El adiós 2. Cómo despedirlo.


El no pensar en algo, por doloroso, triste o temible, hace que la mayoría de nosotros no estemos preparados cuando sucede. Es por ello que la muerte de nuestros seres queridos, las mascotas incluidas, no es algo para lo que mucha gente se prepare.

Es perfectamente comprensible -hasta lo comparto- que a los niños con mascotas no se les pida pensar en la muerte de ellas con demasiada frecuencia, pero nosotros adultos, debemos tener la responsabilidad de pensarlo, estar conscientes y sí, prepararnos para dicho momento.

En nuestro país, a diferencia de los países del llamado ‘primer mundo’, los funerales para mascotas no son muy comunes. Esto sucede, sobre todo, por dos factores. El primero, el motivo por el que taaantas cosas nos pasan, es la desinformación: no sabemos que existen. El segundo, es por una cuestión de conceptualización: La cultura general nos hace ver que estos ritos diseñados «para humanos» se vuelven ‘ridículos’, ‘exagerados’ o incluso ‘irrespetuosos’ si se aplican a los animales.

Afortunadamente, ante ambos asuntos, hay cura.

En nuestro país, particularmente en nuestra ciudad, no hay muchos servicios funerarios para mascotas, pero los hay.

Hay que aclarar que cuando hablamos de «servicios funerarios» nos referimos a personal capacitado, que realmente sabe manejar el asunto en la parte práctica y en la parte emocional. Esto lo menciono porque desde luego hay varios servicios de cremación de mascotas, pero esto no significa que sean servicios funerarios. Desafortunadamente, muchas clínicas veterinarias ofrecen a sus clientes «hacerse cargo» de la mascota cuando muere, pero este manejo no es más que llevarlo con simpleza (por decirle de alguna forma al hecho de meterlo en una vil bolsa de plástico) y llevarlo a incinerar, en instalaciones que carecen de la higiene y seguridad necesarias, no se diga del respeto mínimo a un ser que nos entregó su corazón por años. El resultado: no sabemos si las cenizas recibidas (en el caso de los que las entregan, porque muchos ni eso) son realmente de nuestra mascota, mientras puede permear la sospecha permanente de que el cuerpo de tu mascota esté siendo usado en alguna escuela veterinaria; pocas ofrecen alguna garantía para saber que tu recién fallecido amigo no está siendo tirado en algún basurero, con lo doloroso e insultante que esto resulta, mientras la gente que te dijo que lo incineraría, se ahorra el gas y el tiempo necesario para realmente hacerlo.

La consecuencia: El recuerdo eterno de una despedida en la que se le falló al ser que cada día dio amor incondicional y una lealtad que habría demostrado con su vida.

En el otro extremo, hemos tenido la fortuna de contactar con uno de los servicios cuya calidad y transparencia es realmente para remarcarse. Platicando con la compañía Pets Memorial nos enteramos que sí existe en nuestra ciudad un sistema como el suyo, completo, serio, inteligente y accesible.

Brenda Montes, Coordinadora de Logística de Pets Memorial, abre con una frase que explica la importancia de este proceso con claridad: «Sólo tienes una oportunidad para hacerlo. La muerte y por tanto, la despedida de tu mascota, es algo que sólo vivirás una vez, es un momento irrepetible que recordarás por siempre. Si te equivocas, si no te ocupas de cada aspecto para que se haga de la mejor manera, te quedarás con un recuerdo malo, duro, triste, imposible de borrar.»

Un verdadera compañía de servicios funerarios actúa cuando lo necesitas, no cuando ‘tiene espacio’. De entrada, deben estar disponibles las 24 horas del día. Claro, nadie puede tener personal que labore sin descansar, pero en los tiempos en que la tecnología está al alcance de todos, no se puede perdonar la falta de comunicación, por lo que deben tener formas de contacto en todos los rubros. Teléfonos con correo de voz y/o contestadoras, por los casos en que el momento llega a media madrugada. Debe tener correo electrónico y página de internet, bien diseñada, que cuiden los detalles tanto como deberán cuidar a tu mascota en su último viaje.

Checa tú los detalles. Antes de que sea necesario, llama a alguna de estas compañías y checa cómo se refieren a tus mascotas. No es bueno cuando dicen ‘el animal’. No es bueno cuando la persona que te atiende parece tener prisa o te dice los precios antes de que lo preguntes. Incluso puedes preguntar por planes ‘adelantados’, es decir, preparar el servicio y que tengan tus datos para que cuando ocurra no tengas que echar todo un rollo.

Si tu mascota muere en tu casa o en la veterinaria, no debe haber diferencia para ellos. Un servicio funerario debe ir a recogerla a donde esté, en una camilla, no en costales, bolsas o nada que se le parezca. Debes fijarte que aborde un transporte establecido específicamente para ello, con el respeto y la seriedad que se merece ese gran amigo tuyo.

La tramitología no debe ser engorrosa. En cuestión legal no lo es, así que un verdadero servicio de calidad no tiene que complicarte con mil «permisos». Si los contratos o formularios son muy extensos y con muchas letras ‘chiquitas’, debes revisar que no estés autorizando otra cosa, como el uso de ese cuerpo para algo más.

Y después, la cremación. El proceso se debe llevar a cabo de la manera más transparente posible y en las mejores instalaciones. Uno de los principales problemas de los malos servicios, los que sólo «incineran», es la oscuridad en la que todo se maneja. Un buen servicio, si te sientes listo para ello, debe permitirte presenciar el proceso completo en el que tu mascota es ingresada al horno de cremación, sin otros elementos y, si así lo decides, sin ninguna otra mascota. Debe permitirte acudir con tu familia o amigos, realmente despedir a tu mascota como tú lo decidas e incluso estar listo para ofrecerte un espacio en donde le hagas el rito religioso que quieras. Algunos, como yo, creemos que el Dios que nos cuida a los humanos, ama y cuida de la misma manera a nuestros animales, por lo que no tiene nada de malo pedirle a un sacerdote que haga una oración por él. Se comprende que la mayoría de las religiones no pueden llevar a cabo los mismos sacramentos que utilizan para un difunto humano, pero no pueden negarte su ‘bendición’ o como quieras llamarle.

Cuando esto haya pasado, debes y puedes pedir que te la entreguen en distintas formas y urnas. Las hay de tipos, precios y tamaños, de acuerdo a lo que te guste.

En el caso de Pets Memorial, nos encantó encontrar que no sólo cumplen con todo lo antes mencionado, sino que lo han perfeccionado. Su directora general, Monserrat Berriel, puede ser jefa de una empresa, pero no deja de ser un usuario potencial que comprende tu situación.

De hecho, el nacimiento de esta empresa es producto de lo contrario. Cuando la fundadora de Pets Memorial perdió a su mascota Xirro, se enfrentó a un sistema horrible, falto de respeto y seriedad, que le dejó un amargo sabor de boca y un, aún más, triste recuerdo.

Por eso buscó crear una empresa que le ofreciera a la gente lo que ella no encontró: respeto.

Esa mascota te entregó cariño, lealtad, amistad… amor. No merece menos que una despedida amorosa.

Y si a todos estos elementos ideales le añado que DEBEN SER, es por la importancia de ello para tu bienestar emocional. Debemos estar conscientes que cuando llegue ese momento, enfrentarás una PÉRDIDA, una parte de tu vida, tan importante y grande como quieras sentirla, se está yendo, no hay nada más sano que cerrar ese círculo con la calma y seguridad que debes. Es importante para tu mente, tu emoción, para tu alma vaya.

Si recomendamos con tanta vehemencia un servicio como el de Pets Memorial, es porque los conocemos y hemos visto su forma de trabajo. Es porque son amantes de los animales trabajando para los animales, lo que es sí mismo una gran recomendación ya.

Yo, como saben muchos lectores a los que agradezco, tengo 5 perros que son como mis hijos. ¿Sus edades? 13, 10, 6, 2 y 1 año. Aunque no me gusta imaginarlo, TENGO que estar preparado, en dos de ellos porque la edad ya no es corta y el tiempo no se puede detener, en los demás porque nunca sabemos lo que nos depara la vida. Sé que cuando ocurra la muerte de cualquiera de ellos, mi mundo se va a nublar y no podré ni pensar coherentemente, así que necesito a especialistas de mi lado, a gente que comprenda la situación y esté lista para ayudarme a decidir lo mejor.

Con toda sinceridad, yo ya tengo mi plan adelantado con Pets Memorial. No son los únicos, puedes buscar más opciones, pero por lo pronto, te dejo los datos de aquellos que conozco en realidad y por quienes puedo hablar.

Disfruta a tus mascotas a cada segundo. Prepararte para su muerte no es «echarles la sal» es amarlos lo suficiente para no permitir que tu tristeza te haga equivocarte en un momento crucial.

Nos leemos pronto.

Quién SÍ experimenta con animales


Y ahora sí, la parte acusadora, pero realista.

Advierto, antes de leer la siguiente lista, algunos puntos que quizá debas tomar en cuenta:

1.- Hablar de la «calidad moral» de las compañías que SÍ experimentan en animales, no implica que se hable de la calidad moral de las personas que ahí laboran o quienes las venden. Estamos conscientes que en este país, uno de los dos problemas más grandes es el desempleo; si bien no por ello justificamos acitvidades crueles e ilícitas (como la tauromaquia, los gallos de pelea o el narcotráfico), tampoco podemos condenar a quienes comercializan estos productos sin tener una conexión directa con su producción.

2.- Muy pocas personas de las que trabajan en dichas compañías, tienen control sobre la decisión de experimentar o no en animales. No dirijamos los reclamos a cualquiera relacionado con dichas marcas. Hagámoslo por la vía correcta y a las personas indicadas, como los departamentos directivos. Para ello los datos que añadimos. Si estás en desacuerdo con su política, puedes enviar un correo o hacer una llamada a los departamentos de atención a clientes, aclarando que dejarás de usar su marca porque experimentan con animales y que no la consumirás hasta que eso cambie.

3.- Nos concentramos en las compañías de productos estéticos, de limpieza y de herramientas, sin ahondar en las farmacéuticas, tratando de evitar la polémica sobre el desarrollo de medicamentos y tratamientos para enfermedades humanas serias. Aunque muchas investigaciones demuestran que actualmente hay muchas otras posibilidades para investigar dichos medicamentos, respetamos la postura de personas que han padecido alguna enfermedad y su visión sobre estos experimentos es menos negativa.

4.- Desafortunadamente encontrarás que la mayoría de las compañías más grandes están involucradas en experimentación con animales, por lo que muchos de los productos que usas provienen de dicha fuente. No es necesario cambiar radicalmente tu vida de consumo para hacer algo contra estas políticas; si decides consumir, de inicio, algunos productos de diferente marca, estás aportando algo a esta cultura. Pero más importante: Dilo. Presúmelo. Platícalo. Dales opciones a quienes no la conocen, eso es lo que propaga la cultura en una sociedad cuyos medios informativos están más atados a intereses económicos que ambientales.

5.- No olvides que está nuestra lista de alternativas libres de crueldad animal aquí: http://bit.ly/cPTeAi

Compañías que SÍ experimentan en animales.

Arm & Hammer (Church & Dwight), P.O. Box 1625, Horsham, PA 19044-6625; 609-683-5900; 800-524-1328; www.armhammer.com
Bic Corporation, 500 Bic Dr., Milford, CT 06460; 203-783-2000; www.bicworld.com (Actualmente tiene una suspensión temporal en experimentos animales. ¡Contáctalos para que la conviertan en definitiva!)
Chesebrough-Ponds (Fabergé, Ponds, Vaselina), 800 Sylvan Ave., Englewood Cliffs, NJ 07632; 800-743-8640; www.pondssquad.com
Church & Dwight (Aim, Arm & Hammer, Arrid, Brillo, Close-up, Lady’s Choice, Mentadent, Nair, Orange Glo International, Pearl Drops), P.O. Box 1625, Horsham, PA 19044-6625; 609-683-5900; 800-524-1328; www.churchdwight.com
Clairol (Aussie, Daily Defense, Herbal Essences, Infusium 23, Procter & Gamble), Blachley Rd., Stamford #1, CT 06922; 800-252-4765; www.clairol.com
Clorox (ArmorAll, Formula 409, Fresh Step, Glad, Liquid Plumber, Pine-Sol, Soft Scrub, S.O.S., Tilex), 1221 Broadway, Oakland, CA 94612; 510-271-7000; 800-227-1860; www.clorox.com (Actualmente cuenta con UNA línea que no experimenta en animales: Green works, con amplia variedad de productos de limpieza. Disponible en México.)
Colgate-Palmolive Co. (Mennen, Palmolive, SoftSoap, Speed Stick), 300 Park Ave., New York, NY 10022; 212-310-2000; 800-221-4607; www.colgate.com
Cover Girl (Procter & Gamble), One Procter & Gamble Plz., Cincinnati, OH 45202; 513-983-1100; 800-543-1745; www.covergirl.com
Dial Corporation (Dry Idea, Purex, Renuzit, Right Guard, Soft & Dri), 15101 N. Scottsdale Rd., Ste. 5028, Scottsdale, AZ 85254-2199; 800-528-0849; www.dialcorp.com
Johnson & Johnson (Aveeno, Clean & Clear, Listerine, Lubriderm, Neutrogena, Rembrandt, ROC), 1 Johnson & Johnson Plz., New Brunswick, NJ 08933; 732-524-0400; 800-526-3967; www.jnj.com
Lever Bros. (Unilever), 800 Sylvan Ave., Englewood Cliffs, NJ 07632; 212-888-1260; 800-598-1223; www.unilever.com
L’Oréal U.S.A. (Biotherm, Cacharel, Garnier, Giorgio Armani, Helena Rubinstein, Lancôme, Matrix Essentials, Maybelline, Ralph Lauren Fragrances, Redken, Soft Sheen, Vichy), 575 Fifth Ave., New York, NY 10017; 212-818-1500; www.loreal.com
Max Factor (Procter & Gamble), One Procter & Gamble Plz., Cincinnati, OH 45202; 513-983-1100; 800-543-1745; www.maxfactor.com
Mead, 10 W. Second St., #1, Dayton, OH 45402; 937-495-6323; www.meadweb.com
Mennen Co. (Colgate-Palmolive), 191 E. Hanover Ave., Morristown, NJ 07960-3151; 973-631-9000; www.colgate.com
Noxell (Procter & Gamble), 11050 York Rd., Hunt Valley, MD 21030-2098; 410-785-7300; 800-572-3232; www.pg.com
Olay Co./Oil of Olay (Procter & Gamble), P.O. Box 599, Cincinnati, OH 45201; 800-543-1745; www.oilofolay.com
Oral-B (Procter & Gamble), 600 Clipper Dr., Belmont, CA 94002-4119; 415-598-5000; www.oralb.com
Pantene (Procter & Gamble), One Procter & Gamble Plz., Cincinnati, OH 45202; 800-945-7768; www.pantene.com
Physique (Procter & Gamble), One Procter & Gamble Plz., Cincinnati, OH 45202; 800-214-8957; www.physique.com
Playtex Products (Banana Boat), 300 Nyala Farms Rd., Westport, CT 06880; 203-341-4000; www.playtex.com
Procter & Gamble Co. (Clairol, Cover Girl, Crest, Gillette, Giorgio, Iams, Max Factor, Physique, Tide), One Procter & Gamble Plz., Cincinnati, OH 45202; 513-983-1100; 800-543-1745; www.pg.com
Reckitt Benckiser (Easy Off, Lysol, Mop & Glo, Old English, Resolve, Spray ’N Wash, Veet, Woolite), 399 Interpace Pkwy., Parsippany, NJ 07054; 973-633-3600; 800-333-3899; www.reckittbenckiser.com
Richardson-Vicks (Procter & Gamble), One Procter & Gamble Plz., Cincinnati, OH 45202; 513-983-1100; 800-543-1745; www.pg.com
Schering-Plough (Bain de Soleil, Coppertone, Dr. Scholl’s), 2000 Galloping Hill Rd., Kenilworth, NJ 07033-0530; 800-842-4090; www.sch-plough.com
S.C. Johnson (Drano, Edge, Fantastik, Glade, OFF!, Oust, Pledge, Scrubbing Bubbles, Shout, Skintimate, Windex, Ziploc), 1525 Howe St., Racine, WI 53403; 800-494-4855; www.scjohnson.com
SoftSoap Enterprises (Colgate-Palmolive), 300 Park Ave., New York, NY 10022; 800-221-4607; www.colgate.com
Suave (Unilever), 800 Sylvan Ave., Englewood Cliffs, NJ 07632; 212-888-1260; 800-782-8301; www.suave.com
Unilever (Axe, Dove, Lever Bros., Suave, Sunsilk), 800 Sylvan Ave., Englewood Cliffs, NJ 07632; 212-888-1260; 800-598-1223; www.unilever.com

Recuerda que los nombres anteriores son de las marcas FAMILIARES, es decir, las matrices productoras, para conocer más sobre los productos que comercializan con diferentes nombres, te recomendamos accesar a su página web.

Esta información procede directamente de http://www.peta.org , quienes se han dedicado a hacer investigaciones profundas, detalladas y serias acerca de estos temas. No pretendemos hacer nuestro mérito la investigación y la recopilación de información, sólo acercar los datos a la gente que no conozca su página o su actividad, al mismo tiempo que discernimos de las marcas que se encuentran con mayor facilidad en nuestro país.

El llanto mortal de un Squonk


Caminamos por los bosques fríos de Inglaterra, quizá por los mismos que hace años Robin Hood usara para esconderse y ayudar a los pobres. Las leyendas, aquí, son tan claras como los árboles, huelen a musgo, a tierra mojada. Las leyendas y la lluvia, aquí, son parte de la vida misma. De repente… escuchamos un ligero y tierno llanto. Suave, lento, pero tan triste que el nudo en la garganta es inevitable…

Creemos que un niño extraviado, o una princesa triste se esconde a lo lejos, pues nuestro ojos no logran ver al portador de tal melancolía.

El llanto continúa, así que bajas la mirada, y ahí a tus pies… un sapito rechoncho y de patas cortas, de pasos torpes y mirada baja, solloza sin parar.

La primera reacción es de lástima quizá, te acercas para escuchar mejor su llanto, saber si serán tus oídos los que juegan la broma… pero no, el pobre anfibio, llora. Voltea hacia ti, pero ancho y verrugoso como es, te hace casi imposible evitar el sobresalto por su cara tosca, a pesar de la ternura de su depresión.

Él se da cuenta que lo has visto, que otra vez su aspecto ha asustado a alguien, recuerda que es feo… y su llanto aumenta… llora, llora.

Lágrima a lágrima aumenta su tristeza, hasta que ante tus ojos, lo ves desaparecer, deshaciéndose en lágrimas.

Es un Squonk.

Antes de que el cantante Phil Collins le cantara a Tarzan en el soundtrack de la película, era parte del famoso grupo Génesis, en el que le dedicaron una canción a esta triste leyenda de Gran  Bretaña: El squonk.

Se dice que el Squonk es una raza de sapos muy prolífica de la isla de Bretaña, y que data de hace miles de años, pero es tan consiente de su fealdad, que has sido casi imposible verlo hasta nuestro días, pues el pequeño animalillo vive agazapado entre la maleza y los pantanos, evitando que la gente se burle de su cara y su piel.

El famoso y triste squonk es una de las representaciones míticas a un hecho común entre los humanos: la crueldad y la no aceptación de aquellos que son diferentes. La intolerancia, la burla y el miedo a lo distinto.

En esta tendencia, la leyenda del Squonk no está alejada de otros clásicos, como el Patito feo, El Fantasma de la Ópera o el Jorobado de Notre Dame.

Lo que además, nos habla de lo antigua que puede ser esta tendencia cruel tan nuestra de rechazar aquello que no conocemos.

La leyenda cuenta que el Squonk, triste como siempre por su fealdad, escuchó una noche el llanto armónico de una hembra de su especie, por lo que, contrario a su instinto, salió de su pantano hasta zonas may habitadas, tratando de encontrar el amor que tanto deseaba.

Cuando por fin encontró la fuente del cántico, se trataba de un viejo cazador de leyendas, que había aprendido a imitar este llanto, en busca de capturar un Squonk.

El pequeño Sapo trató de escapar, pero el viejo lo metió a un saco, para llevarlo a su casa y unirlo a su colección de rarezas.

Mientras viajaban, el squonk, humillado aún más de lo acostumbrado por la burla del cazador, comenzó a llorar inconsolablemente… y cuando el viejo llegó a casa para sacar a su presa, lo único que encontró en el saco fue un charquito de lágrimas, en las que el triste squonk se había desintegrado.

Desde entonces el squonk no confía más en los humanos, ni en otros animales… ni en el amor.

Es probable que la historia se mezcle también en algún punto con la clásica leyenda del sapo que al besarlo se convierte en príncipe, pues se dice que alguna princesa de corazón puro aceptó al squonk pese a su fealdad, y al verlo llorar, lo consoló y le dio un beso, a lo cual el squonk se transformó de nueva cuenta en un charquito de lágrimas, que cayeron al lago, mezclándose… y a los pocos minutos salió del lago un príncipe, que se casaría con la doncella.

Ante todo esto, el Squonk quizá parezca inofensivo, y lo es en la mayor parte, pero también resulta que el llanto triste del squonk  puede deprimir tanto a la gente que lo escucha, que los lleva a una locura que les hace vagar acongojados por los bosques británicos, hasta perder el rumbo y extraviarse para siempre.

 

 

Compañías que NO experimentan en Animales.


 

14275507_xl

En México, como en muchos de los países de América Latina, es mucho más sencillo monopolizar la producción en ciertos rubros, o al menos publicitar cierta marca con mucha desigualdad, gracias a nuestro famosos vicios conocidos popularmente como «amiguismos» y «compadrazgos». Para ciertos empresarios es más sencillo publicitar su marca porque se les «arman» paquetes de publicidad que les resultan más baratos, mientras algunos otros tienen al mismo tiempo intereses en empresas de medios y de otros productos.

Eso hace que para el público, una marca parezca más confiable porque «aparece mucho en televisión» o porque «tiene muchos espectaculares» mientras que otras se limitan a publicitar a menor escala productos de, incluso, mejor calidad. Todo lo anterior se refleja en sus ventas, y esto a su vez en sus costos finales.

Por eso cuando hablamos de marcas que NO experimentan en animales, muchas veces el argumento que se esgrimen es «son más caras». En unidad a veces es cierto, uno o dos pesos que a la gente le parece «un gran gasto».

¿Recuerdan esa leche barata que alguna vez se distribuyó en algunas delegaciones de la Ciudad de México? Estaba tan procesada que le costó un rato de mala salud a muchas personas… pero era MÁS BARATA.

Así, muchas marcas de gran calidad cuestan un poquito más, pero es porque no llevan en su costo muchas tranzas y acuerdos bajo el agua, aprovechando el pésimo nivel legislativo de nuestro país, así como, desde luego, no están manchadas con la sangre y sufrimiento de cientos de miles de animales cada año.

A continuación iremos enlistando marcas comercialmente viables en nuestro país que NO EXPERIMENTAN o PRUEBAN EN ANIMALES. No le pienses mucho, es cuestión de cultura y tu bolsillo, a pesar de lo que diga la publicidad, no lo resentirá demasiado. Prefiérelas y presúmelo. Platica en voz alta en el Súper este asunto con quien vayas, mientras escoges el producto, para que más gente se entere, platícalo con tus familiares y amigos. Así mañana podrás decirle a los ojos a tus hijos, sobrinos o nietos que en tu consciencia, al menos, siempre trataste de aportar tu granito de arena.

Las siguientes compañías NO son las únicas libres de experimentación animal. El que no aparezcan en esta lista no significa forzosamente que sí tenga responsabilidad sobre la experimentación animal. Lista actualizada al 9 de mayo de 2012.
Abercrombie & Fitch, 1-888-856-4480; www.abercrombie.com
Alberto Culver, (TRESemmé, St. Yves) www.alberto.com
Baby Magic, 1-800-452-6337; www.ascendiabrands.com
BeautiControl,  www.beauticontrol.com
Beauty Secrets Minerals Makeup 954-562-5559 http://www.beautysecretminerals.com
Berol, 1-800-438-3703; www.sanfordcorp.com
Bobbi Brown, ; www.bobbibrown.com
The Body Shop,  www.thebodyshop.com
Bath time (Industrias T. Taio) 323-938-8886 www.ttaio.com
Citré Shine, 949-794-5500
Conair, 1-800-7-CONAIR; www.conair.com
Estée Lauder, en su divisón Aveda ; www.aveda.com
Go! Go! Beauty,  www.go-go-beauty.com
Hello Kitty, ; www.townleygirl.com
LA Minerals,  www.laminerals.com
Lander Company, 1-800-4-LANDER; www.ascendiabrands.com
Liz Claiborne Cosmetics, ; www.lizclaiborne.com
M.A.C. Cosmetics, 1-800-387-6707; www.maccosmetics.com
Natura Cosméticos, www.natura.net
Ogilvie,1-800-452-6337; www.ascendiabrands.com
OPI Products (Coty) 800-341-9999 http://www.opi.com
Puig USA 212-389-7250 www.puig.com (Carolina Herrera, Antonio Banderas, Shakira, Maja, Massimo Dutti, Mango, Ninna Ricci, Paco Rabanne y Prada.)
Revlon, 1-800-473-8566; www.revlon.com
Sanford, 1-800-323-0749; www.sanfordcorp.com
Secret Gardens, 1-800-537-8766
Staedtler, Ltd., 011 44 144 3237421
Strawberry Shortcake, www.townleygirl.com

Recuerda que muchas de las Marcas que consumen son famosas sólo por su nombre de línea y no por la productora a la que pertenecen. Por lo mismo, revisa su procedencia en la etiqueta para saber la casa matriz del producto.

La investigación de estos productos es también responsabilidad de todos, nos nutrimos de la información que todos nos otorgan con sólo revisar en el supermercado si tienen en su empaque alguna leyenda o marca que indique si están exentos de pruebas en animales.

Continuamos con esta investigación e iremos añadiendo más marcas nacionales e importadas que estén libres de este absurdo proceder, que sólo abarata sus costos de producción e investigación, no mejora en medida alguna su calidad o seguridad.

Visita El Croqueton
Esta información procede directamente de http://www.peta.org , quienes se han dedicado a hacer investigaciones profundas, detalladas y serias acerca de estos temas. No pretendemos hacer nuestro mérito la investigación y la recopilación de información, sólo acercar los datos a la gente que no conozca su página o su actividad, al mismo tiempo que discernimos de las marcas que se encuentran con mayor facilidad en nuestro país.

El Adiós 1. El enfrentamiento.


Es tan difícil, tan triste, tan duro… que hemos aprendido a negarlo, a ignorarlo y darle la vuelta.

Nuestra cultura y nuestra superstición, dicen que «echamos la sal» o la «atraemos» cuando la mencionamos. La convertimos en un castigo, en una forma de cobro por nuestros malos actos. La convertimos en un ente, en un ser.

La muerte, la pérdida de alguien, su partida, es asumida por nosotros con toda la negatividad posible, como si fuera algo más que un proceso natural de todos los organismos.

Para cualquiera que ha sufrido la pérdida de un familiar o una mascota, el evento mismo es una marca. Es un día diferente y es un recuerdo permanente, es una huella con la que nos quedamos el resto de la vida.

No existen palabras mágicas para sobrellevarlo, para aceptarlo sin dolor o para no sufrir. De hecho, si lo hubiera, si tuviéramos ese hechizo en nuestras manos, no lo divulgaríamos, pues sabemos que el dolor por esa pérdida es un proceso necesario, es una forma de limpieza importante que ayudará a que recuperemos la razón completamente y entonces sí, podamos discernir hacia el siguiente paso.

Es un tema amplio, para el cual queremos tomarnos el tiempo necesario. Es por ello que lo hemos divido en varias partes en las que además, queremos enfáticamente tu participación.

Empezamos con El Enfrentamiento. ¿Cómo enfrentamos el hecho? ¿Cómo abordamos siquiera el tema? ¿Cuándo? ¿Al menos lo hacemos?

Para empezar debemos asentar algo con lo que las personas que no estén de acuerdo podrán darse cuenta del camino que seguirá, y con ello pueden decidir continuar con este tema o no:

Una mascota es un miembro de nuestra familia. El  valor que le damos a su presencia y, por tanto, a su muerte, es de decisión puramente personal y puede equipararse al valor de un miembro humano. Comparamos el amor que nos dan con cualquier otra forma de amor en el planeta y es válido si para alguien esta pérdida es similar a la de un hermano, padre o madre.

Dicho lo anterior, debemos empezar por afrontar que nuestro miedo nos empuja comúnmente a un error de desinformación. Es decir, como nunca queremos hablar de cuando nuestro amigo se vaya, con mucha regularidad no estamos listos para actuar en el momento.

La mascota, si bien forma parte de la familia a niveles similares para todos los miembros, está por lo general más apegada a uno o dos miembros de la familia humana. Esa persona es la que sabemos que atiende más rápidamente sus necesidades, la que se preocupa más y a la vez, la que disfruta más de su compañía. Entonces pues, hay que estar conscientes que esa persona es también la que más sufrirá.

Cuando se trata de nosotros mismos, podemos prepararnos con algo muy sencillo: ayuda.

El momento de decir adiós llegará, y será un momento muy difícil de entender. Más aún, será el peor momento para razonar y por tanto, vamos a necesitar la ayuda de la o las personas en quienes más confiemos.

Hay que pensar lo que queremos hacer cuando suceda y platicarlo con esa persona de confianza. Es decir: «Cuando muera mi amigo, yo voy a estar demasiado triste para pensar, necesito que te hagas cargo de lo siguiente por mí».

Tenemos que decidir si va a ser incinerada o enterrada. Si esto se hará en algún lugar conocido o queremos ignorar el lugar en donde quedará (es inusual, pero válido para algunas personas). Debemos pensar el procedimiento que llevaremos a este respecto y más aún, cómo.

Desde nuestro punto de vista, con las experiencias que toda la comunidad Mascota nos ha platicado, lo más recomendable es no ignorar el asunto ni hacerlo pasar como mínimo.

Uno de los errores más comunes y más dolorosos que puede cometer la gente alrededor de nosotros cuando perdemos a una mascota es decirnos: «Era SÓLO un perro (gato-tortuga-hámster-pez)»

Esa añadidura «sólo», implica que desvaloramos la existencia de ese ser, que le damos un peso menor y que el afectado, el adolorido, está cometiendo un error. Nada más terrible. Eso solamente genera un enfrentamiento, un enojo y un coraje. Hace que aquella persona que se siente triste, se vea además, poco apoyada, poco comprendida, y por ende, aún más sola.

Una muerte es una pérdida, como las muchas pérdidas que sufrimos en la vida, pero a esta se le añade un carácter de irrevocable e irreversible, lo que puede hacer más duro aceptarlo.

En ese momento estamos sufriendo de un vacío emocional, del abandono de un parte de nuestra vida. En ese momento sentimos un golpe de «soledad». Por eso la persona en la que más confíes, debe saber que llegado el momento no necesitas que te hagan el dolor más «llevadero» haciéndote ver que «no es para tanto».

Ese hombro, ese oído, ese brazo en el que nos recargaremos, puede no amar tanto a nuestra mascota, pero debe amarnos a nosotros, respetarnos y conocernos lo suficiente para mantenerse de pie mientras nosotros no podemos ni levantarnos.

Desde luego si esa persona también sufre la pérdida, tiene todo el permiso de llorar y sentirse triste, lo que además puede ser muy benéfico y útil en términos de comprensión. Eso hace Empatía, o sea, hace que dos personas puedan estar cerca de «sentir lo mismo», aunque no se logre al 100%.

Tenemos que enfrentar la muerte cuando esta no ha llegado, aún mejor, cuando ni siquiera está cerca. Hablar de lo que queremos que se haga cuando nuestra mascota está perfectamente sana, no «atraerá» la muerte ni «echará la sal». Al contrario, es una forma responsable de amar a nuestro mejor amigo, porque no estamos arriesgando que nuestra tristeza afectará nuestros pasos.

Sabemos constantemente de terribles casos en los que una mascota amada por su familia durante años, termina en una bolsa negra de basura porque quienes más la amaron no tuvieron la entereza en el momento para definir lo que se quería hacer y alguien más tomó decisiones equivocadas.

Si no lo quieres hablar aún, una buena idea es que hagas algo así como un «testamento». Redacta en alguna hoja lo que quieres que se haga, los teléfonos de tu veterinario de confianza y el servicio funerario que decidas, así como las cosas que quieres que se vayan con tu mascota como su cobija favorita, su juguete o una foto tuya. (esto último especialmente para los casos de entierro, pues en la incineración no deben ir objetos extra)

Recuerda que debes conocer los reglamentos civiles al respecto, porque tampoco puedes enterrar a tu amigo bajo su árbol preferido si este está en parque público.

Enfrentar una futura despedida no te hace negativo, te hace un dueño aún más amoroso, que prepara lo que puede suceder, porque sabes que lo amarás aún después de haberse ido.

Seguimos platicando en la siguiente entrega.

Canelo. La fidelidad no caduca.


Los mitos, a veces, en nuestro mundo animal, son historias que hablan de seres que antes llamábamos irracionales, pero que con el tiempo hemos comprobado que son increíblemente sensibles y por tanto, para nosotros los ignorantes, siguen siendo un misterio.

Cuando yo era pequeño recuerdo que algunas canciones folclóricas hablaban de animales geniales, tan fieles que resultaban difíciles de creer. Recuerdo especialmente al caballo blanco de José Alfredo y a un perro muy fiel, que esperó hasta morir, acostado junto a la tumba de su dueño.

La mayoría de la gente tomaba esas historias como cuentos románticos, pero mi padre, ese primer y gran mentor del amor animal en mi vida, decía que eran completamente reales.

Yo siempre me sostuve de esos cuentos.

Hoy platicamos la verdadera historia de uno de esos mitos, quizá para algunos aún desconocida.

En la antiquísima ciudad de Cádiz, en España, existía un hombre pobre que tenía por amigo a un perro flaco, un mestizo llamado Canelo. El hombre, ciudadano poco conocido y sin fama alguna, enfermó un día y en el hospital le dijeron que debía hacerse un proceso lento y diario: debía hacerse diálisis.

Desde ese día, caminaba cada mañana junto a Canelo hasta el hospital, y cuando llegaba a la puerta le decía a su amigo: «Espérame aquí Chaval». Este procedimiento de limpieza orgánica, le llevaba algunas horas y le dejaba agotado, pero al salir, el fiel Canelo lo esperaba para acompañarlo a paso lento de regreso a casa. Esa era quizá la razón de su fuerza.

Pero un día de diálisis, uno como cualquier otro de los cientos que llevaba repitiendo la rutina, el hombre ya no salió. Estando en el hospital se complicó su salud, debió se internado en terapia intensiva y cuidado permanentemente, durante varias semanas.

Canelo sólo recordaba sus últimas palabras: Espérame aquí, chaval. Y lo esperó.

Al cabo de unas semanas el cuerpo de su dueño no pudo más… y murió.

No hubo persona alguna que quisiera o pudiera explicarle a Canelo la situación. O quizá este no quiso entender.

Día y noche Canelo esperaba a la puerta del hospital en Cádiz, alimentado por enfermeras y doctores para quienes ya era un perro familiar, casi un amigo.

A veces estiraba las piernas y paseaba un poco por la cuadra, pero siempre volteaba a la puerta para no perder la salida de su amo.

Poco a poco fue haciéndose de una casa, cartones y maderas que le fueron confeccionando los mismos personajes que a diario lo veían.

Y Canelo siguió esperando.

Pasaron DOCE AÑOS. Doce años más viejo, Canelo esperaba la salida del hombre al que sin duda, amó.

Lo hicieron miembro honorario del hospital, lo defendieron de la perrera municipal, lo vacunaron y desparasitaron.

Un día, el experimentado Canelo murió atropellado. Con doce años al borde de la calle, nadie se creyó que Canelo muriera por accidente, más parecía haber intentado una nueva estrategia, quizá ir a buscar a otro mundo a su amigo que tardó doce años en salir.

Hoy la imagen de Canelo es de bronce, puesta sobre una placa en el lugar donde tanto tiempo vivió, en la calle que sí, hoy, oficialmente se llama calle Canelo.

Canelo y su fidelidad son esos pequeños elementos de la historia que hacen leyendas y crean mitos. Para mí, Canelo es ese perro del que hablaba la canción y que sólo mi papá me apoyaba a creer que era verdad.

 

Creo en Fantasmas. Me lo enseñaron mis perros.


Vamos a platicar un poco sobre este enfoque tan discutido de los animales y los mundos no-científicamente-comprobados, digamos.

Empiezo por aclarar, como suelo, mi postura. Yo soy muy científico, por eso creo en los fantasmas.

Seguramente el escéptico me dirá que mientras más ciencia menos creencia, pero temo desilusionarle. El que no cree, o no acepta la posibilidad de la existencia, lo hace muchas veces por negación o por evasión, no por «apegarse a la ciencia».

La generalidad de la ciencia, ya no se apega a eso de «lo que no hemos comprobado, no existe». Al contrario, un buen científico suele decir «lo que no hemos comprobado, es porque nos falta investigarlo más». Por ello es una contradicción y un muy débil argumento decir que la ausencia de pruebas es en sí la prueba misma.

Hace 200 años, se descubrió que toda la materia estaba formada por átomos. Ya era una gran descubrimiento y se creía que era total e irrebatible. Cuando se pensó que había algo más pequeño aún, los «científicos» escépticos veían esta posibilidad como «creer en fantasmas atómicos». Es decir, era pura fantasía.

¿Sabías que el descubrimiento de los protones, neutrones y electrones no tiene más de 110 años? Vaya, el Cine se inventó antes de que nos enteráramos de estos pequeños «fantasmas» que nos rodean por billones. Actualmente la ciencia está tratando de explicarle a la gente la existencia de la «Antimateria» que se supone, nos rodea y cruza todo el tiempo sin que la podamos ver. ¿Has oído hablar de la «partícula de Dios»? Bueno, es un nombre dado a cierta antimateria que se busca comprobar con mucha insistencia, tanto, que se construyó una mega máquina para ello, por debajo de un pueblo entero, en la frontera de Suiza y Francia.

Así, la verdadera ciencia, el verdadero científico inquieto, no puede parar en algo porque «no existe», debe dejar la puerta abierta porque es sólo algo que «no se ha comprobado».

Por eso creo en fantasmas y esas cosas. Porque creo en Lavoisier y Dalton que dijeron: «La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma». Si un cuerpo (humano o animal) muere ¿Qué pasa con toda su energía, la que recorre su cuerpo todos los días? ¿A donde va? La ciencia dice que no puede simplemente «desaparecer», ¿no? ¿Anda flotando en el aire? ¿Nuestra atmósfera está sobrecargada de energía después de miles de billones de muertos? ¿Cae sobre algo o alguien?

Por otro lado, nosotros nos apegamos comúnmente a algo que le llamamos «intuición». Creemos que «adivinamos» ciertas cosas, ciertas intenciones, razones o culpas. Creemos que podemos «sentir» cuando alguien nos miente, cuando alguien planea algo malo o cuando carga la culpa de haber hecho algo indebido. Le decimos «vibra», «intuición». No es algo necesariamente mágico. La cosa es que somos -en mayor o menor medida- sensibles a los cambios químicos que nuestro cuerpo tiene ante cada actitud o idea, partiendo del cerebro. Así es como funcionan los polígrafos, o detectores de mentiras, midiendo ciertas reacciones químicas y cerebrales.

Bueno, ahora tomemos en cuenta que el hombre es el animal más insensible del planeta. Como ha desarrollado tanto su cerebro para fabricar herramientas que lo ayuden, no necesita evolucionar ni mejorar su organismo. Nuestros ojos no se están haciendo más fuertes, porque nos estamos acostumbrando a los lentes. Nuestro oído no se hace más agudo, porque tenemos aparatos auditivos. Lo mismo la piel, el estómago, el olfato. Todo es de muy mediano alcance, porque nuestro cerebro y sus ideas se encargan de solventarlo. Pues resulta que los animales no.

Como no tienen de otra, los animales van mejorando ciertos sectores de su organismo para ayudarse a sobrevivir.

Los perros tienen un olfato increíble, un oído muy poderoso y una memoria fantástica en tanto reconocer estos hechos. Por eso saben antes de los temblores, pues sienten la vibración de la tierra cuando es diferente, pero tan ligera que aún nuestros sismógrafos no la han sentido.

Tambien gatos, aves, roedores, serpientes, peces… vaya… todos los animales tienen distintas mejorías.

Si juntamos ambas cosas, tan científicas como mi planteamiento lo permita, podemos suponer mejores respuestas para los enigmas fantasmagóricos animales.

Yo creo -y ahora sí es sólo mi creencia- que mis 5 hijos peludos saben identificar lo que está más allá de la comprensión humana. Vaya, creo que pueden ver fantasmas. A lo mejor no siempre son corpóreos, no siempre son personas flotando las que ven. Creo que a veces sienten la energía de alguien más, una ráfaga de calor o frío que no corresponde al clima, una fuerza que ronda sin control o con algún tipo de intención.

Tengo mis elementos para creer eso.

Mi hijo Choco solía sentarse frente a la foto de mi Papá, al que no conoció. Fue el primero de mis hijos y el que me ayudó a salir de la tristeza que fue la muerte de mi padre… y parecía buscarlo con mucho afán. Muchas noches desperté a su lado, mientras él estaba sentado, con las orejas relajadas y la cola en movimiento, viendo a la ventana abierta. Cuando me oía mover, sólo volteaba, con una expresión que parecía decirme «todo está bien, yo vigilo».

Cuando llegó la segunda, Becky, ambos se turnaban. A veces uno se iba a la sala, para acostarse en el sillón viendo a la nada, mientras el otro me acompañaba. La tercera, Kika, juega «sola» en las tardes. Se pone a girar como loca y parece corretear un ratón invisible. Lady suele acostarse en mi estómago o en mi cabeza cuando me duele, pero siempre viendo hacia la puerta, como si supiera que debe vigilar porque no estoy en condiciones de defenderme yo. El más reciente, Chin, aún no conoce a los fantasmas de mi casa, por eso sólo los vigila, especialmente cuando están el rincón de la sala, junto a su cama… en donde, claro, mis ojos no ven nada.

Yo he tenido, como todos, días negros, blancos y multicolores. Ellos saben perfectamente cómo reaccionar. No son especialmente traviesos cuando estoy enojado o harto. Son más juguetones cuando mejor vengo y comprensivos cuando estoy alicaído. Es algo similar y conectado con la visión fantasma. Quizá no formulen lenguajes o usen herramientas, pero siempre parecen estar un pasó más allá de lo que nosotros consideramos «lógico».

En ciertas noches, cuando hablo a solas con Papá, Choco sigue sentándose a mi lado, viendo al frente. Se acuesta después de un rato, volteando a mí cada cierto tiempo, revisando que todo vaya bien.

A esto le añado mis creencias multiculturales:

Creo que Dios no permitiría que estos seres tan maravillosos desaparezcan, y mucho menos que me abandonen. Por eso creo que Skipy, el primer perro de mi infancia, aún ronda mi cuarto de repente. Creo que junto con estos 5 (y quién sabe cuantos más en un futuro) de los que un día tendré que despedirme, me esperará en ese túnel con la luz al fondo, del que saldremos todos juntos para después cruzar el inframundo, quizá el purgatorio, cruzaremos el río Estigia a puro nado (no creo en el payaso de Caronte) y caminarán a mi lado en el Mictlán. No se separarán de mí ni cuando llegue a las puertas de mi última morada (juro que me esfuerzo porque sea el Cielo) y Dios los convertirá en Ángeles que se quedarán conmigo eternamente… (Bueno, está bien, se los prestaré un rato a mi madre, mi hermana y mi papá, el que seguramente para entonces, ya tendrá «vara alta» allá)

Creo en fantasmas porque soy científico. No soy tan soberbio para creer que esto es todo lo que hay. Y creo que mis mascotas saben más de eso, nomás que aún no me quieren contar.

P.D. A todos aquellos que disfrutan la literatura de terror, y aman a los perros, les recomiendo «El traje del Muerto» (The Heart-shaped Box) de Joe Hill. Aunque hay que asustarse un poco y llorar tantito, dormirán más tranquilos que nunca teniendo un perro a su lado. Y si quieren algo más leve, el cómic de El Hijo del Santo, presenta un adorable Xolo con tipo de Chihuahua, Xico, el que no es otra cosa más que encantador. Este último seguro lo encuentran en la tienda Santología, de la Condesa (y no me pagaron por el comercial, jeje).

Nos leemos pronto y abracen con cariño en su corazón a todos sus muertos, hoy y siempre.