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El daño de amarrar a un perro mucho tiempo


Es una constante conocer casos de perros que pasan gran parte del día amarrados ya sea en el patio de su casa o afuera de algún comercio. Aunque las razones pueden ir desde el maltrato y el desinterés, hasta el hecho de no querer dejar solo al can durante horas laborales, se debe reconocer que limitarle el espacio en que se desplaza puede afectar gravemente su salud.

Reducir su área de desplazamiento impide que nuestro perro interactúe y sociabilice con otros animales, además disminuye drásticamente su movilidad y actividad física, lo priva de llevar a cabo acciones inherentes a él como olfatear y explorar, y lo confina a pasar el tiempo en un lugar donde convergen heces, orina, agua y comida.

Según expertos, los perros pequeños necesitan moverse constantemente en un espacio de mínimo 80 metros cuadrados, mientras que los grandes en uno de más de 200. El espacio en el que se desenvuelve un perro es de vital importancia ya que debe brindarle las condiciones necesarias para su crecimiento y bienestar, pues de lo contrario podría generarle problemas físicos como atrofia muscular, y psicológicos como agresividad, estrés y ansiedad.

Se llama atrofia muscular cuando algunas partes del cuerpo se adelgazan debido a una pérdida de masa provocada entre muchas otras causas por la inactividad o el poco uso de las articulaciones y extremidades.

Restringir el libre movimiento de un perro ocasionalmente puede ser necesario si el objetivo es evitar que escape o mantenerlo seguro mientras sus dueños realizan alguna actividad de riesgo. Sin embargo, se debe procurar que esto sea por poco tiempo y que el collar y la correa colocadas sean cómodos y de un material adecuado como nylon, cuero o tela. Lo más importante siempre será dar una buena calidad de vida a nuestro perro, lo que incluye que tenga un sitio donde pueda moverse con plena libertad.

¿Te dicen algo sus orejas?

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Los perros y su capacidad auditiva


¿Cómo los afectan los sonidos fuertes?

Uno de los animales con el sentido del oído más desarrollado indiscutiblemente es el perro. En un comparativo, los perros tienen un espectro auditivo que alcanza los 65.000 hertz (Hz.), mientras que el del ser humano apenas llega a los 20.000 Hz. Esto provoca que los canes tengan una audición muy aguda que les permite escuchar sonidos que para las personas son prácticamente imperceptibles.

Debido a esta situación, cuando los perros son expuestos a sonidos como el generado por una aspiradora o música a alto volumen, experimentan molestia y un cuadro de ansiedad. Sin embargo, el daño puede ir más lejos ya que los ruidos estruendosos, como por ejemplo los registrados durante las explosiones del pasado 5 de julio en Tultepec, Estado de México, afectan células sensoriales, lo que podría disminuir de manera severa su capacidad auditiva.

¿Qué sucede con los ruidos producto de la pirotecnia? Los cohetes o petardos pueden alcanzar los 190 decibeles, mientras que el oído de los perros apenas puede soportar los 85 decibeles. Dadas estas condiciones, el uso de pirotecnia es causante de pánico, desesperación, taquicardia, temblor y aturdimiento entre la población canina.

En México, el uso de juegos pirotécnicos normalmente tiene lugar en septiembre durante las fiestas patrias, en navidad y la celebración de año nuevo. Siempre y cuando se tenga el tiempo suficiente, se recomienda aplicar técnicas de condicionamiento y sensibilización a lo largo de varios meses; estas consisten en proporcionarle al perro trozos de comida o snacks y posteriormente reproducir audios de fuegos artificiales cuyo volumen vaya aumentando de manera gradual a medida que transcurren los días. De esta forma, el perro recibirá el estímulo necesario y finalmente podrá relacionar los cohetes con una determinada recompensa.

No obstante, si los eventos en los que se utilizará pirotecnia están muy próximos o nos toman por sorpresa, lo recomendable es actuar normal, es decir, no sobreprotegerlo como si fuera a ocurrir una tragedia. También se aconseja poner música relajante y cerrar ventanas para disminuir el impacto del ruido, así como poner al alcance algunos de sus juguetes favoritos que lo hagan sentir en un ambiente cómodo y familiar.

 

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Decisiones difíciles ¿Cuándo es hora de decir adiós?


Una decisión por amor y honor

A veces el cariño que les tenemos a nuestros amigos, nos hace perder de vista su calidad de vida. Ante una enfermedad o edad avanzada, debes ser objetivo y evaluar si ha llegado la hora de despedirse.

En ocasiones tenemos que pensar en la posibilidad de decirle adiós a nuestro mejor amigo, por ejemplo si está muy enfermo, pues no es justo aferrarnos a tenerlo si él ya no está bien. ¿Cómo saber cuándo es justo? No debes tomar una decisión apresurada; en las siguientes líneas intento darte una guía para tomar ese difícil paso, o pensar en él para cuando llegue el momento.

Comienza hablando con el Médico Veterinario sobre su diagnóstico, tratamiento,  pronóstico y las alternativas existentes. Paralelamente fíjate en las siguientes actitudes y comportamientos de tu mascota, para tomar la decisión correcta en el momento adecuado:

Responde objetivo...

  • ¿Tiene ganas de salir a pasear? Un perro que a pesar de estar viejito todavía seemociona al oír su cadena y, aún cuando no pueda correr, hace el intento por levantarse y camina paso a pasito, es un perro que todavía tiene ganas de vivir.
  • ¿Aún le llaman la atención sus juguetes? Algunos perros se enloquecen con las pelotas, otros con los peluches, otros con los juguetes que hacen ruidos. La conducta de juego es aprendida y depende de su infancia, si de pequeño lo enseñaste o estuvo en contacto con determinados juguetes, seguirá jugando, pero si nunca los conoció es difícil que lo haga en la adultez. Si tu perro sigue poniendo atención cuando tomas su juguete preferido, todavía tiene ganas de seguir adelante.
  • ¿Mueve la cola ante las cosas que le causan alegría? Puede ser que tu perrito anciano ya no se pueda levantar mucho o muy rápido, pero si aunque esté echado te fijas que mueve su colita con las cosas que le alegran, te darás cuenta que no está indiferente ni deprimido.
  • ¿Está atento, responsivo y acude cuándo lo llaman? Son señales buenas si tu perro está atento a lo que pasa a su alrededor. Si lo llamas y quiere caricias, si quiere complacerte obedeciendo las órdenes que le das o si intenta mantener el contacto social con el resto de la familia de manera funcional, son signos de que no está deprimido ni de algún problema mental degenerativo.
  • ¿Acepta su alimento o hay que forzarlo a comer? Obligar a un animal a comer no es una buena señal, ya que la anorexia (falta de apetito) se da generalmente por causa de alguna enfermedad y ésta puede ser orgánica o psicológica, es decir, el perro puede dejar de comer porque tiene cáncer, problemas en algún órgano como el corazón, el hígado, los riñones, el intestino, o bien porque está deprimido, tiene síndrome de disfunción cognitiva, etc., así que un buen apetito habla bien de su estado de salud y su estado de ánimo.

Pero cuidado, los perros aprenden a manipular a las personas perfectamente bien, por lo que si tú lo “chiqueas” demasiado puede no querer comer hasta que le des en el hocico y eso tampoco es sano para ambos.

  • ¿Llora, gime o aúlla cómo si algo le doliera constantemente? En los perros el dolor es fácilmente distinguible, no así en los gatos. Cuando a un perro le duele algo se lame constantemente la zona, llora o gime, por lo que debes llevarlo al veterinario para que te diga porqué le duele y si le puede recetar medicamento, si a pesar de eso él sigue gimiendo tendrás que verificar si realmente es por dolor o sólo por llamar tu atención.

Podrás ver que actúa para llamar tu atención si cuando lo acaricias se calla y cuando dejas de hacerlo vuelve a llorar o te mueve las patas para que lo sigas acariciando. Obviamente quiere tu compañía pero ten cuidado si cedes ante todas sus demandas, después vivirás esclavizado a éste y ni tú ni él podrán disfrutar la vida, pues tú te comenzarás a sentir culpable de dejarlo y él no podrá estar feliz si tú no estás. Esto ya es patológico, el perro y tú deben aprender que no sólo juntos pueden estar bien sino que estar separados por momentos tampoco es malo. Lo ideal es que no le prestes atención si él la demanda, gime y se te encima, sin embargo, sí darle cariño cuando él este calmado.

Amor Adiós

Volviendo a la toma de decisiones difíciles, una vez que observes cómo pasó ese día tu perrito, puedes usar esa información para llevar un recuento en un calendario. Puedes marcar con una cruz si no fue un buen día para él (es decir, si tuvo dolores o depresión) y con una palomita si tuvo un buen día, sin dolor y feliz. Así, al final de una semana, una quincena o un mes, puedes hacer un recuento de los días buenos y los malos y evaluar de una manera más objetiva la calidad de vida que está teniendo tu perro en un periodo determinado.

Si en un mes cuentas más taches que palomitas, es momento de pensar en adelantar el día final de tu pequeño para que no sufra sin sentido, pero si tu perro todavía tiene ganas de vivir síguele echando ganas con él y disfrútalo mucho.

Recuerda: siempre antes de tomar una decisión, ponte en el lugar de tu mascota, así podrás responderte un poco qué es lo que él desearía aunque no te lo pueda decir con palabras. El perro, en esta etapa de su vida, necesita mucho amor, cariño y comprensión, no busques la “salida fácil”, él te lo agradecerá.

Su paz, deberá ser la tuya

Y cuando llegue el momento final de despedir a tu mejor amigo… no te prometo que será fácil, pero te aseguro que dentro de ti sabrás que hiciste lo mejor que pudiste y él te lo agradecerá donde quiera que esté.