Todas las entradas por Paco Colmenares

Periodista y Productor por la UNAM, especializado en animales. Nunca he vivido sin animales, ni quiero. Apasionado de la música, el cine y los libros viejos. Sígueme en: @pacocolmenares y facebook.com/PacoColmenares

El Tigre Maltés


Del mito a la tragedia.

Hoy es un día de remembranza para el mundo de la mitología y la criptozoología, pues mientras hacemos un viaje a las Colinas Chinas de Fuzhou les puedo contar que oficialmente en este 2010se cumplieron 100 años del primer avistamiento de nuestro mito del día de hoy: El Tigre Azul, mejor conocido como Tigre Maltés.

Tigre Azul - Blue Tiger

El Tigre Maltés es una mutación del tigre original, particularmente lo sería, si se comprobara su existencia, del Tigre de Amoy, subespecie del felino rayado habitante de la zona de Fujian, en donde principalmente se han tenido reportes de la existencia de sus primos celestes.

Según los reportes, algunos con carácter de inventario científico, el Tigre Maltés pesa alrededor de los 140 kilos y mide 2 metros y medio de largo. Los Machos, como es común, serían más grandes que las hembras y ambos poseerían colmillos de 6 centímetros en promedio.

El nombre Maltés se le otorgó a este mito en honor a los Gatos Malteses, felinos caseros que particularmente en la Isla de Malta, comenzaron a demostrar este color de pelo, como la especie Ruso Azul, aunque en la misma Isla se han reportado incluso casos de linces azules.

Es técnicamente posible que existan este tipo de mutaciones, pues la genética tiene sus defectos cada cierto tiempo.

Por ejemplo, para la existencia del tigre albino, o tigre blanco, se requiere un “error” que implique un gen con supresión de melanina.

Tigre de Bengala / Bengal TigerPara la existencia de un tigre azul, entonces, se requeriría una mutación en donde se suprimiera la feomelanina, lo que haría que el pelaje tendiera hacia el color azulado.

Sin embargo, difícilmente el tigre en cuestión conservaría entonces los genes necesarios para sus rayas negras, y aún más difícilmente pasaría esta característica de generación en generación.Tigre de Amur / Amur´s Tiger

Un famoso escritor y misionero americano en China, Harry Caldwell, escribió en las primeras décadas del siglo pasado un libro llamado así, Tigre Azul, en donde da cuenta de su seguimiento a familias de este tipo de tigres, aunque desde luego, nunca pudo tomar una fotografía, y de haber podido, por la época, no habría sido a color.Tigre de Java / Java´s Tiger

El caso es que desde entonces los reportes de tigres azules se hicieron más frecuentes y se extendieron por la zona, hasta llegar incluso a ser reportados en Corea, en donde habita el Tigre Amur.

La paradoja humana consiste en que, mientras buscamos al famoso Tigre azul, vamos acabando con el Tigre anaranjado.

Basta decir, que en caso de que exista, probablemente se ha quedado sin vecinos, pues la especie que vivía en su zona, Fujian, prácticamente ha desaparecido.

Se considera que la subespecie del Tigre Amoy está en fase crítica y que ya no existe en libertad.Tigre de Sumatra / Sumatran Tiger

De hecho se cree que los individuos en cautiverio son hijos de una misma y última camada, por lo que incluso se ha comenzado a almacenar la genética de estos tigres para el futuro, por si pronto los dejamos de ver en realidad.

Mientras nuestras especies desaparezcan, nuestros mitos crecerán, y créanme… a ninguna leyenda le gustaría pagar ese altísimo precio.

¡Ve a Kroketas!

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Telamonia. El terror en 8 patas.


Algo que me fascina acerca de los mitos y leyendas es que su creación y desarrollo nunca se detiene. Esta semana, y respondiendo a inquietudes de nuestros radioescuchas, el departamento de investigación Mascota profundizó una leyenda urbana que aunque tiene algunos años, ha comenzado a circular con fuerza nuevamente.

Cuenta la leyenda cibernética, una noche fría llegaron a una sala de urgencias, con diferencia de sólo unas horas, dos mujeres, desconocidas entre sí, pero con síntomas alarmantes y similares…

Ambas mujeres llegaron a dicho lugar con fiebres y escalofríos, sufriendo dolores musculares y vómitos. Aunque el personal médico trataba de estabilizarlas, al cabo de las horas, les vinieron espasmos y parálisis, condición que se fue agravando hasta que inevitablemente, llegó la muerte.

5 días después, otro paciente presentó el mismo cuadro. Las investigaciones no revelaban nada en común. Los tres pacientes vivían en zonas distantes, solían alimentarse de manera muy diferente, sus aficio

nes y gusto no parecían especialmente similares… a excepción de un punto… los tres ahora cadáveres, habían acudido en vida a un restaurante cafetería y habían ido al mismo baño -sí, eran dos mujeres y un hombre, pero ni modo, la leyenda dice que fueron al mismo-.

Cuando las autoridades sanitarias inspeccionaron el lugar, encontraron que todo estaba en orden, pero al revisar a profundidad uno de los excusados, descubrieron que, agazapada en un rincón, se hallaba una pequeña araña de color anaranjado a la que después identificarían como la mortal:

¡¡Telamonia de Dos rayas!!

Bueno pues, resulta que eso dice la leyenda, sin embargo, la verdad es muy diferente.

Dejando de lado la anécdota del restaurante y el nido bajo el excusado, la ciencia dice que aunque eso tan improbable hubiera pasado, de haberse tratado de una Telamonia de dos rayas o Telamonia dimidiata, el problema habría sido minúsculo.

La Telamonia es una pequeña araña asiática que puede verse amenazadora con sus tonos rojizos, pero que en realidad es bastante inofensiva y hasta frágil cuando se haya fuera de su hábitat.

Es una araña Araneomorfa, o sea que tiene sus quiláceros, estos clásicos colmillitos, de forma diagonal y cruzada en la punta.

La Telamonia no tiene un tipo de veneno suficientemente peligroso para el ser humano y es muy tímida. Vive en las selvas tropicales y lluviosas, lo que la hace muy frágil al calor y aún más, a la urbanidad.

Si la Telamonia viajase a nuestro país, por ejemplo, le sería casi imposible hacer nido en un baño

público, pero aún más increíble sería que aguantara un viaje en avión, hiciera de polizonte en el apretujado, aventado y caluroso equipaje de un pasajero, llegase a un lugar público, encontrara alimento suficiente para resistir unos días y que saliera de su rincón ante la presencia de seres humanos.

Si bien nunca hay que desestimar a un arácnido, tampoco hay que vivir en paranoia.

Aunque casi ningún artrópodo corren riesgo de extinción, sí forman parte de un equilibro en el ecosistema y tienen su función definida, aunque su aspecto se haya convertido en motivo de miedo gracias a cuentos, leyendas o películas.

Estas leyendas y mitos seguirán existiendo siempre, en tanto algún bromista quiera aprovecharse de la ignorancia, por lo que la mejor vacuna en estos casos, es como siempre, la información.

Más que cuidarte de las arañas, cuídate de engaños como ese correo, que curiosamente, termina muy orgulloso versando una frase del físico Albert Einstein que dice:

Todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas.

A lo que me gustaría contestarle con la frase de otro genio, aunque este sea de ficción, el Dr. Gregory House, que dice:

Todos mienten.

Para Red Animalia, con investigación de National Geographic, el Discovery Channel, la Enciclopedia Británica y hasta Wikipedia… Paco Colmenares

El costo de nuestra Modernidad.


La constante de la modernidad humana, parece cada vez más, enfrentarse a su medio ambiente, desarrollando sistemas que sustituyan su entorno natural, tratando de mejorarlos o al menos copiarlos.

Por ejemplo, nos enfrentamos a nuestro sol, al que convertimos en nuestro enemigo, combatiéndolo con protector solar, antes de combatirlo con la recuperación de la capa de ozono.

A las cosechas, cada vez más impredecibles y frágiles, estamos tratando desesperadamente de sustituirlas con alimentos genéticamente modificados.

Y así la lista sigue. El enfrentamiento creciente de la artificialidad humana y la naturaleza. Como si en verdad fuéramos enemigos y tuviéramos que defendernos.

Lo cierto es que es el planeta quien se tiene que defender. Somos nosotros los que atacamos constantemente al planeta, desarrollando recursos y necesidades a costa del medio ambiente, despreocupándonos de él, suponiendo que en su infinita sabiduría, sabrá como recuperarse, para seguir dándonos oportunidades.

Todo esto viene a colación en estos tiempos que sufrimos el accidente petrolero más grave de los últimos 30 años, y para hablar de uno de los puntos más delicados al respecto de este enfrentamiento, el más agresivo y el que deja los daños más graves, los hidrocarburos en manos del hombre.

El petróleo, como tal, no es producto de la artificialidad humana. Es un producto natural, un fósil derivado de plancton y algas, cuyo proceso de encapsulación y presión bajo varias capas de sedimentos, lo transforma en varios posibles compuestos.

Sin embargo, su manejo, extracción y combustión sí son invento de mérito exclusivo humano.

Su utilización como combustible y energético resultó de gran utilidad para la sociedad, que lo llevó a casi todos los campos de manufactura. Esto llevo a todas las “sociedades modernas” a volverse dependientes del petróleo, y por ende, de los países productores, pues para desgracia de muchos otros, no es un recurso presente en iguales cantidades a lo largo y ancho del globo.

Y aún todo esto no sería problema mayor de no ser porque estas millonarias compañías han metido sus manos, henchidas de poder, en todos los estratos sociales, con lo que el desarrollo energías menos contaminantes y formas de producción alterna se han obstaculizado cínicamente.

Con los paneles de energía solar, los autos eléctricos o los combustibles derivados del alcohol, hace décadas somos capaces de desprendernos del petróleo… pero evidentemente esto contraviene los intereses de muchas compañías que se esfuerzan en encontrar nuevos yacimientos petroleros en aguas cada vez más profundas.

Aguas más profundas = plataformas más complicadas = tuberías de más difícil acceso = accidentes más graves.

Hoy, el accidente de la Plataforma Deepwater Horizon, está vertiendo al océano un aproximado de 800 mil litros diarios de crudo, lo que ha rebasado todos los cálculos inicialmente hecho sobre el desastre.

Y estos accidentes se han vuelto tan frecuentes, que los medios los reflejan incluso simplistas. Un accidente de petróleo le hace pensar a la gente en aves y peces cubiertos de un material viscoso y negro, lo que parece un universo demasiado alejado y sin importancia.

Pero basta decir, por ejemplo, que los organismos marinos quizá se recuperen de este accidente en un lapso de 3 años, tiempo en el que integrarán a su sistema la contaminación del petróleo, mientras siguen formando parte de una cadena alimenticia…

Es decir, durante los próximos 3 años, toda la producción pesquera de la zona, para nuestro país, estados unidos, cuba y aquellos que reciban exportaciones de estos 3, podrían estar contaminados en mayor o menor medida por petróleo crudo.

¿Otro efecto inmediato? Entre Louisiana, Alabama y Florida, en Estados Unidos, se puede contar con 3 especies de plantas manglares, 2 de crustáceos, 3 de moluscos y 4 de peces en GRAVE peligro de extinción. La mancha de petróleo tras el accidente ha llegado ya a estos tres estados. ¿Dará el golpe final a estas especies?

No lo sabemos… y peor aún, quizá nunca lo sepamos, porque aún cuando desaparezcan, en el crimen perfecto, será casi imposible fincar una responsabilidad.

Así pues, hoy que estamos quizá ante el desastre ecológico más grande en la historia de los Estados Unidos, en la historia del Golfo de México y quizá en la historia de los mares a nivel mundial, no podemos dejar de preguntarnos lo mismo:

¿Nuestra preciada modernidad vale tanto como para arriesgarnos a perder parte de un planeta que no se recuperará jamás?