Todas las entradas por Redacción RedA

En equipo somos más fuertes.

Bitácora de la Bebé #126:


Bitácora de la Bebé #126:

Las camas no deberían encogersePor más que lo intenté, no logré hacer que mi trasero y mi cabeza estuvieran dentro de mi cama al mismo tiempo. Tuve que decidir por uno, y la verdad creo que prefiero enfriar mis pensamientos.
No puedo creerlo, hace apenas unas semanas dormía en ella y me rodeaba el cuerpo con su brazo acolchonado sin problemas… papá me quiso explicar que esto es normal, pero no puedo dejar de odiar este “normal” proceso… es triste…

…las camas no deberían encogerse.

 ————————-o———————-

Bitácora de la Bebé #124:

Miralafuente vs BebéPaseando por algún territorio cercano, hoy descubrí que los humanos han controlado el poder del agua. Son capaces de crear pequeñas tormentas en espacios controlados. Mamá le llamó “Miralafuente”.No es sólo hipnótico, sino eterno. Luché con Miralafuente un buen rato y no pude hacerla detenerse, ni por la fuerza, ni por el terror que infundía con mis ladridos. No será la última vez que nos veamos Miralafuente… y la próxima vez estaré mejor preparada.

————————-o———————-

Bitácora de la Bebé #118:

AmosaverlosimsonEn estos días de lluvia, estamos poco tiempo en la calle y Papá me ha enseñado en casa unos documentales brillantes que se llaman “Amosaverlossimson” o algo así. Es la historia de un perro “Ayudante de Santa” que tiene un gato como el mío, pero negro. Cada que los niños amarillos hablan, Papá ríe exageradamente… creo que necesito sacarlo a pasear más seguido, no es normal tanta simpleza.

————————-o———————-

Bitácora de la Bebé #113:

La VeterinariaPapá y yo acompañamos a mamá a un lugar que llamó “Veterinaria”. No puedo acordarme de dónde me suena esa palabra. Olía a 4mil cosas distintas. Encontramos animales sin pelo que flotaban tras un vidrio lleno de agua, y otros perros chiquitos que les dicen Cuyos, cuyos brazos son sumamente cortos y graciosos. Lo importante es que de aquí se llevó mamá mi comida.

Ahora sé a dónde debo venir a cazar.

 ————————-o———————-

Bitácora de la Bebé #110:

Domingo en Se-UHoy mi hermana y mis papás me llevaron de nuevo a ese lugar que llaman Ce-U. Creo que piensan hacerlo seguido. Empiezo a sospechar que les gusta mucho a mi familia y sus amigos este jardinsote. Hay un montón de perros de colores y de todos tamaños; pero también aparecen algunas “dejalabisi” que pasan en estampida cada ciertos minutos.

Ladré a dos que pasaron, porque me parecían una amenaza para los que estábamos ahí acostados, pero ya iban siendo escoltadas por otros perros, supongo que a la salida, de manera amable.

Los humanos que van encima de cada Dejalabisi no suelen hacerla mucho de tos.

————————-o———————-

Bitácora de la Bebé #108:

Portales místicosHoy descubrí que el piso se deshace con tan sólo usar mis patas. Asumo que se pueden crear portales a otros mundos y es probable que ya haya permitido el paso de otros seres con el portal tan grande que hice hoy. Los humanos los llaman “hoyos”. Si continúo lo suficiente quizá pueda encontrar a medio camino, a un Shih Tzu haciendo lo mismo, o un Pekinés.

No, espera… los Pekinés son muy patascortas, dudo que puedan lograrlo.

Anuncios

Los animales de los Circos están muriendo. ¿De quién es la culpa?


Paco / Claudia

Tras la puesta en vigor de la Prohibición de uso de animales en espectáculos, como el Circo, mucho se ha empezado a barajar el destino que tendrán estos animales, y sobre todo, de quién debe ser culpado de él, cómo si en realidad fuera eso lo más importante.

Y es que todo el mundo se queja del maldito gobierno y de los locos animalistas inhumanos que presionaron para que se prohibiera el uso de animales en los circos, porque AHORA, hay muchos de ellos en mal estado y es nuestra culpa. (Claro, AHORA, porque ANTES de esta prohibición, todos esos animales estaban en perfectas condiciones, ¿cierto?)

Esto no es vida

Muchas personas, que estamos seguros tienen el corazón en el lugar correcto, se han dejado llevar por una falacia Post hoc, ergo prompter hoc. Es decir, un razonamiento en el que sólo porque un hecho sucede a otro, automáticamente, el segundo debe ser provocado por el primero:

1. Se puso en vigor la Ley.
2. Los animales se están muriendo.
R= Los animales se mueren por culpa de la ley.

Pero se llama FALACIA, porque es FALSO. Un argumento no se puede enjuiciar con tal simpleza, porque se eliminan a todos los demás factores y actores que intervienen entre un proceso y otro.

Veamos esto con un poco más detenimiento:
Propuesta del gobierno: Transitorios: Segundo. Los circos presentarán a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de forma inmediata una base de datos que incluya el número y características de los ejemplares de vida silvestre que posean. Estas bases de datos se pondrán a disposición de los zoológicos del país para que éstos estén en posibilidades de seleccionar a los ejemplares que sean susceptibles de ser integrados a sus colecciones. Los ejemplares de vida silvestre incluidos en las bases de datos a que hace referencia el párrafo anterior que no sean seleccionados por los zoológicos, podrán ser entregados por sus poseedores a los Centros para la Conservación e Investigación de la Vida Silvestre pertenecientes a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales con el objeto de que no impliquen gasto por concepto de manutención de animales que ya no podrán ser utilizados en sus centros de trabajo.

Esto tiene un poco de planeación. ¿No? Claro, si te pones a hacer una lista de tus animales y haces el trámite de envío, aún mientras, si quieres, peleas por que esa ley no pase. Pero si te empecinas en creer que lograrás parar una ley y no tienes la mínima intención de Plan B, te agarrarán las prisas, como es tan común entre los mexicanos, y sólo te quedará quejarte.

Propuesta de los cirqueros: Papá gobierno, tus zoológicos no me aceptan a los animales (quienes me dieron de comer por años), entonces los voy a dejar morir a la mitad de un paraje, para que la opinión pública te castigue. ¿Lo peor? Parece que surtió un poco de efecto, pues durante semanas se pudieron hallar notas “informativas” sobre la maldad de una ley mal planeada, y la desesperanza de los pobres y nobles cirqueros.

Sí, “informativas” entre comillas, porque hasta parece que algunas tenían una paga detrás, o un patrocinador, pues casi eximían a los dueños de esos animales de su responsabilidad, como si esos animales hubieran llegado a sus manos por obra de la naturaleza, los hubieran protegido de una tormenta y se hubieran puesto a hacer actos estúpidos, como saltar de un cubito a otro, o a través de una aro de fuego, por decisión propia.

Realidad: Los circos y los cirqueros mismos fueron mantenidos por años con el sufrimiento de los animales. ¿Cuántas veces vimos fotos y videos de animales famélicos? Las 5 libertades de estos animales fueron violadas minuto a minuto, eran “dietados” por días para entrenarlos, vivían en jaulas en las que apenas podían moverse, (sobre todo los felinos, a los que no podían hacerles un corral como a las llamas, eran golpeados, no vivían libres de angustia ni de dolor, y mucho menos tenían la posibilidad de expresar sus conductas naturales. Vivir así, no era vida.

Y algunos todavía se sentían “amantes de los animales”, porque quizá los admiraban, o demostraban ese “amor” malentendido, con muchas caricias. Pero la falta de libertad, no deja espacio para “AMAR”. No se puede secuestrar a una persona en su departamento, y pretender con besos, flores y regalos, compensar la soberbia de creerse “su dueño”.

¿Qué dieron a cambio los animales de esto? Dinero, mucho dinero, con lo cual la gente podía comer, vestirse y salir a divertirse. ¿Qué va a pasar con ellos ahora que “YA NO LES SIRVEN”? Dejarlos morir para castigar y dar escarmiento.

¡Pero es que ya no los puedo hacer trabajar! ¡Y he sido domador de leones toda mi vida! ¡No sé hacer otra cosa! Y claro… como los seres humanos tenemos capacidades tan limitadas y cerebros tan poco plásticos, no puedo aprender ahorita un oficio o profesión que esté dentro de la ley, ¿verdad? ¿O estará involucrada algo de pereza?

No se vale, lo que deberían ponerse a hacer es mejorar los shows para poder alimentarlos como ellos lo hicieron antes. Esto no es algo que saben desde hace 80 días, es algo que se viene dando en todo el mundo. ¿Tomaron previsiones? ¿NO? Pues debieron. Ahora no me vengan que lo único que pueden hacer es quejarse y lavar cerebros para que otros los sigan. Claro que no, siguen siendo SUS animales, deben velar por ellos, buscarles hogar en otros lugares del mundo, contactar ONG´s internacionales, o mudarse con ellos a donde les puedan dar una buena vida en el último de los casos, aunque deban hacer algo increíble: dedicarse a otra cosa.

Pero además con este gran “Circo” (ahora sí) están escondiendo la realidad más importante: Se ha CORTADO la cadena. Claro que la última Generación de Animales de Circo que estuvieran durante una transición así, iban a ser parte de un ajuste complejo, pero serán eso: LA ÚLTIMA GENERACIÓN. Si ya no se pueden hacer espectáculos así en nuestro país, no llegarán cachorros nuevos de felinos, paquidermos o ungulados, muchos de ellos de mercados negros o “criaderos” dudosos, algunos incluso en casas y ranchos de delincuentes de otro nivel. Por dura que sea esta reestructuración, será la última, y será una contribución importante para disminuir la caza furtiva de madres, que dejan a huérfanos a merced del mercado negro.

La solución no es regresarlos a la vida miserable que tenían, con las cartas abiertas para comprar más y más y perpetuar el sufrimiento de miles y miles que nacen, se compran y mueren año con año en los circos. YA BASTA de paternalismos, ¿quieres hacer algo? Organízate y busca la manera de ayudar a un animal, podemos juntar alimento mientras se contacta alguna reserva, se puede hacer la diferencia un animal a la vez.

Que todos vivan así

Un rescate que cambió 8 vidas


“No podíamos dejarla regresar con la pata fracturada, pero no sabíamos si ahora había una camada de cachorros esperando a una mamá que no iba a volver…”

Claudia / Paco

 

 

Pues como algunos de nuestros seguidores en las cuentas de Twitter y Facebook lo saben ya, por la narración que hicimos la misma noche del suceso; esta es la historia del rescate de un animal lastimado, que se convirtió en una nueva familia. Caso que por supuesto, además de la satisfacción, nos da anécdotas que les compartimos a ustedes, con el afán de aprender todos juntos con los casos que vivimos a diario.

Sábado 22 de Marzo de 2014.

Por la tarde del sábado habíamos asistido al Curso Campamento de Adiestramiento para Perros Detectores, organizado por Aromas El Arca, en las instalaciones de la Policía Municipal de Texcoco, en el Estado de México. Salir de la Ciudad de México, para un oriundo de ella, es siempre un remanso. Claudia impartía parte de ese curso, como la especialista en Etología que es, y yo lo cubría por su importancia informativa… (bueno, casi sólo por eso). dra.edwards@yahoo.com

Sin importar lo mucho que ames el lugar donde naciste, vives o trabajas, escapar un poco de ese ritmo diario te llena de una especie de paz, que reconforta por saber que es momentánea, por lo que el momento se vuelve un oasis. En verdad esa tarde lo fue. Las instalaciones se encontraban en un ladera del cerro, un poco más complicado el camino para quien no domina la zona. Eso tenía otra gran ventaja, la zona era de una oscuridad natural perfecta, sin la tremenda contaminación lumínica de la ciudad, en una noche de cielo despejado y aire fresco. Caray, el escenario no podía mejorar.

Eran cerca de las 10 de la noche cuando tomábamos camino de regreso a México, escoltados por un elemento de la Policía de Texcoco, que amablemente nos guiaría por el mejor camino a la carretera, cuando al tomar apenas la primera vuelta a la esquina, Clau hundió el pie en el freno: -¡Tiene la pata fracturada!

Sin más explicación, ambos volteamos a la derecha, para encontrar a un perrita, parada al borde de la carretera. Jadeaba ligeramente, en un demostración de cansancio, pues el calor se había ido hacía varias horas. Estaba de pie sobre tres de sus patas, pues la cuarta, delantera derecha, se contraía en 3 segmentos, incapaz de tocar el piso, evidenciando un fractura que, sin ser expuesta, provocaba un inmediato sufrimiento por empatía. Tomaba un respiro, con la mirada puesta al frente, lo que nos indicaba que no estaba en su zona de confort, sino que viajaba a algún otro lugar a descansar. Y empezó la evaluación de la situación...A la distancia era difícil decir si la fractura era reciente o añeja, pero era lo de menos, la realidad es que no podíamos dejar de verla y calcular en nuestra cabeza las posibilidades de inmediato, mientras nos preguntábamos decenas de factores en cuestión de segundos.

¿La subimos? ¿Necesitará atención médica urgente? ¿Tendrá algún negligente dueño? ¿Sabrá que está lastimada? ¿Si nos acercamos se moverá hacia la carretera con el riesgo de ser atropellada frente a nuestro ojos?

Pasaron acaso 10 segundos cuando Paco estaba fuera del auto, tratando de hacer señas con los brazos al policía que se nos había adelantado un poco, sin saber la razón de nuestra repentina parada.-¿Tenemos algo que funcione como correa? dije. Sólo mi cinturón -contestó

Para entonces el oficial (del que como muchos héroes, su nombre no supimos, y me disculpo), estaba estacionándose ya a nuestro lado, preguntando si algo nos había pasado. Pocas palabras necesitábamos los tres para entender la situación, por lo que aún terminando de calcular el siguiente paso, nos remitíamos a ubicarnos en los tres puntos hacia donde podía huir, sin cerrar mucho el campo, para evitar que se sintiera aprisionada. Con alimento para perros que tenía el oficial en el vehículo, más un plato que teníamos nosotros y mi cinturón, pudimos formar una pequeña trampa para la nena, que se veía desconfiada y temerosa, pero realmente hambrienta, pues sólo un par de intentos bastaron para lograr colocar la improvisada correa alrededor de su cuello, pues ella no quería desaprovechar cada pedacito de alimento.

Maniobrar con ella no era sencillo, porque no sabíamos la calidad de su fractura, y no podíamos permitirnos un movimiento brusco, que la lastimara más. Logramos comunicarnos con el Teniente Juárez, que impartía en ese momento una práctica sobre olfación, a unos minutos de nosotros, para que nos confirmara la posibilidad de albergar a la nena en una de las jaulas de las instalaciones. Así lo hizo (por lo que también estamos sumamente agradecidos con él y la Unidad Cinotáctica de Kerberos), y con la correa de la mochila, amén del cinturón, pudimos formar un arnés, que nos ayudara a subir a la perrita a la camioneta, sin exigirle esfuerzo en las patas. Aunque se estresó un poco en los breves minutos del viaje por ir a oscuras y sostenida de dos correas por un desconocido, no pasó de un par de gruñidos largos, que avisaban su incomodidad y su natural miedo.

Cuando llegamos de regreso a las instalaciones, en donde podría pasar la noche, Claudia la tomó de la mitad trasera, para que yo sostuviera el cuello, en su camino a la jaula que la resguardaría, y fue entonces que notó algo nuevo en el rescate: -¡Tiene las glándulas mamarias llenas!

La nena, que hacía unos segundos era sólo una perrita lastimada, era ahora una posible madre reciente, pero no podíamos tener certeza de ello. Nuestras opciones ya no eran tan simples. No podíamos dejarla regresar con la pata fracturada, pero no sabíamos si ahora había una camada de cachorros esperando a una mamá que no iba a volver.

Decidimos tomar la más lógica de las opciones, y regresamos al punto en donde habíamos recogido a la nena, para partir de ahí en búsqueda de algún lugar que pudiera funcionar como guarida, en donde con mucha suerte halláramos a sus cachorros, o rastro de ellos. Al llegar a la esquina teníamos varias opciones: un inmenso lote baldío que se difuminaba en tierra silvestre, un callejón oscuro, el lateral de la carretera que formaba una cuneta, los pórticos de tres casas y un construcción, obra negra. Sabíamos que una madre lactante no caminaría demasiado lejos de sus cachorros, ya fuera para comer o evacuar, y que con la pata fracturada, eso se reduciría aún más, así que teníamos la esperanza de hallar el lugar adecuado en un radio menor a cincuenta metros.

Nuestra primera opción fue la obra en construcción, pues ofrecía paredes de ladrillo, techo, rincones, y hasta materiales como cartón o papel. Mientras yo acomodaba el auto para que los faros alumbraran lo más posible hacia la construcción, Paco comenzó a explorar los cuartos del lugar. Casi en cuanto yo apagaba el motor y me encaminaba hacia él, escuchamos el típico rascar de pequeñas uñas sobre cartón (lo que aún no descartaba a otro tipo de animal), y dos segundos después, el ligero gemir de un cachorro confirmó la sospecha. Armados con la luz de los celulares, pudimos ver a los cinco cachorros, a la espera de mamá.Los obedientes niños esperaban

El alma nos regresó al cuerpo, como diría mi madre. Sin tomar más tiempo comenzamos a cargarlos para llevarlos al refugio. Eran 3 machos y dos hembras de excelente complexión, hasta un poco respondones, como si se quejaran porque mamá les había ordenado no moverse de su lugar mientras ella regresaba.

Mientras íbamos de regreso al albergue, no pudimos evitar detenernos por un segundo a ver al horizonte, las luces de la Zona Metropolitana, desde la penumbra de sus límites, con los cachorros en los brazos, y con la indescriptible satisfacción que te da un rescate así. Algo que sólo alguien que se ha detenido ante la desgracia de un animal herido, puede entender.

Cuando llegamos, su mamá estaba aún asustada, seguramente pensando en regresar con sus cachorros, pues aunque entramos con ellos en las manos, su primera respuesta era salir de la jaula, pero al oír el gemido de uno de ellos, se acomodó en un rincón, feliz de tenerlos de nuevo. Al día siguiente, ella misma estaba ya consciente de lo que le había pasado, o al menos eso nos dio a entender, pues se comportó como la más amigable y agradecida del mundo, cariñosa con la gente y sus cachorros, feliz, tranquila, en el comienzo de su nueva vida. Un nuevo día Y 5 nuevas vidas Ahora, mamá y sus cinco cachorros están recuperando la calma, mientras se desarrollan un poco más, socializan y son atendidos clínicamente. Cuando estén listos, buscarán su propio camino, en casa de alguien que los quiera para siempre… y desde luego contamos con nuestros seguidores para que eso suceda con el mayor éxito. ¿Verdad? La familia junta Pero no fueron sólo las vidas de los 5 nenes y su mamá, las que cambiaron esa noche.

Si bien para ninguno de nosotros dos, es nuevo el rescate de un animal en situación de calle, la verdad es que cada anécdota así, como la que nos ocurrió el sábado, vuelve a cambiar un poco tu mundo. Te regresa la esperanza y te recuerda el impacto que tienes cada día en todo tu entorno. Te recuerda que eres parte de un todo, y que tú decides si la onda expansiva que provocarás al existir, será positiva, negativa o sólo de tránsito.

Te recuerda que el mundo está cambiando, y que tú decides que tanta parte tomarás en ello. Y te recuerda que hacer algo en lo que crees, junto a las personas que amas… cambia tu vida todos los días.

 

 

El Panda. Ídolo y símbolo.


 

El Panda, o Ailuropoda Melanoleuca, como es conocido en el argot científico, navega aún sobre una ligera polémica que duda sobre su pertenencia a la familia de los osos.

Esto se debe a que, aunque en el exterior todo pareciera indicar que es un oso negro que jugó con un bote de pintura blanca (o viceversa), no se comporta como el resto de la familia Oso.

En primer lugar, no habita una zona precisamente famosa por su población de Ursidae. Al contrario, parece que el Panda Gigante se alejó de todos lo más que pudo, escogiendo las zonas altas  -entre 1.200 y3.400 m. sobre el nivel del mar-  en Sichuan, China, a temperaturas considerablemente bajas y en donde la fauna no es tan abundante.

Quizá por ello también, evolucionó acostumbrado a que no comería mucha carne y prefirió ser mayormente herbívoro. El Panda Gigante sentado comiendo bambú, probablemente sea la imagen más difundida de este animal y no es un cliché, ya que esta planta representa el 99% de su alimentación. Sin embargo, no deja de tener el sistema digestivo de un carnívoro, por lo que no está diseñado para procesar materia vegetal. Esto significa que le cuesta mucho trabajo extraer la celulosa del bambú, lo que lo obliga a comer enormes cantidades(entre 12 y 38kgs diarios) durante 14 horas, dejando de comer sólo cuando duermen o recorren distancias cortas.

También suele alimentarse de otras hierbas y muy rara vez de algo de carne y grasa, la que puede encontrar en aves o pequeños roedores.

Lo correcto, para hablar del Panda, es siempre añadir su apellido: Gigante. (Y no es para menos, ya que llega a medir hasta 1.80 m y a pesar hasta 125 kg.)

PANDA como tal, es un nombre que obtuvo primero el Ailuridae, un pequeño mustélido, pariente de los hurones y las comadrejas, que resultó vecino del gigante en blanco y negro. El asunto es que su vecino “oso”, tomó tanta fama que la mayoría de la gente terminó por creer que PANDA, era el nombre del grandote y que el pequeñín lo tomaba prestado.

De hecho su nombre científico ya nos dice parte de esa historia:

El Panda original, hoy conocido como Panda Rojo, es Ailuridae Fulgens, único miembro vivo de la familia de los Ailúridos.

Mientras el Panda Gigante fue nombrado Ailuropoda Melanoleuca, lo que básicamente quiere decir “Tiene patas de Panda Rojo, pero es blanco y negro”.

Ailuro (Ailúrido -Panda Rojo-) Poda (Pies) Melano (Negro) Leuca (Blanco)

Se cree que la palabra Panda proviene de la palabra Nepalí Ponya.

Por supuesto su carácter tan dócil y afable lo ha hecho padecer de cazadores tanto como gozar de la ternura generalizada. No es una especie particularmente hábil, rápida o escurridiza. Al contrario, resulta una animal muy confiado cuando se encuentra en su hábitat, un verdadero fanático de disfrutar las tardes chinas sentado junto a un buen arbusto de comida.

El hombre, desde luego, al ver la maravilla de su pelaje, lo convirtió en un “premio” en cuanto pudo, por lo que su población empezó a decrecer hasta el punto de la extinción.

Probablemente por su reducida zona de existencia y su limitada movilidad, fue rápidamente notable el peligro de extinción en el que cayó, por lo que se convirtió en estandarte de la lucha por los animales en riesgo.

Particularmente se hizo el emblema del Fondo porla Vida Salvajedel Mundo,la WWF(World Wildlife Fund), que lo integró a su emblema a mediados de los años 60, cuando la situación riesgosa de la vida salvaje en el mundo se convirtió en un asunto más publicitado.

De hecho el emblema dela WWFestá inspirado en Chi Chi, el primer Panda Gigante famoso del mundo occidental, habitante del zoológico de Londres durante un gran tiempo.

En ese mismo tenor, México tuvo también a una familia de Pandas que se ganaron el corazón de la gente que los visitó en el Zoológico de Chapultepec, a mediados de los años 80. Ellos eran Ying Ying y Pe Pe, donados por el gobierno de China en 1975 como símbolo de amistad para la Ciudad de México, que en 1981 darían a luz al primer Panda nacido en cautiverio fuera de China, la pequeña mexicana Tohuí Panda.

Actualmente el Zoológico de Chapultepec cuenta con tres hembras de panda gigante: Xiu Hua de 25 años, Shuan Shuan de 23 años y Xin Xin de 20 años (hija de `Tohui`), descendientes de la pareja que fue donada.Las tres pandas gigantes que se tienen en el Zoológico de Chapultepec, más un macho en Alemania, son los únicos ejemplares que no pertenecen a China y en el caso de México son los únicos que existen en América Latina.

Aunque puede haber un nivel de polémica al respecto de que éstos ejemplares fueran tan mediáticamente publicitados, lo cierto es que la única forma de generar una cultura de respeto y elevar las alarmas sobre su riesgo, era tratar de generar empatía entre la gente, provocando acciones y reacciones, que poco a poco se convirtieran en costumbres.

Si ejemplares como Tohuí, Ying Ying, Pe Pe o Chi Chi, no se hubieran robado la sonrisa de millones alrededor del mundo con sus maromas y jugueteos, probablemente las fundaciones protectoras habrían necesitado el doble de tiempo para generar recursos, donaciones y cultura en general.

Actualmente se calcula que existen menos de 2500 ejemplares en vida salvaje, aunque este número es ya más esperanzador pues, aunque lentamente, ha venido en incremento en los últimos 10 años. Especialmente ha mejorado la situación a partir de 2005, año en que el gobierno de China creó 50 reservas ecológicas para el Panda Gigante, protegiendo 1 millón de hectáreas y asegurando al menos al 60% de la población de Pandas Gigantes.

El panda gigante es un muy buen ejemplo de una especie carismática que ha conquistado al mundo y por la que en su país y fuera de él, se está haciendo todo lo posible por conservarla.