Archivo Muerto. Las cosas que olvidamos.


La humanidad, la sociedad, tiene un mal que le aqueja desde adentro constantemente, estropeando su camino y su avance, entorpeciendo su propio crecimiento y mejora. Nuestra sociedad conoce bien dicha enfermedad, se llama Memoria Corta.

Es falso cuando autoridades corruptas o grupos de poder dicen que los casos de abuso animal le importan a “pocas personas”, lo que sucede es que muchas veces, conscientes de nuestra enfermedad, esperan un tiempo prudente para reaccionar a nuestras exigencias, sabiendo que la efervescencia de la indignación y el coraje, es momentánea, efímera.

Para un enorme número de personas, el abuso animal, como muchas formas de abuso, son cuestiones que les importan, pero que no guardan en su agenda personal.

Es de triste risa ver cómo al día siguiente de un caso de abuso flagrante, se crean grupos en redes sociales que están “en contra” y más que eso. Son grupos de indignación, de reacción, en donde se vierten cientos y a veces miles de comentarios hartos de estas formas de degradación humana (porque no se degrada a los animales, a ellos se les lastima, se degradan los humanos al mostrarse capaces de esos niveles pueriles de acción).

Y digo que esto es de triste risa porque dicho asunto sucede al día siguiente… la semana siguiente… acaso el mes siguiente… y después disminuye en enorme medida.

¿Qué ha pasado con los asesinos de “Callejerito”, aquel perro callejero que fue usado como presa de caza ante dos perros de pelea, instigados por enfermos mentales adolescentes?

¿Que fué del “Mata-gatos” de Sinaloa, aquel muchachito estúpido que sencillamente quemó vivo a un gato y lo filmó en compañía de otros criminales de su edad?

Por supuesto que no se han quedado completamente aislados ninguno de estos casos, existen personas, grupos, verdaderos luchadores que han seguido cada uno de estos hasta el día de hoy, pero la “gran masa” que reaccionó en su momento a estos dos casos de insoportable violencia comprobada, se desvaneció ante la “falta de resultados”.

Es decir, como no se castigó y corrigió el problema en los días subsecuentes al hecho, consideraron inútil mantenerse al tanto, y después… simplemente lo olvidaron.

No quiero decir con esto que sigamos persiguiendo a estos sujetos con notables deficiencias de socialización, pues es una persecución estéril y que sólo engendra rencor. Digo que debe seguir siendo un punto a tratar en la agenda personal de los miles que reaccionaron en el momento, la presión hacia las soluciones DE FONDO, sería más útil.

¿Qué piensa un gobierno al que le llegan estas quejas? Regularmente dejan pasar un tiempo, soportan alguna manifestación… y regresan a sus actividades normales. La masa que no se organiza y no presiona, no es un tema para preocuparse, así que tomarse el tiempo para sentarse a discutir reformas de ley que castiguen SEVERAMENTE estos casos de abuso, es una pérdida de tiempo y presupuesto.

¿De verdad creemos que están muy ocupados en otras cosas?

Ya bastante hemos hablado de cómo un caso de abuso y violencia contra una animal se refleja en el futuro de una sociedad, a través claro, del futuro comportamiento de sus perpetradores.

Entonces ¿por qué no es una agenda urgente de nuestras autoridades? Estamos hablando de corregir una ley, no de construir un puente de concreto. ¿Cuánto se tiene que tardar y gastar en planear, modificar y publicar un ley?

Esto no es cosa del cansancio gubernamental, sino del enfoque que les importa. Si la gente presiona sobre un mismo tema durante uno, dos, tres meses, seis meses, un año… entonces son temas que merecen ser vistos, pues puede que se reflejen en las próximas elecciones.

Si un tema dura dos semanas, un mes… y desaparece, entonces no vale la pena desgastarse mucho, pues deben enfocar baterías en su próxima campaña.

Esta enfermedad de la memoria corta nos está entorpeciendo demasiado. Nos estorba, nos retrasa, alenta nuestro crecimiento como sociedad, amenaza con ignorar el mejoramiento de las nuevas generaciones.

Hoy está reciente el caso de Pulga, la perrita que fue rescatada de las calles, rehabilitada, entregada en adopción y maltratada nuevamente, por un sujeto que fingió, actuó y mintió para tenerla y luego llevarla al borde la muerte. Necesitamos otra modificación al respecto.

En las leyes “para humanos” no castigamos igual a un asesino “ocasional”, derivado de una riña o un accidente, como a un asesino “premeditado”, que planeó un objetivo y lo ejecutó con dolo y ventaja.

El caso de Pulga es similar. Si debemos modificar la ley para castigar a quien lastime a un animal de manera “ocasional”, debemos ser más duros con quien lo planea, pide la potestad de una animal, miente, y al final lo lastima peor.

Para todo esto necesitamos reactivar el archivo muerto y sanar nuestra memoria corta. Tenemos que reconvocar a la gente a los casos que NO SE HAN RESUELTO. Una multa, una amonestación y la queja pública no son suficiente castigo, mucho menos una SOLUCIÓN.

Necesitamos la participación de todos. Quiero su respuesta. ¿Estamos?

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4 comentarios en “Archivo Muerto. Las cosas que olvidamos.

  1. HOLA ME PREOCUPA QUE TENGAMOS ASESINOS VIVIENDO CON NOSOTROS YO NO ES QUE SEA RENCOROSA PERO ME GUSTARIA QUE ALGUIEN QUE MALTRATA A LOS PERROS LE HAGAN LO MISMO Y DIGA HABER QUE SE SIENTE

  2. Que se puede hacer? o como se puede proceder para que el país tenga verdaderamente leyes en las cuales agarrarnos al encontrar un abusador o torturador de animales? :S

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