decir que de todo el tejido complejo que nuestro cerebro forma, el sistema límbico, en algo así como la capa intermedia del cerebro, es el más importante encargado de las emociones, los sentimientos, memoria y aprendizaje.

Y si sabemos que este sistema y sus partes (por eso es un SISTEMA) está presente en muchos otros animales, ¿por qué ponemos en duda que lo usan para lo mismo?

Si ya hemos rebasado las máximas religiosas y mágicas cuya respuesta última es “Porque lo dijo el Sacerdote”, entonces aceptamos la teoría evolutiva darwiniana, por la cual afrontaríamos que no existen características exclusivamente humanas en términos de TIPO, sino que las diferencias entre nosotros y los animales, tienen que ver con la complejidad de esas cualidades, o sea, con la intensidad o cantidad en la que se experimentan.

Si algo te causa sufrimiento, ¿por qué no se lo causaría a otro animal que tiene las mismas estructuras cerebrales que tú tienes para sentir eso? (Vamos, me refiero a argumentos un poquito más inteligentes que “porque no y ya”, porfa).

Particularmente en este punto, les comparto lo escrito por la Dra. MVZ MCV Beatriz Vanda Cantón sobre el sufrimiento animal, en un documento llamado “EVIDENCIAS DE QUE LOS ANIMALES VERTEBRADOS EXPERIMENTAN EMOCIONES Y ESTADOS MENTALES”, y a quien he tenido la oportunidad de escuchar personalmente, en una muy grata experiencia de aprendizaje.

Sufrimiento.–14275507_xl
Es un estado psicológico que puede surgir como resultado de dolor físico,
emocional, por malestar o por la combinación de sentimientos desagradables,
persistentes, a los que el individuo no logra adaptarse (Spinelli, 1987), y por lo
tanto, refleja un bajo nivel de bienestar. Cuando se presenta en un grado extremo,
o el animal no logra superarlo, puede inducir en él, desesperación o “pérdida de la
esperanza” (Broom, 1998).
Muchos dicen que el sufrimiento animal es distinto al del humano, porque es a
corto plazo, argumentando que los demás animales no pueden anticipar el futuro
ni hacer planes a largo plazo, como lo hace nuestra especie. Si este argumento es
cierto, no haría más que apoyar el supuesto contrario, es decir, que los animales
pueden tener un sufrimiento aún más intenso que los humanos, ya que si no
pueden tener la habilidad de anticipar cuando va a cesar el estímulo o la situación
que les causa malestar, dolor o miedo, –porque es un evento nuevo y desconocido
para ellos–, esto no hará más que aumentar su ansiedad, y con ello, su sufrimiento
(Dolan, 1999) .

Y el estudio de la Doctora Vanda, publicado en la FMVZ de la UNAM, es el resultado de muchos estudios más como telón de fondo, con aportes de casi todo el mundo, y para muchos fines, digo, para aquellos que creen que defender las emociones y la realidad del sufrimiento animal, es sólo cosa de algunos hippies sin cerebro, ¿eh, abuelos?

Tenemos los mismos órganos, y muchas de las mismas partes de cada órgano. Si aceptamos que dos especies con estómago, digieren con él, decir que nosotros sufrimos y ellos no, cuando estamos compuestos de manera tan similar en el cerebro, son sólo ganas de cerrar los ojos a lo obvio.

 

El Fraude de la Brigada de Vigilancia Animal


Apelo a su lectura de compresión.

Nos sentimos defraudados por el gobierno, una vez más.

Nos sentimos víctimas de un fraude porque el gobierno ha prometido, de nuevo, o así se entendió, que tendríamos un cuerpo eficiente para combatir el maltrato animal y rescatar a los animales que sufren de ello en nuestra ciudad. Que se cuerpo les daría albergue, manutención y cuidados, con sólo hacer el reporte correspondiente.

La Brigada de Vigilancia Animal resultó un fraude porque nos dijeron que un cuerpo policial especializado sería capaz de poner en resguardo a cualquier animal que sufriera el maltrato de la calle y el abandono, y que eso sería absorbido completamente por el presupuesto de gobierno, que para eso se le paga.

¿De qué maltrato se le debe proteger a los animales?

De los golpes propinado por sus “dueños”. De la falta de alimentación. Del abandono en azoteas y patios. De la falta de atención médica. De la falta de higiene. De la explotación. De la lluvia. Del sol.

El gobierno debería haber conformado un cuerpo policial que pudiera ser capaz de allanar un domicilio en donde un animal es maltratado, y no sólo pudiera “requerirle” a los pseudo dueños la rectificación de su comportamiento, a menos que sea vea el maltrato evidente.

Esta Brigada debería responder a los reportes de perros abandonados cuando vemos claramente que no han comido en muchos días, al acostarse bajo un auto, en nuestra colonia. Y si además es notorio su mal estado de salud, por heridas, infecciones de ojos, pulgas o simplemente la suciedad de semanas y semanas que se le pega por dormir en el piso, las llamadas de emergencia deberían ser más efectivas.

En lugar de eso, tenemos sólo una Brigada Animal que tiene que “respetar” la autonomía del hogar, los derechos del maltratador a no dejarlos entrar a su casa. Es un cuerpo de policías que cuando se le reportan tres animales bajo un puesto de tacos, no responde, porque prefiere atender sólo a uno que atropellaron, obvio, porque es más sencillo.

Y otra vez, tenemos que hacerlo todo nosotros, los ciudadanos.

¿Qué podemos hacer antes el maltrato, nosotros?

Si hay golpes y heridas, podemos documentarlo con nuestros celulares, porque ya es delito penado con multa y cárcel, y no hace falta mayor evidencia que un video normal en donde se muestre. Por cierto, las heridas también incluyen la falta de alimentación y la falta de atención médica, pues si se notan infecciones, pueden poner en peligro su vida, y la modificación de ley lo ampara.

Claro que para ello sería útil tener algún abogado a la mano, peor hay pocos, porque como no es muy redituable, casi no se dedican de fondo a conocer estas leyes. Ojalá alguno tenga tiempo.

Si vemos animales de calle que no comen, podemos poner un poco de comida, de esa de granel, afuera de casa. Si se la pones sólo un poco cada mañana, no se “quedará” todo el día ahí. Pronto entenderá el horario de los alimentos y aparecerá en esa hora más o menos.

Si se le abandona en azoteas o balcones, se está cometiendo una negligencia total, así que puedes denunciarlo a la PAOT, al 5265 0780 o incluso en línea, anónima, en http://www.paot.org.mx/.

Estos perros abandonados o callejeros, regularmente se ve que podrían necesitar vacunas o una revisión médica, así como un baño. Si ya se deja manejar por tí, o confía, puedes llevarlo al médico. Casi en cualquier colonia hay un MVZ que cobra más barato en esos casos, o que hacen un espacio para “servicio social”. Si en tu colonia no, propónselo a tu vet más cercano. Dile que si no ha pensado donar el 5% de su tiempo a esos animales, como una retribución a su sociedad. Verás que le metes la idea.

De la lluvia y el sol afortunadamente no necesitan protección permanente. Pero cuando sí, podrías promoverle a tus vecinos que dejen a los callejeros dormirse en los techos adyacentes, o bien, pedir una cooperación de cajas viejas y bolsas en las tienditas cercanas, y conformar unas “casas” muy improvisadas, recubiertas con hule, para que se cubran un rato.

La explotación está prohibida, pero sobre todo, lo está la venta de animales en la calle, y si no hay venta, habrá menos explotación ilegal. Reporta a los vendedores de calle que veas, sin importar lo “buena onda” que se vean, porque lo más seguro es que él sólo los venda, y el criador de traspatio, es menos “amable”, por eso no los vende él. Si llamas a la policía, se los quitarán y le pondrán una multa.

Y bueno, si ya el animal está en manos de un matratador violento, entonces sí, puedes llamar a la Brigada y ellos le pueden hacer la requisición por muchos medios. También llámalos si ves un animal accidentado o herido, que no se puede mover, pero no sólo llames y te vayas, quédate con él a que llegue la Brigada. No te harán responsable, pero si se va el animal antes de que lleguen, habrán gastado tiempo que podrían haber usado en rescatar a otro.

Porque bueno, tampoco tienen taaaantas unidades y elementos para atender todos los casos al mismo tiempo, y necesitan poner prioridades.

Y bueno, si le has dado un baño al perro de la colonia, está sano, duerme de repente en zonas techadas, le das croquetas de vez en cuando, el señor de los tacos no lo corre a la primera y le deja robarse las tortillas que se caen… entonces no necesita tanto rescate, mejor deja que la Brigada atienda a los heridos.

Y vaya, si crees que como ciudadano puedes hacer algo por el problema, hazlo, no sólo le pidas al gobierno que venga a quitarte el asunto de la vista, porque te duele el corazón, pero no tienes tiempo ni dinero para comprarle 10 pesos diarios de comida.

Porque la Brigada es un fraude. Porque nos defrauda que no sea como en las películas, en las que los ciudadanos casi no tienen nada qué hacer, sólo levantar el teléfono y aliviarse el alma, porque “Papá Gobierno” me dará todo lo que necesito.

Nos sentimos defraudados porque creemos que cuando la educación y la conciencia fallan, la pena de corregir al vecino me gana, el “no es mi problema” es más fuerte que mi dolor… entonces la Brigada, o la Policía, o el Delegado, o el Ejército, ¡o alguien! debería venir a resolverme los problemas.

 

 

 

 

Apelaba a que comprendiéramos lo que leemos, y no sólo a leer lo que queremos encontrar. La queja, no sólo aquí, sino en redes sociales, sobre la Brigada de Vigilancia Animal, ha venido mayormente de la gente que no conoce su proceder, sus resultados, ni su meteórico avance de las últimas semanas. Lo curioso es, que en todo el país, no hay un cuerpo policial como la Brigada, y de la noche a la mañana, nosotros queremos que tengan hospital, aislamiento, vacunas, pruebas, cirugía, que levanten heridos, abandonados, accidentados, perdidos, que los alimenten, los mantengan, los recuperen… y que todo salga “del gobierno”. Si pudiste leer el artículo completo, el Fraude no es culpa de la Brigada, sino de nuestras expectativas de fantasía, que quieren una policía superpoderosa, que nos resuelva los problemas con sólo una llamada. Ni este cuerpo policial, ni ningún otro, funcionará jamás como esperamos si sólo le pedimos al gobierno que haga, que dé, que ponga, que preste, que done, que pague…

Soy muy afortunado de pertenecer a Koncientizando por un Mundo Mejor A.C., un equipo fantástico que está logrando cosas fantásticas, sentando un precedente que quizá mañana pueda ser útil para todos, los quejumbrosos y los proactivos, pero sobre todo, que salve 10 veces más animales que hoy.

Fiel como un Poodle


Nuestro querido Poodle

Cuando su figura se paseaba grácil por los palacios europeos, probablemente ningún miembro de la corte habría creído un escenario como el de hoy, en donde los descendientes de esos preciados animales vagarían en descuido por las calles de algún país en el nuevo mundo.

Durante siglos fue admirado como un símbolo de distinción, como el perro perfecto que podía ser inteligente y protector, pero que permitía a esa realeza exagerada y pomposa, jugar con su figura como si se tratase de una gran muñeca.

Aunque originalmente su corte de pelo se cree que fue ideado con un objetivo zootécnico, las posibilidades de jugar con éste era una gran tentación para quienes lo criaban, encargaban o se hacían acompañar.

Antes de él, ningún perro había podido jugar a ser príncipe con el éxito de su silueta elegante y su esponjoso pelaje. Atrás quedaron incluso sus cualidades de agilidad e impermeabilidad, tan desarrolladas y apreciadas entre el siglo XV y XVII. Su expresión atenta y sus abrigos de varios colores encantaban en casas y palacios, aparecían a los pies de la cama, y seguramente sobre ella.

Su rizado pelo comenzó a ser retratado antes que existiera la fotografía, en manos maestras como las de Durero, Goya, Van Dyck, Landseer y Tolouse-Lautrec, a encargo de reyes, militares, príncipes y nobles. Por supuesto algunos países han estimado profundamente a ciertas razas, pero ninguna a encantado en la misma proporción a tantas naciones distintas.

No se trata únicamente de un figura que se hizo popular, un estilo de pelo o un truco de circo. Hablamos de la genética de un perro que fue apreciado al punto de ser el más común en países como España durante cierta época. Una raza que heredó astucia, inteligencia y apego humano a millones de perros mestizos que hoy esperan un hogar o vagan aún por las calles de las ciudades, muy lejos de su natal Europa, preguntándose quizá en dónde está el amo al que deben escuchar y seguir.

Gran Jefe PoodleDel Canne italiano, el Chién francés y el Pudel Alemán.

El Poodle, el Caniche, trascendió en Europa como uno de los primeros símbolos caninos en ser criados, especialmente uno de los primeros cuya estética resultó más importante que su fuerza o habilidad, como factor genético a ser mantenido.

Su hocico alargado y delgado cuenta a señas la historia de su evolución, como heredero de los primeros lebreles, junto al Grayhound, el Afgano o el Whippet. Su figura fue poco alterada desde la edad media, cuando se tienen los primeros registros.

Fue tan admirado que varios países reclaman propiedad sobre su existencia. Los registros confusos meten a la discusión a varios países de Europa, pero desde luego la mayor ventaja la llevan Francia y Alemania, aunque incluso se meten en su árbol genealógico países de medio Oriente, hoy ya con fronteras muy distintas a aquellas épocas.

Su nombre, que pareciera tan claro, hace mas amplia la discusión. Lingüísticamente, el vocablo se afrancesa en su pronunciación, y a esto contribuyó la estrategia de los galos al hacer famoso el complemento French Poodle.

Nadie sabe bien donde comenzó la moda del “French”, pero se supone que fue una acotación al estilo estético, que habrían añadido las cortes francesas. Era como decir “Rosa mexicano”, o “Fútbol Americano”, como si se reservaran una defensa simple: “Nosotros no lo hicimos, pero le dimos ese gran estilo. Es un poodle estilo francés.” A esto le sumaron durante mucho tiempo la máxima de que el antecesor del Poodle, era el Barbet francés, pero esto no es de un consenso absoluto en estos tiempos.

Hoy en día el registro oficial pertenece a Alemania, tanto como la etimología de su nombre, pues “Pudel”, significa “para chapotear” en una antigua jerga alemana, aunque es curioso que hoy la palabra se refiera únicamente a este querido perro.

Esto además eleva su credibilidad cuando se recuerda una de sus principales características, hoy un tanto olvidada: demostraba ser un excelente cobrador en las riveras y marismas. Era ágil para brincar, elevándose sobre las olas y ramas. Sus patas delgadas salían con mayor facilidad de las zonas fangosas, amén de que su zona de apoyo era menor. Su cadera elevada parecía perfecta para sortear aguas medias y su pelo era un aislante perfecto, máxime cuando se le rizaba con frecuencia y esmero, evitando las pesadas y húmedas trenzas que también podía tener.

Tras el rizado icónico

Listo y ágil

Claro que con ese oficio entre sus patas, su pelaje no permanecía inmaculado mucho tiempo, pero no todos eran de ese albo límpido que brinca a la mente cuando se piensa en él. Sus colores eran variados casi desde el nacimiento de la raza, entre los años 1500 y 1600. Los Pudelhund podían ser blancos, negros, café, grises, plateados, en una tonalidad de rojizo-beige o con dos colores, de los que la combinación más frecuente era blanco con grandes motas negras.

Al principio, cuando se perfeccionaban estás cualidades, los criadores comenzaron a ver que su pelaje, tan útil para enfrentar las aguas, era también un riesgo, por el peso que incrementaba absorbiendo agua, al punto de arriesgar sus vidas, enredados por el ramaje acuático y empapados por mucho tiempo después de haber salido. Sin el cuidado correcto, el pelo del Poodle se podía asemejar a las grandes rastas del Komondor, y eso no ayudaba para un perro cobrador de agua.

Fue aquí donde comenzó el cambio estético que se haría tan famoso. En la búsqueda de aprovechar sus ventajas, pero ayudarles contra sus riesgos, comenzaron a reducir su pelaje en las zonas que comprendían menos útiles, pero manteniéndolo en otras.

Descubrían su cara para facilitarles la captura de presas, pero dejaban zonas de pelo que cubrían el cráneo y orejas, protegiendo del frío. En el pecho, dejaban cubierta la zona más importante del tórax, en donde se aloja el corazón y los pulmones, pero reducían lo posible en la cadera para permitirles más velocidad.

Poco a poco el corte que reducía algunas zonas y protegía otras, se fue popularizando, hasta que empezó a verse como una característica indispensable del Poodle.

Desde luego el corte original tenía mucho menos cuidado que como después se vería en aquellos ejemplares destinados a acompañar, pero aún así era notable y destacaba por encima de cualquier perro utilitario.

Pero el Caniche no sólo poseía un pelaje especial y un atuendo excéntrico. Era también un perro fuerte, de inteligencia notable y de gran empeño. La fidelidad que demostraban, la misma que hoy mantienen, los hacía los favoritos de mujeres en posiciones acomodadas, pues les proveía de un confiable guardián que además podía ser casi parte de su atuendo, y hasta combinar con él.

El Poodle no está en el imaginario colectivo como un perro de trucos y piruetas de forma gratuita. La simpleza del hombre quizá lo haya llevado a colocarse durante mucho tiempo como el pequeño perro de circo, o perro de payaso, pero esta era sólo la forma más pueril de aprovechar su tenacidad.

Ante todo son perros que escuchan con particular atención a los humanos. Son obstinados al seguirlo y dan la impresión de estar empeñados en entender.

Como algunas otras razas, contadas, destacan por un rápido aprendizaje de palabras y por recordarlas durante mucho tiempo. En su código genético viene impreso el diploma a la inteligencia de sus antecesores.

La evolución y su viaje transoceánico

Antes hemos mencionado que el desarrollo de las razas no ha sido sólo un experimento de estética, sino un valioso ejercicio de selección que ha vinculado de manera aún más estrecha a los hombres con los perros. Bueno, el Poodle es un ejemplo de esta ecuación.

Si la crianza y el desarrollo de las razas era ya un asunto de cuidado y atención que no cualquiera desempeñaba, ahora imaginemos que somos los encargados de criar a los perros de un rey, o un gran potentado.Portada Animalia Magazine No.27

Cada camada debía ser cuidada y se presentaban como animales de compañía sólo los individuos con el mejor carácter, con inteligencia que saltara a la vista, con un cuerpo que demostrara integridad y fuerza desde cachorros, con disponibilidad para aprender. Esto era así de importante porque estaba en juego la carrera o hasta la vida del criador.

Presentarle a un noble animales que murieran rápidamente o que no fueran fáciles de entrenar, significaría la frustración de éste, y eso no podía terminar bien.

Así es como se aceleraron los buenos resultados y se cuidó más la selección del Poodle, como sucedió con muy pocas razas.

Por supuesto el arraigo de estos maravillosos ejemplares era grande, y ningún propietario lo quería dejar atrás cuando comenzaron las migraciones al nuevo mundo, entrado el siglo XVI.

Pocos llegaron a América en calidad de ‘perros de conquista’. Para eso se tenían ya a los mastines, a los pastores, a los fila. Además, en España, ya era tan famoso y difundido como perro de compañía, que la crianza se había concentrado en un tamaño más estándar, y los gigantes eran tan raros como hoy pueden serlo en relación al número de pequeños.

El poodle llegó a América en la misma calidad de celebridad que sus amos, por lo que llegó después. Cuando los primeros binomios hombre-perro ya habían cubierto la zona a conquistar y se habían apaciguado a los nativos, venían los nobles, los terratenientes los gobernantes y con ellos, los Poodle.

Cada vez es más conocido que el grueso de la población que llegaba con las conquistas del nuevo mundo, eran personas indeseables en Europa. Gracias a acuerdos y “ofertas” que hacían las monarquías europeas a su población, muchos presos, indigentes y bárbaros acudían al nuevo continente con nada que perder, pues se les otorgaba la libertad a cambio de arriesgar la vida en estos nuevos y agrestes territorios.

Así el nivel cultural no era muy elevado y tampoco lo era su trato hacia los animales, a quienes veían más como un compañero útil en la exploración y sometimiento, que un aliado emocional o una compañía en casa.

Pero el Caniche llegó de mano de estudiados, artistas, letrados, regentes y pobladores de sociedad más elevada, que si poseían un perro, era porque tenían el tiempo y la posibilidad de apegarse más a él como un elemento de vida, que como parte de la supervivencia.

Mientras los grandes y feroces perros de los conquistadores estaban libres y empezaban a reproducirse también con perros nativos de América, los Poodle de la alta sociedad se mantenían bajo control en mejor medida, salían menos y rara vez gozaban de “libertad” sin supervisión de sus amos.

Rizado, decías?La genética que poco antes habían cuidado en Europa para criarlos, no podía ser abaratada, y los ejemplares en si mismos tenían un valor más elevado ante el riesgo de extravío.

Esto influyó para que las características del poodle se solidificaran más y, probablemente, se volvieran más dominantes.

Desde luego no todos eran perros consentidos por la nobleza. Casi a la par en Europa también se habían vuelto populares como perros de espectáculo, porque con la profunda necesidad de agradar a su dueño, se les entrenaba con notable facilidad para hacer trucos y poses humanizadas, como el famoso parado de dos patas. Una línea de Poodle, de menor tamaño, se volvió itinerante en los espectáculos circenses y las pequeñas carpas. Poodles de colores brincaban de un lado a otro, sobre ellos mismos, permitían ser vestidos y viajaban con facilidad en transportes más pequeños.

Su inteligencia pues, los había hecho también unirse a un ámbito que no siempre significaba una vida de comodidades, pero este perro podía soportarlo, pues además de las características antes mencionadas, también era fuerte y resistente. Estaba cubierto para las noches frías del espectáculo europeo, pero no tanto para sufrir en las épocas cálidas del mediterráneo.

En esta paradoja, también América tenía dos tipos de Poodles: los payasos, los divertidos, los pequeños rizaditos que brincaban, y los elegantes, los delicados más grandes que observaban desde el pórtico de haciendas o incluso desde las ventadas en las habitaciones de sus encumbrados amos.

Así el Poodle se mantuvo admirado y querido, pero poco difundido en este lado del atlántico, hasta mediados de 1800.

De hecho aún en Europa el registro del Poodle fue tardío, sobre todo si se piensa en la antigüedad de esta raza. En las últimas dos décadas de 1800 se discutieron sus características y se comenzaron los clubs para esta raza. Hacia 1910 se habían separado las categorías y competencias para los Corded (encordados, con trenzas) los Non-corded (todos los demás, con el rizado más habitual) e incluso a los miniatura, a quienes se les clasificó aparte.

Es notable que muy pocas razas, como sucede con el Poodle, son aceptadas con una variedad tan amplia de características físicas. La distancia entre un Poodle miniatura y uno gigante, puede ser de hasta 40 centímetros a la cruz, pues el gigante llega a medir 60, y un Toy es normal en un margen de 20 o 21 centímetros.

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¿Y es importante conocer todas las características genéticas del Poodle para poder presumirlo o competir en círculos caninos? No en lo absoluto.

Mi firme creencia, después de la última década de estudio sobre los perros, es que ninguno es más valioso que otro por su “fineza”, pero ignorar la información genética que hemos podido recabar, sería sólo el error de un ignorante y un necio.

El Poodle es un sobreviviente histórico; es un testigo de la historia de Europa y la mixtura humana. Acompañó a la realeza y se mezcló con ella, la siguió al nuevo mundo y así también, empezó a mezclarse con sus similares nativos de este lado del mundo. Si bien no podemos hablar de un animal de crianza “rústica”, es sin duda uno de los más antiguos, es un referente y un punto de identificación histórica en el desarrollo de nuestros perros.

Además, hoy en día la genética del Poodle está en muchas otras patas que se cuentan entre la fauna en abandono, o en estado de libertad involuntaria. La fertilidad de esta raza y la dominancia de sus genes, ha hecho que probablemente la figura de perro callejero más común, sea la del Maltesoide, Poodlés o Maltoodle. Y saber esto debería ser aún un elemento más fuerte para recordarnos el respeto que les debemos y los beneficios de tenerlos en casa.

Recordar, remarcar y hasta potenciar su inteligencia, puede llevar a la gente a tener en casa un perro con la inteligencia que tanto se presume en razas grandes, como los labradores o pastores, pero envuelta en el cuerpo de un muñeco de felpa.

¿Son perfectos? No. Ningún perro lo es, ninguna raza, ningún mestizo, así como ningún humano. Sin embargo, destacan esa característica perruna, que ningún otro animal tiene para con nosotros: se empeñan todos los días en comprender a su humano, en interactuar mejor con él, en agradarle y serle útil.

Confinar a un poodle, como a cualquier perro, a una azotea o un balcón, es mandar a la desgracia siglos de desarrollo genético, en el que su inteligencia ha seguido avanzando.

Y claro, por el lado emocional, desperdiciar la lealtad de tan especial amigo, debería ser un crimen poético. Los franceses entienden bien el porqué, y quizá sólo por hacer popular una frase, merecerían que les entreguemos la propiedad de esta raza. Dicen que alguien leal es “fidele comme une caniche”, es decir, “fiel como un Poodle”.

Fiel Caninche mío

 

 

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