¿Mi Mascota podría tener Alzhemier?


Déjame contarte un poco más: este síndrome es uno de los principales trastornos de comportamiento que se puede observar cuando los animales envejecen, el cual se encuentra directamente relacionada con los cambios físicos y químicos que suceden cuando la edad avanza.

Quisiera describir algunos de los cambios médicos que se pueden observar, pues si identificas por lo que está pasando tu animal de compañía, podrás entenderlo mejor. Con la edad, su cuerpo absorbe menos los nutrientes que consume; su metabolismo se vuelve más lento; hay menor oxigenación a nivel celular y, por lo tanto, cerebral.

Por ejemplo, el 33% de las mascotas mayores de 13 años presentaran alguna enfermedad cardiaca; esto pasa porque son más propensos a enfermarse, pues su sistema inmune ya no los defiende como antes. Su vejiga ya no funciona igual; se  deteriora su función neuromuscular y  sus articulaciones se degeneran; disminuye el número de sus neuronas y el tamaño y peso del cerebro; disminuye su agudeza visual y puede perder la audición y el olfato, entre otras cosas. En este momento de su vida requiere más cuidados que nunca.

Todos estos cambios tienen diferentes implicaciones que son los signos principales de este Síndrome: ya no ve, oye o huele (o si lo hace, se ha reducido), puede orinarse donde no lo hacía ya sea por incontinencia o porque no se acuerda donde es el lugar apropiado, le cuesta trabajo moverse, duerme mucho en el día y poco por la noche, se vuelve muy ansioso, disminuye su actividad, pierde la curiosidad, ya no tolera hacer ejercicio, reacciona más lentamente al cumplir órdenes.

También disminuye su interacción social hacia los miembros de la familia, está más irritable y/o agresivo, se desorienta, tiene menor habilidad para reconocer gente, no identifica cuando tiene hambre, sed o calor, tiene problemas para desarrollar conductas previamente aprendidas, en ocasiones tiene la mirada perdida, tiene dificultad para encontrar la puerta, es decir, parece que se pierde o se queda atrapado en esquinas,  se le olvida que iba a su plato a comer, llega a la mitad del camino se detiene y se va a otro lado, jadea excesivamente, entre otras conductas.

La consecuencia principal del SDC es la disminución de las habilidades cognitivas, así que es posible que parezca que te cambiaron a tu perro o a tu gato por otro distinto, provocando que la familia se sienta triste y a la vez angustiada por él. Para estar seguro de que tu animalito esta cambiado debido al síndrome es necesario descartar otras causas médicas, y el diagnóstico lo debe hacer un médico veterinario.

Una vez que se diagnostica el SDC, el promedio de vida con un buen tratamiento puede ser de entre 1.5 a 2 años, lo que aún puede representar una verdadera vida con calidad, si realmente cuenta contigo.

Si crees que tu compañero sufre de esta enfermedad, en lo que lo llevas al médico veterinario, trata de hacerle más cómoda y accesible la vida y su hogar: no muevas las cosas y muebles de lugar constantemente, pon tiras de piso antiderrapante en las escaleras o lugares  muy resbalosos, juega con él rutinariamente y visita a un médico veterinario especialista en conducta para que te recomiende la medicación adecuada.

Recuerda que él hizo mucho por ti y ahora puedes retribuírselo cuidándolo y procurando para que se sienta bien a pesar de esas condiciones.

El collar no se rompe, el perro no se pierde.


Aunque hace unos meses posteamos en este mismo espacio una serie de consejos para ayudar a disminuir el índice de perros extraviados, hoy vamos a platicar rápido de uno en particular que ha resultado el mejor y más accesible, pero que aún así muchas personas parecen no conocer.

Doble Collar.

Parece una exageración a primera vista, pero es el más económico y sencillo de los métodos posibles para ayudar a la recuperación de mascotas extraviadas.

En una ciudad los índices de perros extraviados son más altos que en localidades más pequeñas. Desde luego esto responde al estilo de vida y el tamaño del lugar. Es decir, en un pueblo pequeño, el perro es más conocido por la gente e identificado, el territorio que puede recorrer es menor y un perro de casa rara vez trata de alejarse mucho tiempo de la gente.

En una gran ciudad, además del inmenso territorio que puede recorrer un perro sin dejar de ver gente, el ritmo acelerado y estresante de la mayor parte  de éstas hace que se ponga nervioso con facilidad, huyendo de los autos, de los gritos, de la gente que lo asusta o de las construcciones, por el ruido.

¿Qué tiene que pasar para que tu perro se extravíe? Que te distraigas 20 segundos. Literal.

No importa si es el perro más amoroso contigo, si es tranquilo y no gusta de correr, si es muy inteligente. Basta una pequeña distracción tuya, que lo pierdas de vista un momento y que esto se combine con un ruido fuerte, un gato que perseguir o un automóvil escandaloso, para que tu amigo salga corriendo sin posibilidad de alcanzarlo.

Insistimos en que deberías traerlo siempre de la correa, pero como sabemos que de todas formas mucha gente ve como una «justa libertad» soltarlo cada cierto tiempo (o a algunos, TODO el tiempo), te explicamos la función del doble collar.

Tu perro debería traer un collar ligero pero resistente TODO el tiempo. En este collar TIENE que traer su placa, con su nombre y tus datos. Algo que parece simple pero mucha gente no toma en cuenta: pon en la placa un número de teléfono LOCAL. Las placas pueden ser muy chiquitas, no te preocupes por poner toda tu dirección, con colonia y código postal. Lo que más importa es el teléfono en donde te localizan, claro y grande.

La mayoría de la gente que se encuentra a un perro en la calle, con placa, no tiene el tiempo (y muchas veces las ganas) de llevarte tu perro hasta tu casa, eso ya es mucho pedir, así que tu dirección es irrelevante. Pero si hay un teléfono local, es más sencillo que en donde sea que lo encuentren, te llamen de inmediato para que vayas a recogerlo.

Parece increíble pero para muchas personas la diferencia entre gastar una llamada local y una llamada a celular, puede ser la decisión para ayudar a tu perro o no. Ya sea de un teléfono público o de su propio móvil, la verdad es que de 10 personas, 9 te llamarían a un número local cuando encontraran a tu perro, mientras sólo 5 lo harían a un celular. (Datos estadísticos realizados por este equipo, en una muestra de 1000 personas escogidas al azar, entre 18 y 40 años)

Ahora, cuando salgas a pasear con él, ponle OTRO collar junto con el de siempre. Este segundo collar será solo para el paseo. Al salir se lo pones, al llegar se lo quitas.

Es increíblemente frecuente para nosotros la llamada diciendo: «Mi perro se perdió, es así y así… no trae placa, se rompió el collar en donde la traía»

Los collares no se rompen solos. Se rompen por un jalón de correa, por estirar mucho la hebilla, por el desgaste de la tela cuando se ponen y se quitan mucho…

Si tu perro trae su placa en ese otro collar permanente, difícilmente éste se romperá solito. Si por cualquier razón alguien abre la puerta y sale corriendo, traerá sus datos, si encuentra un lugar por donde brincar de tu casa, traerá sus datos… pero sobre todo, si se rompe el collar en el paseo, traerá sus datos.

El número de perro atropellados en la vía pública, no es por mucho, alarmante. En una ciudad como la Ciudad de México, esto también obedece, además de la simpatía que la gente les tenga, al tráfico. No hay muchas vías en donde puedas ir muy rápido sin que te detenga el tránsito pesado, por lo que no hay muchas opciones para atropellar a un perro.

Esto lo menciono para comprender que si tu perro se extravía, tienes muchísimas más probabilidades de que regrese a tí gracias a la llamada de alguien, a que le suceda algo malo antes de eso.

Hay mucha gente en esta ciudad dedicada a ayudar a cada perro que se encuentra, verdaderos ángeles que están dispuestos a hacer lo que sea necesario. Para todos ellos, encontrar a un perro con placa es como un oasis en el desierto, porque saben que podrán ayudarlo con mayor facilidad, que no necesitan buscar un lugar en donde albergarlo y que aunque a la primera no te encuentren, te van a seguir insistiendo.

Quítate los mitos bobos de «pobre perrito con su collar todo el tiempo«. Mientras este no le apriete y no le cause una reacción alérgica, le estás cuidando más, queriendo más y siendo más responsable con él. «Pobre perrito» es el que después de dormir en casa toda la vida, duerme bajo un auto sin haber comido. Ese perro sufre de verdad, no el que tiene un collar con su placa TODO el tiempo.