Consejos mínimos para no perder a una mascota.


Cada persona que ha perdido alguna vez a una mascota en la calle te lo puede decir: Daría lo que fuera por regresar el tiempo y evitarlo.

Para quienes realmente consideran a su mascota como parte de la familia, perderla en la calle, regresar y ver que se ha salido, verla correr y nunca regresar, son golpes muy difíciles de superar. Desde luego, el mayor dolor es la nostalgia, el no volverlo a ver, pero también ocurre un miedo brutal por saber que un perro o gato de casa se enfrentará con un mundo muy difícil y doloroso afuera, así como la culpa recalcitrante por aquellas cosas que pudimos haber hecho mejor para prevenir el extravío.

Aunque hay casos varios de personas que lucharon, buscaron, aguantaron y encontraron de nuevo a su mascota, el índice de mascotas perdidas definitivamente es muy alto. Por eso queremos compartirte algunos muy valiosos consejos para evitar que esto te pase, y si no te sirven de momento (porque tus mascotas tienen un gran jardín o porque tú ya los aplicas todos) pásale el dato a quien sea que conozcas con mascota, así estarás ayudando a dos: la familia humana no tendrá que sufrir el dolor de perderlo y la mascota no sufrirá el dolor de perder a su familia, dolor que es tan o más grande que el humano (creénos, hemos visto mascotas encontradas en la calle que aunque han sido sanadas físicamente, nunca recuperaron el ánimo y murieron de tristeza, esperando ver a su familia humana una vez más).

1.-Fuera la Soberbia

Empecemos por lo más obvio. Hay dos tipos de soberbia (humana, exclusivamente) peligrosa para las mascotas. La primera es sobre el ser dueño: «Soy muy listo para que me pase a mí». Por supuesto el perder a tu mascota no te hace tonto, pero sí es responsabilidad tuya, y en el 98% de los casos, fue un descuido que pudiste evitar. Ser más cuidadoso de lo normal no te hace un exagerado, depende de como veas a tu mascota. Si fuera tu hijo humano, no repararías en cuidados y precauciones, entonces ¿por qué no exagerar con tu perro o gato? El segundo tipo es sobre la mascota: «Tengo el mejor perro del mundo y jamás se perdería». Ahí sí es normal que nos sintamos como con los hijos humanos, TODOS creemos tener el mejor perro/gato del mundo. Un perro no se aleja demasiado porque lo desea, sino porque no se da cuenta a tiempo cuando el camino ya no es conocido. En el caso de los gatos, mucha gente supone que puede dejarlo salir cuando quiera y solito regresará. Su sentido de orientación es muy bueno, pero si algo lo asusta, un perro lo persigue o huye cuando comience a llover, puede llegar a un punto en el que ya no identifique su ubicación. No le otorgues cualidades mágicas a tus mascotas.

2.- La Placa

Te sorprenderías saber cuantos animales de compañía no tiene siquiera una placa con sus datos o estos no están actualizados. Una placa puede costar desde 50 pesos y representa la única forma de lenguaje de tu perro. Mucha gente está dispuesta a devolver a un perro o gato con sus dueños de manera desinteresada… y si no, al menos lo harán por una recompensa, la que seguramente no te molestaría dar si te lo regresaran. El caso es que cualquiera de las dos formas, es imposible sin una placa. No le pongas calle, colonia, número interior y código postal. Ponle muy claro el nombre del perro y un número de teléfono local, si quieres la colonia en todo caso y ya. Eso sí, siendo muy francos, mientras menos brillantitos tenga, mientras menos joyería parezca, menos será lo que te pidan de recompensa en el caso de que lo encuentre alguien medio interesadón. «Depende el sapo, la pedrada», dicen por ahí.

3.- El doble collar

A mucha gente, el collar de castigo le parece una tortura, cosa que es un poco exagerada porque el umbral de dolor canino es tan elevado que incluso a algunos muy activos les cuesta trabajo entender la corrección con él. Sin embargo, están en todo su derecho de no usarlo con sus perros. El caso es que si no usas uno de estos collares de acero, deberías darle a tu perro un doble collar. Una de las causas más frecuentes de perros perdidos es «Se rompió su collar… en donde traía su placa». Es decir, si el mismo collar de donde cuelga su placa de identificación es de donde lo jalas, en un arranque de emoción, podría romperse, con lo que tu mascota saldría corriendo sin datos para que lo encuentres. Un collar suave de tela no le es molesto a un perro, después de un día se acostumbrará a dormir con él y traerlo siempre. Así, sólo cuando salgas a pasear le pones el otro (o una pechera, cómoda, aunque más tardada de poner y quitar) y en caso de que se rompa, siempre traerá su placa colgando. (En el caso de la pechera lo más común es que se rompa el broche hacia la correa o la correa misma.)

4.- Que conozca la zona

Entiendo que para muchas personas en esta ciudad, el paseo no puede ser lo más largo y calmado del mundo, por sus ocupaciones, pero todos deberían intentarlo. En los alrededores de mi casa he visto vecinos que sacan a sus perros al jardín de enfrente y en cuanto hacen sus necesidades se meten a casa de vuelta. Si un día uno de esos perros llega a salir, le bastará llegar a la esquina para haberse perdido. Si tu vuelta de paseo es siempre lo más lejos que puedas de casa, le estarás dando tiempo a tu mascota de conocer la zona. Si pasea a tu lado cuatro, cinco, diez cuadras a laredonda, estará grabando olores, colores, personas, texturas y vueltas. En caso de que un día se aleje sin tí, tendrá más tiempo para darse cuenta y, al reaccionar, aún reconocerá la zona, por lo que tratará de regresar a tu casa y probablemente tenga éxito.

5.- La socialización

Hay cientos de motivos por los que un perro debe de socializar, y aquí hay uno más. El perro que es jalado o cargado por sus dueños en cuanto ve a otro perro, entiende que la cercanía de cualquiera es señal de alarma (por como te pones tú) y siempre será agresivo o huraño. Esto hará que el día que se encuentre solo en la calle, corra de un lado a otro en cuanto vea otro animal. Entre carrera y carrera, ya sea correteando o huyendo, se alejará de casa en un dos por tres, además de bajar de la acera descuidadamente y será difícil de agarrar por alguien, en caso de que quieran ver los datos de su placa. Un perro que socializa está equilibrado, es más feliz… y está más seguro.

6.- El amigo de todos

Si te es posible, llévalo contigo a la tienda de la esquina, a las afueras de la panadería, a la tintorería, a la cancha de juegos. El punto es que lo conozca Don Pepe el de la tienda, Doña Lucha la de las quesadillas, los chavos que siempre están jugando basquet… que sepan su nombre, que realmente lo conozcan y que vean que nunca está sólo, así como lo mucho que lo quieres. De esta forma tendrás aliados en caso de que desaparezca y habrá más de uno con la chance de detenerlo en el camino, antes de que se aleje más. Incluso, si alguien en una tienda es especialmente amable con los perros, puedes llevarlo y comprarle dos pesos de croquetas cada que vayas, que las coma ahí. Esto hará que si sale solo de tu casa, quizá vaya directo a ese lugar.

7.- El Microchip

A mucha gente le parece algo muy moderno, pero tiene casi 20 años de existencia comercial. El implante de Microchip es muy usado en perros de raza pura vendidos por criadores, pero se puede pedir para cualquier perro. Es diminuto e indoloro, pero contiene mucha información valiosa medicamente, así como los datos del dueño. No es un chip de localización satelital, pero si se extravía una de tus mascotas, un veterinario lo puede leer a la primera visita que lo lleve quien lo encuentre. Un invaluable método de cuidado que cualquier veterinario te puede decir en donde adquirir.

8.- Entérate de la tecnología

Actualmente existen collares con chips como los de un celular, a cuyo número les mandas un mensaje de texto y el collar te rebota una coordenada. Esta la introduces en una página de internet y tienes su ubicación. ¿Carísimos? Para nada, tienen costos que estoy seguro pagarías cualquier día por verlo regresar en caso de que se extraviara. Un buen ejemplo en México de esta tecnología es la empresa GPetS, localizables en www.dondeestamimascota.com o al 12515951.

Y de ahí pa´lante… hay collares, como los de la marca INNOTEK, con sensores que se colocan en la puerta y le dan un toquesito de electroestática (como el que sientes cuando un globo se carga de electricidad con tu cabeza) cuando se acerca a donde ya no debe. Sensores de movimiento que emiten un sonido inaudible para nosotros pero molesto para ellos, en fin… hay más cosas de las que imaginas, sólo no tienen la publicidad necesaria. No dejes de investigar.

Por encima de todo está tu precaución. Nunca los dejes sin correa, a menos que sea un espacio cerrado con una sola salida que puedas controlar. Un perro puede vivir por siempre caminando con correa, siempre y cuando le eches ganas y camines a un buen ritmo. Es muy cómodo sentarse en una banca a verlo correr, pero es más benéfico para ambos si no te sientas y caminas a su lado. Sólo hace falta un descuido para que tu perro «genio» se dé una vuelta equivocada y no te encuentre, si eso coincide con una breve distracción tuya, tendremos un nuevo perro callejero. Cuida puertas y ventanas, no pongas muebles cerca de donde pueda salir, vigila haber cerrado todo bien antes de salir de casa, piensa en su seguridad siempre.

Si tienes alguna recomendación más, no dudes en platicarnos, pues de hecho, este listado lo hemos armado con base en las experiencias de algunos radioescuchas, quienes nos comparten lo que «hubieran» hecho, esperando que tú nunca pases por el trago amargo que ellos pasaron al extraviar a su querido miembro de la familia.

 

Archivo Muerto. Las cosas que olvidamos.


La humanidad, la sociedad, tiene un mal que le aqueja desde adentro constantemente, estropeando su camino y su avance, entorpeciendo su propio crecimiento y mejora. Nuestra sociedad conoce bien dicha enfermedad, se llama Memoria Corta.

Es falso cuando autoridades corruptas o grupos de poder dicen que los casos de abuso animal le importan a «pocas personas», lo que sucede es que muchas veces, conscientes de nuestra enfermedad, esperan un tiempo prudente para reaccionar a nuestras exigencias, sabiendo que la efervescencia de la indignación y el coraje, es momentánea, efímera.

Para un enorme número de personas, el abuso animal, como muchas formas de abuso, son cuestiones que les importan, pero que no guardan en su agenda personal.

Es de triste risa ver cómo al día siguiente de un caso de abuso flagrante, se crean grupos en redes sociales que están «en contra» y más que eso. Son grupos de indignación, de reacción, en donde se vierten cientos y a veces miles de comentarios hartos de estas formas de degradación humana (porque no se degrada a los animales, a ellos se les lastima, se degradan los humanos al mostrarse capaces de esos niveles pueriles de acción).

Y digo que esto es de triste risa porque dicho asunto sucede al día siguiente… la semana siguiente… acaso el mes siguiente… y después disminuye en enorme medida.

¿Qué ha pasado con los asesinos de «Callejerito», aquel perro callejero que fue usado como presa de caza ante dos perros de pelea, instigados por enfermos mentales adolescentes?

¿Que fué del «Mata-gatos» de Sinaloa, aquel muchachito estúpido que sencillamente quemó vivo a un gato y lo filmó en compañía de otros criminales de su edad?

Por supuesto que no se han quedado completamente aislados ninguno de estos casos, existen personas, grupos, verdaderos luchadores que han seguido cada uno de estos hasta el día de hoy, pero la «gran masa» que reaccionó en su momento a estos dos casos de insoportable violencia comprobada, se desvaneció ante la «falta de resultados».

Es decir, como no se castigó y corrigió el problema en los días subsecuentes al hecho, consideraron inútil mantenerse al tanto, y después… simplemente lo olvidaron.

No quiero decir con esto que sigamos persiguiendo a estos sujetos con notables deficiencias de socialización, pues es una persecución estéril y que sólo engendra rencor. Digo que debe seguir siendo un punto a tratar en la agenda personal de los miles que reaccionaron en el momento, la presión hacia las soluciones DE FONDO, sería más útil.

¿Qué piensa un gobierno al que le llegan estas quejas? Regularmente dejan pasar un tiempo, soportan alguna manifestación… y regresan a sus actividades normales. La masa que no se organiza y no presiona, no es un tema para preocuparse, así que tomarse el tiempo para sentarse a discutir reformas de ley que castiguen SEVERAMENTE estos casos de abuso, es una pérdida de tiempo y presupuesto.

¿De verdad creemos que están muy ocupados en otras cosas?

Ya bastante hemos hablado de cómo un caso de abuso y violencia contra una animal se refleja en el futuro de una sociedad, a través claro, del futuro comportamiento de sus perpetradores.

Entonces ¿por qué no es una agenda urgente de nuestras autoridades? Estamos hablando de corregir una ley, no de construir un puente de concreto. ¿Cuánto se tiene que tardar y gastar en planear, modificar y publicar un ley?

Esto no es cosa del cansancio gubernamental, sino del enfoque que les importa. Si la gente presiona sobre un mismo tema durante uno, dos, tres meses, seis meses, un año… entonces son temas que merecen ser vistos, pues puede que se reflejen en las próximas elecciones.

Si un tema dura dos semanas, un mes… y desaparece, entonces no vale la pena desgastarse mucho, pues deben enfocar baterías en su próxima campaña.

Esta enfermedad de la memoria corta nos está entorpeciendo demasiado. Nos estorba, nos retrasa, alenta nuestro crecimiento como sociedad, amenaza con ignorar el mejoramiento de las nuevas generaciones.

Hoy está reciente el caso de Pulga, la perrita que fue rescatada de las calles, rehabilitada, entregada en adopción y maltratada nuevamente, por un sujeto que fingió, actuó y mintió para tenerla y luego llevarla al borde la muerte. Necesitamos otra modificación al respecto.

En las leyes «para humanos» no castigamos igual a un asesino «ocasional», derivado de una riña o un accidente, como a un asesino «premeditado», que planeó un objetivo y lo ejecutó con dolo y ventaja.

El caso de Pulga es similar. Si debemos modificar la ley para castigar a quien lastime a un animal de manera «ocasional», debemos ser más duros con quien lo planea, pide la potestad de una animal, miente, y al final lo lastima peor.

Para todo esto necesitamos reactivar el archivo muerto y sanar nuestra memoria corta. Tenemos que reconvocar a la gente a los casos que NO SE HAN RESUELTO. Una multa, una amonestación y la queja pública no son suficiente castigo, mucho menos una SOLUCIÓN.

Necesitamos la participación de todos. Quiero su respuesta. ¿Estamos?

Hasta MatArte. El Reporte Pulga.


NOTA IMPORTANTE:

EL PRIMERO DE LOS COMENTARIOS AL TERMINAR ESTE POST, lo hace Alejandro Ramírez, Cineasta, QUE NO ES EL RESPONSABLE DE LO SUCEDIDO A PULGA. Debemos estar conscientes que su nombre puede ser común y se deben verificar las personalidades antes de reaccionar. Red Animalia NO HA PUESTO ENLACES, CORREOS O DIRECCIONES hacia el responsable, en tanto el caso no sea completamente investigado y comprobado. En el caso de la confusión, ESTE ALEJANDRO NO ES NI SIQUIERA EL PRESUNTO RESPONSABLE. Si le dan click en su nombre, los dirigirá a su blog, en donde podrán ver que es una persona completamente diferente. El es un Cineasta verdadero, y hasta donde nos correponde, NO HAY DUDA DE SU HONORABILIDAD.

La confusión puede ser incluso mayor, por lo que aclaramos la existencia de 3 personas más, relacionadas al mundo del cine que NO TIENEN RELACIÓN ALGUNA CON EL CASO DE PULGA, MUCHO MENOS CON CASOS DE MALTRATO.

Ellos son: ALEJANDRO RAMÍREZ MAGAÑA, ALEJANDRO RAMÍREZ CORONA Y ALEJANDRO RAMÍREZ ÁLVAREZ.

Ellos 3 no deben ser confundidos, contactados, identificados ni relacionados de forma alguna con el caso Pulga.

Dada la delicadeza de la confusión, pues, agradecemos su interés en el caso y su actitud hacia los animales, pero les instigamos a permitir que la investigación y castigo se deje a cargo de los responsableS que siguen sobre el caso. EL PRESUNTO RESPONSABLE NO TIENE UNA PÁGINA PÚBLICA, BLOG O ENLACE CONOCIDO, por lo que honestamente NO TIENE CASO BUSCAR SUS DATOS EN LA RED.

En cualquiera de los casos, Planeta Mascotas y Red Mascota Multimedia INVITA ENFÁTICAMENTE A NO REACCIONAR DE MANERA VIOLENTA, AMENAZANTE O INTIMIDANTE HACIA ÉL, O PERSONA ALGUNA. Ante todo somos un país con leyes y la única forma de evolucionar de la forma que deseamos, es demostrar nuestra capacidad para reaccionar por las vías adecuadas.

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Empiezo por lo que muchos de ustedes (gracias) están realmente interesados: el estado de salud de Pulga, nuestra maravillosa perrita (porque como dice Alberto Cortéz, lo que amamos lo consideramos nuestra propiedad) que después de haber sido rehabilitada de las calles, fue entregada en adopción y rescatada nuevamente de las manos de un estúpido adoptante que en sólo UN MES ya la tenía peor que cuando dejó las calles.

Según me comunica directamente su -doble- rescatadora Mariana, Pulga sigue estable, monitoreada permanentemente, hidratada a través de una patita, alimentada a través de otra. Ya se incorpora con dificultad para comer, pero no puede caminar. Las expectativas de recuperación son son altas, aunque inminentemente requerirá mucho tiempo.

Por el otro lado, la organización Rescate Animal está asesorando a Mariana para actuar legalmente contra Alejandro Ramírez, quien formalmente se ha escondido como cucaracha expuesta a la luz. Debo recalcar, para quienes se preguntan «¿Pero por qué se le entregó a un sujeto así a la perrita?», que fue un engaño pleno. Alejandro Ramírez mintió en todo lo que pudo y fingió lo mejor que fue capaz para adoptar a Pulga. Era muy difícil filtrarlo antes de que esto sucediera.

Esto último nos deja con una idea un poco más clara: todo parece indicar que Alejandro sabía bien lo que haría con Pulga, que actuó para conseguirla y luego, para llevarla a ese estado.

Una de nuestras bloggernautas, Gabriela Pérez, me expuso una posibilidad que de entrada no quise aceptar del todo, quizá por mórbida: Tal vez el «cineasta» la vio como un proyecto para «proyectar su mundo». No lo digo ahora como una acusación, es sólo una teoría, pero una teoría posible.

Hace no mucho, un deficiente mental llamado Guillermo Vargas, quien se creía artista, expuso a un perro callejero amarrado, sin darle de comer o beber, para ser testigo del proceso de su muerte cruel. Él en verdad lo creía arte… y lo peor es que las autoridades que le permitieron montar dicha «exposición» no hicieron nada, juntos con los asistentes, hasta que el perro murió.

A mucha gente alrededor del mundo le parecía una aberración e instigaron al gobierno nicaraguense (de donde estaba dicha exposición) a detener el acto. Nada pasó. El gobierno de Costa Rica (país de donde era originario el mórbido sujeto) pidió lo mismo. Nada pasó.

Algunos desviados, como este tal Guillermo Vargas, consideran que como la muerte es parte intrínseca de la vida, puede ser provocada con la justificación de «proyectar» una realidad. Como si de eso se tratara el arte.

Pero no hay que asustarnos demasiado; esta comprensión del universo la soportamos e impulsamos aún en muchos ámbitos. La mitad de la población en este país está a favor de la tauromaquia o, al menos, no está en contra, las corridas de Toros es otra actividad en la que se pueriliza la palabra ARTE para adjudicársela a una exposición de tortura y muerte. Y aquí tenemos hasta «santuarios» dedicados a esa forma de arte. Todos los diarios deportivos retratan cada día una viñeta de este arte. Los ricos y famosos acuden a verlo. Hay programas de TV dedicados enteramente a él.

¿El Toro es un mueble? ¿Como «no da la patita» es menos «animalito»?

La conmiseración por la vida es o debe ser universal, de otra forma es sólo hipocresía. Es decir: no podemos decirnos pacifistas porque evitamos la guerra con nuestro país vecino, mientras apoyamos la guerra con un país lejano porque «no son como nosotros» o «son raros». Del mismo modo, es hipocresía decir que un perro expuesto a la muerte es una aberración, pero la tauromaquia es arte o los gallos de pelea son un deporte.

Reiteramos lo dicho antes: nos urge un cambio social radical, una visión de la vida distinta. Tenemos que adoptar la «tolerancia cero» que tan bien le funcionó a Giuliani. Nada de «Crueldad, nomás poquita». Si no enseñamos a nuestros hijos a respetar TODA la vida, les dejamos la posibilidad de sembrar el virus de la crueldad. Si no les reprochamos a nuestros padres y hermanos la tauromaquia, les decimos que estamos de acuerdo con «cierta» forma de tortura.

¿Qué tiene que ver todo esto con Pulga? Que la posibilidad de que el maltrato brutal a Pulga haya sido un «proyecto» artístico, es lógica en tanto sabemos que hay quien lo hace y hay quien lo acepta.

Mientras esto se comprueba, tenemos dos cosas que hacer: 1.- Modificar nuestra visión de la tortura y 2.- No olvidar.

¿Qué pasó con lo asesinos de Callejerito? ¿Con el Mata Gatos de Sinaloa?

Lo olvidamos.

No todos, claro. Hay gente que sigue cada uno de esos casos hasta el final, pero la «fuerza» de la gente, de la indignación, de la masa, se apagó. Por eso en nuestro país existen expresiones como «en lo que se calman las aguas». Estos abusadores solo deben esperar un poco a que la gente olvide. Esconderse en lo que el fervor pasa.

Esto ya no lo podemos olvidar. Estaremos sobre el caso de Alejandro Ramírez hasta el final y después del final. Debemos insistir hasta que se castigue y luego seguirlo hasta ver «su trabajo», presionarlo para que la sociedad recuerde que él hizo esto, en un periodo de su vida en que ya estaba consciente de lo que hacía (ya no era un «pobre chamaco» que no sabía lo que estaba haciendo).

Seguiremos reportando sobre Pulga, pero más, sobre este sujeto, que debe ser estandarte de lo que ya no podemos permitir.

¡Ve a Kroketas!

Pequeños mitos caninos. (Que no le digan, que no le cuenten)


La gente tiende a dar respuestas rápidas a preguntas importantes cuando se trata de los perros. Es como si todos fueran un poco veterinarios o un poco expertos, por el simple hecho de tener uno en casa o porque les agradan.

La verdad es que algunos podemos tener sangre ligera para los perros, y eso a veces nos hace entenderlos mejor, pero NO nos da facultades psíquicas, mucho menos, nos convierte en Dr. Doolitle.

Por eso es importante reconocer cuando tenemos que preguntarle a un experto, acudir con un especialista, como siempre romper el mito con cultura nueva, con conocimiento.

Y eso por eso que vamos a hablar rápido de algunos Mini Mitos Caninos y sus respuestas rápidas.

Mito. Perro que ladra no muerde.

Hay diferentes tipos de ladridos… y sí, algunos no significan que un perro atacará, algunos son ladridos de alegría, con otros más agudos pueden estar pidiendo juego, comida o simplemente atención, algunos (como en el aullido nocturno) son comunicación de unos con otros, por lo que generalmente son ladridos hacia arriba, hacia la nada… y alguno son ladridos de nervios y alerta, ladridos que significan un preámbulo. Es como si dijera: “Mira, ladro fuerte, es porque soy peligroso”. Para identificar a cada huno hay que conocerlo bien al perro en cuestión, así que no aplica con perros ajenos.

Perro que ladra, puede morder, depende la circunstancia. El ladrido es una alerta, está avisando su incomodidad antes de actuar. Nada de valentías absurdas, si un perro ladrando no se calma, déjalo en paz.

Mito. El perro libre es el más feliz.

Falso. El perro ha sido domesticado por el hombre, tiene miles de años siendo la compañía de los seres humanos y disfruta su presencia.

Es imposible verlos como animales silvestre, ya no, nunca más. “Liberar” a un perro en un parque o bosque, es en realidad quitarse, por la vía más cómoda y cobarde, una responsabilidad que sencillamente nos dio flojera, si eres niño, no dejes que tu papá te eche ese choro, si eres adulto, no seas otro cómodo irresponsable del montón. Además, en “libertad”, las posibilidades de que el perro muera pronto y de forma dolorosa, son muy altas.

Mito. “¡Míralo! ¡Si sabe lo que hizo…!” Está consciente que hizo una travesura.

Regañarlo porque encontramos algo malo que hizo hace un rato, no lo hace entender la travesura, sólo lo asusta por nuestro tono de voz.

Enseñarle el zapato que mordió hace media hora, mostrarle el vaso que rompió cuando no estabas, o acercarlo a que huela su orina o heces que dejó en tu sala un rato antes, es absurdo. Creerá que lo regañas por ponerte atención o hacerte caso para acercarse.

No está consciente del error, está asustado por nuestro enojo.

¿No lo crees? Dile cosas como “perro cochino, malcriado, esto no se hace” pero en el tono chistosito que usas cuando lo apapachas. Verás que se acerca, mueve la cola y es feliz. ¿Entonces cuál crees que es el factor de miedo?

No lo cachaste en el momento del error, ni modo, no va a entenderlo después.

Mito. Las hembras necesitan ser madres al menos una vez (Porque si no se enfermará, será una perra triste, extrañará tener cachorros algún día)

Falso y doblemente grave. Ninguna hembra mejora su futuro o salud con una camada de cachorros. Al contrario, si se esteriliza desde los seis meses de edad, se reducen riesgos de muchas enfermedades futuras. Remover quirúrgicamente o “cancelar” el aparato reproductor, reduce considerablemente la producción de hormonas, por lo que los cánceres de este tipo se quedan sin gasolina.

Los perros en general no “envidian” un hecho que no conocen. Si nunca es madre, la perra nunca “añorará” serlo, porque no sabe el “sentimiento” que implica, aunque lo vea en otras.

Lo más grave, claro: creencias de este tipo tienen a MILLONES de perros en la calle, pero eso sí, su mamá tiene la satisfacción, ¿no?

Mito. El Doberman se vuelve loco y te desconoce.

Muuuuy falso. Creencias populares hablaban de un cerebro superdesarrollado o un hueso que crecía de más. Es falso. Son pretextos para esconder la culpa de una mala socialización, de una mala educación o de haber convertido a nuestro perro en agresivo a fuerza de nuestros propios nervios. Sí, es uno de los perros más fuertes, por lo que si no son encausados correctamente en tanto su energía, es fácil hacerlos agresivos, pero no es algo genético o biológico.

Mito. El Labrador es el perro más amable del mundo.

Seamos justos, tampoco esto es automático. Un labrador con una educación descuidada, puede ser tan o más agresivo que el típico perro malo.

No hay santos ni demonios por naturaleza, todos son responsabilidad humana.

Mito. “No está gordo… ¡está sanote!”

Pues falsote. Como con los humanos, un perro que rebasa su estructura normal, tiene una enfermedad llamada SOBREPESO. Puede ser muy grave y detonante de muchísimos otros males. Ve con un veterinario a la de ya, para que te diga su condición real y qué hacer para ayudarlo. Si no, la diabetes, el cáncer, los problemas de articulaciones o cadera, en fin… muchas cosas malas le esperan.

Mito. “Pobrecito, se aburre de las miiiiiismas croquetas todos los días…”

En realidad son muchísimo menos quisquillosos que nosotros y no responden mucho que digamos a cosas como el aburrimiento. Si algo es placentero y funciona para sobrevivir, en la mente del perro no hay por qué cambiar. Claro, si huele carne, pollo o algo sabroso en tu plato, querrá conocerlo, pero si no se lo das, no tendrá por qué pedirlo constantemente, será un mera curiosidad.

Y quizá el mito más grande de todos: Los Perros comen huesos.

Perros y huesos, mito de caricaturas, tanto como los perros cazando gatos o los gatos comiendo pescados de los que sacan el esqueleto intacto. Los huesos son los restos, las sobras.

Les gustan por el sabor de la carne que les queda o porque resiste a la primera mordida y a veces les gusta el reto, pero no porque la naturaleza les haya puesto huesos en su menú principal.

De hecho, para muchos perros un hueso es un enorme riesgo, pues puede romperse, astillarse y lastimarle severamente la garganta, esófago, estómago o intestinos.

Lo importante ante cualquier mito, es acudir con los especialistas, informarte, preguntarle a gente calificada. Tu perro es tu responsabilidad, no juegues a las adivinanzas con su vida. Protégelo de la ignorancia humana como él te protege de las amenazas externas.

 

Los mitos del Perro I.


El día de hoy respondemos a una petición especial de nuestros bloggonautas y nos apoyamos de amigos especialistas para hacer una breve exploración cientifico-mitológica de uno de los animales más cercanos al ser humano, el que más tiempo ha caminado a su lado y el que implicado una mayor conexión entre los humanos y el mundo natural, comenzamos con la saga mítica del Perro.

¿Qué tiene de mitológico un perro para aparecer en esta sección? (¿Es que a Paco Colmenares se le acabaron las leyendas?)

Lo que sucedió es que este humilde autor, ante la observación de un joven radioescucha y blogger, no tuvo más que reconocer que se ha dejado llevar por la maravillosa cosmogonía de los seres de fantasía pura, dejando de lado la fantasía misma que han traído siempre los seres que nos acompañan a diario.

Por eso decidimos hacerle un homenaje a aquel amigo que, aunque tiene 12 mil años caminando con nosotros, sigue siendo un misterio en muchos sentidos.

¿Hasta donde llega su consciencia? ¿Qué tan inteligente puede ser? ¿Es capaz de resolver problemas nuevos sin condicionamiento? ¿Sabe que nosotros somos los amos?

Hay muchas interrogantes que a lo largo de las próximas semanas iremos develando poco a poco y con la ayuda de nuestros expertos invitados y colaboradores del programa. Pero como todo gran camino empieza con un paso, el día de hoy empezamos por resolver algunos enigmas tan básicos que los creemos obvios.

Por ejemplo: ¿qué es un perro?

Desde luego no vamos a concentrarnos en el hecho de que es un mamífero cuadrúpedo y demás definiciones de biología. Empecemos por decir que su familia, Canis, apareció en el planeta hace unos 300 mil años, pero los antecesores más lejanos con conexión canina, tienen más de 30 MILLONES de años.

Cynodictis

Este súper abuelo prehistórico del perro es conocido como Cynodictis, y era un animal enorme con forma de mangosta pero de hocico alargado.

El Cynodictis vivió en el periodo Oligoceno y se extendió sobre lo que hoy es Europa y Asia, y por su tamaño y forma, se le ha llamado amablemente El Oso-Perro.

Tomarctus

Aunque genéticamente tiene muchas relaciones caninas, el Cynodictis está aún en discusión sobre su parentesco, lo que no sucede con el Tomarctus, oficialmente el canino más viejo del planeta, de unos 24 millones de años.

Parece muy factible que sea este el animal del que evolucionaría el gran lobo, el Canis Dirus, del que se tienen fósiles con 300 mil años de antigüedad. Empero, el lobo que hoy conocemos (Canis Lupus) es muy diferente a los grandes lobos de las eras glaciales, los que medían casi el doble que los actuales y competían mano a mano y desde entonces, con un famoso felino, el dientes de sable.

Canis Dirus

En términos muy generales, la familia canina actual, toda derivada de ese gran Lobo Dire, se compone de lobos, perros salvajes, chacales, zorros y el perro común.

Tanto el Gran Danés como el Chihuahua son hijos de la misma familia, y sus características se han ido forjando por los ambientes en que han vivido.

Sin embargo, las características que definen al canino son un poco engañosas, y hacen que algunas veces se incluyan falsos perrunos en la familia.

Canis lupus

Por ejemplo, a diferencia de lo que la mayoría cree, la Hiena no es un cánido, pues su conformación genética está mucho más cercana a los grandes felinos.

Tampoco lo es el recientemente extinto Lobo de Tasmania, que era en realidad un marsupial, más cercano a los canguros que a los perros.

Incluso hay un animal, que al puro estilo engañoso del “Conejillo de Indias” (ni conejo, ni de la India), fue llamado Perro de las praderas, cuando en realidad es un clásico roedor.

Ahora bien, es cierto que todas las razas del Perro doméstico provienen del mismo abuelo, pero también es cierto que como uno de los animales con mayor capacidad de adaptación ambiental, con el paso de los años cada una fue desarrollando capacidades y costumbres diferentes.

Pero de eso… platicamos en la siguiente entrada de Animítica en Planeta Mascotas. Hasta entonces, esperamos sus dudas y comentarios, para seguir ampliando el conocimiento.