Rey del Fuego y de los Aires.


Este viaje de Animítica, lo comenzamos a bordo de un amigo volador tan famoso, que se ha respetado y temido en cualquier parte del mundo, incluso antes de que los pueblos platicaran sus miedos por mail, teléfono, carta o papiro alguno.

En Mesoamérica le levantaron pirámides, en Europa lo atacaron con espadas, y en el Oriente, lo veneraron como la máxima fuente de sabiduría.

Sí, quizá ya lo adivinaron… hoy hablamos de… El Dragón.

El dragón es uno de esos casos, en que el mito cobra fuerza hacia la realidad por la increíble cantidad de lugares en que se encuentran relatos, aún cuando estos vengan de épocas en las que las culturas no se comunicaban entre sí.

Su nombre viene del latín Draco, y este del Griego Dracon, que significa simplemente víbora o serpiente.

El dragón, aunque presente en casi cualquier cultura, ha tenido diversos significados.

La cultura occidental, especialmente la europea, ha temido siempre a los dragones. En esta acepción, los dragones poseen un cuerpo de serpiente, son monstruosos y terribles. Poseen un par de alas parecidas a las de un murciélago, patas con garras y su principal característica es su piromanía: escupen fuego.

Sin embargo, este dragón dista mucho del dragón chino, por ejemplo…

Para empezar, el típico dragón chino no necesita alas para volar. Puede hacerlo simplemente

por la magia, serpenteando por los aires. Además tiene un par de cuernos de venado, cabeza muy parecida a la de un caballo, bigotes largos y una enorme, enorme sabiduría. Cabe recalcar que éste sólo escupe sabios consejos…

Y en Mesoamérica, específicamente en el México Maya y Azteca, la concepción del dragón es también benigna y respetada, a través de su forma de gran serpiente.

Quetzacoatl es la más famosa serpiente dragón de los mexicas, pero sin duda no es la única. Tenemos también a Oceloatl, el dragón tigre, o Mazacoatl, el dragón venado.

Y el Libro del Popol Vuh habla sobre Tepew y Kukumatz, dos dragones que ayudaron a acomodar el desorden del mundo cuando apenas se había formado.

Así pues, al pasar los siglos, los dragones han tomado tantas formas como la imaginación misma. A la llegada de los medios masivos de comunicación y su unión con el arte y la fantasía, los dragones se levantaron de inmediato como un ser fantástico para ser retratado.

Si quieres ver Dragones buenos, por ejemplo, puedes acudir a La historia sin fin, (Neverending Story), de 1984, basada en la novela de Michael Ende. Aquí te toparás con Falkor el dragón con rasgos caninos más noble del universo,

¿Dragones Antiguos? En El señor de los anillos del maestro Tolkien, se puede saber mucho de ellos. Su obra literaria ahonda en su creación, razas y reinados sobre ciertas partes del mundo.

¿Dragones holocáusticos? El reinado del fuego, (Reign of Fire), con Matthew McConaughey y el ahora Batman,

Christian Bale, presenta un mundo moderno acabado por los dragones, pero recuperado por el personaje de Bale.

¿Dragones de Caricatura? Pues nuestro amigo Shyriu, de lo Caballeros de Zodiaco, representa al dragón, y le acompaña en armadura, tatuaje y varios poderes. Aunque desde luego puedes acudir a Goku y sus amigos, en la saga de Dragon Ball. ¡Empezamos por buscar las esferas del dragón y terminamos por enfrentar a los dragones mismos!

Como ves ahora, el dragón no puede ser marca registrada, sino patrimonio mítico de toda la humanidad.

 

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Las especies que sufren las consecuencias del derrame.


Hay ciertas noticias que realmente nos gustaría decir que son sólo modas.

Así como sucede con ciertos eventos sociales, astronómicos o naturales. La realidad es que algunas noticias son sólo modas.

Los mundiales de futbol, las misiones espaciales, los festivales cinematográficos. Noticias que tienen su tiempo y a su tiempo, se van.

Ojalá este fuera uno de los casos, porque ojalá tuviera un final sin consecuencias que seguirán siendo noticia por mucho tiempo más.

Al hablar de todo eso me estoy refiriendo al derrame petrolero producto del hundimiento de la plataforma Deepwater Horizon de BP, en el Golfo de México.

Para muchos medios, la noticia ya pasó, ya se acabó, aunque en la realidad, los efectos y consecuencias de este monumental accidente están apenas comenzando.

Mientras esta semana escuchamos que finalmente el derrame petrolero se ha detenido, el daño natural apenas se está cuantificando, en niveles que incluso los expertos no habían atinado a calcular hasta que sencillamente ocurrieron.

Aquí reseñamos uno de esos potenciales efectos secundarios, aún por confirmar:

Hay más de 400 especies animales amenazadas por el derrame en el Golfo de México, entre las que se encuentran algunas de por sí en estado crítico.

La tortuga Laúd. De la decreciente población de tortugas laúd en nuestro país, sólo un pequeño porcentaje se encuentra del lado del Golfo, algo así como el 18%. Esto significa un menor número de individuos afectados, pero también más velocidad para un potencial extermino de la familia del golfo. La tortuga laúd, si bien sale muy poco del agua, debe llegar a la superficie para respirar… y es ahí donde el petróleo le afectará en mayor medida.

El delfín nariz de botella. Otra especie amenazada por tradición. Aunque son fuertes inquilinos marinos, su piel es delgada y el contacto con el petróleo de la zona les puede causar un daño irreversible, aunque a mediano plazo, por lo que además, podrían morir muy lejos de la zona, tras haber nadado contaminados por varias millas náuticas.

El pelícano pardo. En el caso del pelícano, un natural flotador, el petróleo le adelgaza y pega las plumas, deshaciendo su impermeabilidad natural al agua fría, incapacitándolos para volar y desorientándolos en términos de alimentación.

El Atún de aleta azul. La zona del derrame de BP es probablemente el punto de concetración más alto de esta especie de pez. Con unas gotas de petróleo se pueden contaminar peces, huevos y larvas, además de enfrentar la oscuridad en pleno oceáno, lo que dificulta su tránsito en banco.

El cachalote. Está en peligro crítico de extinción… y vive en la zona crítica del problema, el delta del Mississippi. La ingesta y aspiración del crudo son mortales y veloces… no es necesario decir lo fácil que esto puede ocurrir en estas circunstancias.

Y finalmente, el plancton. No, no está en peligro de extinción, es inagotable y diminuto. Pero por eso mismo, no se puede limpiar, y representa la base alimenticia de la cadena oceánica. Peces, plantas, aves y mamíferos se alimentan de él, el que ahora estará aderezado con sabor a aceite, el terrible aceite accidental de BP y Deepwater Horizon.

Esto no es moda, no es morbo. Es de nueva cuenta el parte de guerra, el conteo de bajas y problemas en esta brutal guerra contra el petróleo que en un accidente, dejamos escapar.

El Tigre Maltés


Del mito a la tragedia.

Hoy es un día de remembranza para el mundo de la mitología y la criptozoología, pues mientras hacemos un viaje a las Colinas Chinas de Fuzhou les puedo contar que oficialmente en este 2010se cumplieron 100 años del primer avistamiento de nuestro mito del día de hoy: El Tigre Azul, mejor conocido como Tigre Maltés.

Tigre Azul - Blue Tiger

El Tigre Maltés es una mutación del tigre original, particularmente lo sería, si se comprobara su existencia, del Tigre de Amoy, subespecie del felino rayado habitante de la zona de Fujian, en donde principalmente se han tenido reportes de la existencia de sus primos celestes.

Según los reportes, algunos con carácter de inventario científico, el Tigre Maltés pesa alrededor de los 140 kilos y mide 2 metros y medio de largo. Los Machos, como es común, serían más grandes que las hembras y ambos poseerían colmillos de 6 centímetros en promedio.

El nombre Maltés se le otorgó a este mito en honor a los Gatos Malteses, felinos caseros que particularmente en la Isla de Malta, comenzaron a demostrar este color de pelo, como la especie Ruso Azul, aunque en la misma Isla se han reportado incluso casos de linces azules.

Es técnicamente posible que existan este tipo de mutaciones, pues la genética tiene sus defectos cada cierto tiempo.

Por ejemplo, para la existencia del tigre albino, o tigre blanco, se requiere un “error” que implique un gen con supresión de melanina.

Tigre de Bengala / Bengal TigerPara la existencia de un tigre azul, entonces, se requeriría una mutación en donde se suprimiera la feomelanina, lo que haría que el pelaje tendiera hacia el color azulado.

Sin embargo, difícilmente el tigre en cuestión conservaría entonces los genes necesarios para sus rayas negras, y aún más difícilmente pasaría esta característica de generación en generación.Tigre de Amur / Amur´s Tiger

Un famoso escritor y misionero americano en China, Harry Caldwell, escribió en las primeras décadas del siglo pasado un libro llamado así, Tigre Azul, en donde da cuenta de su seguimiento a familias de este tipo de tigres, aunque desde luego, nunca pudo tomar una fotografía, y de haber podido, por la época, no habría sido a color.Tigre de Java / Java´s Tiger

El caso es que desde entonces los reportes de tigres azules se hicieron más frecuentes y se extendieron por la zona, hasta llegar incluso a ser reportados en Corea, en donde habita el Tigre Amur.

La paradoja humana consiste en que, mientras buscamos al famoso Tigre azul, vamos acabando con el Tigre anaranjado.

Basta decir, que en caso de que exista, probablemente se ha quedado sin vecinos, pues la especie que vivía en su zona, Fujian, prácticamente ha desaparecido.

Se considera que la subespecie del Tigre Amoy está en fase crítica y que ya no existe en libertad.Tigre de Sumatra / Sumatran Tiger

De hecho se cree que los individuos en cautiverio son hijos de una misma y última camada, por lo que incluso se ha comenzado a almacenar la genética de estos tigres para el futuro, por si pronto los dejamos de ver en realidad.

Mientras nuestras especies desaparezcan, nuestros mitos crecerán, y créanme… a ninguna leyenda le gustaría pagar ese altísimo precio.

¡Ve a Kroketas!

Telamonia. El terror en 8 patas.


Algo que me fascina acerca de los mitos y leyendas es que su creación y desarrollo nunca se detiene. Esta semana, y respondiendo a inquietudes de nuestros radioescuchas, el departamento de investigación Mascota profundizó una leyenda urbana que aunque tiene algunos años, ha comenzado a circular con fuerza nuevamente.

Cuenta la leyenda cibernética, una noche fría llegaron a una sala de urgencias, con diferencia de sólo unas horas, dos mujeres, desconocidas entre sí, pero con síntomas alarmantes y similares…

Ambas mujeres llegaron a dicho lugar con fiebres y escalofríos, sufriendo dolores musculares y vómitos. Aunque el personal médico trataba de estabilizarlas, al cabo de las horas, les vinieron espasmos y parálisis, condición que se fue agravando hasta que inevitablemente, llegó la muerte.

5 días después, otro paciente presentó el mismo cuadro. Las investigaciones no revelaban nada en común. Los tres pacientes vivían en zonas distantes, solían alimentarse de manera muy diferente, sus aficio

nes y gusto no parecían especialmente similares… a excepción de un punto… los tres ahora cadáveres, habían acudido en vida a un restaurante cafetería y habían ido al mismo baño -sí, eran dos mujeres y un hombre, pero ni modo, la leyenda dice que fueron al mismo-.

Cuando las autoridades sanitarias inspeccionaron el lugar, encontraron que todo estaba en orden, pero al revisar a profundidad uno de los excusados, descubrieron que, agazapada en un rincón, se hallaba una pequeña araña de color anaranjado a la que después identificarían como la mortal:

¡¡Telamonia de Dos rayas!!

Bueno pues, resulta que eso dice la leyenda, sin embargo, la verdad es muy diferente.

Dejando de lado la anécdota del restaurante y el nido bajo el excusado, la ciencia dice que aunque eso tan improbable hubiera pasado, de haberse tratado de una Telamonia de dos rayas o Telamonia dimidiata, el problema habría sido minúsculo.

La Telamonia es una pequeña araña asiática que puede verse amenazadora con sus tonos rojizos, pero que en realidad es bastante inofensiva y hasta frágil cuando se haya fuera de su hábitat.

Es una araña Araneomorfa, o sea que tiene sus quiláceros, estos clásicos colmillitos, de forma diagonal y cruzada en la punta.

La Telamonia no tiene un tipo de veneno suficientemente peligroso para el ser humano y es muy tímida. Vive en las selvas tropicales y lluviosas, lo que la hace muy frágil al calor y aún más, a la urbanidad.

Si la Telamonia viajase a nuestro país, por ejemplo, le sería casi imposible hacer nido en un baño

público, pero aún más increíble sería que aguantara un viaje en avión, hiciera de polizonte en el apretujado, aventado y caluroso equipaje de un pasajero, llegase a un lugar público, encontrara alimento suficiente para resistir unos días y que saliera de su rincón ante la presencia de seres humanos.

Si bien nunca hay que desestimar a un arácnido, tampoco hay que vivir en paranoia.

Aunque casi ningún artrópodo corren riesgo de extinción, sí forman parte de un equilibro en el ecosistema y tienen su función definida, aunque su aspecto se haya convertido en motivo de miedo gracias a cuentos, leyendas o películas.

Estas leyendas y mitos seguirán existiendo siempre, en tanto algún bromista quiera aprovecharse de la ignorancia, por lo que la mejor vacuna en estos casos, es como siempre, la información.

Más que cuidarte de las arañas, cuídate de engaños como ese correo, que curiosamente, termina muy orgulloso versando una frase del físico Albert Einstein que dice:

Todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas.

A lo que me gustaría contestarle con la frase de otro genio, aunque este sea de ficción, el Dr. Gregory House, que dice:

Todos mienten.

Para Red Animalia, con investigación de National Geographic, el Discovery Channel, la Enciclopedia Británica y hasta Wikipedia… Paco Colmenares

El costo de nuestra Modernidad.


La constante de la modernidad humana, parece cada vez más, enfrentarse a su medio ambiente, desarrollando sistemas que sustituyan su entorno natural, tratando de mejorarlos o al menos copiarlos.

Por ejemplo, nos enfrentamos a nuestro sol, al que convertimos en nuestro enemigo, combatiéndolo con protector solar, antes de combatirlo con la recuperación de la capa de ozono.

A las cosechas, cada vez más impredecibles y frágiles, estamos tratando desesperadamente de sustituirlas con alimentos genéticamente modificados.

Y así la lista sigue. El enfrentamiento creciente de la artificialidad humana y la naturaleza. Como si en verdad fuéramos enemigos y tuviéramos que defendernos.

Lo cierto es que es el planeta quien se tiene que defender. Somos nosotros los que atacamos constantemente al planeta, desarrollando recursos y necesidades a costa del medio ambiente, despreocupándonos de él, suponiendo que en su infinita sabiduría, sabrá como recuperarse, para seguir dándonos oportunidades.

Todo esto viene a colación en estos tiempos que sufrimos el accidente petrolero más grave de los últimos 30 años, y para hablar de uno de los puntos más delicados al respecto de este enfrentamiento, el más agresivo y el que deja los daños más graves, los hidrocarburos en manos del hombre.

El petróleo, como tal, no es producto de la artificialidad humana. Es un producto natural, un fósil derivado de plancton y algas, cuyo proceso de encapsulación y presión bajo varias capas de sedimentos, lo transforma en varios posibles compuestos.

Sin embargo, su manejo, extracción y combustión sí son invento de mérito exclusivo humano.

Su utilización como combustible y energético resultó de gran utilidad para la sociedad, que lo llevó a casi todos los campos de manufactura. Esto llevo a todas las “sociedades modernas” a volverse dependientes del petróleo, y por ende, de los países productores, pues para desgracia de muchos otros, no es un recurso presente en iguales cantidades a lo largo y ancho del globo.

Y aún todo esto no sería problema mayor de no ser porque estas millonarias compañías han metido sus manos, henchidas de poder, en todos los estratos sociales, con lo que el desarrollo energías menos contaminantes y formas de producción alterna se han obstaculizado cínicamente.

Con los paneles de energía solar, los autos eléctricos o los combustibles derivados del alcohol, hace décadas somos capaces de desprendernos del petróleo… pero evidentemente esto contraviene los intereses de muchas compañías que se esfuerzan en encontrar nuevos yacimientos petroleros en aguas cada vez más profundas.

Aguas más profundas = plataformas más complicadas = tuberías de más difícil acceso = accidentes más graves.

Hoy, el accidente de la Plataforma Deepwater Horizon, está vertiendo al océano un aproximado de 800 mil litros diarios de crudo, lo que ha rebasado todos los cálculos inicialmente hecho sobre el desastre.

Y estos accidentes se han vuelto tan frecuentes, que los medios los reflejan incluso simplistas. Un accidente de petróleo le hace pensar a la gente en aves y peces cubiertos de un material viscoso y negro, lo que parece un universo demasiado alejado y sin importancia.

Pero basta decir, por ejemplo, que los organismos marinos quizá se recuperen de este accidente en un lapso de 3 años, tiempo en el que integrarán a su sistema la contaminación del petróleo, mientras siguen formando parte de una cadena alimenticia…

Es decir, durante los próximos 3 años, toda la producción pesquera de la zona, para nuestro país, estados unidos, cuba y aquellos que reciban exportaciones de estos 3, podrían estar contaminados en mayor o menor medida por petróleo crudo.

¿Otro efecto inmediato? Entre Louisiana, Alabama y Florida, en Estados Unidos, se puede contar con 3 especies de plantas manglares, 2 de crustáceos, 3 de moluscos y 4 de peces en GRAVE peligro de extinción. La mancha de petróleo tras el accidente ha llegado ya a estos tres estados. ¿Dará el golpe final a estas especies?

No lo sabemos… y peor aún, quizá nunca lo sepamos, porque aún cuando desaparezcan, en el crimen perfecto, será casi imposible fincar una responsabilidad.

Así pues, hoy que estamos quizá ante el desastre ecológico más grande en la historia de los Estados Unidos, en la historia del Golfo de México y quizá en la historia de los mares a nivel mundial, no podemos dejar de preguntarnos lo mismo:

¿Nuestra preciada modernidad vale tanto como para arriesgarnos a perder parte de un planeta que no se recuperará jamás?

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